Archivo para 27 julio 2014

27
Jul
14

La persistencia de los paranoicos

Foto: Daisy

Foto: Daisy

El debate político es habitualmente apasionante. No se trata de un entretenimiento o de un simple pasatiempo como cualquier otro, ya que de su desarrollo y acciones dependen, en buena medida, muchas de las decisiones que impactan fuertemente en la vida cotidiana de las personas.

Esa batalla cultural, donde las ideas compiten con la intención de lograr mayor aceptación general, inspirar a los gobernantes e influir en el discurso que regirá el destino de los individuos, tiene una diversidad casi infinita.

Sin embargo, en este casi inagotable universo de visiones, un caricaturesco grupo humano, minoritario pero grandilocuente, que se hace notar en cuanta oportunidad dispone, es el de los eternos predicadores que sostienen que la humanidad toda vive bajo la constante amenaza de un gran complot.

Su teoría general se apoya sobre la base de que un conjunto de individuos, que tienen perversas intenciones, se reúnen a diario para confabular, construyendo así una enorme conspiración que busca, por diferentes medios, destruir todo a su paso, para apropiarse del poder mundial.

Esa retorcida visión de la vida tiene plena convicción sobre la existencia de un nuevo orden mundial que se edifica día a día, silenciosa pero tenazmente, con el objetivo de conseguir que triunfen las fuerzas del mal.

Según el perfil del interlocutor que plantea estos dislates, la facción a la que circunstancialmente pertenece o la inclinación doctrinaria que asume, sus adversarios pueden tener múltiples facetas y procedencias.

Estos exóticos miembros de la sociedad provienen desde dispares sectores. Pueden ser nacionalistas, ultraconservadores, fanáticos religiosos o militantes de la izquierda más fundamentalista.

Unos y otros se inspiran en similares frases hechas, casi siempre panfletarias. Su argumentación es invariablemente superficial, bastante vacía pero con mucho componente místico y con más retórica que seriedad. Sus prejuicios no tienen nunca explicación adicional alguna. Son como dogmas los que en realidad sostienen sus elucubraciones sin asidero.

Pese a la heterogeneidad de los orígenes ideológicos, existen rasgos comunes en ese andamiaje argumental. Todos ellos coinciden en asignarle responsabilidades respecto de lo que sucede en el presente, a las corporaciones ocultas, esas que administran el poder desde las sombras.

En general, sus enemigos son absolutamente anónimos y no tienen rostro. A lo sumo pueden identificar a algún poderoso al que señalan como la cabeza visible de esa cofradía. De hecho, buena parte de su esquema de razonamiento, plantea que esos movimientos tutelan el poder desde la clandestinidad, compartiendo así atributos comunes con las sectas secretas, lo que abona con creces al pretendido paradigma de lo temible.

Los contrincantes elegidos como parte de este pérfido juego intelectual son de una gran diversidad y originalidad. Muchos se inclinan por las cuestiones religiosas. Son los que apuntan como culpables, al sionismo internacional, cuando no, un poco mas audazmente y en forma políticamente incorrecta, a los judíos en su totalidad, siempre vinculándolos a los intereses económicos que están detrás de la guerra y el capital financiero.

Otros apuntan a temas más desconocidos, aprovechando la ignorancia reinante y entonces acusan de conspiradores a la masonería. Lo enigmático que rodea a las logias, ha convertido a ese planteo en uno de los preferidos por estos personajes que viven perseguidos por ilusiones inconsistentes.

No faltan tampoco los que creen que el comunismo, prepara su arremetida final desde el marxismo más intransigente, siempre asociado a su ateísmo implícito y demonizándolo por esa conjunción de visiones aberrantes desde la perspectiva del denunciante serial.

Otra tendencia, tal vez la que más adeptos exhibe, se inclina por las corporaciones económicas que controlan el mundo, las multinacionales siempre funcionales al capitalismo salvaje. En esa misma sintonía, quedan relacionados los servicios de inteligencia, sobre todo los de ciertos países. Inevitablemente en esa ficción aparecen la CIA y la Mosad, pudiendo sumarse otros para magnificar el tamaño de la confabulación.

