Archivo para 29/03/13

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Mar
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Movimiento e ideología del neo populismo

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zapatistas. Foto: Galería de papermakesplanes

 

A la memoria del gran jefe militar

II/II cazcán, Francisco Tenamaxtli.

Mario Héctor Rivera Ortiz
Jueves 28 de Marzo de 2013

Vamos a enumerar primero, las acciones y rasgos principales del movimiento zapatista que a nuestro juicio son definitorias y en seguida las tesis centrales de la llamada Teoría Crítica Renovada (TCR).

He aquí lo que nos parece más destacado y positivo de la práctica zapatista: a) la fundación y la organización moderna del Ejército Zapatista, b) la lucha armada emprendida en 1994, c) la Convención Democrática de Aguascalientes, d) la organización de los Caracoles, e) la manifestación pacífica simultanea en cinco poblaciones de Chiapas en diciembre de 2012, f) su negativa a uncirse al carro de la socialdemocracia electorera chucho-lópezobradorista, y g) la convicción de que el capitalismo es incapaz de brindar igualdad y libertad y mucho menos fraternidad.

El subcomandante Marcos añade, en uno de sus últimos comunicados, que después de haber definido quiénes eran los zapatistas, el lugar que ocupan y el enemigo que enfrentan, sigue pendiente acabar de precisar por qué luchan y con quién (van) para darle cuerpo a la nueva resistencia y lograr un mundo diferente. (La Jornada, 26.II. 2013.)

Por todo ello nosotros somos de los que pensamos que desde que apareció el movimiento zapatista en la escena pública ha consumado acciones revolucionarias e impuesto importantes cambios progresistas en la región que habita. Estimamos que el movimiento zapatista es potencialmente capaz de seguir avanzando hasta hacer realidad lo que representa el símbolo histórico de la hoz y el martillo. Reconocemos y saludamos pues, no sólo lo fundamental de su práctica, sino también su capacidad de cambio y desarrollo. No obstante sabemos que si sus concepciones teóricas y estratégicas no superan las limitaciones actuales de carácter tribal será imposible que pueda crear ninguna organización mundial de defensa del territorio y de la Tierra ya que, dicha tarea no sólo requiere la suma aritmética de proyectos, pueblos, colectivos y redes, sino la acción revolucionaria de fuerzas internacionales políticamente superiores organizadas en un partido de clase.

Consideramos tambien, que la autocrítica de Marcos es justa y atinada ya que tiene que ver con la caracterización del tipo de sociedad que se pretende crear en México y en el mundo. Para empezar, diríamos, se requiere como herramienta de trabajo, un buen estudio económico-social de la región que ocupa el EZLN a fin de precisar el estado de las clases sociales y sus relaciones así como la situación de la propiedad de los medios de producción. Sin estos conocimientos mínimos y su aplicación consecuente en la política, el movimiento social podría encallar en el mismo puerto de donde partió hace ya dieciocho años, no importa que los timoneles sean pobres, honestos y bien intencionados.

El asunto que plantea la pregunta insatisfecha formulada por Marcos, de “¿Con quién ir a la lucha de clases? Sí, no a la feria del libro, sino a la guerra de clases, es muy importante y requiere amplias consideraciones, pero ahora sólo apuntemos que estamos de acuerdo con que los antiguos compañeros de viaje o sus herederos ideológicos, jamás vuelvan a dirigir el proceso revolucionario.

Por el lado de la ideología vemos que la Teoría Crítica Renovada sostiene paradigmas interesantes, a saber: a) el capitalismo no soluciona los problemas del planeta, b) la forma del sistema económico es la del capitalismo corporativo, c) la actual crisis del modo de dominación no es cuyuntural, es de espectro amplio e incluye mucho más que las guerras y las crisis financieras y económicas… Es un proceso que no es cíclico, ni de corta duración, tampoco de largo aliento… Se trata de una crisis de civilización…, y d) las organizaciones y los movimientos sociales deben incluir a todos los pobres de la tierra y a los que están con ellos si se quiere alcanzar un mundo diferente. (La Jornada, 26.II. 2013.)

