Archivo para 31 diciembre 2010

31
Dic
10

La Doctrina Social Cristiana y los Derechos Humanos

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“Amaras a tu prójimo como a ti mismo”.[2]

Por Siro del Castillo

1ra Semana Social Católica de Miami-Dade

13 de octubre del 2010, Iglesia de San Juan Bosco

Vivimos en una época donde la solemne proclamación de los derechos de la persona humana se ve contradecida por una dolorosa realidad de violaciones y de una ineficaz defensa de las exigencias imprescindibles de la dignidad humana. Sin embargo la Iglesia, afirmaba Juan Pablo II, tiene que estar “consciente de que su misión, esencialmente religiosa, incluye la defensa y la promoción de los derechos fundamentales del hombre”. Es por eso que la Iglesia Católica ha visto en el movimiento hacia la identificación, la proclamación y la defensa de los derechos de la persona humana, como uno de los esfuerzos más relevantes al que los cristianos tenemos responder y en el que tenemos que participar activamente.

Si bien la adopción, en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, fue la primera proclamación de la comunidad internacional en materia de las libertades y los derechos inalienables e inviolables que tiene todo ser humano. Este reconocimiento de los derechos fundamentales de la persona humana y su manifestación en declaraciones de carácter político y jurídico, testimonio del progreso de la conciencia moral de la humanidad, no ha sido un proceso ni espontáneo, ni fácil, ni permanente, sino consecuencia de una lucha del ser humano por superarse y sobrevivir. Proceso que se ha estado y se está realizando dificultosamente, con avances y retrocesos, y se ha traducido en una ampliación de estos derechos y en una “expansión del campo personal y territorial de su vigencia y protección jurídica”.

La redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, no fue tarea fácil. En 1946, el recién creado Consejo Económico y Social, estableció la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y le asignó expresamente, como su más alta prioridad, la redacción de una carta internacional de derechos humanos. El texto del proyecto se redactó en menos de tres años, Sin embargo, el extraordinario trabajo de la Comisión sufrió serios embates al ser presentado para su aprobación ante la Asamblea General reunida en París, de septiembre a diciembre de 1948. La Asamblea examinó detenidamente el texto donde no se pudieron evitar las controversias que prolongaron las deliberaciones.

Cada uno de los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos fue debatido con intensidad, se realizaron 1,400 votaciones para aprobar prácticamente cada palabra y cada cláusula. Finalmente el 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General proclamó la Declaración por 48 votos a favor y 8 abstenciones. Sin embargo, la llamada Guerra Fría ya hacía estragos, la antigua Unión Soviética, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Ucrania, y la Yugoslavia de entonces, fueron algunos de los países que se abstuvieron.

Pese a la falta de una unanimidad en la aprobación de tan importante documento para la humanidad, el proceso de la búsqueda de instrumentos de garantías jurídicas internacionales para los derechos fundamentales de la persona no se detuvo. A la “Declaración Universal” le siguieron en los años 70 el “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales” y el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, que junto con la “Declaración Universal” constituyen lo que es conocido como la “Carta Internacional de Derechos Humanos”.

A lo largo de estos 62 años las enseñanzas de la Iglesia no han dejado de evaluar positivamente la Declaración Universal de Derechos Humanos, que Juan Pablo II definió como “una piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad”. Pero sin embargo, también dentro de la Iglesia, a lo largo de su historia, el camino no ha sido fácil.

Si hiciéramos un corto recorrido por ese camino a partir del Siglo XVIII, que lo pudiéramos dividir en tres etapas, veríamos como la Iglesia Católica, parte de una primera actitud negativa ante el nuevo ordenamiento jurídico-político, que surge históricamente en ese siglo a partir de la Independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa, donde los nuevos modernos Estados nacionales comienzan a reconocer jurídicamente los derechos fundamentales del ser humano, reconocimiento que la Iglesia solo acepta después de una evolución gradual que termina reconociendo esos derechos como fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia.

Según algunos autores, las persecuciones y los serios conflictos políticos, económicos y sociales surgidos entre la Iglesia Católica y la Revolución Francesa y los demás Estados europeos que se unen a las ideas liberales democráticas, laicas y anticlericales proclamadas por los revolucionarios franceses, justificaron la actitud inicial de rechazo que adoptara la Iglesia Católica.

De igual forma los eventos de naturaleza económica que se produjeron posteriormente en el siglo XIX tuvieron consecuencias sociales, políticas y culturales devastadoras. Los acontecimientos vinculados a la revolución industrial trastornaron estructuras sociales seculares, ocasionando graves problemas de justicia y dando lugar a la primera gran cuestión social, la cuestión obrera, causada por el conflicto entre capital y trabajo.

Esta posición de la Iglesia adversa al liberalismo democrático de esa época va a perdurar por casi un siglo hasta el fin del Pontificado de Pío IX en febrero de 1878. La actitud negativa de la Iglesia de esa época, ha quedado marcada históricamente por el documento emitido en diciembre de 1864 por Pío IX, conocido como “Syllabus”, donde compiló todos los errores del liberalismo enfrentando así a la Iglesia con la nueva mentalidad liberal democrática. Entre los ochenta errores catalogados, Pío IX condenaba que el Pontífice pudiera o debería reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna”.

Ante el nuevo cuadro económico, social y político que estaba presenciando, la Iglesia advirtió la necesidad de intervenir de un nuevo modo. Enfrentándose a aquellos eventos, que representaban “un desafío para su enseñanza y motivaban una especial solicitud pastoral hacia ingentes masas de hombres y mujeres”. Se hacia necesario un renovado discernimiento de la situación, capaz de delinear soluciones apropiadas a problemas inusitados e inexplorados. Dando comienzo así a lo que llamamos la segunda etapa del camino de la Iglesia, que comienza con el Papa León XIII y termina con el Pontificado de Pió XII en 1958.

Le correspondió al Papa León XIII iniciar la conciliación de la Iglesia con las ideas del llamado liberalismo democrático de la época y como respuesta a la primera gran cuestión social, promulga la primera encíclica social de la Iglesia, la “Rerum novarum”, considerada la Carta Magna de la Doctrina Social Cristiana. Esta examina la condición de los trabajadores asalariados, especialmente penosa para los obreros de la industria, afligidos por una indigna miseria. La cuestión obrera es tratada de acuerdo con su amplitud real y es estudiada en todas sus articulaciones sociales y políticas, para ser evaluada adecuadamente a la luz de los principios doctrinales fundados en la Revelación, en la ley y en la moral natural.

Este Pontífice comprendió que una de sus más urgentes e importantes tareas consistía en propiciar un clima de mejor entendimiento con el nuevo ordenamiento político para reclamar un sitio apropiado en la sociedad para Dios y la Iglesia. Sus encíclicas servirán de base al Magisterio de los posteriores Pontificados.

La “Rerum novarum” enumera los errores que provocan el mal social, excluye el socialismo como remedio y expone, precisándola y actualizando, “la doctrina social sobre el trabajo, sobre el derecho de propiedad, sobre el principio de colaboración contrapuesto a la lucha de clases como medio fundamental para el cambio social, sobre el derecho de los débiles, sobre la dignidad de los pobres y sobre las obligaciones de los ricos, sobre el perfeccionamiento de la justicia por la caridad, sobre el derecho a tener asociaciones profesionales”.[3]

A comienzos de los años Treinta, y a raíz de la grave crisis económica de 1929, el Papa Pío XI da a conocer la encíclica “Quadragesimo anno”[4], para conmemorar los cuarenta años de la “Rerum novarum”. En ella el Pontífice examinó el pasado a la luz de una nueva situación económico-social, en la que a la industrialización se le había unido la expansión del poder de los grupos financieros, tanto en los ámbitos nacionales como en el internacional.

Era el período posterior a la I Guerra Mundial, en el que estaban surgiendo en Europa los regímenes totalitarios, al mismo tiempo que se propagaba la llamada “lucha de clases”. La Encíclica advierte la falta de respeto a la libertad de asociación y confirma los principios de solidaridad y de colaboración para superar las antinomias sociales. Las relaciones entre capital y trabajo deben estar bajo el signo de la cooperación.[5]

La “Quadragesimo anno” ratifica el derecho que el salario debe ser proporcionado no sólo a las necesidades del trabajador, sino también a las de su familia. El Estado, en las relaciones con el sector privado, debe aplicar el principio de subsidiaridad, principio que se convertirá en un elemento permanente de la doctrina social cristiana. Se rechaza el liberalismo, entendido este como la ilimitada competencia entre las fuerzas económicas, a la vez que reafirmaba el valor de la propiedad privada, insistiendo en la función social de que tiene la misma.

Partiendo de que la sociedad debía reconstruirse desde su base económica, convertida toda ella en la “cuestión” que se debía afrontar. “Pío XI sintió el deber y la responsabilidad de promover un mayor conocimiento, una más exacta interpretación y una urgente aplicación de la ley moral reguladora de las relaciones humanas…, con el fin de superar el conflicto de clases y llegar a un nuevo orden social basado en la justicia y en la caridad”.[6]

Al Papa Pío XI lo sucede su Secretario de Estado, Pío XII, quien había colaborado en la elaboración de las encíclicas de su antecesor. Sus largos treinta y siete años de Pontificado van a estar marcados por la Segunda Guerra Mundial, la consolidación de la Unión Soviética, la expansión del comunismo al Este de Europa y China, el conflicto de Corea y la llamada guerra fría.