Un párrafo aparte merece la más esotérica de las suposiciones, esa que anuncia el conjuro planetario universal. Es que los extraterrestres, pueden ser también protagonistas de ese mundo de fantasía que imaginan estos sujetos que no tienen límite alguno a la hora de delirar con sus cavilaciones.

Es difícil establecer un dialogo racional con estos comediantes del debate político. Una cosa es plantear cuestiones racionalmente demostrables, aunque sean opinables y otra es discutir en el ámbito de las elucubraciones que se sostienen en espejismos cuyos únicos cimientos son las divagaciones de sus apóstoles de turno. Hay que evitar enredarse en discusiones eternas con estos enajenados, aunque resulta saludable confrontarlos en el terreno del intercambio de ideas para dejarlos en evidencia y así limitar el impacto de sus disparates. Lo que se debe recordar es que ellos son fieles exponentes de la persistencia de los paranoicos.

Alberto Medina Méndez

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26
Jul
14

LA DEPRESIÓN

Pure attitude

La depresión, causada muchas veces por el intenso estrés a que estamos sometidos, es un padecimiento muy común en las personas de las últimas generaciones.

Es frecuente que muchos que sufren de esta perturbación se pregunten: “¿Cómo es posible que no me haya dado cuenta antes? ¡Esta situación es desastrosa! La gente que me rodea no me respeta, me desvaloriza y hasta hay quienes se burlan de mí”.

Las personas que sufren de depresión, se sienten frustradas, porque el mundo que ellos idealizan, no existe, los seres humanos nobles, generosos, condescendientes, amables y bienintencionados son muy escasos y ante esta realidad, se desaniman, pierden las ganas de trabajar, el apetito y hasta el deseo de arreglarse. Además, les cuesta mucho concentrarse.

Sus familias, lógicamente, se preocupan de ver a un miembro de ellas durmiendo muchas horas, hablando muy poco y muchas veces, triste y malhumorado.

Son reacios a consultar a un psiquiatra y la sola idea les ofende.

En realidad, nadie sabe con exactitud qué es la depresión

Lo cierto es que una persona que padezca de esta perturbación, necesita ayuda y comprensión.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

26
Jul
14

MI IGNORANCIA

Foto; Rocío Lara

Foto; Rocío Lara

Hay millones de cosas que no entiendo y no me causa vergüenza confesarlo.

No entiendo cómo funcionan los llamados teléfonos inteligentes -escasamente entiendo los brutos-, no entiendo por qué en algunos idiomas escriben con signos de derecha a izquierda o de abajo para arriba, ni entiendo cómo los asiáticos pueden escribir por medio de signos complicadísimos, ni cómo pueden leer lo que escriben los que tienen mala letra, no entiendo los campos electromagnéticos, ni por qué muchas personas se meten a la política con el único propósito de robar, no entiendo de religiones.

La cantidad de cosas que no entiendo es enorme, interminable, y por más que de vez en cuando logro comprender algunas, la lista en vez de reducirse, aumenta.

En los últimos días, he agregado más cosas que no logro comprender. No entiendo por qué derriban un avión repleto de personas que a nadie le han hecho mal, no entiendo por qué los seres humanos se matan los unos a los otros sin siquiera conocerse, no entiendo por qué permiten que personas del mismo sexo adopten a niños inocentes.

Son tantas las cosas que no comprendo, que a cada instante me percato más de mi ignorancia, pues es infinitamente más lo que ignoro que lo que sé.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

26
Jul
14

Para el televidente de La Florida: La Desigualdad en el Mundo

Foto tomada en España: el país con mayor tasa de desigualdad social y económica de toda Europa, por Antonio Marín Segovia

Foto tomada en España: el país con mayor tasa de desigualdad social y económica de toda Europa, por Antonio Marín Segovia

WLRN TV 17, DOMINGO 27 DE JULIO DE 2014
6:00 PM EN ENTERESE

INVITADO: Julio Shiling, escritor, historiador y politólogo

PRESENTADOR: Jesús Angulo

TEMA: La Desigualdad en el Mundo

La desigualdad está muy latente en la actualidad. En este programa, se desglosará este tema importante de forma objetiva y precisa.