El dorctor Pablo Gónzález Casanova, quizá el ideólogo más comprometido con la TCR, explica que la categoría económica que él propone permite un análisis mucho más profundo que la del “poder” desvinculado del gran capital y sin articulación con el “complejo empresarial, militar, político y mediático que maneja un proceso mundial llamado globalización,” justo como suelen hacerlo los onageneros. PGC habla de la emergencia de los nuevos movimientos sociales integrados por los despojados, desregulados, subrogados, indígenas, etc., y los considera una nueva “creación histórica” encarnada en nuevos sujetos emancipatorios, constructores de novedosas alternativas revolucionarias, útiles no sólo para la liberación indígena sino para la “emancicpación humana”, aun allí –agrega- “donde las grandes transformaciones que impulsaron Lenin y Mao terminaron en el fracaso”. PGC localiza en Chiapas el laboratorio de los “sueños” de paz, justicia y libertad para todo el mundo, refiriéndose en concreto a la autonomía comunitaria que en las montañas de Chiapas tiene hoy la experiencia autogestionaria más extendida y longeva del mundo, etc., etc., (La Jornada, 02.01.13.) (La Jornada, 29.01.13.)

En relación con las premisas de la TCR enumeradas, hay que decir que expresan algunos conceptos interesantes que deben discutirse, no sólo en los cafés literarios de la intelectualidad pequeñoburguesa, sino, sobre todo, en los círculos de estudio obreros, campesinos e indígenas. Actualmente existen pocas personas en el campo de las ciencias sociales que crea que lo que dejaron escrito Marx, Engel, Lenin, Stalin y Mao sea algo acabado y que no deba desarrollarse permanentemente como lo exige la historia. Es sano pues, llevar a cabo esfuerzos para aportar y discutir nuevas ideas pero separándolas de la propaganda facciosa y acrítica de los suplementos culturales cosmopolitas. ¡El marxismo-leninismo no tiene nada que ver con las consignas girondinas o jacobinas!

Entonces, es honesto y necesario considerar permanentemente las aportaciones científicas al marxismo original para caracterizar la situación actual y para afinar la dirección del movimiento obrero. Lenin, por ejemplo, formuló con mucha antelación la teoría científica del imperialismo y precisó las características principales del capitalismo de esta época; subrayó con precisión, entre otras, la fusión del capital bancario con el industrial, el origen del capital financiero y la oligarquía financiera, así como su rasgo principal: la dominación de los monopolios capitalistas en la vida económica mundial y su prepotencia en la política. Así mismo ha llovido mucho desde que la Conferencia Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, Moscú 1969, definió la crisis general del capitalismo que ahora se despliega en el mundo con toda su universalidad en una forma particularmente aguda y en ausencia del campo socialista, al ahondarse irreversiblemente el antagonismo entre los intereses de la gran mayoría de la humanidad y los de la oligarquía financiera.

29
Mar
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HISTORIA DE UN INMIGRANTE

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El Inmigrante, obra de Joel Bergner, en la esquina de 23rd Street y Shotwell, en San Francisco – Mission District. Foto: Wallyg

Hace más de 40 años, como la mayoría de los emigrantes, el joven Jesús Helí viajó con visa de residente a Estados Unidos, pues en aquella época era relativamente fácil obtenerla.

Comenzó, como la mayoría, a trabajar en una fábrica en la ciudad de Nueva York, pero siempre pensando en algún día regresar victorioso a su país de origen, donde quedaron sus padres, sus hermanos y sus amigos.

Jesús Helí, un joven de 24 años, tenía un buen empleo y un futuro promisorio en la capital de su país. Pero pensó que si en su patria estaba triunfando, con mayor razón triunfaría en el llamado país de las oportunidades, Estados Unidos de América.

Siempre envió a su familia puntualmente una cantidad de dinero para que su madre no pasara necesidades, aunque con ella, quedó una hermana que tenía un buen empleo con el que las dos podían vivir decorosamente.

Pasaron los meses, y Jesús Helí no había logrado ascender mucho, pero debido a su juventud, le daba vergüenza regresar a su país, pues pensaba que lo calificarían de un triste fracasado. Por lo tanto, continuó trabajando y estudiando inglés para poder aspirar a trabajar algún día en una oficina.Y con el tiempo lo logró, entró a trabajar en una importante empresa de aviación donde pronto se ganó la simpatía de todos los empleados y de sus superiores, pero el ambiente de trabajo no era lo que él pensó, similar al de su país.

