Archivo para 23 enero 2014



23
Ene
14

LA AMABILIDAD

Foto: Lleve su Nieve

La amabilidad es una bella cualidad que todos los seres humanos deberíamos cultivar, no sólo para sentirnos bien con nosotros mismos, sino para hacer sentir bien a los demás.

Esta cualidad es contagiosa y por lo tanto, produce un ambiente de cordialidad y, además, combate el estrés.

La amabilidad auténtica es la que nace de manera espontánea, natural y sin ninguna clase de interés o intención de conseguir algún beneficio.

Esta cualidad debe ser inculcada a las personas a partir de su infancia, ya que debe practicarse principalmente en el propio hogar para que se convierta en un hábito natural.

El niño que desde temprana edad aprende a respetar, a sonreír, a saludar a las personas conocidas, a ayudar a los minusválidos, a los ancianos y a quienes más lo necesitan, siempre será mirado con aprecio.
La amabilidad es el comportamiento que resulta de la caridad, la solidaridad y el afecto que se le otorga a los demás y que tiene como complemento la solidaridad, la generosidad y la buena voluntad.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

20
Ene
14

El análisis internacional desde una perspectiva libertaria – 1

anar

Por Bruno Lima Rocha*

Un análisis internacional a través de la perspectiva de la libertad y de la integración entre los pueblos y no entre los Estados, está distante años luz de una mesa de negociación, por más multilateral que ella se presente.

El oficio de analista de relaciones internacionales escribiendo en una publicación contestataria, es un ejercicio de didáctica. Por un lado tenemos la obligación de exponer al Sistema Internacional tal como este se presenta, siendo un juego de fuerzas donde las instituciones multilaterales y la presunción de la búsqueda por la “paz y seguridad” muchas veces son un forma de congelar las realidades de injusticia a escala global. Reforzando esta preocupación, también existe el temor de confundir las líneas.

Cuando escribo, hablo en un aula o debato, expongo los fundamentos de los estudios estratégicos –en general– y los paradigmas de la geopolítica –en particular– suponiendo que la propuesta teórico-metodológica del Realismo no es lo mío en absoluto. No concuerdo con que el mundo de la vida sea apenas disputa (competencia por cooperación) y tampoco entiendo al Estado Nacional como el único actor relevante en el escenario mundial.

Lo mismo se da con el propio objeto de estudio. Una de las obligaciones del internacionalista hoy, es saber posicionar agentes, actores, grupos de intereses, transnacionales, elites dirigentes y sistemas de creencias, en el macro escenario del Norte de África, de la Península Arábiga, del Golfo Pérsico, del Oriente Medio o del Asia Central. Y por más repugnante que sea la ocupación de Palestina (y lo es) así como la presencia de los gigantes del petróleo –siempre acompañados de fuerzas navales y servicios de inteligencia– no podemos presuponer que todos los que se les oponen tienen proyectos con alguna perspectiva libertaria. Las redes integristas sunitas, wahabitas o salafitas, son indefendibles desde el punto de vista democrático o humanista, así como el proyecto de poder chiíta encabezado por el Consejo de Ayatolás de Irán y su grupo satélite Hezbollá no tienen nada de socialistas ni libertarios.

No es desde hoy que el pensamiento de izquierda se pierde en medio de la disputa entre Estados. En 1939, después del terrible drama de la república española, los satélites de Moscú se desbordaron explicando la “lógica” del Pacto Infame (Ribentropp-Molotov) que firmaba un armisticio entre la Alemania nazi y la Unión Soviética de Stalin. Durante la Guerra Fría estuvimos embretados entre la derecha señalándonos como línea de defensa de “Occidente” bajo el paraguas de los EUA, y los “camaradas” reproduciendo al Bloque Soviético y a la Cortina de Hierro. La opción de los no-alineados parecía ser la más interesante, aunque estuviera capitaneada por dirigentes autocráticos como el general egipcio Gammal Abdel Nasser. Hoy existe la tentación de confundirnos con las posiciones de Rusia, o mismo con una integración latinoamericana que elige el Plan IIRSA como estratégico. Criticar la supremacía de los Estados Unidos y estar a favor de la multilateralidad, no es lo mismo que apoyar incondicionalmente a gobiernos y regímenes.

Las redes internacionales entre pueblos, culturas, grupos de defensa de causas universales, movimientos sociales y organizaciones de izquierda tienen que emerger, más allá de las disputa entre Estados, clases dominantes y elites dirigentes.

http://www.estrategiaeanalise.com.br
blimarocha@gmail.com

* Bruno Lima Rocha es politólogo (phd), profesor de relaciones internacionales y periodista profesional.

Publicación Barómetro 13-01-14
Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores
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Análisis Político y Social Nacional e Internacional de Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera. Jefe De Redacción: Miguel Guaglianone

18
Ene
14

La rebelión de los corderos

Foto: Colegio Universitario de Periodismo

Hermann Hesse en su libro “El lobo estepario” (Der Steppenwolf,1.927), plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período inter-guerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo.

En dicha obra critica mordazmente la sociedad burguesa ( “la decadencia de la civilización”), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso y conformista que sedado por el consumismo compulsivo de bienes materiales pasa a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable.

Así, Hesse define al burgués como “una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Consiguientemente , es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes…”.

Dichas reflexiones siguen vigentes casi un siglo más tarde, pues la entrada en recesión de las economías europeas ha implementado el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental, derivando posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo y posterior desahucio, inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.

El término Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto “,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico ”, lo que implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía de la manipulación consumista de la actual sociedad burguesa occidental.

En consecuencia, asistiremos a la aparición de un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores caídos en desuso pero presentes en nuestro código atávico como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y dispuesto a quebrantar las normas y leyes impuestas por la “ monarquía de las tinieblas”, no siendo descartable la reedición del Mayo del 68, el hundimiento del castillo de naipes mercantilista de la actual Unión Europea, el retorno a los compartimentos económicos estancos y el posterior diseño cartográfico de la nueva Europa de los Pueblos en el horizonte del próximo quinquenio.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ- Analista

15
Ene
14

LA DECADENCIA DEL SER HUMANO

Foto:C. Mario del Río

Por consecuencia lógica de la naturaleza, todo ser humano que llegue a una edad avanzada, tiene que sufrir -unos más, otros menos- el declive tanto de sus facultades físicas como mentales. Por algo se ven los consultorios médicos repletos de ancianos y pocos jóvenes.