Según se afirma la contribución más esencial de Pío XII sobre los derechos humanos se encuentran en sus Radiomensajes de Navidad, especialmente los de 1942 y 1944 donde el Papa opta por la democracia, reconoce diez derechos fundamentales e insta a la creación de un organismo internacional que los proteja para lograr la paz. Algunos estudiosos de la relación entre la Doctrina Social Cristiana y los Derechos Humanos consideran que los Radiomensajes pueden ser vistos como antecedentes de la creación de la ONU en junio de 1944 y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Aunque también se le hacen señalamientos críticos relacionados con algunos comportamientos de la Iglesia durante la II Guerra Mundial.

A partir de los años Sesenta se inicia la tercera etapa del camino, ante horizontes prometedores. La recuperación después de las devastaciones de la guerra, el inicio de la descolonización, las primeras tímidas señales de un deshielo en las relaciones entre los dos máximos poderes existentes, Estados Unidos de América y la Unión Soviética.

Es en este clima, que el Papa Juan XXIII lee con profundidad los “signos de los tiempos”[7] . La cuestión social se estaba universalizando y afectando a todos los países. Junto a la cuestión obrera y la revolución tecnológica, se delinean los problemas de la agricultura, de las áreas en vías de desarrollo, del incremento demográfico y los relacionados con la necesidad de una cooperación económica mundial. Las desigualdades, advertidas anteriormente al interno de las Naciones, aparecen ahora en el plano internacional y manifiestan cada vez con mayor claridad la situación dramática en que se encuentra el Tercer Mundo.

Juan XXIII, en la encíclica “Mater et magistra”[8], “trata de actualizar los documentos ya conocidos y dar un nuevo paso adelante en el proceso de compromiso de toda la comunidad cristiana”.[9] Las palabras clave de la encíclica son “comunidad y socialización”. [10] La Iglesia está llamada a colaborar con todos los hombres en la verdad, en la justicia y en el amor, para construir una auténtica comunión. Por esta vía, el crecimiento económico no se limitará a satisfacer las necesidades de los hombres, sino que podrá promover también su dignidad y consecuentemente el respeto a los derechos fundamentales de la persona humana.

Con la encíclica “Pacem in terris”[11], el Papa Juan XXIII pone de relieve el tema de la paz, en una época marcada por la proliferación nuclear. Esta Encíclica contiene, además, una reflexión a fondo de la Iglesia sobre los derechos humanos. Se afirma que es la encíclica de la paz y de la dignidad de las personas. “Pacem in Terris”, constituye la primera vez en la historia de la Iglesia que los derechos humanos son tratados formalmente en una encíclica, que consiste en una síntesis de la doctrina política de la Iglesia, donde el Papa recogió los aportes diseminados en los documentos de los Pontífices anteriores, sistematizándolos y enriqueciéndolos con el suyo propio.

La misma continúa y completa el discurso de la “Mater et magistra” y, en la dirección indicada por León XIII, subraya la importancia de la colaboración entre todos, Es la primera vez que un documento de la Iglesia se dirige también “a todos los hombres de buena voluntad”[12], llamados a una tarea inmensa “la de establecer un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana, bajo el magisterio y la égida de la verdad, la justicia, la caridad y la libertad”.[13]

La Encíclica “Pacem in terris” se detiene sobre los poderes públicos de la comunidad mundial, quienes son los que están llamados a “examinar y resolver los problemas relacionados con el bien común universal en el orden económico, social, político o cultural”.[14]

Posteriormente la Constitución pastoral “ Gaudium et spes “[15] del Concilio Vaticano II, constituyó una significativa respuesta de la Iglesia a las expectativas del mundo contemporáneo. Esta Constitución estudio orgánicamente los temas de la cultura, de la vida económico-social, del matrimonio y de la familia, de la comunidad política, de la paz y de la comunidad de los pueblos, a la luz de la visión antropológica cristiana y de la misión de la Iglesia. Todo ello a partir de la persona y en dirección a la persona, “única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo”.[16] La sociedad, sus estructuras y su desarrollo deben estar finalizados a “consolidar y desarrollar las cualidades de la persona humana”.[17]

Sería la primera vez que el Magisterio de la Iglesia, a su más alto nivel, se expresara en modo tan amplio sobre los diversos aspectos temporales de la vida cristiana y se debe reconocer “la atención prestada en la Constitución a los cambios sociales, psicológicos, políticos, económicos, morales y religiosos que han despertado cada vez más… la preocupación pastoral de la Iglesia por los problemas de los hombres y el diálogo con el mundo”.[18]

Para el Papa Pablo VI “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”,[19] según afirmaba en la encíclica « Populorum Progressio »,[20] que puede ser considerada una ampliación del capítulo sobre la vida económico-social de la « Gaudium et spes », aunque incluye en la misma algunas novedades significativas. Particularmente, el documento señala las pautas para un desarrollo integral del hombre y de un desarrollo solidario de la humanidad. Queriendo convencer a los destinatarios de la urgencia de una acción solidaria, el Papa presenta el desarrollo como el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas, y señala sus características.[21] Este paso no está circunscrito a las dimensiones meramente económicas y técnicas, sino que implica, para toda persona, la adquisición de la cultura, el respeto de la dignidad de los demás, el reconocimiento “de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin”.[22] Procurar el desarrollo de todos los hombres responde a una exigencia de justicia a escala mundial, que pueda garantizar la paz planetaria y hacer posible la realización de un humanismo pleno, gobernado por los valores espirituales.

Siguiendo esta línea, el Papa Pablo VI instituye en 1967 la Pontificia Comisión “Iustitia et Pax”, cumpliendo así un deseo de los Padres Conciliares, que consideraban “muy oportuno que se cree un organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional”.[23]

Posteriormente al cumplirse los noventa años de la « Rerum novarum », Juan Pablo II dedica la encíclica “Laborem exercens” [24] al trabajo, como bien fundamental para la persona, factor primario de la actividad económica y clave de toda la cuestión social. La Iglesia afirma que esta Encíclica delinea “una espiritualidad y una ética del trabajo, en el contexto de una profunda reflexión teológica y filosófica”. El trabajo debía de ser entendido no sólo en sentido objetivo y material, sino que era necesario también tener en cuenta su dimensión subjetiva, en cuanto actividad que es siempre expresión de la persona humana. Además de ser un paradigma decisivo de la vida social, el trabajo tiene la dignidad propia de un ámbito en el que debe realizarse la vocación natural y sobrenatural de la persona.

Con la encíclica “Sollicitudo rei socialis”,[25] el Papa Juan Pablo II conmemora el vigésimo aniversario de la “Populorum progressio” y trata nuevamente el tema del desarrollo bajo un doble aspecto: “el primero, la situación dramática del mundo contemporáneo, bajo el perfil del desarrollo fallido del Tercer Mundo, y el segundo, el sentido, las condiciones y las exigencias de un desarrollo digno del hombre”.[26] La encíclica introduce la distinción entre progreso y desarrollo, y afirma que el verdadero desarrollo no puede limitarse a la multiplicación de los bienes y servicios, esto es, a lo que se posee, sino que debe contribuir a la plenitud del “ser” de la persona humana. De este modo Juan Pablo II, pretende señalar con claridad el carácter moral del verdadero desarrollo, evocando el lema del pontificado de Pío XII, “la paz como fruto de la justicia”, comentando que se podría decir, con la misma exactitud y análoga fuerza de “la paz como fruto de la solidaridad”.

En el centenario de la « Rerum novarum », Juan Pablo II promulga su tercera encíclica social, la « Centesimus annus »,[27] que muestra la continuidad doctrinal de cien años de Magisterio social de la Iglesia. Retomando uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política, que había sido el tema central de la encíclica precedente, el Papa escribe: “el principio que hoy llamamos de solidaridad … León XIII lo enuncia varias veces con el nombre de “amistad”…; por Pío XI es designado con la expresión no menos significativa de “caridad social”, mientras que Pablo VI, ampliando el concepto, en conformidad con las actuales y múltiples dimensiones de la cuestión social, hablaba de “civilización del amor”.[28]

Los documentos aquí mencionados constituyen los hitos principales del largo camino de la doctrina social desde los tiempos de León XIII hasta nuestros días. Esta sintética reseña se alargaría considerablemente si tuviésemos en cuenta de todas las intervenciones motivadas por un tema específico, que tienen su origen en “la preocupación pastoral por proponer a la comunidad cristiana y a todos los hombres de buena voluntad los principios fundamentales, los criterios universales y las orientaciones capaces de sugerir las opciones de fondo y la praxis coherente para cada situación concreta”[29].

En la elaboración y la enseñanza de la doctrina social y su relación con los derechos humanos de la persona, la Iglesia ha perseguido y persigue no unos fines teóricos, sino pastorales, cuando constata las repercusiones de los cambios sociales en la dignidad de todos y cada uno de los seres humanos en contextos en los que “se busca con insistencia un orden temporal más perfecto, sin que avance paralelamente el mejoramiento de los espíritus”.[30]

Sin embargo es a los laicos comprometidos a los que nos corresponde la puesta en práctica de esas enseñanzas y es ahí donde hemos fallado. Abriéndoles las puertas a aquellos que con cierta razón acusan a la Iglesia de quedarse en la función pastoral, sin presentar soluciones concretas a los problemas económicos, sociales, culturales y políticos a los que se enfrenta la humanidad a diario.

