Archivo para 28 septiembre 2014

28
Sep
14

LA SINCERIDAD DEL DEMAGOGO

"El secreto del demagogo es hacerse tan estúpido como su audiencia para q ella crea q es tan inteligente como él es". Foto: Roger Schultz

“El secreto del demagogo es hacerse tan estúpido como su audiencia para q ella crea q es tan inteligente como él es”. Foto: Roger Schultz

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, la palabra demagogia es definida como “Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.” o como ” Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.”.

Esta sucia manera de ganar adeptos es inherente a la política y, gracias a ella, los hombres adquieren poder y riqueza a base de engaños y mentiras.

Dentro de los partidos políticos, bien sean de izquierda o de derecha, las promesas abundan. Los candidatos siempre prometen equidad y bienestar, casi un paraíso terrenal, sobretodo, para las personas de clase media y baja.

El demagogo enardecido por la ambición que lo anima, pone en los oídos de quienes lo escuchan, precisamente lo que ellos quieren escuchar, buscando cuidadosamente palabras que no defrauden a sus seguidores, aunque su meta esté enfocada únicamente en lograr sus objetivos.

Con el pasar del tiempo, vendrá el balance de su gestión como gobernante, y entonces, la desilusión de los incautos electores será enorme, al comprobar las cifras maquilladas con la verdadera situación.

Entonces, mientras el pueblo olvida -pues tiene una memoria muy débil-, el demagogo optará por tomar unas ”largas y merecidas vacaciones”, con la esperanza de encontrar a su regreso, un nuevo respaldo a sus ”brillantes ideas” y voten masivamente para su reelección.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

26
Sep
14

TODO EVOLUCIONA

Foto:  Colegio Altamira

Foto: Colegio Altamira

El mundo siempre ha estado en un continuo proceso evolutivo, y hasta la violencia ha cambiado de forma a través de los siglos: antes era más física, hoy, continúa siendo física y brutal, pero más sofisticada.

Antes, lo necesario o lo anhelado, era conseguido por la fuerza física, mediante invasiones, asesinatos, violaciones, esclavitud y atropellos, mientras que en la actualidad, como contamos con dinero, desde hace siglos, todo cambió, y más recientemente, con tarjetas de crédito, los delincuentes aplican formas más sofisticadas para lograr sus propósitos: como la compra de bienes, voluntades, preferencias y conciencias.

Más allá de las apariencias que todos podemos percibir, es probable, muy probable, que sea la mujer quien determine cuándo procrear y que, por lo tanto, sea ella también que elija al varón que la fecundará.

Como los factores culturales influyen en gran medida en nuestros instintos, los cuales son muy sensibles al entorno -períodos de auge, de escasez, de guerra, de paz, de poca población o superpoblación-, era válido suponer hasta hace unas cuantas décadas, que la mujer no solamente elegía a su esposo o compañero por la riqueza genética que intuía en él, sino también por la capacidad económica que le asegurara un bienestar decoroso.

Pero como todo evoluciona, el derecho a elegir hoy en día no es exclusividad de la mujer, el hombre también exige responsabilidades compartidas. En la actualidad, tanto el uno como el otro, aportan para el sostenimiento del hogar, pero también tanto el uno como el otro, comparten los quehaceres del hogar.

La vida ha cambiado y continuará cambiando y el futuro, por lo tanto, es impredecible.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

21
Sep
14

LA VIDA CAMBIA

 "La vida es lo que pasa entremedias." Foto: Olga Díez

“La vida es lo que pasa entremedias.” Foto: Olga Díez

Se habla, se comenta, se escribe, se muestran datos e imágenes que describen con crudeza el escenario en el que nos ha tocado vivir.

Dicen que la globalización es un complejo fenómeno provocado por diferentes causas y factores, que consiste en la pérdida de fronteras, no solamente geográficas, sino también de nuestra propia vida cotidiana, pese a que podemos vivir conectados, gracias a los adelantos tecnológicos tales como teléfonos móviles, radio, televisión e internet.

Pero este inmenso cambio que ha afectado, para bien o para mal, a muchas personas -sobretodo, a las de la tercera edad-, les ha causado hasta cierto punto, intenso estrés, angustia e incertidumbre.

Algunas personas podrán decir que por culpa de la tecnología y la globalización, la gente, en el ambiente social, vive peor que antes y aseguran aquel adagio que dice que todo tiempo pasado fue mejor.

Y quienes aseguran lo anterior, hasta cierto punto, tienen razón. Antes, las personas se reunían, se reían, dialogaban, intercambiaban ideas y se abrazaban. Hoy, las cosas han cambiado, la gente se comunica a través de teléfonos celulares, de la internet y de mensajes de texto.

