Archivo para 30 noviembre 2014

30
Nov
14

BESTIAS HUMANAS

Dibujo: Facundo Percio Color: Hernan Cabrera Editorial: Avatar Press Foto: FashionBeast #08

Dibujo: Facundo Percio
Color: Hernan Cabrera
Editorial: Avatar Press
Foto: FashionBeast #08


Ni la civilización moderna, ni los adelantos tecnológicos y científicos, han cambiado el instinto de bestias implacables que algunos seres humanos llevan dentro, y que ponen de manifiesto cuando está en juego el poder y la riqueza.

Vivimos en un mundo cuyos gobiernos, en su mayoría, son corruptos y ambiciosos.

No sería muy aventurado decir que en muchas ocasiones, debajo de la piel de algunos hombres, se esconden auténticas bestias que responden a impulsos meramente instintivos y se dejan llevar por la codicia que los ciega y embrutece. Por esa causa, cuando quieren lograr sus objetivos, estos individuos, cuya avidez por el poder y la riqueza es insaciable, son capaces de llegar a extremos terribles, como por ejemplo, el exterminio de seres humanos de su propia patria.

Cuando al hombre lo enceguece una pasión, salen a flote sus más bajas pasiones y se convierte en la más terrible de las bestias. Y si además es poderoso, por mantenerse en el poder, es capaz de ordenar asesinatos, declarar guerras espantosas y violar las leyes, en tanto que sus súbditos y cómplices, torturan, violan, roban, sacrifican y matan, con su aprobación, porque ellos son de su misma calaña.

Para un tirano, cualquier fin que beneficie sus intereses, justifica los medios, así estos sean los más perversos y sanguinarios. Para él, todo vale, con tal de alcanzar sus propósitos.

El hombre de bien, por el contrario, guarda celosamente sus valores éticos y prefiere el sacrificio y la pobreza, al poder y las riquezas mal habidas.

Los malos son la minoría, pero causan mucho daño a la gente buena, que es la mayoría. Por ejemplo, un psicópata con una ametralladora, puede acabar con una cantidad enorme personas.

Desafortunadamente, en ciertos países, entre ellos, algunos de nuestro hemisferio, los legisladores que son amigos (lacayos) de dictadores prepotentes y arbitrarios, aprueban leyes y hacen enmiendas a la constitución a su favor, aunque éstas vayan en contra de los demás y el futuro de la nación.

Cien o doscientos hombres, como máximo, componen el Cuerpo Legislativo de un país manipulado, son una minoría. Sin embargo, tienen el poder de decidir el destino de los demás, que son la mayoría porque son ellos los que mueven los hilos de la nación, bajo las órdenes de una bestia humana.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

30
Nov
14

Fredric Jameson recibe la Medalla de Oro del Círculo de Bella Artes

Don Fredric Jameson

Don Fredric Jameson

Madrid, 29 de noviembre de 2014.

Querida Ofelia:

El próximo martes, 2 de diciembre, el Presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández León, entregará la Medalla de Oro de la institución al estadounidense Fredric Jameson, uno de los pensadores postmodernos más agudos del panorama actual. Se trata de la máxima distinción que concede el CBA. Con ella reconoce a creadores e intelectuales cuya obra ha contribuido decisivamente a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas.

Además, Fredric Jameson será el encargado de inaugurar, tras la entrega de la Medalla, la Cátedra Acciona: un programa mensual de conferencias magistrales a cargo de creadores y profesionales de gran prestigio internacional, con clases reservadas a los alumnos de SUR y conferencias abiertas al público. Jameson dará la conferencia Globalización y Literatura, con la colaboración de la UNED.

Fredric Jameson (Cleveland, 1934) es uno de los más reconocidos críticos de la cultura contemporánea. Estudió letras en la Universidad de Yale, donde se doctoró en 1959 con una tesis sobre Sartre. Durante su actividad docente ha impartido clases en las universidades de Harvard, Yale y Duke, entre otras. Desde la década de los setenta ha cultivado una amplia obra donde se dedica al análisis literario y cultural. Su marco de análisis se construye a partir de un marxismo metodológico que, de manera preferente, estudia las relaciones entre el desarrollo del capitalismo y la producción cultural. Según Jameson, en el escenario histórico del capitalismo se observa una mutación de las formas de expresión culturales y mediáticas. Para Jameson, las formas estéticas que definen la posmodernidad se corresponden con la fase de mundialización del mercado.

Entre sus obras traducidas al español destacan La cárcel del lenguaje (1980), Documentos de cultura. Documentos de barbarie (1989), El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado (1991), La estética geopolítica (1995), Teoría de la postmodernidad (1996), La postmodernidad y el mercado (1998), Estudios culturales: Reflexiones sobre el multiculturalismo (1998) o Las semillas del tiempo (2000).