En el edificio en que vivía, conoció a una linda chica de otro país latinoamericano, se enamoraron, se casaron y tuvieron tres preciosos niños, dos mujercitas y un varoncito.

Pasaron los años, y cuando reunió una cantidad más o menos considerable de dinero y decidió regresar a su país para quedarse allá para siempre y dejar de sufrir el inclemente frío, no sólo el de la temperatura, sino el frío de la gente y del estrés, palabra que él ni siquiera conocía, pero que lo convirtió en una persona solitaria y muy nerviosa.

Pero nadie de su familia quiso acompañarlo, ninguno extrañaba un país para ellos desconocido. Les agradaba la idea de viajar, pero de vacaciones, no para quedarse.

Regresó solo y taciturno, después de muchos años de ausencia, a su querida ciudad. Se sentía culpable de haber dejado a su esposa y a sus hijos. Pero al ver nuevamente a su madre y sus hermanos se le iluminaron los ojos, los encontró más viejos de lo que él imaginaba. Sintió una gran tristeza por los años perdidos, pero a la vez, mucha alegría de volver a verlos y, sin poderlo remediar, brotaron lágrimas de sus ojos, que él quiso disimular, con el pretexto de tener mucha resequedad en ellos y que por eso, se le aguaban.

Nadie le creyó, pues su voz entrecortada lo delató.

Al día siguiente, salió al centro de su querida ciudad a visitar los lugares que solía frecuentar con sus amigos. Ingresó a un café con la esperanza de encontrar, al menos, a algunos.

El lugar había cambiado, lo encontró oscuro y lúgubre. Miró en todas direcciones y, de pronto, divisó de espaldas a un señor de cabello blanco, un poco encorvado que le pareció conocido. Se acercó, lo miró y… reconoció a un antiguo compañero de trabajo, Reynaldo Prada, nunca fue su amigo, pero sintió tanta alegría de verlo, que sintió latir su corazón con más fuerza y muchos deseos de abrazarlo. Pero se contuvo. Pensó que él sería el eslabón que lo conectaría con sus antiguos compañeros y amigos.

Reynaldo le dijo que muchos de sus amigos, al salir pensionados, se habían ido a vivir a otras ciudades, otros, residían en barrios alejados y que debido al desmesurado crecimiento de la ciudad, ya no se veían como en los viejos tiempos. Todos tenían sus vidas hechas y se debían a sus nuevos trabajos y a sus familias. No tenían tiempo.

Jesús Helí se despidió de su ex compañero y encaminó sus pasos sin rumbo fijo, por el centro de la inmensa metrópoli, solo, completamente solo en medio de una multitud. era su gente, pero a nadie conocía.

Al llegar a la casa de su madre, ésta lo recibió con mucho amor. El la abrazó tiernamente y, aunque la adoraba, comprendió que su verdadero hogar estaba a miles de kilómetros de distancia. En un país extraño que le había robado su felicidad.

Regresó a Nueva York, aún sabiendo que en Estados Unidos no pasaría de ser un extranjero de tercera categoría y aunque tomara la ciudadanía estadounidense, igual sería visto.

Cuando cumplió 65 años de edad, sus hijos habían tomado otros rumbos, se retiró del trabajo con una modesta pensión y se trasladó con su esposa a la ciudad de Miami porque ya no soportaban el frío del norte y tenían principios de artritis. El dinero no les alcanzaba para cubrir sus necesidades y como, por su edad le era difícil conseguir un buen empleo, trabajó en lo único que encontró, empacar y sacar los productos que compraban los clientes en el supermercado, llevarlos un carrito del supermercado y colocarlos cuidadosamente en las cajuelas de los vehículos. A veces le daban un dólar o una moneda de veinticinco centavos de propina y él recibía agachando la cabeza, pero se sentía humillado y muy poca cosa. A los pocos meses falleció.

Jesús Helí pasó por el mundo, con más pena que gloria.

La historia de Jesús Helí, es igual a la de muchos latinoamericanos que emigran a otras tierras en busca de una fantasía que jamás encuentran.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




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