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Peronismo es el de Perón y Eva Perón

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“Retrato del General Juan Domingo Perón y la Señora María Eva Duarte de Perón”
de Numa Ayrinhac. Foto: faculge

 

 

“Cuando tuve todos los medios en contra, siempre gane, cuando los tuve todos a favor me derrocaron” J.D. Perón

Desde la muerte misma del Teniente General Juan Domingo Perón, el peronismo debió enfrentar los embates de sectores que diciéndose peronistas intentaron llevar al peronismo hacia costas que poco y nada tienen que ver con el Movimiento Nacional creado y legado por el Líder y Conductor. Hoy atacado por sectores antiperonistas y mesiánicos debemos hacer frente a esta nueva infiltración que pretende desvirtuar la doctrina y el dogma.

Asistimos a un nuevo y artero ataque de quienes ya intentaron el entrismo en la década del 90 del siglo pasado, disfrazados de “peronismo neoliberal”, y ahora lo hacen desde una posición seudo progresista y “socialiberal” que no es otra cosa que el gatopardismo llevado a cabo por aquellos intolerantes que en los 70 nos condujeran al enfrentamiento terminando por darles motivo y causa para que la oligarquía financiera gestionare el golpe de Estado sedicioso de 1976. Están bien identificados “las dos almas que habitaron, sucesiva y alternadamente, en Perón y en sus fieles”, si aceptamos como válidas todas las cuestiones que expresa José Armando Caro Figueroa; pero no es tan exacto lo que éste plantea si tomamos como válidas las propias palabras del Líder y Conductor, respecto de quienes pretendieron en definitiva aislarlo para cogobernar o enfrentarlo para subordinarlo a sus mezquinos intereses de dominación del Movimiento Nacional peronista.

El peronismo, es simplemente un Movimiento Nacional de masas, cuyo fundamento se asienta en el “humanismo”, y la “doctrina social de la Iglesia Católica” y en los principios nacionales y populares que se condensan en las 20 verdades y las 4 banderas: Justicia Social, Independencia Económica, Soberanía Política y Nacionalismo Cultural; y fuera de los escritos y legados como: “Comunidad Organizada”, “Conducción Política” y el “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” no existe ninguna otra idea doctrinaria o dogmática legada por Perón que la contradiga. Los escritos de Eva Perón legados y expuestos durante sus charlas en la Escuela Superior de Conducción Política del Partido Peronista de 1951 y 1952, son asimismo patrimonio esclarecedor para todos aquellos que pretenden mostrar dos peronismos, el de Perón y el de Eva. Nadie mejor que la propia Evita para desmitificar y desmentir semejante falacidad y perogrullada. El peronismo es “uno solo y emana de la doctrina y de las palabras y el pensamiento esclarecedor de Juan Domingo Perón”.

Nunca fue el peronismo una herramienta para acceder al poder, sólo los traidores, el entrismo y los arribistas vieron en éste esa característica, por el contrario, para el peronismo y para los peronistas de corazón, el peronismo fue una “forma de vida” y “una forma de servir a la dignificación y el ascenso social del pueblo argentino”; por lo cual podemos compartir con Caro que “es –antes que nada-, un sentimiento que produce emociones y evoca mensajes de justicia, democracia popular y dignificación”, por lo que los oportunistas de toda laya que intentaron servirse del peronismo fueron, más temprano que tarde, expulsados y repudiados tanto por Perón como por Eva Perón y en definitiva por el propio pueblo peronista. Allá por los 50 y en vida de Perón y Evita, era justamente ella quien nos explicaba que ella era solamente el primer soldado de la causa de Perón, y que quien pretendiere emular a Perón dejaba de ser peronista para convertirse en oligarca, y más acá en los 70 y en vida de Perón cuando ciertos sectores confundidos o traicioneros pretendieron imponerle condiciones fue el mismo viejo y sabio líder el que les marcare la cancha, mostrándoles el camino de la puerta de salida del peronismo.

El peronismo se expresa como ya dijéramos en las 20 Verdades, en compartir los símbolos, las banderas y los recuerdos, respetar y seguir los mandatos y legados del Líder, adherir fervorosamente a la lealtad y la solidaridad como valores superiores y superadores, todo ello mientras se despliegan acciones tendientes a derrotar la pobreza, el hambre y la indignidad en el campo social, la independencia económica y la soberanía política en el orden político y económico desde un profundo y republicano sentimiento democrático, por lo que el mero echo de votar o discutir no alcanza para poder llamarse un “modelo político peronista” y mucho menos si este es conformista y poco rebelde respecto de las inequidades sociales, o conformista respecto de la no participación popular, la solidaridad, la lealtad o las luchas del pueblo por alcanzar su dignificación y sus derechos respecto de superar la barrera de la falta de salud, educación, vivienda y trabajo registrado y bien remunerado.