Con gran cariño desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

27
Nov
14

LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS

 Funcionário público de Sócrates - Chaves - Portugal.  Foto:  Fernando DC Ribeiro

Funcionário público de Sócrates – Chaves – Portugal.
Foto: Fernando DC Ribeiro

La vida económica de los ciudadanos tiene de una manera u otra, gran dependencia del gobierno del país en el cual residen.

El conjunto de ministerios, departamentos, secretarías, y dependencias que lo conforman, funciona a través de funcionarios públicos quienes laboran de acuerdo a determinada cultura, dentro de un marco de reglamentos, normas y responsabilidades, que los usuarios de las oficinas del Estado no comprendemos exactamente cómo funcionan y ese desconocimiento redunda, obviamente, en nuestro perjuicio ya que los errores que ellos cometen permanecen ocultos.

Muchos de estos funcionarios tratan de manera displicente y a veces, altanera a los contribuyentes quienes somos los que proveemos los recursos económicos para que cobren sus sueldos, pero tal parece que ni ellos ni nosotros reconocemos conscientemente este hecho.

Nos podemos imaginar el recorrido que hace nuestro dinero que va a parar a sus bolsillos, pero no podemos constatarlo, y por esa razón, los funcionarios creen que pueden tratar a los contribuyentes como si nos estuvieran haciendo un favor, cuando reclamamos un legítimo derecho.

Claro, toda regla tiene su excepción. Hay algunos que atienden a los usuarios con respeto y cortesía, pero son muy pocos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

26
Nov
14

LOS SUICIDIOS

Foto: Kino

Foto: Kino

Aunque parezca increíble, hay más suicidios en el mundo que muertes por guerras o asesinatos.

Son innumerables las causas de los suicidios: el intenso estrés, la frustración, el dolor en todas sus variantes, las dificultades económicas y, por supuesto, el amor.

Los suicidios suceden con más frecuencia en las grandes metrópolis, pero los medios de comunicación no le dan mayor importancia y pocas veces son publicados, sobre todo, cuando ocurren en los en los estratos bajos. Por eso, pasan desapercibidos.

Las ciudades más populosas del mundo han sufrido un gran aumento en el número de suicidios. De acuerdo a informaciones dignas de todo crédito, en Estados Unidos se registra un número superior a cien suicidios diarios.

El Doctor Brian Mishara, profesor en Sicología de la Universidad de Quebec, Montreal y Director del Centro de Investigación e Intervención en suicidio y eutanasia, afirmó en una entrevista, que ocurren más de un millón de suicidios anuales en el mundo y, según él, el problema se podría prevenir, al menos en parte, pues de acuerdo a datos estadísticos, se ha comprobado que muchas de las personas que reciben ayuda sicológica oportuna, cambia de opinión y no se quitan la vida.

El suicidio es un acto de frustración y desespero de quienes experimentan un intenso sufrimiento, que muchas personas no pueden soportar, y por esta razón, optan por poner fin a sus vidas.

¿Será un acto de cobardía quitarse la vida? ¿Quién, en definitiva es más cobarde, el que le teme a la vida o el que le teme a la muerte?

Las personas se suicidan porque han perdido la fe y esperanza y no le ven ningún significado a la vida, de lo contrario, no lo harían.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

23
Nov
14

EL SOCIALISMO

Mural cubano. Foto: marcel601

Mural cubano.
Foto: marcel601

¿Qué argumentos existen en favor del socialismo? No existe ninguno sólido y contundente, los políticos de izquierda, más que argumentar en favor del socialismo -lo cual es imposible-, lo que hacen es presentar una serie de ”argumentos” en contra del capitalismo. Es decir, no tienen otro razonamiento aparte de atacar, como sucede con algunas sectas religiosas.

Es inocultable que los países socialistas son los más pobres del mundo porque en ellos las personas carecen de oportunidades para poder progresar, y como sus defensores no tienen argumentos para negar que los países demócratas son los únicos que pueden sacar a los pueblos de la pobreza, apelan a achacan al capitalismo supuestas fallas morales. Pero, ¿Cuáles que no tengan ellos?.

En el siglo XIX, Marx y Engels acusaron al sistema capitalista y, por ende, a la industria privada de ”explotar” a sus trabajadores, causa del empobrecimiento de la clase obrera, según ellos. Pero este argumento de derrumbó cuando en los albores del siglo XX, tanto en Europa como en Estados Unidos, los obreros de compañías capitalistas como la automotriz, las petrolera, la manufacturera y muchas más, no se hacían cada vez más pobres, como lo pronosticaba la nefasta profecía marxista, sino que por el contrario, salían de la pobreza e inclusive, muchos establecieron sus propios negocios.