Pero si vemos las cosas con objetividad, nos daremos cuenta de que el estrés, la angustia y la incertidumbre, siempre han estado presentes en la vida de los seres humanos, aunque los motivos hayan sido diferentes: dificultades económicas, lentitud en las comunicaciones y otros que siempre han existido, existen y existirán: desastres naturales, guerras, injusticias, odio, intriga, envidia, corrupción y maldad en todos los niveles.

El tiempo cambia y con él, para bien o para mal, nuestro sistema de vida.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

21
Sep
14

Políticos que prometen y no cumplen

Foto:  HazteOir.org

Foto: HazteOir.org

Aunque no todos, muchos políticos cuando logran llegar a un cargo importante, se dejan contaminar por la corrupción y se olvidan de las personas que depositaron su confianza en ellos.

Un gran número de gobernantes o funcionarios del Estado que fueron elegidos por personas que confiaron en su honorabilidad y capacidad, pocas veces se preocupan por el bien común y se dedican a utilizar los fondos del erario público para enriquecerse a costa de los impuestos que pagaron quienes los eligieron.

Causa indignación sentirse traicionado por personas que antes de llegar a determinada posición prometieron ayudar a los más necesitados, pero que cuando alcanzaron la posición que buscaban, olvidan sus promesas y sólo piensan en sus bolsillos.

Desafortunadamente, son muy contados los políticos que sí cumplen, ya que la mayoría carece de una cualidad que es esencial para buscar el bien de sus semejantes: la bondad.

La bondad es la inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión hacia las personas de todos los niveles y sus necesidades. Una persona bondadosa es siempre paciente, solidaria, equilibrada y dispuesta a satisfacer las necesidades básicas de los menesterosos.

Un político honesto jamás puede ser arrogante y prepotente y no sólo tiene que desarrollar la disposición para agradar con su elocuencia, sino que debe cumplir lo que promete para así ganarse el respeto, la buena voluntad y el afecto de quienes lo eligieron.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

19
Sep
14

VERDADES QUE DUELEN

Foto: Besbe

Foto: Besbe

Todos los seres humanos actuamos muchas veces por conveniencia y eso nos convierte, aunque duela decirlo, en hipócritas.

Quien miente, adula y finge, es un hipócrita. Y sin embargo, muchas personas cuando les preguntan que cómo están, responden que perfectamente, que no podrían estar mejor, aunque en verdad, los agobien problemas de toda índole. Al afirmar lo contrario, ¿No están mintiendo? ¿Y la mentira no es una especie de hipocresía?

El hipócrita es un ”actor” que finge sentimientos que no tiene, que expresa ideales que no sigue. Alguien que quiere hacerse pasar por lo que no es.

Si una dama sale un día de compras y saluda a todos sus vecinos que se encuentra con una amplia sonrisa que la hace lucir feliz, pero la verdad, le fastidia tener que saludar a toda esa ”partida de viejos”. Los saluda con afecto y simpatía, pero internamente, los desprecia.

Si una pareja la detiene para contarle alguna cosa, ella finge escucharlos atentamente y hasta levanta sus cejas en señal de aprobación, aunque por dentro se retuerza con desesperación porque por culpa de estas personas se le hace tarde para aprovechar una venta especial que le interesa. Sin embargo, se despide de ellos con un beso en sus mejillas.

Desafortunadamente, muchas veces la verdad hiere, en tanto que la adulación, es decir, la hipocresía, endulza los oídos. Y eso lo saben los hipócritas.

Hay cierto tipo de hipocresía que no busca causar daño sino, simplemente, congraciarse con los demás, como el niño que le obsequia una manzana a su maestra. Pero hay otro tipo de hipocresía que se vale hasta de la difamación y la calumnia que se utiliza como dardos venenosos contra aquellos que les hacen creer que son sus amigos sinceros y leales.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

18
Sep
14

MEDIOS INFORMATIVOS Y TECNOLOGÍA

Foto: Nif

Foto: Nif

Desafortunadamente, la indiferencia de los poderosos hacia los débiles ha sido una constante desde que el mundo es mundo.

Siempre la maldad se ha impuesto. Las cadenas de televisión, las emisoras de radio, los periódicos y las revistas, destacan los acontecimientos malos, los cuales, desafortunadamente, son los que más producen. Todos los días leemos en los periódicos y escuchamos en la emisoras y en la televisión noticias trágicas: guerras, asesinatos, robos, abusos contra mujeres, niños y ancianos incapaces de defenderse. Por lo tanto, no es falso afirmar que se lucran con el dolor.