25
Jul
14

LA CRISIS ENERGÉTICA

¿Crisis energética? Foto: Camila Pérez E.

¿Crisis energética? Foto: Camila Pérez E.

Casi todo el mundo sabe que estamos padeciendo una seria crisis energética, y lo peor es que el petróleo que consumimos diariamente no se renueva, se va agotando.

De una u otra forma, sabemos lo que ocurrirá cuando se agote el combustible y también sabemos -pero miramos hacia otro lado- cómo caerá nuestra calidad de vida cuando la carencia sea global.

Algo que algunos hacemos, estimulados por estas agresiones de la naturaleza, es preocuparnos, con lo cual se nos incrementa el estrés, la angustia, la incertidumbre, el miedo, y todo esto aumenta el dolor que la naturaleza nos provoca sin pedirnos permiso.

Mejor dicho, lo que hacemos para evitar el dolor, es agregar más dolor.

Esta actitud negativa está provocada por nuestra creencia o anhelo de que podemos gobernar la naturaleza y terminar de una vez por todas con esta incertidumbre, de la que, hasta ahora, no se ha salvado nadie.

Para tener el dinero necesario que nos permita tener una calidad de vida decorosa, los humanos consumimos energía, que reponemos respirando, durmiendo y alimentándonos para poder trabajar, y para hacerlo, necesitamos movilizarnos a través de vehículos que nos transporten al sitio de trabajo que funcionan gracias al petróleo que poco a poco se va acabando.

Nuestra responsabilidad, mientras se consiguen otras alternativas energéticas, es utilizar le menor cantidad de combustible posible para, de esta forma, ahorrar y además, obligar a que los productores de petróleo bajen sus exorbitantes precios.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

24
Jul
14

EL COSTO DEL ORGULLO

Orgullo Gay. Foto: Antonio Tajuelo

Orgullo Gay. Foto: Antonio Tajuelo

El orgullo extremo, así sea, patriótico, intelectual, ideológico, partidista o religioso, anula la humildad, necesaria para aprender, estudiar y capacitarse.

Las teorías confabulatorias, son todas aquellas que tienen como principal ingrediente la hipótesis de que algunas personas malignamente conspiran a fin de obtener ciertos beneficios en perjuicio de otros.

Aunque no es posible confirmar estas teorías, tienden a ser realistas en la medida de que casi todos los seres humanos buscan beneficiarse ”caiga quien caiga” y sólo a último momento, la educación, pero sobre todo, los castigos legales, logran disuadirlos y abstenerse escrupulosamente de provocar reacciones defensivas que podrían causar pérdidas en vez de la ganancia que se busca.

Por lo general, todo alumno es considerado alguien que no sabe y todo maestro alguien que sí sabe, pero ésta no es una regla que se puede generalizar.

A muy pocas personas les agrada admitir su desconocimiento en muchísimos campos y al no admitirlo, están condenadas a permanecer en ignorancia porque en ellas, puede más el orgullo que la humildad.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

23
Jul
14

DISCRIMINACIÓN SOCIAL Y RACIAL

Discriminación Racial, Foto: Cynthia Hierro

Discriminación Racial, Foto: Cynthia Hierro

La discriminación va mucho más allá de la que han ejercido algunos grupos radicales en contra de los afro descendientes, ya que también se presenta contra otros grupos étnicos como personas de razas que no sean blancas, o de nacionalidad, como la ejercida hacia los latinoamericanos, dentro de los cuales existen todas las razas.

Causa tristeza ver que muchos latinoamericanos se avergüenzan de hablar su propio idioma por temor a ser vistos con desdén, en cambio, los estadounidenses, canadienses o europeos que visitan nuestros países son vistos con admiración.

Ningún estadounidense que reside en Latinoamérica durante algunos años mezcla el inglés con el español cuando se comunican entre ellos, pero a los latinoamericanos -no a todos-, les encanta maltratar nuestro bello idioma, quizás porque al hacerlo, se sienten más importantes. No aprenden el inglés y se les olvida el español, ¡Qué tristeza!