Es duro admitirlo, pero en la actualidad, los jóvenes ven a las personas de la tercera edad como objetos fastidiosos en su entorno.

Este problema del desprecio que muestran los adolescentes hacia las personas de la tercera edad, se origina en sus propios hogares, en los centros educativos, en los medios de comunicación y, por supuesto, por la influencia que ejercen los amigos.

Cuando los jóvenes empiezan a conocer la vida, su energía y dinamismo son vertiginosos, mientras la decadencia comienza a hacer estragos en jóvenes del pasado o, lo que es lo mismo, los ancianos de hoy y esto hace que la interacción entre dos generaciones, una que está comenzando y otra que está culminando, se deteriore y se pierda el respeto.

Los jóvenes no piensan en los ancianos y sólo algunas personas de edad mediana, próximas al umbral de la vejez, les prestan un poco de atención.

Es frecuente ver a ancianos solitarios con rostros tristes a los que asoma el llanto, sentados en las bancas de los parques, ignorados, como si la edad fuera un aviso de desecho, porque hoy en día así son las cosas.

El envejecimiento es un proceso en el cual el cuerpo se va desgastando cada vez más deprisa debido a que sus defensas son más débiles.

La vejez es la última etapa de la vida, el cierre del círculo de la vida, por lo cual, es cuando los ancianos tienen la necesidad de ayuda por parte de sus familiares más cercanos.
Desafortunadamente, algunas veces, son ignorados y olvidados, aunque en otras, -muy pocas-, los familiares los atienden de la mejor manera posible.

Los ancianos, en el aspecto físico van perdiendo la memoria, la audición y la vista, disminuye la fuerza física y el sentido de orientación.

Los jóvenes que piensan que ellos nunca llegarán a viejos, creen que los viejitos son una carga y que no vale la pena gastar en ellos si de todas formas están a las puertas del sepulcro.

Hay personas de la tercera edad que en ocasiones, están de mal humor, pero este factor puede tener explicación, quizás se sienten enfermos y agotados o simplemente se encuentran deprimidos y como ya no tienen ilusiones, el pesimismo los consume.

Es humano y necesario comprender que esta última etapa de la vida es quizás la más difícil de afrontar. La sociedad los abandona, han perdido comunicación con los amigos y los antiguos compañeros y prácticamente no tienen con quién hablar y las pocas veces que lo hacen, es en salas de espera de consultorios médicos y hospitales y el tema es el mismo: los quebrantos de salud.

La relación de los adultos mayores con los jóvenes, depende mucho de los valores inculcados por la familia y los sentimientos intrínsecos de caridad y compasión.

¿Qué hacer para que los jóvenes respeten a las personas de la tercera edad? Enseñarles el sentido de los valores morales y que comprendan que ésa es una etapa de la vida, que algún día la juventud termina y que cuando llegue ese momento, ellos también necesitarán que alguien los escuche y les regale una sonrisa.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

12
Ene
14

Cuando un ser querido se va

Ausencias. Foto: Landahlauts

 

 

La pérdida de un ser querido, es quizás el dolor más grande que puede sufrir un ser humano, aunque hay personas tan duras que casi no le prestan importancia.

Pero dentro del contexto normal, la verdad es que las personas reaccionan de diferentes maneras. Unos se atormentan, lloran, se asustan, se sienten confundidos y hasta se enojan con Dios. Otros, aunque con profunda pena, toman esta experiencia con resignación porque aceptan los designios del Todopoderoso, si son creyentes, o de la naturaleza, si no lo son.

Después de la pérdida, a muchas personas les es difícil trabajar, estudiar, comer y conciliar el sueño. Otras, pierden el interés por actividades que antes disfrutaban. Algunos se entregan a la bebida y otros, pierden la ilusión de vivir y optan por el suicidio.

El duelo causado por la pérdida de un ser querido, genera reacciones emocionales, espirituales y físicas. Estas reacciones pueden incluir: profunda tristeza, desilusión, mal humor, rabia y desesperación.

Hay quienes reaccionan cuestionando sus creencias religiosas y no logran encontrar nada que justifique su dolor.

A veces, el proceso de recuperación puede ser lento y las heridas cicatrizan, pero quedan sus huellas imborrables.

Después de la pérdida, muchas personas intentan consolarnos en vano, pues no hay palabras que mitiguen el dolor.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

11
Ene
14

El “peronismo”, estilo de vida

Foto: Libro Alelí

Es realmente muy triste ver publicado en los medios masivos la aberración de comparar el “peronismo” (no esto que hoy vivimos ni lo que sucedió en los 90), con un “modo de ser argentino”. Verlo publicado por una compañera, es aún mucho más triste pues demuestra real desconocimiento de la “Doctrina”, así con mayúscula, como del Dogma Justicialista. El Peronismo es uno solo, y como tal es simplemente “una forma y un estilo de vida”. Los peronistas vivimos como tal y nunca de otra forma, quienes lo hacen “no son peronistas”.