Esta es la triste realidad, mientras las tecnología avanza a pasos nunca antes vistos, la mayoría de los seres humanos se robotizan y sólo piensan en incrementar sus fortunas dejando de lado los valores éticos.

Es cierto que hemos avanzado a pasos gigantescos en adelantos tecnológicos, pero ese “progreso” nos ha deshumanizado llegando a extremos tales, que la comunicación de persona a persona, ha pasado a un segundo plano. Ahora nos comunicamos con nuestros amigos a través de teléfonos celulares o de e-mails.

Los jóvenes de hoy se encierran en sus habitaciones a “chatear” con sus “amigos cibernéticos” o a hablar por el celular. Las pláticas familiares son cosa del pasado.

El mundo sigue “progresando” a la par con la violencia y la indiferencia. Oír en las noticias que mataron en la ciudad a cinco personas, nos parece parte de la rutina diaria. Leer en el periódico que mataron en un país distante a cien o más personas, también.

¿Hacia dónde nos llevará el progreso?

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

17
Sep
14

Ocultar el problema no lo resuelve.

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La eterna mirada de corto plazo, las interminables urgencias electorales y la imperiosa necesidad de sostener poder, vienen empujando a los gobiernos y a la política a disfrazar la realidad para no quedar exageradamente expuestos. Apelan con convicción a deformar las cifras, implementar normas y confundir a toda la sociedad para lograr sus objetivos.

Muchos dirigentes políticos piensan que su tarea consiste en esconder problemas, justamente porque estos pueden ser ocultados indefinidamente. Siguen apostando a la dinámica que les propone esa vieja estrategia que dice que lo que no se puede visualizar, no existe.

El recurso más común, aunque no el único, reside en manipular las estadísticas. El objetivo central es que “el termómetro” no alerte sobre la presencia de la fiebre, o si lo hace, que parezca algo de escasa gravedad.

La leyenda dice que si las cifras no convalidan un suceso, este mágicamente desaparece convirtiéndose entonces en un tema absolutamente subjetivo, opinable, de meras percepciones y sensaciones.

Es imposible dar batalla a los asuntos que preocupan si antes no se sabe su magnitud aproximada y si no se alcanza previamente un diagnóstico afinado que permita saber como enfrentarlo con cierta chance de éxito.

Algunos gobernantes han decidido deliberadamente silenciar las dificultades, ponerlas bajo la alfombra y que no se hagan evidentes. No es que no sepan que la mentira tiene patas cortas y que tarde o temprano la verdad saldrá a la luz, sin que exista modo alguno que evite su visibilidad.

Lo que sucede es que ellos apuestan decididamente al corto plazo. Trabajan para que el obstáculo no los afecte electoralmente en el turno que se acerca. El subsiguiente está demasiado lejos. Más adelante decidirán ocuparse de él o simplemente volver a disimularlo hasta mejor oportunidad.

No es que los políticos realmente crean que el conflicto dejará de estar presente por su simple capricho. Saben que eso no ocurrirá. Para ellos sólo se trata de superar la coyuntura, de patear el inconveniente hacia adelante y no precisamente de invertir energías en solucionarlo.

En general son asuntos complejos, cuya resolución lleva mucho tiempo. Por eso no hacen esfuerzo alguno en solucionar la cuestión de fondo, porque su eventual éxito no podrán capitalizarlo políticamente.

La lógica de la democracia contemporánea obliga a triunfar en cada turno electoral. Siempre la elección más importante es la que viene. Por eso el político sólo intenta superar la coyuntura, sin pretender resolver el aprieto.

Una parte importante de la responsabilidad tiene que ver con una sociedad que también juega ese juego, que permite que la prioridad electoral sea más trascendente que los escollos que propone la cotidianeidad.

La mayoría de la gente premia con su voto a los que niegan las contrariedades y no a aquellos que deciden exhibirlas. Es por eso que los que ofrecen un mundo color de rosas se ven incentivados a repetir conductas inadecuadas. La sociedad ha caído en la trampa de la “evasión”.

Habrá que asumir que las dificultades están ahí. Una decisión normativa no elimina la pobreza sólo por modificar ciertos parámetros. Tampoco la actitud de no denunciar hace que los niveles de delincuencia disminuyan. La inflación no se reduce porque la lista de productos incluidos en el relevamiento se altere, o porque los algoritmos y ponderaciones se manipulen para minimizar su impacto. Tampoco al impedir que los alumnos tengan puntajes bajos se los convierte en inteligentes o sabios.