La discriminación racial tiene una larga historia, los negros, hasta hace relativamente poco tiempo, eran tenidos como personas inferiores -y aún los siguen considerando así algunos grupos radicales-, sobre quienes pesaban limitaciones legales, sociales y culturales que con el pasar del tiempo, se fueron atenuando.

Con el incremento de los latinoamericanos, especialmente en las grandes áreas metropolitanas, los estadounidenses, que también son descendientes de inmigrantes, no han tenido más alternativa que aceptarlos, muchas veces, a regañadientes.

Lo mejor que podemos hacer los latinoamericanos, es no sentirnos inferiores a otros seres humanos, sentir orgullo por nuestras raíces y comportarnos correctamente para no tener que agachar jamás la cabeza.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

22
Jul
14

ROBO A LA NATURALEZA

Estatua de Copérnico en Varsovia Polonia. Foto:  Gilmar Mattos

Estatua de Copérnico en Varsovia Polonia. Foto: Gilmar Mattos

Si la humanidad percibe -pero no lo dice- que los bienes naturales. productos agrícolas, ganaderos, del mar y minerales, son ”robados” al planeta, de manera inconsciente tratarán de pagar por ellos lo menos posible.

El famoso astrónomo polaco, Nicolás Copérnico indicó que nuestro planeta Tierra no está en el centro del Universo como pensaba la gente en aquel tiempo y como podía afirmarlo cualquier persona con sólo mirar el cielo.

Esta afirmación le ocasionó al astrónomo furibundas resistencias y calificativos ofensivos sobre su ”opinión” e incluso, también sobre su persona. Posteriormente, surgieron débiles voces de personas que se preguntaban si el científico podría tener algo de razón en su aseveración.

Años más tarde, libros científicos confirmaron que, efectivamente, nuestro planeta gira alrededor del sol, pero continuaron -y aún dicen- que el astro rey aparece por el oriente y se oculta por el occidente, en vez de confiar en Copérnico y decir: “comenzamos a ver el sol por el oriente y dejamos de verlo por el occidente”.

Las excavaciones que ejecutan gigantescas corporaciones de poderosas naciones en los ricos suelos de países pobres, con la complacencia de corruptos gobernantes de estos últimos, puede darnos la explicación de la forma como los poderosos saquean las riquezas naturales y del porqué sus habitantes viven sumidos en la más absoluta pobreza sin que nadie haga algo por impedirlo.

La tala de árboles en nuestras selvas, la explotación exagerada de las minas y la sed insaciable de riqueza por parte de los poderosos, están arruinando nuestro planeta causándole terribles e irreversibles daños.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

21
Jul
14

De cómo el socialismo podría imponerse al capitalismo*

Foto: Elyka

Foto: Elyka

Por Pedro Campos

La sociedad de los capitalistas se impuso a la feudal de los reyes y la nobleza, como ésta se impuso a la de los esclavistas por representar avances generales para el bienestar de la humanidad en todos los sentidos: económico, político y social. En el trasfondo, casi invisible, descasaba una nueva forma de organizar la producción material, una nueva manera de hacer producir a la fuerza de trabajo, un nuevo modo de producción.

El trabajo asalariado (capitalista), en comparación con el trabajo siervo (feudal) y, desde luego, respecto al trabajo esclavo, representaba una forma superior de organización de la producción no solo más acorde con el desarrollo de los medios y técnicas de producción, sino también más libre y menos inhumana. El desposeído ahora se beneficiaría también de las conquistas democráticas logradas junto a los burgueses y se le reconocerían derechos antes inimaginables para los siervos o los esclavos.

Las revoluciones políticas burguesas ocurrieron cuando ya los capitalistas tenían control de buena parte de la economía, especialmente el capital financiero, controlaban el mercado, la industria y la agricultura y la continuación de las relaciones feudales impedían la expansión de los capitales. Allí donde los reyes y señores feudales se mostraron más complacientes con los poderosos dueños del dinero, los procesos de cambio de poder entre clases fueron menos violentos, o más pacíficos si se quiere, o se desarrollaron en forma compartida. Es lo que explica la permanencia de monarquías en Europa, todavía en el siglo XXI.