El presente no pretende ser una respuesta al artículo de la compañera Susana Decibe en la página de Debate de Clarín; por el contrario la presente es desasnar a muchos argentinos y peronistas que suelen confundir el peronismo simplemente como lo que estamos viviendo desde hace ya casi dos décadas y media consecutivas. Nunca fue el “Justicialismo” –porque así lo denominó su creador y único Líder y Conductor- o como yo lo denomino, para no caer en los malditos “ismos” que tanto mal le acarrearan a la Patria, un “partido político” que se dedicara simplemente a “representar los intereses patrimoniales de sus dirigentes o jefes o caudillos territoriales, y a enriquecerse ellos o sus amigos y testaferros”, por el contrario fue un Movimiento Nacional de masas artífice en aquella difícil mitad del siglo pasado, a romper con ese y convertirse en “artífice de una sociedad con aspiraciones de verdadero “ascenso social”, que lograra derrotar la desocupación –en 1955 ésta estaba por debajo del 2%-, la indigencia (que no se conoció al final del 2º Gobierno de Perón) y la pobreza. Asimismo ese Estado Justicialista creó una Nación en camino a su industrialización”, generándose los primeros pasos para obtener el autoabastecimiento gasífero y petrolero –logrado apenas 5 años después de su derrocamiento en 1955, en el Gobierno desarrollista de Arturo Frondizi-, y el eléctrico a través de la construcción de represas hidroeléctricas, y el inicio del desarrollo nuclear nacional, mediante los acuerdos con Alemania, Israel y Estados Unidos que culminaron con la construcción de Atucha I y del polo de desarrollo nucleocientífico del Instituto Balseiro.

Fue ese mismo Justicialismo quien desarrollando una profunda visión estratégica del desarrollo nacional creó la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba donde se desarrolló el primer avión a propulsión denominado Pulqui I y posteriormente el Pulqui II, que conjuntamente con otro organismo del Estado iniciaron el camino del desarrollo de los primeros Vectores inteligentes de mediano y largo alcance con cabezas que permitieran el transporte de elementos nucleares y que fueran el antecedente militar del proyecto Cóndor, iniciado durante la etapa peronista; como también produjo vehículos de transporte (como el famoso Rastrojero y el Justicialista primer automóvil de fabricación y diseño argentino). Es este Estado el que incorpora a los sectores más postergados del agro nacional a la vida urbana y en conjunto a las masas obreras que son incorporados a la vida nacional democrática y republicana, totalmente desconocida por ellos hasta la llegada del Justicialismo en 1945. La visión de una Nación en Desarrollo pleno es la que lleva al Justicialismo a la concreción de innumerables obras públicas insertas en el Plan Nacional de Obras Públicas de 1932 y abandonado, antes y después de su paso por el gobierno, La petroquímica y sus derivados, tanto como el desarrollo y creación de la lota naviera de mar y de río, como elemento indispensable para el transporte de nuestras materias primas al exterior –exportaciones masivas-, denominadas como ELMA y Flota Fluvial del Estado; es este mismo Estado Justicialista quien planificare y construyere las primeras autopistas del país, desarrollando y ampliando la red carretera para unir diferentes y alejadas regiones de los puertos y aeródromos de salida de las exportaciones de nuestras economías regionales. YPF tanto como YCF y las empresas: Gas del Estado, junto a SEGBA-CHADE y OSN –Obras Sanitarias de la Nación-, Vialidad Nacional, Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), Astilleros Domeq García, Ferrocarriles Argentinos, Agua y Energía, SOMISA, Aerolíneas Argentinas heredera de la antigua línea aerocomercial peronista, etc., se convirtieron junto a aquellas otras ya nombradas en la punta de lanza de un proceso de industrialización y desarrollo que fue acompañado por nativos e inmigrantes que supieron apostar por ese “nuevo Estado Justicialista”, y así conocimos SIAM –que llegó a producir desde maquinaria para panaderías y otros rubros, hasta automóviles que hicieron historia (SIAM DI TELLA (el 1500), MORRIS, etc.)- Aceros Bragado, Perkins (motores diésel), Loma Negra, Cementera Avellaneda, Mercedes Benz, Siemens, Industrias Kaiser Argentina (IKA) y tantas otras más que son casi imposibles de nombrar.

Abundar más en la materia es innecesario para aquel que recuerde desapasionadamente nuestra historia del siglo XX; pero es casi perogrullesco tener que recordar que fue el Justicialismo de 1946 a 1955 quien derrotó y anuló casi totalmente el desempleo obrero y la pobreza, el mismo que a través del Ministerio de Acción Social y la Fundación Eva Perón llevó asistencia a víctimas de desastres naturales, como a las clases más desposeídas incorporándolos a las festividades nacionales y religiosas desde una nueva postura de dignidad. Fue el Justicialismo quien profundizó la “cultura del trabajo y del esfuerzo” como único camino para lograr “el ascenso social”, contraponiéndolo con la filosofía marxista de la lucha de clases, imperante aquí y en el mundo en aquellos años. Perón dignificó a las clases obreras y les permitió que mediante el esfuerzo accediere a la primer vivienda –que debían abonar íntegramente mediante los prestamos del Banco Hipotecario Nacional (BHN)-, así como a la educación técnica mediante la creación de la Universidad Obrera (luego denominada Universidad Tecnológica Nacional o UTN), y el acceso a las carreras universitarias, hasta esa época infranqueables para las clases trabajadoras. Fue el Justicialismo el que amplió casi infinitamente la “clase media argentina” nutriéndola con sectores de empleados y obreros calificados, así como de cuentapropistas y trabajadores independientes; esa clase media además se nutrió con los hijos de los obreros que se recibieron de profesionales médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, etc. Desconocer éstas y tantas otras situaciones generadas por el Justicialismo en mitad del siglo XX es simplemente de necios o de mal criados, ni siquiera los opositores anteriores del peronismo dejan de reconocer todos los atributos insuflados a la vida nacional por el peronismo de los dos primeros Gobiernos de Juan Perón.