Es probable que por ahora triunfe la mezquina modalidad de camuflar problemas. Es posible que los más perversos dirigentes se salgan con la suya durante algún tiempo. Es factible que la gente termine castigando electoralmente a los que les hablan desde la incómoda sinceridad.

Pero no menos cierto es que las sociedades maduran y que, en algún momento, los ciudadanos entenderán que es preferible enfrentar la verdad por dolorosa que sea, a vivir en un mundo irreal plagado de fantasías.

Desde lo estrictamente práctico, lo más relevante pasa por comprender que los tropiezos que no se explicitan, tampoco se atienden. Y que aquellos otros a los que se intenta quitarle relevancia, jamás serán encarados.

Como en la vida misma. Si alguien no identifica un drama, no se ocupará del mismo. Si cree que es insignificante, tampoco merecerá que se le preste demasiada atención. Sólo valdrá la pena ser abordado cuando su existencia obstruya posibilidades futuras o impida seguir adelante con el presente.

Una forma de interrumpir esa inercia es recompensar a los que no eluden la realidad, a los que la describen con crudeza. Son ellos los que podrán diseñar soluciones efectivas, los que se animarán a abordar los asuntos con la seriedad que se merecen. Los otros, los que juegan al ritmo de la democracia electoral, los que se sirven de ella, seguirán funcionando con las crueles reglas de la actualidad, intentando desnaturalizarlo todo, escondiendo las preocupaciones, no porque vivan engañados, sino porque saben que la sociedad los incentivará a recorrer ese camino. Es la gente y no la política la que debe entender que ocultar el problema no lo resuelve.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

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17
Sep
14

¿SOMOS LIBRES?

"Libre", foto tomada en la Plaza de la Bastilla, Paris por Andres Azp

“Libre”, foto tomada en la Plaza de la Bastilla, París, por Andres Azp

Desde que tenemos uso de razón oímos la palabra libertad y democracia, pero, ¿es que acaso en realidad somos libres? ¡No lo somos! aunque eso se nos quiera hacer creer. Todos, de una u otra forma, desde que nacemos somos manipulados, controlados y, muchas veces, obligados a obedecer leyes absurdas dictadas y de acuerdo a la conveniencia y capricho de un grupo de políticos, algunas veces, corruptos.

No somos libres. Desde que tenemos uso de razón, nos imponen religiones, ideologías políticas, se nos envía a planteles educativos de acuerdo al sistema establecido por cada país, donde muchas veces nos enseñan historias distorsionadas.Se enfatiza el derecho a la libertad, pero nos prohíben caminar por algunos senderos, se limitan las naciones con fronteras y a esto llaman llaman libertad.

Cuando la adolescencia pasa, nuevas cadenas nos esperan, trabajos que nos imponen determinadas horas de trabajo y obediencia a jefes déspotas e injustos. Luego adquirimos la responsabilidad de un matrimonio, que muchas veces nos limita y soportamos aparentando una felicidad inexistente porque no nos gusta ser compadecidos, pero que nos roba la libertad, y nadie puede ser feliz privado de ésta.

A veces las circunstancias y responsabilidades nos obligan a vivir en un país o una ciudad que no queremos, haciéndonos sus prisioneros.

Aunque nos sea difícil admitirlo, somos robotizados por civilizaciones a las que somos atados con cadenas invisibles que nos convierten en esclavos modernos.

El mundo está dividido entre una minoría de poderosos que manda, y una mayoría de débiles que obedece. Sin embargo, los llamados poderosos son también esclavos. Esclavos de sus riquezas, de su vanidad, de su arrogancia y de su falta de privacidad, porque no pueden transitar libremente por cualquier calle, porque no pueden disfrutar de ningún lugar público sin ser permanentemente acosados por los medios de comunicación que se constituyen en sus jueces.

Más libres son los pájaros que los seres humanos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

11
Sep
14

DOS EXTREMOS Y EL JUSTO MEDIO

Foto: Andrés Laverde Ortiz

Foto: Andrés Laverde Ortiz

Hay personas que tienen por costumbre ver la vida siempre desde el lado negativo, seres que con su actitud adversa, quieren contagiar a los demás de su amargura.

El pesimismo crónico es un veneno que destruye moral y físicamente y el cual, desafortunadamente, está presente en mucha gente, son personas para quienes todo es una tragedia.

Si un pesimista va a una visita de rutina al consultorio del médico y éste le detecta un pequeño tumor y le ordena una radiografía, lo primero que pensará es que es maligno y que ya no hay nada que hacer, que sus días están contados.