Ya luego el capitalismo se fue extendiendo por todo el planeta a sangre y fuego, no solo contra los antiguos regimenes feudales, sino imponiendo su control por la fuerza en antiguas colonias, de, otrora, potencias feudales, donde podían encontrar materias primas y mano de obra barata.

De hecho, las revoluciones políticas burguesas tuvieron lugar luego de profundos cambios en las relaciones de producción ocurridos en pleno feudalismo, contra el que lucharon burgueses y proletarios unidos, las nuevas clases, para empoderar políticamente a las respectivas burguesías, de manera que éstas pudieran desplegar todos los potenciales del nuevo modo de producción asalariado y convertir al capitalismo en sistema dominante a escala mundial.

Esas son enseñanzas de la historia que no deben olvidarse. Los que han pretendido ignorarlas, han terminado fracasando.

Los pueblos asumirán el socialismo como sociedad, esa que solo sigue siendo una utopía y que nada tiene que ver con el “socialismo” pretendido desde el estado todo poseedor y decidor, cuando el nuevo modo de producción en que se sustenta, esté en capacidad de demostrar en la práctica que es superior al sistema de explotación asalariado en todos los órdenes, algo que se viene realizando poco a poco, en el propio seno de la sociedad capitalista, con la creciente organización productiva de los trabajadores libremente asociados para laborar y convivir, en las diversas formas de tipo cooperativo-autogestionario, las que apenas son perceptibles para muchos.

Hoy, está muy claro para buena parte de la humanidad, que el capitalismo, movido únicamente por su ánimo de lucro, es el responsable de la paulatina disminución de lo recursos naturales y de los crecientes desastres ecológicos. Existen incluso capitalistas filántropos, que reconocen la necesidad de cambiar su sistema de explotación; pero por limitaciones clasistas y debido a toda la confusión que generó el “socialismo real”, no encuentran el camino.

Cada día es más evidente que solo una concepción sobre la forma de organizar la producción distinta a la predominante capitalista-asalariada, racional, capaz de integrar los intereses del hombre y la naturaleza, podría preservar los ecosistemas, el medio ambiente y la vida en la tierra.

Algunos anticapitalistas rechazan las cooperativas como forma genérica de la producción socialista, sin comprender que tales empresas cooperativas funcionan internamente de forma distinta a las empresas capitalistas, de acuerdo con una forma de organización colectiva y democrática, que es la esencia del nuevo modo de producción y porque las ven como partes del sistema capitalista, sin percatarse de que están obligadas a relacionarse y subsistir en ese medio, atendiendo a las reglas generales del mercado existente.

Estos compañeros, revolucionarios honestos, no me refiero a los oportunistas burócratas que han pretendido eternizarse en el poder estatal, siguen sin ver el socialismo en la nueva forma de producción, en la autogestión de los trabajadores que implica el cooperativismo, y lo siguen buscando en “la propiedad colectiva de todo el pueblo sobre todos los medios de producción”, en el cambio del mercado capitalista por otro monopolizado y determinado por el estado “obrero”, en la planificación general centralizada de la economía que “evite” la crisis capitalista de superproducción y en una “mejor” redistribución centralizada de los medios de consumo de la sociedad.

Quienes temen que el mercado capitalista corrompa el cooperativismo, olvidan que las cooperativas se han desarrollado en ese mercado competitivo y que el mismo, como las propias crisis capitalistas y la distribución, dependen del modo en que se produce, de las relaciones de producción y por tanto, de lo que se trata en el socialismo es de tender a la abolición paulatina del trabajo asalariado e ir ampliando las relaciones de producción genéricas del socialismo de tipo cooperativo-autogestionario, hasta hacerlas predominar.

Ese predominio será el que transformará las formas de intercambio, el mercado actualmente existente.

El mercado, el intercambio de productos, es anterior al capitalismo y seguirá existiendo pero en la medida en que las formas socialistas, asociadas de producción, se vayan ampliando hasta predominar, se irá transformando paulatinamente, en intercambio de equivalentes y en diversas formas solidarias, en la medida en que predominen las formas.