Pero los herederos de aquel peronismo fundacional -1946 a 1955-, como los del tercer Gobierno Justicialista –de 1973 a 1976- no estuvieron a la altura que la historia político-económico-social les exigía, y entonces a la muerte del Líder y Conductor natural aquel 1º de Julio de 1974, las dirigencias políticas tanto nacionales como provinciales o municipales, así como las obreras/sindicales –CGT_ y las empresarias –CGE- abandonaron la estrategia del desarrollo y la inclusión social para suplantarlas por la de representar sus intereses patrimoniales y de poder por el poder mismo. Los jefes territoriales construyeron feudos provinciales o municipales donde el común denominador fue el autoenriquecimiento y el nepotismo más abyecto, y donde el ascenso social y la derrota de la pobreza se canjeó por un muy eficiente, para ellos, sistema de dádivas, clientelismo y dependencia totalmente alejada y realmente opuesto al paradigma Justicialista de derrotar y expulsar la pobreza, el hambre, la indigencia y el desempleo, tanto como la deserción escolar, el analfabetismo o las enfermedades. Esa dirigencia se olvidó realmente del pueblo –y en definitiva de la Patria y de Perón mismo (ni que hablar de Eva Perón la primer y más fundamentalista peronista)- y en su bajeza e individualismo pretendió convertir, y lo logró verdaderamente en estos últimos 24 años, aquella máxima doctrinaria y dogmática de que “el Justicialismo no era otra cosa que una forma de vida” donde debía primar el “bien común y la solidaridad para con todos, pero muy especialmente con los niños y los ancianos –o sea los más desprotegidos-“, por esta nueva que implicó robar para enriquecerse (corrupción se le denomina), y adoptar el gobierno y la naturaleza de transgredir, o de llegar de cualquier manera a un objetivo (que por lo general fue individual y nunca colectivo o social) y de cambiarlo sin pudor alguno, olvidando y desterrando el sentir y la filosofía Justicialista de obtener el poder para beneficio y felicidad del pueblo, por el opuesto porque nunca reconocieron anclaje ideológico ni moral alguno.

Aquel violento período que implicó el tercer Gobierno Justicialista de los 70 del siglo XX, se signó por la caracterización de una lucha fratricida entre quienes defendieron a Perón, su Gobierno y las instituciones democráticas y constitucionales contra aquellos otros que pretendían imponerle al viejo General una suerte de Gobierno compartido. Ante la incuestionable realidad de su total negativa y ante la expulsión lisa y llana del Movimiento y hasta de las bancas legislativas, aquel sector reempuñó las armas alzándose contra el pueblo y la Patria, al alzarse sediciosamente contra el Gobierno Constitucional de Perón primero y de María Estela Martínez más tarde. Montoneros, y el ERP no aceptaron la realidad y en una acción vil, premeditada y artera asesinaron (para atacar al mismo Perón) al dirigente obrero y mano derecha del Presidente electo por un incuestionable y nunca visto 62%, José Ignacio Rucci; fue esta muerte y esta acción sediciosa y antipatriótica, tanto como el enfrentamiento contra los sectores defensores de Perón aquel otro 20 de Junio de 1973, que pretendió copar el palco de recepción del Líder que llegaba desde su exilio de 18 años en el extranjero –denominada por la prensa y la oposición antiperonista “la masacre de Ezeiza”-,acciones tendientes para cuestionar y condicionar el accionar y el poder mismo de Juan Domingo Perón. Este accionar y su pase a la clandestinidad forjaron el primer acto sedicioso de la segunda etapa del peronismo; ante esta nueva realidad y crisis durante el Gobierno de Perón primero y de Isabel luego tuvieron que ser contrapuestas con acciones constitucionales del Gobierno nacional, que tras el pedido del Ejecutivo fueran refrendadas por el poder Legislativo con leyes específicas y mediante la aplicación de éstas, es que se instruye a las Fuerzas Armadas para que defendiendo la Constitución y el Gobierno electo democráticamente, “aniquilen el accionar de los elementos terroristas y sediciosos” alzados contra el Poder Constitucional de la República.

Coincidiendo en esto con Decibe, es que llegamos al período genocida y sedicioso encarnado por el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y sus nefastas consecuencias sociales, económicas y políticas, y es cierto “no existe fuerza política ni social que logre revertir la decadencia ética, moral y económicosocial” instaurada desde aquel nefasto y oscuro día de marzo de 1976. Encauzada la república en el sendero democrático en octubre de 1983 volvimos a aprender el valor de vivir en democracia, aunque pocos han sido los avances en otras cuestiones muy importantes, pues desde ese entonces, y muy particularmente desde el pasado 25 de mayo de 2003, pusimos mucho más fervor y voluntad en repensar y rever el pasado que de cambiar y mejorar los males heredados y los creados desde ese octubre de 1983. Ese mirar el pasado en vez de pensar el futuro ha generado muertes, daños de todo tipo y mucho y muy extendido sufrimiento a un pueblo ya demasiado golpeado. Alfonsín instaló la necesidad de modernizar la economía y un Estado dependiente de las corporaciones extranjeras, en su gran mayoría, las relaciones sociales y la gestión de aquel Estado, rediscutiendo –como dice Decibe- lo público como diferente de lo privado y de lo estatal; es cierto que destacó la necesidad de revertir la centralización de ese Estado como estrategia para mejorar su eficiencia y aumentar la participación ciudadana. Pero debemos recordar que además de intentar relocalizar el Gobierno Nacional en Viedma, la centralización fue profundizada al aumentar la cantidad de coparticipación que iba al Estado nacional, situación que poco a poco todos los sucesivos Gobiernos profundizaron hasta llegar a la actual etapa de que el Gobierno nacional se queda con el 76% de ésta.

La siguiente etapa seudo peronista iniciada en 1989, además de generar una reforma del Estado que no tuvieron en cuenta ni las ideas radicales del alfonsinismo, y mucho menos las de los Gobiernos Justicialistas, y se transformaron en un proceso de corrimiento de aquél y de equilibrio y cierre de las “cuentas fiscales” a costillas del estado de Bienestar popular y de la niñez y la ancianidad. Trocaron la máxima peronista de transparencia, defensa del bien común y el priorizar al pueblo por el “cierre de las cuentas públicas”, y en este accionar antiperonista y antinacional las privatizaciones que hubieran debido significar –si se hubieren querido hacer para modernizar y actualizar la Patria- la transferencia de conocimientos, tecnologías y procedimientos para modernizar, mejorar y colocar a la altura que la tecnología requería nuestras capacidades y nuestra competitividad. Nada de eso sucedió, y por el contrario esa etapa del “peronismo menemista” lideró corruptamente y con audacia inconcebible cambios, así adoptó el neoliberalismo como bandera y hasta ´sumó al Partido Justicialista al socialcristianismo europeo (liberalismo o neoliberalismo) imperante a nivel global. La oposición buscó el facilismo y se recluyó en una crítica a los procederes y denuncias de los actos de corrupción existentes, mientras realizaba una defensa acrítica del Estado y de lo estatal, aunque por imperio de la imposición de un mercado globalizado, aquella postura de lo estatal había colapsado y fue derrotada por la inercia liberal impuesta desde los centros del poder por Reagan y Thatcher. En corto tiempo esta postura del “mercado con vida propia” trastocó por nefasta y ahistórica, en otra mucho más realista y totalmente heterodoxa.