No podemos terminar sin afirmar que inseparablemente unido al tema de los derechos fundamentales de la persona humana se encuentra el relativo a los deberes. Tema que en los documentos que integran la Carta internacional de Derechos Humanos apenas es tocado.

Sin embargo este tema halla en las Encíclicas una acentuación adecuada. Frecuentemente se recuerda la recíproca complementariedad entre derechos y deberes, indisolublemente unidos, en primer lugar en la persona humana que es su sujeto titular.[31] Este vínculo presenta también una dimensión social: la sociedad humana, a un determinado derecho natural de cada ser humano corresponde en los demás el deber de reconocerlo y respetarlo. Las enseñanzas de la Iglesia subrayan la contradicción existente en una afirmación de los derechos que no prevea una correlativa responsabilidad: “Por tanto, quienes, al reivindicar sus derechos, olvidan por completo sus deberes o no les dan la importancia debida, se asemejan a los que derriban con una mano lo que con la otra construyen”.[32]

Para los católicos, hoy más que nunca, si queremos que todos los derechos humanos sean para todos y en todas partes, los principios permanentes de la doctrina social de la Iglesia constituyen los verdaderos y propios puntos de apoyo de la enseñanza social católica que necesitamos y que esta fundamentada en el principio del respeto a la dignidad de la persona humana, precedente de cualquier otro principio. Ya que una sociedad justa solamente puede ser realizada en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana. Ésta representa el fin último de la sociedad.

En la realidad “la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos”,[33] en el Estado o en los poderes públicos, sino en la persona misma y en Dios su Creador. Estos derechos son “universales e inviolables y no pueden renunciarse por ningún concepto”.[34] Universales, porque están presentes en todos los seres humanos, sin excepción alguna de tiempo, de lugar o de sujeto. Inviolables, en cuanto “inherentes a la persona humana y a su dignidad”[35] y porque “sería vano proclamar los derechos, si al mismo tiempo no se realizase todo esfuerzo para que sea debidamente asegurado su respeto por parte de todos, en todas partes y con referencia a quien sea”.[36] Inalienables, porque “nadie puede privar legítimamente de estos derechos a uno sólo de sus semejantes, sea quien sea, porque sería ir contra su propia naturaleza”.[37]

Finalmente si como cristianos tuviéramos que encerrar en un solo precepto el compromiso nuestro con todos y cada uno de los derechos fundamentales de la persona humana reconocidos internacionalmente, nos bastaría con afirmar que “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”.

31
Dic
10

CRÓNICA SOBRE UN COMUNISMO INEXISTENTE

 

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Por la Lic. Amelia M. Doval

Estudiar cualquier carrera en Cuba, a diferencia de los que muchos plantean, no fue exclusividad de quienes pertenecían o no a la conocida UJC(Unión de Jóvenes Comunistas). Sólo la Licenciatura en Periodismo dejaba cerrada las puertas, pues incluso la conocida Facultad de Artes y Letras tenía dentro de su claustro de profesores mucho más maestros protestantes de la vieja guardia que comunistas ´´chivatones´´.

La verdadera batalla consistía en sobrevivir después de las conocidas asambleas de depuración de las masas, pero la inventiva creó métodos. Situación de peligro había cuando las conocidas clases de Economía Politica dejaban sin aliento a los más atrevidos por contener los deseos de gritar lo inoperante y caduco de una estructura política inventada. El anacronismo llegaba tan lejos que sus propios argumentos daban las armas para rebatir.

Desde la posición de estudiante observador se podía descubrir un mundo que por lo simple a veces parecía irreal. En los inicios, en el preuniversitario, confundir a David Ricardo por David Pichardo podía provocar la furia de una maestra irreverente que saliéndose de sus contornos dejaría claro su linaje: ´´lo que te voy es a pichar un puñetazo que te voy a poner de tablita en tablita en la ventana´´. Tanta elocuencia y elegancia demostraba a cupables o estudiosos que se hablaba de un régimen sin democracia. No obstante este camino serviría para entender la historia.

Marx y Engels nunca crearon el comunismo porque este no es un invento sino una revisión del capitalismo descrito como una mejoría de un sistema que no funcionaba, según ellos, para una masa trabajadora (la dichosa plusvalía y los métodos de salario). Al comunismo donde ´´a cada cual según su capacidad y cada quien según su trabajo´´, le precedían varias etapas que con el paso de los años a algunos les ha parecido que se sustituían por la teoria primaria. Ningún país del mundo, ni siguiera la extinta Unión Sovética alcanzó el comunismo sino que pasó del feudalismo a los primeros escalones del socialismo a través del conocido Periódo de Transición donde, supuestamente, se trabaja en la toma de conciencia.

Quienes suponen que el comunismo fue derrotado le dan demasiada importancia a un sistema económico que nunca se pudo justificar, o sea quedó en una utopía. En el proceso de adoctrinamiento mental quedaba claro que los estadios de crisis en los países de tendencia socialista se debían a la no correcta alineación de las economias planificadas. Cuba, jamás ha pasado del estado de transición porque supuestamente según sus profesores y teólogos el socialismo es un estadío superior donde el pueblo alcanza el camino del desarrollo. Se esperaba llegar a ese punto después de 1975, la historia quedó en suspenso.

No es difícil actualizar los conocimientos en esta materia y demostrar que los planes quinquenales y las diferentes arbitrariedades que después vinieron son más el resultado de un sistema Castro – dominante, justificado detrás del absurdo socialismo y tapado con los mantos rojos del comunismo que una línea seguida detrás de El Capital ( para ellos esta palabra significa fortuna propia)

Nada de lo ocurrido en Cuba forma parte de un olvido de sistema sino, todo lo contrario un bien pensado proceso de implantación del método esclavista y aberrante elaborado para desangrar a un pueblo. Justificar su ineficacia económica, demostrada por China hace muchos años, fue simple terminología. La idea de un socialismo latinoamericano y uno europeo, les sirvió de fuente. El viejo eslogan de ´´divide y vencerás´´ los salvaba de la crítica a una hipótesis que después de 60 años demostraba su invalidez.

Con la caida de la URSS moría el único posible ejemplo que justificaría la creación de la tésis. Ni el momento histórico vivido por los supuestos creadores de tan demoniaco sistema, ni las condiciones socioeconómicas serían las mismas. El único sistema que ha probado su eficacia sin duda alguna ha sido el capitalismo lo demás es llover sobre mojado.

Miami, Fl

Dovalamela@yahoo.com

28
Dic
10

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (PARTE XXI)

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Antiguo Central 1ro de Mayo (desmantelado), en Aguada de Pasajeros, Cien Fuegos. Foto: Alberto Hernández