Las crisis de superproducción del capitalismo existen por el ánimo de lucro, la competencia y la explotación asalariada, no por la ausencia de un plan general imposible mientras el motor de la producción esté compuesto por esos elementos. Solo un cambio en los métodos y en los objetivos de la producción, hacia el predominio de formas autogestionarias de producción y a la satisfacción de las necesidades racionales de los colectivos laborales y sociales, podrían eliminar las crisis.

El llamado “socialismo del siglo XX” que se propuso “conscientemente construir” la nueva sociedad, fracasó precisamente, porque no fue capaz de generar otra superior, -aunque algunos intentos, transitoriamente, consiguieran superar a las sociedades capitalistas en algún que otro aspecto científico y social-, pues desestimó el sentido libremente asociado del trabajo en el nuevo modo de producción, capaz de generar un nuevo y mejor sistema de bienestar general y una nueva conciencia social, por lo cual terminó siendo rechazado por los pueblos a los que se pretendió imponer, arbitrariamente, desde posiciones de un estado y un partido hegemónico.

El “socialismo de estado” que terminó arruinando las fuerzas productivas creadas por el capitalismo y por él mismo, carenó finalmente en el capitalismo, como única alternativa de desarrollo, por su rechazo a las nuevas formas autogestionarias, solidarias, libremente asociadas, de producción.

Mientras el “socialismo de estado” fracasaba, en el seno de las sociedades capitalistas, las nuevas formas de producción genéricas del socialismo se iban desarrollando a partir de las propias contradicciones del sistema imperante y del desarrollo de las fuerzas productivas que iban rompiendo el esquema capital/trabajo, como vías encontradas por los trabajadores para sacudirse el yugo explotador del orden asalariado.

Así ha ido ocurriendo con un sinnúmero de cooperativas, pequeñas empresas familiares, y trabajadores individuales que ejercen profesionales, técnicos y laborantes, quienes ofrecen libremente sus servicios y producciones y compiten exitosamente con las empresas capitalistas. El amplio desarrollo de la automatización y las nuevas técnicas de informatización y comunicación, han posibilitado el actual enorme despliegue del trabajo libre individual, familiar y cooperativo en el seno capitalista y romper muchas de sus formas monopólicas de mercado.

La evolución positiva y exitosa del trabajo libre asociado en el mundo capitalista ha sido demostrada por economistas que han ganado el premio Novel en años recientes.

El fenómeno que Marx describió como la primera forma de descomposición del Capital, las sociedades por acciones, se ha multiplicado y muchas importantes empresas capitalistas, desde la Gran Depresión de 1930, han adoptado la venta de acciones entre sus trabajadores.

También el procedimiento moderno de organización de las empresas japonesas concede amplia participación a los trabajadores en acciones, en la administración y en las ganancias, si bien los grandes inversionistas y el estado continúan controlando el grueso de las acciones y ganancias.

Los revolucionarios del siglo XXI tendrán que superar los prejuicios, dogmatismos y las banalidades de las experiencias anteriores precedentes y rescatar todos los valores originales de las teorías sociales más progresistas de los siglos XIX y XX, o estarán, igualmente, condenados a repetir los fracasos pasados.

En la Contribución a la Crítica de la Economía Política, Carlos Marx expuso resumidamente las conclusiones fundamentales de la filosofía que llevaría su nombre, en la siguiente forma:

“En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones que son necesarias e independientes de su voluntad, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre lo que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto con las relaciones de producción dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De forma de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social.”

Para desgracia del proclamado socialismo que le siguió, el dogmatismo predominante, que proclamó esas verdades, lo hizo de manera que impidió su entendimiento y su materialización práctica. Aquel “socialismo”, que nunca lo fue, jamás se propuso desarrollar nuevas formas de organización de la producción, un nuevo modo de hacer producir a la fuerza de trabajo, en manera distinta a la asalariada capitalista y que fuera capaz de generar un nuevo sistema complejo de pensamiento y de vida superior que pusiera al ser humano en correspondencia con la naturaleza y no contra esta.