El peronismo menemista fue una fugaz estrella que no solo desapareció del firmamento con el fin de siglo XX, sino que ha comienzos del XXI crisis mediante desembocamos tras un breve y nefasto período de radicalismo trastocado en aliancismo socioliberal, en otra etapa de seudo Justicialismo denominada peronismo kirchnerista donde no solo no se realizó aquella auténtica y profunda reflexión crítica –autocrítica de todo lo muy mal echo-, sino que además de profundizar los males del seudo peronismo menemista, y no corregir los errores cometidos con las privatizaciones entre otros tantos, se profundizó aquel modelo privatizador y de destrucción lisa y llana del Estado, el kirchnerismo primero y el cristikirchnerismo en una segunda etapa avanzaron en los errores y en las viejas políticas antiperonistas, no solo no corrigieron aquello que estaba y funcionaba muy mal, sino que lo profundizaron con las renegociaciones de los contratos de obras públicas, de concesiones de rutas puertos y aeropuertos, y las de las empresas de servicios llevadas a cabo por orden del matrimonio, en la figura del Ministro de “Desplanificación” Julio De Vido y sus secuaces (Jaime, Schiavi, Cámeron etc.), hasta llegar a los resultados por todos conocidos, quiebra de Aerolíneas Argentinas y Austral, YPF y destrucción del autoabastecimiento energético que provocaron y provocan importaciones increíbles de naftas, fuel oil y gas oil así como de Gas y electricidad, terminando en los apagones y faltas de energía eléctrica casi descomunal de diciembre pasado. El kirchnerismo tanto como el actual cristinismo solo fueron críticos de palabra del menemismo, pues no solo no corrigieron el rumbo de la convertibilidad –aunque teóricamente no exista en apariencia- que nos llevaron a la crisis de 2001 sino que nunca supieron o quisieron corregir los errores de aquel otro, y sumar aciertos acordando nuevas políticas, sino que reemplazaron éstos por la instalación de un falaz y acrónico “relato-discurso pretendidamente epopéyico” que intentó venderle al pueblo y a los extranjeros atónitos un increíble discurso “nacional y popular”, encima y como dice Susana Decibe, con base en un totalmente “inexistente peronismo camporista”.

El grado de desconocimiento de la historia y del Justicialismo por parte de la pareja gobernante, típica de aquellos que vivieron las trágicas jornadas de la década del 70 del siglo XX desde los claustros universitarios, y sin actividad militante (hasta de los errados y antinacionales montoneros y erpianos) alguna, los llevó a crear una seudo peronista organización de apoyo a su gestión denominada aparatosamente “La Cámpora”. Se recostaron arteramente e hipócritamente –pues nunca militaron, ni siquiera tuvieron respeto o brindaron apoyo alguno antes de su asunción en el Gobierno- en la cuestión de los derechos humanos, cooptando a las venales Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto y a través de ellas a organizaciones sociales de DDHH como Madres de Plaza de Mayo y Abuelas dándose un supuesto baño de populistas y antimilitares, desconociendo la actitud de ser “Populistas” con referencia a lo popular y nacional, tanto como adoptando simplemente una “postura anti militar” para la galería o los “giles” según convenga. Y en esta “postura” que coincide con el “relato” que pretendieron imponerle a la ciudadanía hicieron bajar el cuadro del dictador Jorge Rafael Videla mientras a la postre elevan a la máxima jerarquía a un corrupto y represor Cesar Milani, espía de poca monta que solo actúa internamente para escrachar dirigentes sociales, políticos, empresarios, sindicales y periodistas no afines a este “relato/discurso del seudo y muy mal llamado peronismo kirchnerista”. Luego de un período trágico por sus enormes consecuencias, de radicalismo (aliancismo) dotado de una pata muy seudo peroniana y transversal, que coadyuvó a la creencia popular de que el radicalismo no sirve para gobernar, sino solo como fuerza opositora y controlante del seudo peronismo de turno; abordamos una etapa heterodoxa, si la hubo, donde un gobierno del peronismo duhaldista, tampoco muy Justicialista que digamos (esto lo analizaremos posteriormente) entregó el poder y el Gobierno al peronismo kirchnerista conjuntamente con una situación global donde a diferencia de todo lo pasado los términos del intercambio nos fueron totalmente favorables.

Parece que a los argentinos nos cuesta vincular las deficiencias del estado con el personalismo presidencialista, la corrupción, el robo y el esquilmar al pueblo y a las instituciones, la falta de apego a la ley y a las normas, la rendición de cuentas de todos los funcionarios, legisladores y jueces, la ausencia de calidad en todas las prestaciones de educación, salud, justicia, empleo, energía, infraestructura básica y seguridad. Es muy cierto y casi de Perogrullo que “sin una dirigencia ejemplar, honesta, capaz y proba el pueblo nunca va a evolucionar y desarrollarse”, y el nuestro en verdad, está cada vez más empobrecido tanto de herramientas para su crecimiento y desarrollo, como de libertad para participar sin ser arreado por las prácticas clientelares de las dirigencias gobernantes. En esta situación obtenida por el seudo peronismo kirchnerista o cristinista al pueblo sólo le está permitida –a veces solamente, y según su color político- la indisciplina de los piquetes o de los saqueos; se le niegan los recursos fundamentales intelectuales y físicos para ejercer una ciudadanía plena. Ante una realidad internacional nunca vista, el peronismo cristinista, como antes lo hiciera el peronismo kirchnerista, inundó de recursos sin control alguno –lo que condujo inauditamente a la corrupción más generalizada- áreas públicas críticas y deficientes desde las privatizaciones del peronismo menemista para terminar con lo actualmente vivido de un Estado “elefantiásico y gigante, desprofesionalizado, incompetente, incapaz y en manos de arribistas de todo cuño”, inmerso en una sociedad cada vez más violenta, fragmentada y desconfiada hasta del propio vecino y amigo, permeada e infectada por el narcotráfico perversamente permitido, sino alentado desde las más altas esferas del poder, donde anárquicamente crecen las protestas sociales –hasta las inauditas de personajes que delinquiendo toman tierras para exigir dineros o viviendas, como si éstas fueran dádivas que les corresponden por derecho (nunca dispuestos realmente a abonarlas –nunca pagan religiosamente las cuotas cuando se les otorgan-) y donde solo campea la incertidumbre sobre el futuro.