¨Un sistema opresor no puede ser reformado. Debe ser totalmente abandonado¨

Nelson Mandela

La política agroindustrial es tratada en el proyecto de Lineamientos entre los Puntos 166 y 196. Es el tema examinado con mayor peso. Esto no es casual.
Aunque en el conjunto de la economía y la sociedad cubana puede constatarse un estado deplorable en todos los aspectos, precisamente en el sector de la agroindustria la situación es peor, con errores de mayor magnitud. Asimismo, es donde prioritariamente deberían comenzarse las reformas, que aportarán efectos positivos más rápidos para la economía, en caso de que se acometieran de la forma requerida.
Ciertamente habría que estar de acuerdo con el General Raúl Castro, en que la alimentación es un problema estratégico e incide sobre la soberanía nacional. Cuba importa más del 80,0% de los alimentos consumidos, según fuente oficiales, incluyendo artículos que tradicionalmente eran exportados, como azúcar y café, con lo cual la dependencia en los rubros alimenticios respecto a los mercados externos es mayor que la existente antes de 1959.
Eso ocurre mientras un porcentaje muy alto de la tierra cultivable permanece baldía y los rendimientos en las áreas cultivadas son extremadamente pobres, como es el caso de la caña de azúcar. En la zafra 2009-2010 sólo se lograron 27 toneladas por hectárea, frente a alrededor de 40 toneladas que como promedio se alcanzaban antes de la revolución.
Las compras externas de alimentos crecen progresivamente. En el período 2000-2004 se importó 4,0 miles de millones de dólares en alimentos, mientras en el período 2005-2009 se llegó a 7,8 miles de millones. En el decenio 2000- 2009, como promedio el 16,0% del total de las importaciones se dedicó a la compra de alimentos. Hay que destacar que las cantidades adquiridas de ningún modo satisfacen las necesidades del mercado interno, que desde 1962 mantiene un rígido racionamiento de productos alimenticios esenciales.
Por ello urge la reforma del sector agroindustrial para abastecer el mercado nacional y, como antaño, crear excedente exportable, en momentos propicios para la venta de alimentos, debido, entre otros factores, al crecimiento sostenido del nivel de vida de populosos países emergentes como China e India. Esa coyuntura debió beneficiar a Cuba como otrora tradicional exportadora, pero como actualmente está obligada a comprar fuera, se verá progresivamente perjudicada por los elevados precios.
Desafortunadamente, los cambios no llegan. El Decreto-Ley 259 para la entrega de tierras en usufructo, emitido en 2008, no ha funcionado por sus prohibiciones y cortapisas. La agricultura sigue retrocediendo y en 2010 decreció un 2,8% de acuerdo con la información oficial, pero ese porcentaje debe haber sido mayor. La caída en el volumen producido fue del 5,1% al cierre de septiembre, sin incluir el desastroso desenvolvimiento de la producción cañera, también según cifras oficiales.
El presidente Raúl Castro anunció en su discurso resumen de la Sesión de la Asamblea del Poder Popular en diciembre que se estudia reformar el Decreto-Ley 259 y aumentar los límites de entrega de tierra a los agricultores que hayan demostrado eficiencia, por encima de las 13.42 hectáreas autorizadas. Esto podría ser positivo, pero no resulta suficiente. Debería adicionalmente incrementarse el período de utilización de la tierra en usufructo a mucho más de los 10 años actuales, con derecho a prórroga. Resulta contradictorio que mientras a los extranjeros se ha aumentado a 99 años el derecho a superficie, a los cubanos se dé un tiempo tan corto, que desestimula hacer inversiones y esforzarse para realizar cultivos permanentes como árboles frutales y maderables, así como criar ganado mayor.
Paralelamente los campesinos necesitan libertad para disponer del fruto de su trabajo y adquirir a precios razonables los implementos y los insumos requeridos para realizar su labor, incluso poder recibirlos desde el exterior. Asimismo, debe cesar la entrega obligatoria al Estado de la mayor parte o la totalidad de las cosechas, a precios unilateralmente fijados. En la última sesión de la Asamblea Nacional, el presidente Raúl Castro señaló que nadie tiene derecho a meterse en las operaciones de compra-venta entre los privados. Ese acertado criterio también es aplicable a las relaciones entre el Estado y los campesinos. La única obligación de los agricultores cubanos debería ser, al igual que en otros lugares en el mundo, pagar impuestos aplicados de manera inteligente y constructiva para promover la producción nacional. Con ello sería reducida sensiblemente la costosa y asfixiante burocracia que con sus tentáculos hoy impide el progreso agropecuario.
El Estado tiene herramientas para dirigir y, sin obligar, motivar la priorización de algunos cultivos, el cuidado de la tierra, la cría de ciertas especies animales, el agua y el medio ambiente en general. Las políticas fiscal, monetaria, crediticia y otras, sin excluir en ocasiones medidas legales, correctamente aplicadas dan magníficos frutos, con beneficio para los agricultores y la sociedad. Al desarrollarse la producción agroindustrial por consecuencia se colectarían mayores ingresos mediante impuestos racionales para financiar la educación, la salud, la cultura, el deporte y las fuerzas armadas, entre otros sectores.
Al mismo tiempo hay que cambiar la política de acopio. El objetivo no es eliminar las empresas estatales, sino permitir que la iniciativa privada pueda trabajar de forma legal y organizada, promoviéndose una sana competencia. Podrían firmarse contratos entre los agricultores y las empresas de acopio, estatales o privadas, sobre la base de la libre decisión de las partes, y sin la incidencia de negativas influencias políticas.
Por supuesto se requiere una base jurídica para fijar los términos y resolver los problemas de interpretación de la ley que pudieran presentarse. Además, resulta indispensable un sistema de penalidades para los incumplimientos de lo pactado en los contratos. También se requiere la flexibilización de los mecanismos para la creación de empresas procesadoras de alimentos y comercio minorista. Debería seguirse el esquema de propiedad mixta, donde participen los intereses públicos y privados. Incluso sería positiva la inversión extranjera, que además de atraer capitales -importantísimos en la situación actual- también aportarían tecnología y avanzadas técnicas de gestión empresarial.
En el mundo existen firmas que de forma vertical desarrollan los negocios agroindustriales; desde el cultivo hasta la venta al consumidor, incluidos el acopio, el beneficio y el procesamiento industrial. Este esquema podría desarrollarse ampliamente no sólo con la inversión extranjera, sino a través de una mejor disposición de los recursos, dirigiéndolos hacia los agricultores más eficientes, sean estatales o privados, teniendo en mira el interés nacional. A su vez debería incentivarse el empleo de las remesas para hacer avanzar la agricultura a través de tasas de cambio preferenciales y políticas fiscales, lo cual es válido también para ayudar el desarrollo de pequeñas y medianas empresas (PYME).
La industria azucarera es un aspecto decisivo. Muchos errores se han cometido en los pasados 52 años en materia económica, pero ninguno de tal magnitud como la destrucción de la industria azucarera, tradicional columna vertebral de la sociedad cubana. La zafra 2009-2010 fue la peor en más de 100 años y, aunque el gobierno no ha informado la cifra exacta del azúcar elaborada, se conoce que escasamente superó al millón de toneladas. En la pasada sesión de la Asamblea Nacional se anunció que la zafra 2010-2011 será peor debido a la carencia de caña, con la utilización de sólo 39 centrales viejos y destartalados, cuando existieron 156. Resulta un demencial proceso de destrucción de la industria que hizo famosa a Cuba y contribuyó al desarrollo socio-económico-cultural de la nación.
El azúcar ha mantenido precios relativamente altos en el mercado mundial durante los últimos años. En diciembre el crudo alcanzó más de 30 centavos de dólar la libra. De haberse tenido el producto, habría representado tiempos de vacas gordas, para mitigar las vacas flacas existentes en Cuba desde hace años. La caña de azúcar ha adquirido gran peso a nivel mundial, pues además de utilizarse en la producción de azúcar, constituye una poderosa fuente de combustible renovable y menos contaminante: el etanol; con rendimientos que ningún otro vegetal sobrepasa. Esto hace que los centrales modernos, por ejemplo en Brasil, sean muy versátiles y prioricen las producciones de azúcar o etanol en función de los precios del mercados con ganancias sustanciales. Al inicio de los años 1960, ese país producía menos azúcar que Cuba, hoy alcanza más de 30 millones de toneladas y enormes cantidades de etanol, que emplea como sustituto del combustible fósil en transporte automotor e incluso aéreo. Además genera volúmenes apreciables de energía eléctrica por encima del requerido por los centrales, alimentos para el ganado, materia prima para producir plásticos -utilizados para aditamentos en el transporte automotor- tableros de bagazo, levaduras, fertilizantes y otros derivados de la industria sucro-química.
Increíblemente Cuba importa azúcar y en enero de 2009 a causa de su escasez redujo la venta por racionamiento a la población a 4 libras mensuales. Hoy muchos jóvenes junto al desconocimiento de las extinguidas frutas tropicales, nunca han saboreado el delicioso jugo de la caña, el conocido guarapo, ni la raspadura hija de la concentración de la melaza. No debe asombrar que haya desaparecido del mercado la mayoría de los dulces, como los de guayaba y de coco, incluido el casero y socorrido arroz con leche, porque no hay ni azúcar ni arroz y mucho menos leche.
Las personas que decidieron la destrucción de la gran industria azucarera al menos deberían tener el valor de reconocer públicamente el descomunal error, así como el colosal daño cometido, en primer lugar a los trabajadores azucareros y los habitantes de los pueblos que se han empobrecido económica y culturalmente. Deben propiciar la libertad a las ideas y los conocimientos capaces de enmendarlo urgentemente.
Continuará…
La Habana, 27 de diciembre de 2010.
Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente

19
Dic
10

¿RECTIFICAR QUÉ RAULITO?

Intervención de Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante la sesión final de este sexto periodo ordinario de la VII legislatura del Parlamento, en La Habana, Cuba, el 18 de diciembre de 2010. Foto: Ismael FranciscoRaúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante la sesión final de este sexto periodo ordinario de la VII legislatura del Parlamento, en La Habana, Cuba, el 18 de diciembre de 2010. Foto de Ismael Francisco publicada en Cuba Debate

Por Carlos Medina*

El general comandante y Presidente de Gobierno Raúl Castro ha pedido lastimeramente ¡O RECTIFICAMOS O NOS HUNDIMOS! Lo ha dicho ante la Asamblea popular ayer sábado. Para quienes indirectamente me han respondido (¿agentes de la desinformación?) que mis augurios anunciando la muerte definitiva del castrismo era exageraciones, pues ya tienen en las palabras de Raúl la prueba más contundente e irrefutable que la tiranía està en sus últimos días. Sus palabras son exactamente iguales a las de Egon Krenz, el sucesor del supertalinista Hornecker en la RDA. No sirvieron de nada, porque el barco estaba ya con el agua en cubierta. La desesperación de Raúl Castro, intentando culpar al Partido comunista cubano de todo lo que hay que rectificar en casi 50 años que tiene de existencia, en lugar de concitar opiniones en su favor, les ha dejado a los dirigentes comunistas con un sabor amargo de boca. Ahora, ante la sombra del cadalso y las cuerdas esperándoles (que los capitalistas les regalaremos con mucho gusto) , los Castro quieren que los comunistas sean los primeros en ser colgados. Cabe preguntarse y analizar qué va rectificar el PCC si nunca ha mandado realmente y en 50 años no ha sido más que un tropa de títeres deseosos de agradar a los monarcas sin corona. Las preguntas que siguen caben:

1. ¿Va el Gobierno a implementar el Estado de Derecho y el respeto de la Constitución y las leyes vigentes, incluso por parte de las policías, servicios de seguridad e inteligencia, fiscales y jueces, cortes provinciales y Tribunal superior? Cabe la `pregunta, porque sin Estado de Derecho no habrá libre empresa en Cuba, de eso estoy seguro.