Aquel llamado “socialismo real” creyó que se trataba de imponer por la fuerza, –“revolucionariamente”-, a costa de expropiar violentamente a la burguesía, un régimen productivista de capitalismo de estado, semi-militarizado que hiciera una “mejor” distribución de la producción. Vieron el “socialismo” en la distribución, no en la forma de organizar la producción. Equivocados en los fines y los medios, no podía terminar de otra manera y no solo fracasaron ellos, sino que estigmatizaron el socialismo con sus violencias y voluntarismos, el cual fue perdiendo credibilidad entre los pueblos del mundo.

La batalla que debió darse en el terreno de las relaciones de producción, una vez tomado el poder político, apoyando y ampliando el desarrollo de las formas autogestionarias existentes y creando otras nuevas hasta hacerlas predominantes, se verificó en el campo político-militar bajo control hegemónico de las elites que, en nombre del socialismo y la clase obrera, pretendieron controlar estados, gobiernos, países y todos sus medios y recursos de producción, para “su causa revolucionaria”, objetivos a los cuales subordinaron el desarrollo económico y científico técnico.

El “obrerismo”, que en el capitalismo solo se proponía mejorar las condiciones de los trabajadores asalariados y nunca se propuso convertir a los obreros en dueños efectivos, colectivos y asociados de las empresas, cuando llegó al poder convirtió a los dirigentes políticos en administradores del capital –ahora en manos del “estado obrero”- y los obreros siguieron siendo asalariados, pasando de empleados de los capitalistas a empleados del aparato burocrático del estado.

La lucha por el avance de las nuevas formas de producción de tipo cooperativo- autogestionario, la batalla de la nueva clase de los trabajadores libres asociados por desarrollar empresas de nuevo tipo, fue sustituida, en aquella teoría “socialista” por el “desarrollo de la economía”, los medios y técnicas de producción para alcanzar mejores resultados productivos, pero sin proponerse superar las relaciones de producción asalariadas.

Para aquel “socialismo” impuesto, todo valía y para garantizar el poder del partido que decía representar los intereses del proletariado, se violaron todos los valores positivos y derechos desarrollados y alcanzados por la humanidad y por las masas trabajadoras a través de luchas durante siglos. Para ello era necesario suplantar la concepción marxista de la extinción del estado, por su fortalecimiento. El burocratismo, con todas sus enfermedades y corrupciones, que acompaña naturalmente a todo estado, se convirtió así en parte inherente de aquel “socialismo…de estado”.

El sistema político que, según todas las ideas de los clásicos del socialismo, debía ser más democrático e inclusivo que la democracia burguesa, superior en todos los sentidos se preñó de métodos autoritarios que –lógicamente- terminaron desdeñando y menospreciando valores éticos que fueron utilizados por las burguesías para imponerse políticamente, en virtud de la pretensión de las elites “comunistas ortodoxas” de controlar a toda costa el “poder político” y regentear los estados y sus economías, sin cambiar las relaciones asalariadas de producción ni los sistemas políticos “democráticos” representativos indirectos de la burguesía.

La democracia burguesa perfeccionada por el imperialismo, generó valores y derechos humanos, que el “socialismo de estado”, tratando de superar arbitrariamente, no solo deformó sino que en muchas partes hasta eliminó, por su “origen reaccionario”, lo que convirtió al nuevo sistema político estado-céntrico y totalitario del viejo socialismo en todo lo contrario de lo que se proponían los fundadores del socialismo: el reino de la emancipación plena del hombre.

Derechos que enarboló la Revolución Francesa, como la libertad, que defendieron todos los pueblos y que respondían a los intereses de todas las clases anti feudales, fueron considerados “burgueses”, por los “comunistas obreristas en el poder”.

Los intentos igualitaristas de generalizar amplios beneficios sociales bajo control de elites paternalistas a las que habría que rendir honores eternos por su dedicación a la “causa del proletariado”, degeneraron en formas aberrantes de control social vertical y clientelista, confundidas con idolatrías de tipo religioso.