El cataclismo –tal como lo define Caro Figueroa- sufrido por el peronismo en los años 70, no fue nada más que la continuidad del iniciado con los golpes de Estado de 1952, los bombardeos de junio y setiembre de 1955, el derrocamiento de Perón en aquel año, los fusilamientos de 1956, o el intento de copamiento del 20 de junio de 1973; en todos y cada uno de ellos actuaron los mismos personeros de la sinarquia internacional y sus esbirros internos al servicio de la oligarquía, que inicialmente era terrateniente y posteriormente fue financiera. Todos ellos traidores a la Patria, al pueblo y al peronismo pues como bien los definiera Perón el 1º de Mayo de 1974 eran “esos estúpidos, imberbes y traidores al servicio del imperialismo”, y tan así lo fueron que coadyuvaron al golpe sedicioso y genocida del 76 que encaramó a la oligarquia financiera, representada por el secuaz de Rockefeller –José Alfredo Martínez de Hoz- y los intereses del viejo imperialismo británico y el nuevo imperialismo estadounidense.

Ahora pareciere que aquellos que atacaron y se confabularon con los “servicios de inteligencia, nacionales y extranjeros” al Gobierno democráticamente electo en setiembre de 1973, fueron las víctimas inocentes de un Estado terrorista que los derrotó con las armas; eran “irregulares que empuñaron las armas contra un Gobierno constitucional”, y por lo tanto tan sediciosos y golpistas como la cúpula militar de Videla, Massera y Agosti, y por ese carácter deberán ser juzgados de la misma manera que lo fueran aquellos otros durante el gobierno alfonsinista. No es verdad que esos delincuentes irregulares hallan forzado el regreso de Perón ni a la Patria ni al poder, por el contrario, el regreso a la Patria fue la consecuencia de la lucha de los trabajadores y los compañeros de la “Resistencia peronista”, nunca integrados a los irregulares que terminaron atentando contra Perón en los dichos y los hechos, llegando al colmo del paroxismo con el asesinato vil y traicionero del compañero José Ignacio Rucci aquel 25 de setiembre de 1973. Asimismo fueron ellos los que más hicieron para impedir el regreso del viejo general al poder, y una vez que no pudieron impedirlo se dedicaron permanentemente a contraponerse, negándose a votar las leyes que aquel pretendía. ¡Traición y deslealtad, no para con Perón, sino para con el pueblo que los había electo para acompañar al General!

La “Resistencia peronista” tuvo como único y definitivo fin, lograr el regreso a la Patria del Conductor y su retorno al poder –ni siquiera al Gobierno, pues a éste iría quien Perón designase-, por el contrario los irregulares y terroristas (Montoneros, FAR, FAP y ERP por nombrar a los más conocidos), se planteaban utilizar a Perón y al peronismo para tomar en forma conjunta el poder del movimiento nacional y del Estado y el Gobierno en consecuencia, así sus acciones armadas se dirigieron primero que nada contra las organizaciones obreras, estudiantiles y sociales leales a la doctrina y a Perón, pretendiendo generar el caos político, social y económico, razón por la cual atentaban contra militares, policías, conscriptos, dirigentes obreros y estudiantiles. Logrando tras la muerte del viejo y anciano Líder desestabilizar el Gobierno de María Estela Martínez de Perón a quien obligaron –por sus acciones insurgentes y de neto corte terrorista- a decretar que las fuerzas militares, como contrapartida a la sedición generada “aniquilare su accionar terrorista”; esta medida constitucional, democrática y republicana, amparada por las leyes y la Ley madre es hoy juzgada por quienes actuaron entonces contra la Patria y el Estado, pretendiendo erigirse en árbitros y jueces del accionar Constitucional y legal.

Es verdaderamente perverso que quienes actuaron contra el pueblo y la Patria, sean hoy erigidos en víctimas desamparadas de la violencia represiva implementada por el Estado y a través de un Gobierno democrático, republicano y constitucional. Es una verdadera barbaridad que éstos malhechores y sinvergüenzas, terroristas y sediciosos pretendan emparentar las leyes y decretos del Gobierno Martínez de Perón, con los atropellos y los actos sediciosos del golpismo militar que ellos mismos se encargaron de causar y justificar desde el accionar delictual. Perdieron la batalla pero ganaron la guerra, pues lograron derrocar el Gobierno constitucional el 24 de marzo de 1976, derrotando a las fracciones leales al peronismo y a Perón y su legado, que resistían su copamiento; y también posteriormente ganaron la “batalla cultural” al imponer como historia oficial que ellos fueron “las víctimas del golpe de Estado genocida y sedicioso del 24 de marzo de 1976”, cuando en verdad fueron el brazo ejecutor de la desestabilización del gobierno democrático y constitucional derrocado por sus “socios militares y civiles antipatria”.