2. ¿Va el Gobierno a establecer la separación de poderes del Estado? ¿O va el Poder judicial seguir siendo el títere que justifica los desmanes del Estado en contra de su propio pueblo?

3. ¿Va el Ejecutivo, desde ahora en adelante constituirse en un obediente poder supeditado a una Asamblea popular? ¿Va la Asamblea popular a constituirse en el Poder máximo dentro de la República, por sobre el Ejecutivo y respetuoso de las decisiones del Poder judicial?

4. ¿Van los cuerpos de policías y seguridad a actuar dentro del marco de las leyes y terminar con las detenciones ilegales sin fundamento jurídico? En otras palabras, ¿se transformarán en cuerpos PROFESIONALES, en lugar de mafias robotizadas que responden solamente a los programas terroristas de Estado para preservar el Estado cavernario que atenaza y aflige A TODOS los cubanos.

5. ¿Va el “nuevo” gobierno dejar de ser tan temeroso del escrutinio `popular conculcando los derechos a la información desde todos los ángulos? ¿Convocará a elecciones libres y de voto secreto? ¿ Permitirá la existencia de cualquier partido político?

6. ¿Van a comenzar las FAR dejar de ser testaferros y esbirros de un régimen terrorista e interventor en los asuntos internos políticos de TODO EL MUNDO?

7. ¿Va Cuba a respetar desde ahora la Carta fundamental de los Derechos Humanos que es firmante?

8. ¿Va el “nuevo “ gobierno a dejar en libertad a varios miles de presos de conciencia, que no habiendo realizado ninguna actividad política en contra de la tiranía, están presos por levantaron alguna ceja cuando oyeron a un títere alabar el régimen.

9. ¿Va el “nuevo” gobierno a establecer un sistema impositivo justo con incentivos económicos suficientes para la creación de nuevas empresas? ¿O cree Raúl que basta con ordenar con voz militar ¡EMPRESAS, CREAOS A VOSOTRAS MISMAS! Para que ante esta voz de Dios en la tierra, el cielo, la tierra y los mares se conformen según sus deseos?

10. ¿Va la “nueva” Asamblea popular a legislar sobre los derechos de los cubanos a: propiedad privada, ahorros, cuentas bancarias, acceso irrestricto a Internet, libertad de desplazamiento en el territorio nacional, libertad de realizar viajes al exterior y regreso, libertad de ganar dinero en el exterior sin expropiaciones onerosas, libertad de asociación y de pensamiento, etc?

La lista pudiera ser interminable y tengo que reconocer que sigo siendo un ignorante en cuanto a las millones de trampas que el sistema castrista se ha inventado precisamente para impedir que la iniciativa privada sobreviviera en Cuba. Ahora pide desesperado un salvavidas. ¿Se lo darán los cubanos?

Lo que cabe desde esta declaración de derrota inexorable emitida por el mismo Presidente de Cuba, comentarla con los vecinos, con los policías que vigilan viviendas, con los esbirros trogloditas, con los CDR, los militares y funcionarios. Ya no es asunto de “ellos contra nosotros” “nosotros contra ellos” porque aunque hayan estado equivocados por 52 años, SON CUBANOS. Desde ahora tiene decirse en todas partes: NOSOTROS LOS CUBANOS. El diálogo que el terrorismo de Estado ha negado al pueblo cubano vendrá a ser el común denominador de todos.

*Prof. Carlos Medina de Rebolledo

Ex comunista, diputado y líder guerrillero FSLN

Londres, escupiendo la tumba de Carl Marx

06
Dic
10

Revista Arjé nº 5, pensando conTextos

Por Pablo Romero García
<pablo@romeroweb.com>

Estimados/as, les invito a la lectura del quinto número de la Revista Arje 5 en su formato digital (e imprimible). Pueden descargarlo directamente  desde el link: http://www.box.net/shared/gdu9ahr3sq (solo “pesa” 900 kb) o ingresando en nuestro blog  www.arje.org o solicitando por mail su envío como archivo adjunto en un correo electrónico.

Y para aquellos lectores que quieran comentar, discrepar, coincidir, debatir los artículos expuestos, queda abierta la posibilidad de dejar comentarios en el blog.

Contenidos

La planchificación social, por Darío Valle Risoto, pág. 2

“Un lenguaje gutural que cambia rápidamente de códigos incomprensibles donde el que no pertenece a la tribu se pierde, una forma extraña de modular las palabras que se pegan y hacen del ejercicio siempre apasionante de la comunicación algo muy parecido a una tortura.

La cultura plancha reivindica lo vulgar, se siente orgullosa de su deformidad y plantea un desafío al buen gusto. Los especímenes planchas detestan los buenos modales, a la gente educada les llaman “chetos” y siempre hacen ruido. Parece que el volumen de su música o su forma espontánea de insultarse como muestra de afecto, deba ser necesariamente soportado por todos.”

Ricardito Fort: chocolate por fuera, merengue de corazón, por Santiago Cardozo, pág. 4

“A esta altura ya son varias las generaciones sometidas a (dominadas por) las leyes del espectáculo: quizás el omnipresente Ricardo Fort, cuyo final mediático está determinado de antemano (aunque no necesariamente visible, puesto que responde a la lógica misma del capitalismo que lo ha creado), constituya hoy el ejemplo más cabal y elocuente, el ejemplo por antonomasia, de la noción de sujeto sin sujeto, de un sujeto sin espesor, paradójicamente expresado por la musculatura de esta entidad que identificamos como un anti-hiperobjeto (Núñez, 2009). Así son las cosas: un anti-hiperobjeto recorre la televisión…

Mujica y Aristóteles: el futuro de América Latina, por Pablo Romero, pág. 6

“Si hemos de volver a algún punto reivindicable del pasado como proyecto saludable de futuro, quizás diría que tendríamos que irnos unos cuantos siglos atrás, para instalarnos casi en la cuna del nacimiento de la filosofía occidental. Regresar a la obra mayor de nuestra cultura en el terreno de la filosofía política que entiendo es La Política, de Aristóteles. La idea de priorizar la consolidación de una democracia republicana por sobre otros modelos posibles de gobierno y la práctica política vinculada al desarrollo de determinadas virtudes éticas, entre las que cuenta el evitar siempre los extremos  y defender la alternancia entre las condiciones de gobernante y gobernado, sigue siendo un proyecto político radical. Algunos entienden que la posición de Aristóteles es conservadora y que su “punto medio” como propuesta ética y política, en donde impera la búsqueda del bien común a partir del cultivo de virtudes como la moderación, la prudencia y la razón dialogante, puede ser finalmente asunto bueno para que nada cambie. Yo, por el contrario, me declaro aristotélico en ese punto de su propuesta y coincido en que hay que evitar los extremos y que radicalizar posiciones es la manera más cómoda de plantarse en la arena política  y la mejor manera de ser un conservador. Y en este punto es que quiero tomar la figura de Mujica, el presidente de mi país, como un ejemplo de alguien que ha comprendido cabalmente este asunto.”

Filosofía, Agronomía y Política por Ariel Arsuaga, pág. 12

“Marx acertó mucho, pero comparto con Juan Grompone que se equivocó en creer que la revolución la harían los obreros porque no tenían nada que perder. Ahora tienen mucho para perder, aunque no tengan el poder y la historia enseña que los oprimidos no son los que hacen las revoluciones. ¿Cuál revolución y por quiénes se estará gestando? ¿Nos dará el tiempo, antes del desastre ecológico, para entender que la equidad es el camino para convivir y que para durar hay que conservar? Yo creo ver que la revolución está en ciernes, desde la hipótesis de Gaia hasta el Proyecto Venus que imagina una economía no monetaria basada en los recursos. ¿Seremos capaces de salir de una economía de la escasez que justifica el precio y las clases y que necesita crecer indefinidamente para sortear la ley de la plusvalía decreciente? ¿Podremos inventar una economía de la abundancia que nos conduzca a la equidad.”

Apología de Diotima, por Mariella Nigro, pág. 14

“En el ágape, la bebida inspira la idea y la retórica estricta, el encomio, la ironía y la mayéutica. Apartado del gineceo, el simposio, en tanto ceremonial discursivo, es una continuación del ágora de la polis, bajo un protocolo dialógico roto en El banquete por la voz de una mujer. El festín intelectual se desarrolla tal vez, en un nivel metafísico, en aquella caverna alegórica donde se proyectan unas sombras que habrán de descifrar los comensales mediante el ejercicio de la razón y la dialéctica. Pero el prisionero de la caverna que se libera llega a conocer el mundo real a través de la preceptora de un gineceo antiguo: Sócrates dice lo que una vez le enseñó sobre el amor la sabia Diotima. Testimonio, relato y prescripción. Y cuestión de género.”