Si éste se llegara a encontrar en un bote en el océano y los vientos lo desviaran, esperará lo peor, se paralizará y perecerá.

A ese tipo de personas lo mejor es sugerirles que visiten a un profesional que las pueda ayudar, pero si se niegan, entonces lo mejor es evitarlas.

Hay otros individuos que, por el contrario, ven la vida desde un ángulo diametralmente opuesto, son los optimistas. Estos son seres que se ven generalmente felices, positivos y que andan permanentemente en busca del éxito. Nunca se les escucha pronunciar la palabra imposible y siempre esperan lo mejor. Pero el optimismo exagerado conduce a la fantasía y, por lo tanto, puede terminar en frustración, porque no siempre las cosas se dan como se anhelan.

Si un optimista va a una visita de rutina al consultorio del médico y éste le detecta un pequeño tumor, pensará que es un granito sin importancia al que no hay que prestarle mucha atención.

Si éste se llegara a encontrar en un bote en el océano y los vientos lo desviaran, esperará a que estos cambien y lo lleven a tierra firme.

Hay otras personas que no son ni pesimistas, ni optimistas, son los realistas.

El realista. Este es un individuo que toma riesgos, pero los calcula y los analiza fríamente antes de optar por la decisión final.

El realista no siempre llora, ni siempre ríe, se prepara.

Si va a una visita de rutina al consultorio médico y éste le detecta un pequeño tumor, se enfrenta a la situación.

Si éste se llegara a encontrar en un bote en el océano y los vientos lo desviaran, ajustará las velas y luchará por llegar a tierra firme.

Los pesimistas y los optimistas son dos extremos, los realistas se sitúan en un mundo real, en el justo medio.

Frustración, fantasía, o realidad, ¿cuál es la mejor opción?

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

06
Sep
14

El establishment y la manipulación de las masas


Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, escribió en su libro Propaganda (1.928), “La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importantes en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar”. Asimismo, fundamenta el sustento de todos los sistemas de gobierno en la “manipulación de la opinión pública”, al afirmar que “ los Gobiernos, ya sean monárquicos, constitucionales, democráticos o comunistas, dependen de la aquiescencia de la opinión pública para llevar a buen puerto sus esfuerzos y, de hecho, el Gobierno sólo es Gobierno en virtud de esa aquiescencia pública”.
En otro de sus libros, “Cristalizando la opinión pública”, desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así,según sus palabras “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía. Este es uno de los principios más firmemente establecidos por la psicología de masas”, por lo que la propaganda del establishment será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan.
Así, el estadounidense Harold Lasswell (uno de los pioneros de la “mass comunicación research”), estudió después de la Primera Guerra Mundial las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas ( teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”), teoría plasmada en su libro “Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1.927) y basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”, fruto del encefalograma plano de la conciencia crítica de la sociedad actual favorecida por una práctica periodística peligrosamente mediatizada por la ausencia de la exégesis u objetividad en los artículos de opinión y el finiquito del código deontológico periodístico que tendría su plasmación en la implementación de la autocensura y en la sumisión “nolis volis” a la línea editorial de su medio de comunicación (fruto del endemismo atávico de la servidumbre a los poderes fácticos del status quo) y que habrían convertido al periodista en mera correa de transmisión de los postulados del establishment o sistema dominante en las democracias bicamerales occidentales ( estilo Westminster).
El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría pues la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar pseudonecesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”.
Por su parte, Hermann Hesse en su libro “El lobo estepario” (1.927), define al burgués como “una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Consiguientemente , es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación”, situaciones que degeneran en microcosmos distópicos que serán caldo de cultivo del virus patógeno conocido como “autos-kratos” o autocracia, forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes totalitarios (inflexible, centralista y autoritario), lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.
Sin embargo, gracias a la interactividad que proporcionan las redes sociales de Internet (el llamado Quinto Poder que enlaza y ayuda a la formación de las identidades modernas), se estaría rompiendo el endémico aislamiento y pasividad del individuo sumiso y acrítico de las sociedades consumistas occidentales (Hombre unidimensional) y estaría ya surgiendo un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica, sustentado en valores caídos en desuso pero presentes en nuestro código atávico como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y dispuesto a quebrantar las normas y las leyes impuestas por el sistema dominante, Individuo Multidimensional generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo), no siendo descartable la adopción de políticas activas de desobediencia civil que podrían conducir a un nuevo Mayo del 68 europeo en el horizonte del 2018.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ- Analista




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