El viejo socialismo, mantuvo el sistema asalariado deformado con pretensiones distributivas superiores desde un estado paternalista y terminó siempre reproduciendo el sistema político estatal burgués, absorbido por la superioridad tecnológica, competitiva y la organización política del capitalismo desarrollado; pero en transición inevitable al socialismo.

Fue así como se establecieron estados, controlados por “partidos centralizados” que esencialmente reprodujeron el aparato burocrático del anterior estado, con sus policías, sus leyes, sus cárceles, sus ministerios, sus gobiernos, sus parlamentos controlados y demás ingredientes que garantizaran el poder de las nuevas elites burocráticas que sustituyeron a las burguesías.

La historia enseña que las nuevas relaciones de producción surgen y se desarrollan en el régimen anterior y que una vez maduradas, cuando alcanzan una superioridad económica, política y social relativa, comienzan a desplazar las viejas relaciones de producción y a sus clases respectivas no solo de los espacios de intercambio, sino también de los enclaves políticos.

Que lo hagan en forma más o menos pacífica, depende de los grados de democracia y libertad alcanzados por cada sociedad en particular y por la propia fuerza, el peso económico y social, alcanzado por el movimiento cooperativo y autogestionario. El socialismo, por humanista, estará por principio contra la violencia.

Los propugnadores de la revolución social impuesta por una minoría que dirigiría a las masas hacia los fines socialistas, por medio de una “dictadura del proletariado” en sentido lato, fracasaron y solo lograron el amplio rechazo de los trabajadores y los pueblos.

Ese error no debe repetirse.

El socialismo, desde luego, será siempre buscado por los partidarios de la utopía; pero su acción consciente, antes, durante y después de la revolución política, deberá estar encaminada a completar la revolución social, al desarrollo predominante de las formas autogestionarias, cooperativas, de producción y la toma del poder político, democrático de las mayorías trabajadoras, tendrá sentido socialista en la medida en que avance en esa dirección hacia la abolición del trabajo asalariado.

En cada país capitalista, las formas autogestionarias y cooperativas se irán desarrollando de acuerdo con sus capacidades, la idiosincrasia de cada región, el nivel de libertad y democracia alcanzadas y deberán ir desarrollar formas de intercambios entre ellas, como vía para irse fortaleciendo internacionalmente, al margen del mercado capitalista, hacia un mercado común cooperativo, sin pretender suplantar el capitalista existente, hasta que las condiciones lo permitan.

Cuando los partidarios del socialismo autogestionario, vayan llegando a participar en los órganos de poder capitalista, o logren controlar las principales palancas del poder político, no deberán actuar violentamente contra el capital. Su triunfo tendrá que ser por vía de la superioridad económica y social.

El predominio mundial de las formas autogestionarias y cooperativas, será la revolución social mundial socialista.

Publicado en el No. 77 de la Revista Temas. (Versión del capítulo V, especialmente preparada para la revista Temas, de un ensayo más amplio intitulado El socialismo post-estalinista)

21
Jul
14

LA AVERSIÓN

Foto: Closer

Foto: Closer

La aversión es un sentimiento negativo que experimentan algunos seres humanos hacia cosas, situaciones o personas.

La aversión, a diferencia de otros sentimientos negativos, está basada, en cierta irracionalidad y falta de dominio que algunos individuos tienen sobre esa negativa sensación.

En verdad, la mayoría de los sentimientos negativos lleva consigo una dosis de irracionalidad y quienes los tienen, carecen de la capacidad para descifrarlos, enfrentarlos y desecharlos.

La aversión se diferencia del repudio, en que este último suele relacionarse con cierta elección consciente de la persona que lo experimenta. Por ejemplo, cuando se repudia a un hombre que maltrata a su esposa. En cambio, la aversión es un sentimiento interno que quien la experimenta no la sabe explicar ni la puede controlar.

Todos los seres humanos presentan, en mayor o menor medida, un grado de aversión hacia algo o alguien, lo cual no significa que quien la siente no pueda vivir normalmente con esa aversión.

Sin embargo, muchas veces, la aversión no controlada, puede convertirse en una obsesión o fobia que complica y hace difícil la existencia.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




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