Sobre la reflexión filosófica, por Angelita Parodi, pág. 17

“Tuve oportunidad de leer, hace ya un buen tiempo, en su idioma original, una novela de tono trágico, escrita por el berlinés Christoph Merckel: “Bockshom”, que trata de ciertos dramas del mundo actual, centrados en la figura de dos niños afectados por la marginación, el abandono y la inseguridad de su destino, que se unen para vivir de lo que puedan recoger en su vagabundeo. Pero no me referiré a las aventuras, o más bien desventuras de esos niños. Me llamó la atención un curioso personaje que aparece en uno de sus capítulos, de nombre Viktor, sentado en cuclillas al borde de una carretera, solo, sin compañía humana o animal alguna, vestido con incómoda, pobre y encogida vestimenta y sin pertrecho alguno que le sirviera de defensa o abrigo. Y sin embargo su rostro muestra una sonrisa de inocente placidez. Solo se dedica a contemplar con asombro el tránsito incesante de esa carretera, y en ese asombro se genera en su mente la pregunta que podría expresar el germen de una filosofía de la vida. Todos pasan de largo en apurada carrera, pasan y pasan sin detenerse. ¿Tras de qué corren? ¿Adónde se dirigen? ¿Por qué tanta prisa?, parece preguntarse aunque no lo exprese en palabras.”

Revisión del programa transhumanista de Niels Bostrom, por Alejandro G. Miroli, pág. 19

“Si la filosofía clásica –la matriz que nace en el pensamiento greco-occidental o indostano-oriental- parece incapaz de dar cuenta de dichas mutaciones en la medida que su horizonte propio parecía ser la intencionalidad propia de la sensibilidad humana sin prótesis, otros programas filosóficos asumen la tarea de generar una metafísica para la intencionalidad protésica; y ha sido la filosofía transhumanista la que planteó una Ética y una Antropología filosófica capaces de evaluar y bosquejar programas de acción al proponer una agenda apologética de la Tecnosfera. Entre tales filósofos sobresale el filósofo británico Nick Bostrom por la proyección y radicalidad de su obra.”

Adolfo Sánchez Vázquez a sus 95 años, por Jorge Reyes López, pág. 23

“Asimismo, examina el valor de la ética en el socialismo. Sánchez Vázquez insiste en que la ética socialista a construir no puede derivarse de meros fines utilitarios, egoístas, o privilegiando cualquier medio en el cumplimiento de un cierto fin (aun el de la revolución). En este sentido, la posición de nuestro autor en lo relativo al acto moral consiste en que éste debe de circunscribirse hacia el bien que ofrezca una transformación a favor de su comunidad y su historia. De ahí que tanto la responsabilidad como de la libertad posean un papel imperativo en este proceso. La célebre obra titulada Ética (1968), es el resultado de este periodo. Dentro de estas inquietudes se publicó su obra Del socialismo científico al socialismo utópico (1971), destacando el sentido de la apertura hacia el futuro por construir y la función orientadora de las utopías en la marcha hacia una nueva humanidad.”

www.arje.org

revista@arje.org

02
Dic
10

CAMBIOS EN CUBA: POCOS, LIMITADOS Y TARDIOS (Partes VI-X)

Personas que viven de recolectar materias útiles en la basura. foto enviada desde La Habana por nuestro colaborador Alberto Hernández

 

 

(PARTE VI)

¨Un sistema opresor no puede ser reformado.  Debe ser totalmente abandonado¨, Nelson Mandela

Sin precisar fecha alguna, en el Punto 9 del Proyecto de Lineamientos se señala “se desarrollarán mercados de aprovisionamiento que vendan a precios mayoristas y sin subsidios para el sistema empresarial y presupuestado, los cooperativistas, arrendadores, usufructuarios y trabajadores por cuenta propia”.

Esto es vital, pues mientras no exista un mercado mayorista será casi imposible el desarrollo sano de la iniciativa individual, máxime con la impresionante carga impositiva establecida. Hasta tanto este mercado no aparezca, continuará desarrollándose  la ilegalidad y, sobre todo, el robo  de los recursos estatales, estimulado por el  extendido descontrol existente y  el miserable salario de los trabajadores. En las actuales circunstancias, hasta para hacer refrescos azucarados habrá que recurrir al mercado negro, pues el azúcar que se vende por el racionamiento no alcanza ni para el consumo del hogar -5 libras por persona al mes-. La ofertada en divisas, cuando aparece, tiene un precio  equivalente a 25 pesos la libra refinada y 19 pesos la cruda.  Por tanto, los precios de los refrescos y dulces serán muy elevados, como todos los productos y artículos comercializados por los cuentapropistas.

En la agricultura, las tiendas abiertas para la venta de herramientas e insumos  tampoco constituyen una solución.  Los precios son demasiado altos: una azada vale 115 pesos, un pico sin cabo 200 pesos, una pala 175 pesos, una barreta de 60” 240 pesos, un cubo de 12 litros 235 pesos, una cántara para leche 855 pesos, un rollo de alambre de púas 800 pesos, en un país donde el salario medio mensual es de 429 pesos. Mientras los campesinos tienen que entregar al Estado sus producciones, algunas totalmente (tabaco, café, leche, ganado vacuno para sacrificar…) y otras en un alto porcentaje, a los precios fijados por el Estado unilateralmente por debajo del mercado; con frecuentes largas  demoras en los pagos y  tradicionales deficiencias en la gestión  de las empresas acopiadoras oficiales.

En los Lineamientos desde el Punto 11 al 24 se establecen las ideas referidas a la Esfera Empresarial, con concepciones que constituyeron las bases del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial (SPE), desarrollado anteriormente  en los centros laborales pertenecientes a las Fuerzas Armadas y que se ha tratado de aplicar en la vida civil sin mucho éxito desde   Agosto de 1998.

El Sistema de Perfeccionamiento impulsado por las FAR, cuando fue implantado en su sistema empresarial resultó un paso positivo en la década de 1980. Una decisión acorde con la posición relativamente progresista que la FAR ha mantenido a lo largo de los años, en comparación con las concepciones  retrógradas y fosilizadas  tozudamente,  prevalecientes para dirigir el resto de la sociedad cubana. Pero en las actuales condiciones,  sus mecanismos de cierta flexibilización en la gestión empresarial, el otorgamiento de mayores facultades para tomar decisiones a los directores de empresas y acceso a superiores ventajas económicas a los trabajadores en función de su desempeño, son medidas insuficientes ante los colosales retos que  enfrenta una nación asfixiada por una crisis económica, política y social indetenible.

Dada la acumulación de problemas en la economía y en un escenario más complejo y amplio que el militar, donde no existe la seriedad y la disciplina castrense y  sin el aseguramiento de los abastecimientos logrados en las empresas de las FAR, resultan absolutamente limitados los esquemas del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial.  Esto ha quedado demostrado fehacientemente durante los años en que se ha tratado implantar en las entidades civiles. Ni siquiera se ha logrado que las empresas y unidades presupuestadas tengan, en un porciento aceptable, un mínimo requisito para poder administrarlas, como resulta poseer una contabilidad confiable, algo difícil de encontrar en Cuba. Así, en la última Comprobación Nacional al Control Interno llevada a cabo por la Contraloría Nacional,  a mediados del primer semestre, más  del 41,0% de las entidades controladas recibieron la calificación de deficiente o mal; incluso el 19,0% de las examinadas, involucradas en el SPE, también fueron catalogadas de idéntica forma.

En el epígrafe referido a la Esfera Empresarial existen  puntos con elementos realistas, pero en un contexto en que se ratifica la prioridad de la planificación centralizada y se relega con énfasis el mercado. Por ello la materialización de esas ideas no pasan de constituir quimeras.   En el Punto 16 explícitamente se subraya: “Las empresas estatales que muestren sostenidamente en sus balances financieros pérdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contraídas, o que obtengan resultados negativos en auditorias financieras, serán sometidas a un proceso de liquidación, cumpliendo con lo que se establezca al respecto”. Esto implica que se establecerán los mecanismos de bancarrota empresarial, lo cual posee una naturaleza lógica. En las condiciones cubanas, si esto se aplicara hoy, posiblemente habría que cerrar más del 50,0% de las empresas por los niveles de irrentabilidad presentes.

En cuanto la  política de precios, en el Punto 23 se establece que bajo las orientaciones del organismo competente “las empresas aprobarán flexiblemente y con transparencia los precios de las producciones y servicios que ofrecen y podrán realizar rebajas cuando lo consideren necesario”. Habrá que ver como fijarán precios reales bajo el tutelaje del plan y sin considerar el mercado.

La sociedad necesita líneas de dirección de la economía para encaminar y dirigir los esfuerzos, pero no camisas de fuerza  que imposibilite las iniciativas creadoras de las personas.  El Estado en un marco regulado tiene muchas palancas para dirigir la economía. Están las políticas fiscales, de crédito, monetaria e incluso en ocasiones acciones administrativas, entre otras, sin tener que recurrir al dirigismo que no ha funcionado en ninguna parte, y sólo ha promovido enormes burocracias.

Igualmente se debe tratar de que en forma efectiva y no formal, como hasta ahora, los trabajadores participen en la gestión empresarial, para lo cual por supuesto se requieren verdaderos sindicatos, reales representantes de los trabajadores, hoy inexistentes  en Cuba.  La participación de los trabajadores en los beneficios y en las pérdidas de las empresas, como indica la experiencia en diversidad de países, puede ser un incentivo significativo para motivar   la  acertada gestión  de las empresas.

Los Lineamientos dedican 5 de sus puntos a las cooperativas.  Comienzan en el Punto 25 con la aclaración de que “estarán basadas en la libre disposición de los trabajadores a asociarse en  ellas”.  La historia de las cooperativas en sus más de 50 años de existencia en Cuba muestra que de cooperación no han tenido nada.   La pretendida caracterización de que son entidades no gubernamentales constituye un disfraz.

Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) fueron creadas burocráticamente en 1993 con las tierras y recursos de las granjas estatales. Los trabajadores se acostaron un día como granjeros y amanecieron como cooperativistas. Como resultado, un alto por ciento de las UBPC son irrentables, improductivas y mantienen gran parte de sus enormes áreas sin cultivar. Realizan su  gestión  bajo un firme tutelaje estatal y gracias a enormes subsidios. Desde su creación, al igual que un alto por ciento de  entidades estatales de otros sectores económicos, han actuado como verdaderos parásitos sociales, además en muchas ocasiones, por falta de control, incluida la falta de una contabilidad confiable, han sido  nidos de ilegalidad y corrupción.

Con  características específicas, la historia se repite en las Cooperativas de Producción Agrícola (CPA) formadas originalmente con tierras de agricultores privados.  Han tenido un grado relativamente más alto de independencia que las UBPC, pero no han podido escapar a la perniciosa influencia de la planificación centralizada y la rígida supervisión política del brazo agrícola del Partido Comunista de Cuba: la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños  (ANAP).  Eso explica la decadencia de las CPA y su continuada disminución.

Si en el segundo quinquenio de los ochenta del siglo pasado hubo como promedio 1 373 CPA, en el 2006 quedaban  1 102, y en 2008 tenían una reducción de sus áreas del 27,0%.  El número de cooperativistas también  descendió sensiblemente en ese período en 22,0%.  De ellas se han marchado especialmente los jóvenes, al no tener ningún aliciente para dedicar sus vidas a la agricultura. En el balance efectuado en el X Congreso de la ANAP, celebrado en Mayo, fue reconocido que de los 27 978 jóvenes pertenecientes a la organización cuando se celebró el anterior Congreso, sólo quedaban 21 164 en el 2010. Un hecho que a la vez que podría reflejar el descrédito de la ANAP, también es consecuencia del abandono masivo de las áreas rurales por las desesperanzadas nuevas generaciones.

En cuanto a las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS), donde los productores con muchas dificultades mantienen sus tierras individualmente, con sólo el 18,0% de la superficie agrícola total (cierre de 2007) han generado tradicionalmente  más del 60,0% de la producción agrícola nacional, así como el más bajo por ciento de tierras ociosas, a pesar de la crónica falta de recursos, el permanente hostigamiento, las prohibiciones y la obligatoriedad de entregar las cosechas total o parcialmente al Estado en las condiciones y a los precios arbitrarios fijados por él.

En este escenario si se continúa con la mentalidad de ejercer estrictos controles sobre los posibles cooperativistas y negando la voluntariedad como concepto básico para la formación de las cooperativas, por muchos “buenos deseos” e indefinidos planteamientos que existan, el movimiento cooperativo no avanzará.

Mucho menos progresará sin existir un mercado mayorista que permita adquirir los insumos necesarios a precios racionales, con la aplicación de un  sistema impositivo exagerado y medidas administrativas que fijan límites a los restaurantes a 20 sillas y 3 sillones en las barberías.

 

 

(PARTE VIII)
De la lectura de los Puntos 30 al 34 del proyecto de Lineamientos referidos al Sistema Presupuestado puede apreciarse la continuación de la política vigente de drásticos recortes de los gastos sociales, entre otras medidas de ahorro. Así, la cantidad de unidades presupuestadas se reducirá “hasta el número mínimo que garantice el cumplimiento de las funciones asignadas, donde prime el criterio de máximo ahorro de personal y del Presupuesto del Estado en recursos materiales y financieros”.
Este criterio está en línea con el punto 59 de la Política Fiscal, donde se establece que “los gastos en la esfera social se enmarcarán en las posibilidades reales de recursos financieros que se generen por la economía del país”. Por esta vía se intenta proseguir la política aplicada desde hace un tiempo por el gobierno encabezado por Raúl Castro, dirigida al máximo ahorro de los recursos financieros, fundamentalmente a través de la reducción de los gastos presupuestados con el objetivo entre otras cosas de buscar el equilibrio financiero.
De esa forma están saliendo del sistema de racionamiento algunos productos, a fin de disminuir la subvención de los alimentos y se ha eliminado el costoso e inútil programa de las escuelas en el campo. Con igual objetivo está en marcha una enorme racionalización de personal, con el despido hasta abril de 500 000 trabajadores considerados innecesarios, el 10% de la fuerza de trabajo ocupada, para continuar haciéndolo con otros 800 000 posteriormente, entre otros pasos para procurar una mejor utilización de los recursos disponibles.
En principio resulta una política acertada en el interés de mantener un adecuado equilibrio financiero, en un país donde durante muchos años reinó una amplia subestimación de este tema económico. Ahora, en el Punto 132 de los Lineamientos se plantea “reducir o eliminar gastos excesivos en la esfera social”, y el Punto 162 contempla “implementar la eliminación ordenada de la Libreta de Abastecimiento, como forma de distribución normada igualitaria y a precios subsidiados”. Esta política resultaría coherente si tuviera en contrapartida una mayor libertad económica para que los ciudadanos pudieran ganarse la vida y desarrollar sus capacidades honestamente. Pero, de acuerdo con las concepciones presentes en la legislación que norma el trabajo por cuenta propia y en los propios Lineamientos parecen prevalecer los criterios de que la iniciativa individual no debe desarrollarse y convertirse en un desafío al poder absoluto del Estado. En esas condiciones será muy difícil atenuar los efectos negativos que tendrán seguramente las políticas restrictivas en los gastos que se pretenden aplicar y crear los puestos de trabajo necesarios para la cantidad de personas programadas a ser despedidas.
El ahora criticado “paternalismo oficial” que se quiere eliminar porque la crisis ha llegado a un punto imposible de sostenerlo, ha sido una franja de subsistencia social, creada con el propósito de repartir la precariedad, reduciendo los niveles de vida de la población a esos límites manteniendo determinadas garantías de sobrevivencia. Ante la imposibilidad de preservar esa franja, el gobierno se ha visto obligado a esta política de recortes drásticos de los gastos sociales sin ofrecer verdaderas opciones a la población.

INICIATIVAS BONSAI
El Estado en estos momentos quiere reducir la actividad individual a iniciativas de arbolitos bonsái, mediante las tradicionales prohibiciones y cortapisas, altos impuestos y la carencia de mercados mayoristas. Un mecanismo configurado para mantener el estrecho control del Estado-Partido sobre la sociedad, temeroso de que el fortalecimiento y desarrollo de la actividad privada pueda convertirse posteriormente en un peligro político para el grupo en el poder. Sin embargo, la seria contradicción de una política con ribetes neoliberales, sin que se brinde a los ciudadanos posibilidades reales de ganarse el sustento decentemente, e incluso aportar de forma racional a los gastos del Estado, podría dinamizar las grandes contradicciones existentes en la sociedad cubana, con peligro de que se produzcan convulsiones sociales, en un ambiente ya permeado por la desilusión y la falta de esperanza. Esto sucede en un marco económico crecientemente complicado, donde las carencias se incrementan constantemente.
En los Lineamientos del Punto 35 al 38 se aborda la situación de los territorios. Se pretende brindar un nivel relativamente mayor de autonomía a las provincias y municipios. Habría que ver sus posibilidades, cuando no se quiere renunciar a la planificación centralizada y persiste una burocracia en los altos niveles opuesta a ceder parcelas de poder. Incluso se corre el peligro de reforzar y reproducir en la base las estructuras burocráticas existentes en los máximos niveles del Estado, sin beneficio alguno, sino incrementar los funcionarios innecesarios.

(PARTE IX)

El Capitulo II del proyecto de Lineamientos se refiere del Punto 39 al 63 a las Políticas Macroeconómicas con directrices generales y referencias concretas a las políticas monetaria, cambiaria, fiscal y de precios.

Desafortunadamente, la inmensa mayoría de los puntos son fundamentalmente enunciativos, generalidades que soslayan la grave situación presente con la continuada acumulación de graves problemas y sin proponer soluciones reales para los mismos.

Aunque la propaganda oficial en sus inicios para justificar la necesidad del socialismo en Cuba anunció que ese sistema tenía entre sus leyes principales “el desarrollo armónico y proporcional de la economía”, después de 50 años la vida ha demostrado que los resultados son una sociedad estatizada, llena de distorsiones y carente de racionalidad económica.

En una economía pobre como la cubana se ha desarrollado un desproporcionado sector de servicios, que en 2009 representaba el 75,0% del Producto Interno Bruto (PIB),  según datos oficiales.  Las estadísticas muestran que en Cuba, país agrícola por excelencia y exportador neto de alimentos en el pasado, hoy la Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca  participan en la estructura del PIB con  sólo el 3,9%, de un   11,4% en 1990;  la industria manufacturera que representaba el 23,6% del PIB ese año, ha descendido a 14,9%. La caída en la construcción  ha sido de 7,3% a 5,4%, en el mencionado periodo.

Mientras esto ha sucedido, los servicios, excluyendo los servicios básicos, crecieron desproporcionadamente de 23,6% del PIB en 1990 a 42,0% en 2009, en particular aumentaron  educación, salud pública, asistencia social, cultura y deporte a aproximadamente un 30,0% del PIB en su conjunto. Una economía pobre y atenazada por la crisis, como la cubana, difícilmente podrá mantener una situación semejante. Tener servicios al nivel de Europa, mientras se produce como los países mas ineficientes del planeta es un objetivo imposible de sostener.        De ahí en gran parte provienen los enormes problemas de las finanzas externas y la virtual situación de bancarrota existente con la consiguiente asfixia de toda la economía.