Disiento con Decibe, no es verdad que todo esto lo haya realizado el “peronismo” entendido como verdadero “Justicialismo”, acuerdo que sí lo llevó a cabo el seudo peronismo, primero el menemista, luego y ahora el kirchnerista y el cristinista, pero acordando con aquella, en estos 24 años transcurridos todos y cada uno de los dislates, las atrocidades y las ignominias fueron siempre compartidas, permitidas y apoyadas por otros partidos, por la Justicia en todos y cada uno de sus fueros (aún no vemos a un solo dirigente –político, empresario, sindical o social- preso como corresponde), y mucho menos, o más, a los periodistas y los medios de comunicación, los dirigentes de la economía y las organizaciones populares (de los deportes y hasta de las ciencias) y fundamentalmente por una muy importante parte de la sociedad y el pueblo. Este seudo peronismo con “ismos” de toda y cualquier laya paso de ser una forma de obtener el poder, ganar y ejercerlo generalmente, o siempre en beneficio de unos muy pocos, aunque también es dable decir que ese seudo peronismo que se autoenriqueció a costillas del pueblo, como bien señala Decibe se convirtió en un “recurso necesario para salir de las crisis: en el pasado los militares, en democracia, el peronismo” o mejor dicho este seudo peronismo no Justicialista. Por esto y ante la crisis que volvemos a vivir y mucho antes que los antiperonistas de toda laya –macristas, binneristas y hasta algunos radicales (Carrió, Sáenz, etc.)- señalen las consabidas culpas de este seudo peronismo y se bendice un “nuevo modo de gobernar sin los actores corruptos de la última etapa democrática”· que aparentemente nos permitiría sortear esta nueva crisis, es impostergable que todos seamos conscientes de que solo el esfuerzo compartido por el pueblo y por sus dirigentes políticos, sindicales, empresariales y de politólogos y economistas, o sea todo el espectro político y social en su concepción más amplia realice y lleve adelante un debate profundo, serio y concienzudo sobre “que tipo de estado necesitamos y queremos construir y que compromisos y obligaciones debemos asumir y recrear para desterrar definitivamente la actual conducta política” enriqueciendo con el ejemplo ciudadano y cotidiano a una sociedad y pueblo ávido de las buenas costumbres, el respecto irrestricto de la ley y las normas y una convivencia pacifica, olvidando el pasado –que no es no tener memoria- y proponiéndonos un futuro verdaderamente Justicialista en el más amplio sentido de la palabra y venturoso donde a todo el pueblo, pero principalmente a sus dirigentes se les exigirá aquello de que “ser Justicialista es una forma de vida”, donde solo prima el bienestar del pueblo a través de jerarquizar un Estado revisor y regulador, inteligente, prestador de los servicios fundamentales en forma eficiente y económica (que no es barata) en una sociedad totalmente integrada tras estos fines y verdaderamente pacífica, que no es subordinada ni callada.

Buenos Aires, 8 de Enero de 2014.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

11
Ene
14

LONGEVIDAD DEL PODER LEGISLATIVO EN EEUU.

Ted Kennedy respaldando a Obama el el 29 de enero, 2008.Foto publicada por Barack Obama en Flicker del que es miembro desde 2006

Por José (Pepe) Martel

Este trabajo es solo una curiosidad que nunca he visto reflejada y mucho menos comentada por ningún colega. Hablando con un gran amigo sobre la estabilidad política relevante de la democracia de gobierno que adorna a esta gran nación de Estados Unidos de Norteamérica de la cual tanto me honra y al mismo distingo como ciudadano americano observamos sobre sus años de edades y periodos de elegidos. Las leyes federales y decretos presidenciales convierten a este conjunto de estados en un estandarte de democracia y libertad continuada donde la libre expresión es un precedente inagotable de principios y virtudes.
Las elecciones periódicas establecidas y los elegidos mediante el voto secreto y directo amparados dentro de la Constitución Americana instituida desde mayo de 1787 en Filadelfia con la participación delegados representativos de sus primeros 13 estados de la Unión hasta la fecha ha sido respetada y nunca violada bajo circunstancia alguna.
Desde el primer presidente electo, George Washington hasta el actual, Barack Obama, son electos por un periodo de 4 años y el derecho a una sola reelección de cuatro años más o sea cumplidos los 8 años abandonan la Casa Blanca. Y me pregunto: ¿Por qué no sucede igual con nuestros congresistas federales y estatales? Senadores y representantes que son elegidos de forma democrática periodos tras periodos, ilimitadamente. Son personalidades en su mayoría conocidas que llegan jóvenes y se retiran después de varias décadas legislando las leyes de la nación con edades avanzadas. Muchos fallecen activos en funciones, un ejemplo, el senador demócrata, Ted Kennedy, que ejerció por 36 años ininterrumpidamente.
Esto es solo una preocupación muy personal de mi parte y pregunto: “Tienen ustedes otra opinión al respecto”.

Miami, Florida, USA / joselmartel@yahoo.com

09
Ene
14

LAS IMPOSICIONES

Foto: Marte Merlos

Las imposiciones son asuntos o normas -algunas veces arbitrarias- que deben cumplirse obligatoriamente.