Atentaron contra el pueblo y asesinaron a sus hijos, en ese accionar delirante y perverso, “mataban peronistas para mejorar su posición negociadora frente a Perón”, dice Caro Figueroa, ocultando que ese accionar fue constante y permanente, y que aunque no consiguió torcerle el rumbo a Perón, derrocó a su viuda y continuadora constitucionalmente electa. Pero en el interregno intentaron copar el regreso definitivo del Líder, generando una verdadera masacre aquel 20 de Junio de 1973 en Ezeiza cuando se enfrentaron a los grupos designados para proteger al Conductor que arribaba a la Patria tras el exilio impuesto por los genocidas y golpistas del 55, y sus continuadores antidemocráticos hasta Lanusse; hoy también intentan martirizarse por aquel enfrentamiento irracional, pero perfectamente planificado y organizado desde el Gobierno de Cámpora y de los gobernadores adictos, reprimidos por quienes bajo estrictas órdenes del General Perón, garantizaron la imposibilidad del copamiento y detención en aquel tristemente famoso puente de la Avenida-autopista Richieri.

La historia la cuentan los vencedores, y en esta oportunidad los vencedores –por ahora y hasta dentro de muy poco tiempo-.se encaramaron en el poder en 1989 con el menemato y más abiertamente en el 2003 con el cristikirchnerismo, por lo que su reconstrucción histórica y su evaluación objetiva tropieza con las dificultades propias del implacable “discurso-relato epopéyico” de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que junto con las organizaciones de derechos humanos cooptadas por los derrotados en la batalla de las armas del Estado de derecho del Gobierno Martínez de Perón, hoy son totalmente distorsionados condenando al olvido tropelias, asesinatos y sediciones antidemocráticas llevadas a cabo por aquellas supuestas víctimas. Las otras, las víctimas del “terrorismo de Estado posteriores al golpe del 24 de marzo de 1976” y que mayoritariamente pertenecieron al movimiento nacional peronista y los gremios obreros enrolados en la CGT, buscan ser tapados tras supuestos testigos, en los actuales juicios, que en su enorme mayoría fueron traidores y entregadores o asesinos –lisos y llanos, por órdenes directas de fusilamiento por traición a la estructura sediciosa- de sus propios compañeros.

Que hoy el Gobierno Cristina a través del INCAA publique descaradamente el pensamiento antipopular, antinacional y antiperonista de Mario Eduardo Firmenich en “Resistir” es verdaderamente un atropello al sistema republicano y democrático, pues éste verdadero y perverso delincuente –aún libre gracias al selectivo fallo de la CSJN de anulación del indulto presidencial- es sintomático, pero deja al descubierto su particular y artera, simplista y trágica visión de la realidad nacional de aquellos años donde la sinrazón y la barbarie campearon sin límites, pero muy específicamente porque personajes como este delincuente confeso –como tantos otros, que se autoincriminan en libros y conferencias- actuaron sirviendo intereses antinacionales, antipopulares y antiperonistas. Las huellas de aquellos actos y de aquellos y estos actores dejaron y dejarán huellas y secuelas muy profundas, pues esos mismos mesiánicos cultores de la barbarie en los 70 ostentan hoy cargos relevantes en el Gobierno y en la propia justicia, y aprovechándose del sentimiento popular de rechazo a las cúpulas militares golpistas llevan adelante una verdadera persecución de simples subordinados entre las fuerzas militares y de seguridad, mientras no aplican justicia sino venganza reformulando a su piacere la historia con un profundo sentido antinacional, antipopular y antiperonista.

Pretenden imponer dos peronismos, uno de Perón y otro de Eva Perón, y artera y falazmente intentan, como lo intentare Alfonsín y sus muchachos incultos (generar “un tercer movimiento histórico”) imponer el “cuarto peronismo” –Caro Figueroa dixit- con vértice en CFK a quien “por ahora, consideran fiel encarnación del pensamiento, la palabra y la obra de Evita” (CF) porque nunca la conocieron y menos la entendieron a nuestra “abanderada y primera alumna” del peronismo y de Perón, son como ella los designara claramente oligarcas y traidores a Perón y al peronismo. Siempre, y a diferencia de lo expresado por Caro Figueroa, el peronismo fue democrático, acuerdista, dialogante, pacificador y republicano. Fue además frentista e incluyente, nunca o casi nunca confrontativo, salvo en defensa de la Patria y de la dignidad del pueblo. Los arribistas y entristas de toda laya fueron sectarios, excluyentes, mesiánicos, confrontativos y con tendencias netamente fascistoides y totalitarias; y hoy nuevamente y como ayer volverán a expresarse en su lucha por desmalezar el peronismo. Unos reivindicamos el abrazo Perón-Balbín y el “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, aunque difiramos en el pensamiento dentro de la línea nacional y los otros reivindican y recrean el odio, la confrontación y el pensamiento único, se está con ellos o se es el enemigo, se es obsecuente, adulador y aplaudidor o se está con la antipatria y las corporaciones.

¡En definitiva el peronismo se expresa en la doctrina y en la revalorización diaria y permanente de Perón y de Eva Perón como una unidad indestructible!

¡Lo demás es entrismo, traición, antiperonismo acérrimo, a no confundirse!

Buenos Aires, 14 de Diciembre de 2012.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
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