Lamentablemente, nada de eso se dice en los Lineamientos.  Sólo se señala en el Punto 40 la meta de “Lograr el equilibrio externo, a partir de un saldo favorable de la cuenta corriente de la balanza de pagos, sustentado en el comportamiento de la economía real, que permita compensar el desbalance de la cuenta financiera”.  Eso es un utópico deseo, inalcanzable sin dejar atrás conceptos fracasados y una radical reestructuración económica, seria y responsable, que conlleve la liberación de las aprisionadas fuerzas productivas de la nación.

En el Punto 41, entre otras cuestiones imposibles de obtener sin incrementar  la eficiencia productiva, se habla de “definir la tasa de acumulación necesaria, tomando en cuenta el proceso de recapitalización que requiere la economía”. Esto sin definir de donde saldrá el financiamiento de una economía sin capacidad de ahorro interno y externo, como muestran las estadísticas oficiales o de organismos tan competentes como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): la más baja capacidad de los países de la región.

El problema de la descapitalización física en Cuba es sumamente serio.  Desde inicios de los años 1990 se mantienen tasas de formación bruta de capital fijo en relación con el PIB usualmente inferiores al 10,0%,  menores a las tasas de amortización de los medios de producción y la infraestructura, aceleradas estas por la falta de reposición, actualización tecnológica y de un mantenimiento adecuado.  Según datos publicados por CEPAL en su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2008-2009, la tasa de formación bruta de capital fijo en América Latina en el período 2000-2008 fue de 18,7%, pero en Cuba fue de 8,4%,  menos de la mitad.  Por supuesto si esta comparación se hiciera en relación con las economías más exitosas de la región, como Chile, las diferencias serían mucho más ostensibles.

Las perspectivas para el comienzo de la solución de este gravísimo proceso de autofagia económica y decadencia generalizada parecen peores.  En 2009, debido a la profundización de la crisis, la inversión disminuyó en un 15,0% y el primer semestre de 2010 volvió a caer en un porcentaje similar, de acuerdo a datos oficiales.

Paralelamente a la descapitalización de la base productiva y la infraestructura, transcurre la descapitalización humana, con consecuencias aún peores para el país -la cual no se menciona en los Lineamientos-, con sus diversas vertientes: masiva descalificación tecnológica, acelerado envejecimiento poblacional y la erosión de los  valores morales, cívicos, de identidad nacional, y de confianza en el futuro del país.  Un factor, además,  promotor de la gran corrupción existente. Si la revolución se hizo para fortalecer los valores cívicos y patrióticos de la nación, lo logrado es todo lo contrario, después de 52 años de manipulaciones y engaños.

En la descalificación técnica está presente la fuga masiva al exterior de los especialistas; a ello se añade las decenas de miles que empujados por las necesidades han dejado sus profesiones para dedicarse a oficios de inferiores requerimientos de capacitación, descalificándose progresivamente.  Incluso aquellos profesionales que permanecen en sus puestos de trabajo generalmente carecen de estímulos y medios suficientes para estar actualizados;  tarea difícil en las actuales condiciones de generalizada   ausencia de información técnica y muy limitado acceso a Internet.

(PARTE X)

Entre las políticas macroeconómicas comprendidas en el proyecto de Lineamientos está el tema Monetario.  En el Punto 46 se plantea como meta: “Estructurar un enfoque adecuado de planificación monetaria a corto, mediano y largo plazo dirigido a lograr el equilibrio monetario interno y externo, no de manera aislada, sino como una unidad”.

En el sistema monetario de cualquier país  se reflejan las incongruencias y las desproporciones de una nación, y en caso positivo sus virtudes y eficiencia.  Al constituir un elemento  básico, su conducción también afecta el desarrollo de todos los demás aspectos de la economía.

En la economía cubana, caracterizada por una elevada ineficacia e improductividad, los resultados negativos son evidentes en el sistema monetario.  Siempre ha habido un desequilibrio entre oferta y  la demanda debido a las enormes cantidades de dinero pagado sin respaldo productivo,  gastado en inversiones con plazos de ejecución extremadamente altos, subvenciones a empresas crónicamente irrentables, o distribuido a través de prácticas demagógicas mediante falsas gratuidades, sin tener en consideración las posibilidades reales del país.

Las consecuencias de esta situación ha sido la persistencia del racionamiento desde marzo de 1962 y la dualidad monetaria resultante en la década de 1990, entre otros males que tanto afectan la economía. También estas nocivas prácticas han incidido en la continuada desvalorización del salario real, que en 2009  representaba el 26,0% del poder de compra del salario de 1989.  Las pensiones también se han erosionado sustancialmente;  el pasado año constituían en términos reales el 33,0% del nivel medio mensual de 1990.

La solución verdadera para estos desequilibrios financieros radica en la posibilidad de incrementar los niveles de producción y de servicios, acompañada de una política financiera sensata que evite gastos que el país no pueda afrontar.  Esto significa que debe buscarse un equilibrio monetario interno y externo para que se recobre el valor de la moneda nacional.

En el campo financiero es necesario motivar a la población a depositar sus ahorros en los bancos, en especial aquellos en moneda convertible, dándosele las debidas garantías y el pago de intereses estimulantes y acordes con la situación financiera del país.   Hoy Cuba paga intereses bancarios muy altos a los prestamistas extranjeros, sin embargo a los nacionales se les abonan intereses sumamente bajos, incluso por debajo de las tasas de inflación reales.  Esto se repite en relación con las dos monedas: pesos convertibles (CUC) y pesos moneda nacional.

Respecto a la política cambiaria, resulta indispensable introducir tasas de cambio  reales.  Las tasas actuales, recargadas por gravámenes absurdos, que pueden conducir a análisis distorsionados y por consecuencia a decisiones equivocadas.  En especial respecto a la política de inversiones, el comercio exterior y otros aspectos vitales para el desarrollo  nacional. Una moneda sobredimensionada representa un serio obstáculo para el crecimiento de la llegada de turistas, al reducir arbitrariamente la competitividad del mercado cubano.

Los Lineamientos de la Política Fiscal abarcan del Punto 55 al 60.  Resulta evidente la intención de enmarcar los gastos de la esfera social a las posibilidades reales de recursos financieros que  genera la economía del país.  En principio esto es inobjetable, pero en las condiciones cubanas significará la disminución de los ingresos de muchas personas que por decenios han dependido de gratuidades y prestaciones estatales que ahora se desean disminuir drásticamente.

Para ello habrá que buscar determinadas compensaciones, y permitir nuevas formas para que los afectados puedan procurarse el sustento honradamente.  De no actuarse así, la política de recortes presupuestarios en un país donde hay tanta pobreza, con el inminente despido de ciento de miles de trabajadores,  significarían grados de miseria más pronunciados; fuentes de incremento de los delitos, sin descartar la posibilidad de una peligrosa inestabilidad social.

La política fiscal puede ser una poderosa herramienta para el desarrollo de Cuba.  A través de impuestos racionales el Estado puede recolectar recursos y redistribuirlos para financiar tareas insoslayables de la sociedad, como son la salud, la educación y la asistencia social, el deporte y la cultura, con oportunidades para todos los ciudadanos.

No obstante, deben prevalecer las concepciones que favorezcan el desarrollo de las empresas, tanto públicas como privadas, sin asfixiarlas con impuestos excesivos como se pretende hacer actualmente con el trabajo por cuenta propia.  El Estado puede recibir mucho más ingresos a través de los impuestos pagados por empresas sanas y prósperas, que creen abundantes puestos de trabajo, como ha demostrado  la experiencia de los países asiáticos que emprendieron  reformas económicas.

El objetivo sería crear posibilidades a las personas emprendedoras para trabajar legalmente y desarrollar sus iniciativas.  Con ello habrá beneficios para los empresarios y para toda la sociedad.  Es imposible la existencia de un Estado rico con empresas pobres.

En cuanto Política de Precios, contenida en los Puntos del 61 al 63, se fija que “el sistema de precios deberá ser objeto de una revisión integral que posibilite medir correctamente los hechos económicos, estimular la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones, eliminar subsidios y gratuidades indebidas”.  Habrá que esperar como esos buenos deseos puedan lograrse, en una económica centralmente planificada donde se niega el papel determinante del mercado.

El Estado puede introducir factores modificadores de determinados  precios según las circunstancias, a través del movimiento de sus reservas y las palancas monetarios, crediticias, fiscales e incluso administrativas en determinada circunstancias, al objeto de proteger los intereses de la población, promover  inversiones, facilitar las exportaciones, y posibilitar la adopción de nuevas tecnologías, entre otros objetivos acordes con los intereses de la sociedad.      No obstante, en una economía abierta como la cubana, el establecimiento de un control centralizado de los precios que no sea receptivo a las influencias externas lleva a enormes distorsiones y desequilibrios.

Continuar por ese camino, en un mundo cada día más globalizado y competitivo, es una segura receta para el desastre.

Continuará…

La Habana, 1 de diciembre de 2010
Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente

http://www.reconciliacioncubana.com




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