Las arbitrarias son aquellas que resultan desmedidas, como por ejemplo, un padre que porque el suyo fue militar y él también lo es, exige a su hijo que siga la misma carrera, en lugar de sugerírselo.

En el campo económico, un tributo resulta ser una carga, un gravamen o una obligación, especialmente cuando tiene que ver con impuestos.

Otras obligaciones están relacionadas a cuotas de mantenimiento de propiedades, peajes, multas, costo del transporte público, valor de los sellos de correo y muchas más.

Por otra parte, se llama imposición a aquella entrega de dinero en efectivo que realiza una persona a una entidad financiera, la cual está regulada de acuerdo a las condiciones y reglamentos establecidos por parte de la institución.

De acuerdo a la opinión popular, las imposiciones son medidas abusivas e injustas, como por ejemplo, el abuso de autoridad que ejerce un jefe en contra de sus subalternos.

José M. Burgos S.
Burgos01@bellsouth.net

09
Ene
14

UNA TRISTE REALIDAD

Hay cosas que no vemos o no queremos ver.

Que un adolescente insulte a sus padres, se ha vuelto algo común. Lo vemos y lo ignoramos. Lo ignoramos sencillamente porque no queremos vernos involucrados en problemas. Pero hay algo más que no se ve, pero que sucede con más frecuencia de lo que pensamos, es que de la agresión verbal se pase a la física. Raras veces, los padres tienen el valor de denunciar estos lamentables hechos a las autoridades porque el amor lo vence. Esa es una triste realidad.

En el siglo XX, a los padres latinoamericanos les preocupaba mucho -aún les preocupa un poco- el comportamiento sexual de sus hijos, pero ahora les preocupa mucho más, la violencia.

Y no hay que achacar el problema de la violencia juvenil a traumatismos psicológicos imaginarios que son los argumentos que siempre sacan los abogados defensores para justificar lo injustificable.

No, los jóvenes de hoy no tienen problemas psicológicos. Esto tiene que ver más con el sistema educativo y que los padres, desde que sus niños tienen uso de razón, los complacen en todo para que no se traumaticen y no los castigan como es debido cuando tienen un mal comportamiento. Estos chicos desarrollan una personalidad narcisista, son impulsivos y poco tolerantes y no se pueden adaptar a normas inexistentes.

Los adolescentes violentos viven muy ansiosos porque no tienen controles internos para canalizar sus emociones. Por esta razón, es necesario comenzar a enseñarles que deben aprender a dominar la rabia.

Los padres que denuncian a sus hijos, lo hacen porque ya no pueden soportar más la violencia de estos y sus vidas corren peligro. Además, porque saben que el problema se salió de control y por eso, sienten una gran sensación de fracaso.

Es muy importante analizar el problema de la violencia fríamente y no dejarlo progresar a límites incontrolables y buscar ayuda, antes de que les levanten la mano.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

09
Ene
14

En la transición al socialismo

photoEstatua de Lenin en el parque que lleva su nombre en La Habana. Foto: Espen Rosenquist

Mario Héctor Rivera Ortiz

México DF, 08.01.14.

En la época de las revoluciones proletarias, cuando el poder político es expropiado por las clases explotadas en los países capitalistas, tropieza con grandes dificultades para construir el socialismo en todas las esferas de la vida social y mientras más subdesarrollado sea el o los países donde ocurrió esta revolución, mayores serán los obstáculos que hay que vencer. Ello obliga a los Estados socialistas a aplicar modelos de desarrollo económico que incluyen formas de producción capitalistas y hasta en algunas ocasiones, de origen feudal.

Y esas supervivencias de los modos de producción capitalista se deben básicamente, entre otros factores, a que las nuevas formas socialistas que han de sustituirlas no se pueden crear ni desarrollar de la noche a la mañana, requieren tiempo para su adecuado funcionamiento. En tales condiciones algunos de los viejos modos de producción no se pueden desechar de inmediato, como si fuesen trastos viejos, porque resultan necesarios y el Estado socialista tiene que utilizarlos temporalmente. Digamos, la pequeña y mediana propiedad agraria, el pequeño comercio, los bancos comerciales, el capital extranjero, el “trabajo por cuenta propia”, y en general, un sector económico no estatal minoritario; pero siempre, todas esas formaciones bajo el control del poder indivisible de los trabajadores dirigido por el partido político marxista-leninista.

A este respecto hay que recordar que en la ex URSS, después de la revolución de octubre de 1917, los kulaks, los campesinos medios y la industria privada, existieron hasta que  se cumplió el segundo plan quinquenal, avanzados los años treinta del siglo pasado. Sólo entonces fue suprimida la coexistencia de diversas formas económicas. No así la totalidad de las clases sociales antagónicas al socialismo. Por lo consiguiente, durante la existencia de la URSS, hasta la Perestroika,  imperó el principio de “quién vencerá a quién”: el socialismo o el capitalismo. Y ya vimos cómo terminó eso. Lo mismo sucedió en las repúblicas democrático-populares europeas. Pero en Cuba, Vietnam, China y la República Democrática de Corea del Norte, aunque se vive un  difícil periodo de transición, el socialismo resiste y seguramente triunfará.

Ocurre una situación parecida en el campo de la política, la cultura, la ideología e incluso de las ciencias. Tampoco en este terreno es posible romper de cuajo con las herencias superestructurales del capitalismo y aún de mucho más atrás, ya que algunas de ellas como el nacionalismo, son armas útiles e indispensables para enfrentar el cerco imperialista. El periodo de transición en definitiva, es un periodo de enfrentamiento entre dos economías y dos ideologías, unas viejas y otras nacientes; también  entre clases sociales enemigas: por un lado  las clases revolucionarias aliadas: el proletariado, el campesinado y la intelectualidad socialista, y de la otra parte, la escoria burguesa animada por sus littérateurs y los gobiernos imperialistas.

No es casual que en este periodo sea precisamente cuando se exacerban, hasta llegar al terrorismo contra el Estado socialista, los grupúsculos pequeñoburgueses radicales: mencheviques, trotskistas, zinovievisvistas, bujarinistas, Onageneras, etc.

En dicho ámbito de confrontación clasista suelen activarse inclusive las instituciones religiosas y otras reliquias prehistóricas, en concordancia con ciertos eslabones de la contrarrevolución. En la historia cubana de los años sesenta del siglo XX, existen algunos buenos ejemplos de ello.

Pero los ataques políticos e ideológicos contra los Estados socialistas no sólo se  producen en el interior del país en revolución, sino que también provienen de los centros imperialistas y de la intelectualidad que florece en el mundo de la cultura y las comunicaciones de los Estado capitalistas colindantes, he aquí a propósito, un muestrario ejemplar de tales ataques “teóricos”, tomados de un diario liberal mexicano: La Jornada del seis de octubre de 2013.

-Que “En Cuba como en Vietnam, la veloz construcción de una clase capitalista nacional asociada al capital extranjero, combina un control burocrático de la economía y de toda la vida nacional por un partido único ultracentralizado y dirigido desde el vértice, con el libre desarrollo de la acción del mercado capitalista… lo que excluye la intervención plena, democrática y protagónica de los trabajadores.

-Que la Central Obrera es una organización contrapuesta a los intereses del proletariado cubano.

-Que dicha política “desmoraliza y despolitiza a  vastas capas, sobre todo urbanas de la juventud y de los asalariados que ven las crecientes desigualdades, la brutal contradicción entre las declaraciones y las acciones de los dirigentes ‘socialistas’  y el aumento de la corrupción”.

-Que “el gobierno (cubano) gobierna así sobre un terrible vacío y su única carta es el arraigado sentimiento nacional de los cubanos.”

-Que “la responsabilidad de la  crisis económica, política y moral actual recae principalmente sobre el paternalismo y el burocratismo del Partido-Estado.”

-Que la opción socialista que eligió la Revolución Cubana “no era la única posible y que el pueblo cubano no fue consultado, sino que fue colocado por Fidel  Castro ante un hecho consumado cuando éste repentinamente declaró por radio que Cuba era socialista”.

-Que “Eso es lo que hay que cambiar si se quiere que Cuba salga de la crisis, no por la vía rusa, china o vietnamita.”

Luego, después de agregar otras afirmaciones semejantes, el columnista Guillermo Almeyra, ensalzó a ciertos intelectuales pequeñoburgueses cubanos por sus publicaciones críticas contra el régimen y finalmente reveló la receta magistral de los liberales puros posmodernos: “La democracia radical audaz, apoyada en la intervención masiva de los trabajadores”.

Todo ello, como si Lenin, Stalin, Garaudy  y muchos otros autores marxistas no hubiesen escrito y destruido en el campo de la teoría científica las desacreditadas posiciones de Almeyra.

Remitimos al lector al estudio de las obras de los autores citados para no repetir aquí argumentos conocidos  y cuestiones ya resueltas por el marxismo-leninismo.[1]

Y para que no se piense que ahora, MHRO, autor de este artículo, se asusta por la crítica al socialismo o escribe sobre este punto tardíamente, “a toro pasado”, cito un fragmento de un artículo que me publicó el  periódico El Mundo de La Habana, que dirigía el gran periodista y demócrata consecuente, Luis Gómez Wangüemert, titulado “Del X al XI Congreso Médico Nacional,(16.03.1966),  en el cual me  refería especialmente al campo médico que era donde yo trabajaba, pero con extensiones hacia el tema que hoy analizamos:

“Un denominador común. Meditando acerca de los conflictos médicos, no podemos menos que considerarlos como hechos inevitables que caracterizaron una etapa por la que forzosamente tenía que pasar la medicina cubana en los primeros años de la revolución, en la que, además de todos los factores políticos que intervinieron, hubo sin duda un denominador común que alentó a todas aquellas corrientes que se opusieron a los cambios progresistas; ese factor fue el atraso en la técnica y en la ciencia… El atraso y la ignorancia representados por las fuerzas política y religiosas más oscuras de la época…”   

Y en el mismo artículo yo agregaba:

No debemos olvidar que existe una ley que todavía actúa entre los hombres de esta sociedad que construye el socialismo: la lucha de clases, cuyas manifestaciones no pueden soslayarse ni subestimarse. Aún hay muchos ‘gatos pardos’ que solamente esperan mejores tiempos. La construcción de la medicina socialista moderna y científica es una tarea larga y difícil, pero el pueblo cubano vencerá.[2]  

Y en lo concerniente a la medicina cubana mi pronóstico, como es del dominio público, ya se realizó, actualmente las ciencias médicas de ese país son un paradigma de vanguardia universal. No, nunca me asustó la crítica justa, oportuna y fundamentada, pero las intrigas anticomunistas siempre las rechacé.

Ahora bien, volviendo al tema principal, ¿cuánto debe durar el periodo de transición? ¿Cuándo se puede cantar victoria definitiva frente al cadáver del capitalismo? ¿Cuándo los detractores del comunismo, incluidos los liberales antiestalinistas, deben callar para siempre?

Lenin decía que el calendario de la revolución en general y precisamente del periodo al que nos referimos no se había editado aún, pues en la historia es difícil fijar fechas exactas cuando hablamos del futuro. La Nueva Política (NEP) en la URSS duró nueve años pero el periodo de transición puede prolongarse muchas décadas, todo depende del nivel de desarrollo del que partieron las revoluciones socialistas, y muy fundamentalmente del estado general del movimiento obrero internacional y la actividad hostil del cerco capitalista.


[1] José Stalin, Grigori Zinoviev: El gran debate 1924-1926, PYP, 36, 1972, Argentina.

José Stalin: Cuestiones del Leninismo, Ediciones en Lenguas Extranjeras, URSS, 1939. Roger Garaudy: Liberalismo y Comunismo, Ediciones populares, La habana Cuba.

[2] El Mundo, 16 de marzo de 1966, p. 8




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