En época reciente, Steve Jobs y Bill Gates, entre muchos más, probaron que los jóvenes pueden abrirse camino hasta alcanzar el éxito.

Lógicamente, no todo en la vida es dinero, los valores morales, por muchos olvidados o ignorados, están por encima de los materiales porque van ligados el honor y la justicia.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

17
Nov
14

Asombrosa ingenuidad

Estatua de Juan Ripolles (En el Retiro - Madrid). Foto: Coke Saeba

Estatua de Juan Ripolles (En el Retiro – Madrid). Foto: Coke Saeba

Es increíble como alguna gente que parece inteligente y que ha tenido acceso a una educación de cierta calidad, puede caer en tan elemental trampa, esa que muestra una candidez serial solo admisible en la niñez.

El éxito, en los negocios, en la vida personal, en la actividad política o inclusive en las relaciones interpersonales, nunca es el producto de meros golpes de suerte, sucesos impensados u ocasionales actos espasmódicos.

Ese camino jamás es lineal. Está repleto de obstáculos, de infinitos desvíos y momentos especiales en los que se requiere detenerse y a veces hasta retroceder para luego recién desde allí seguir avanzando.

Cuando se observa un efectivo cambio en el rumbo de las decisiones políticas de un territorio que se encamina con mayor determinación hacia un futuro mejor, eso no ha ocurrido por obra de la casualidad, de un habilidoso truco de magia o de un guiño del destino.

La inmensa mayoría de las veces, esas transformaciones que tanto se anhelan, son la consecuencia inevitable de una combinación de situaciones particulares, de acciones prácticas y detonantes generados por la coyuntura. Nada ocurre porque sí, por un simple accidente o por azar.

Es difícil comprender la conducta de algunos individuos que siendo astutos, capaces y hasta exitosos en sus círculos profesionales, suponen que en el campo de la política y de los espacios sociales, el progreso puede alcanzarse de la mano del eterno voluntarismo.

Es incomprensible esa actitud de quienes tienen plena conciencia de lo mucho que les ha costado estar allí donde están y llegar hasta ese meritorio lugar que ocupan. Muchos de ellos le han dedicado miles de horas a estudiar para conseguir cierto status académico. Otros han trabajado en diferentes lugares, a veces en condiciones casi indignas, con un ahínco desproporcionado y haciendo un enorme sacrificio para desarrollarse.

Algunos llegaron aunque no todos. Sin embargo, todos aprendieron la lección. Ahora saben que el recorrido es muy complejo y que la perseverancia es vital para conseguir cualquier meta propuesta.

Bajo estas reglas y en ese contexto, es inadmisible que un ser humano que sabe del valor del esmero y que conoce por experiencia propia, que la constancia es un atributo esencial, pueda creer tan inocentemente que en la vida ciudadana se pueden obtener evoluciones importantes solo con ganas.

Si en lo personal, si en la existencia propia, eso se torna muy difícil, a veces casi imposible, mucho más aun es lograr esas mejoras en una sociedad. Es importante comprender la naturaleza del problema. Cuando eso no se logra, sucede lo ya conocido, con individuos haciendo demasiado sin conquistar los resultados esperados, dedicando energías a lo inconducente.

Existe un agravante que preocupa también. Cada batalla perdida, cada maniobra fallida, solo consigue instalar en el ambiente una gran desazón, una frustración que carcome las fuerzas de cara al próximo intento. Cuando triunfa la resignación sobreviene lo peor, el acostumbramiento a la situación actual, el conformismo interminable y con él, la más absoluta decadencia.

Cambiar la realidad no es un objetivo imposible, pero se requiere tomar la iniciativa e imprimirle una impronta diferente. Para ganarle a la mediocridad, resulta fundamental entender lo más básico de la partitura.

Es allí donde aparecen los mayores problemas. En la comprensión de este fenómeno social. No se puede pretender caminar en el aire creyendo que la ley de gravedad no hará su parte. Ningún esfuerzo puesto al servicio de hacer lo inadecuado generará algún resultado favorable.

Comprender esta dinámica es solo una parte del asunto. La otra es entender que para avanzar en positivo se precisan consensuar una nómina de mínimos acuerdos con los otros, con los que piensan diferente.

La tarea es construir sobre aspectos comunes, encontrar esa masa crítica para conseguir desde allí una fortaleza estructural que logre que esas voces tengan trascendencia y se puedan multiplicar, aunque no necesariamente sean la mayoría numérica, pero sí que tengan una significación relevante.

Si realmente se quiere protagonizar el cambio, si se pretende lograr transformaciones en el rumbo de los acontecimientos, primero habrá que entender los mecanismos bajo los cuales funciona la sociedad. Desde esa acabada comprensión de la dinámica, se puede iniciar una labor ininterrumpida que tendrá un norte definido, pero no un plazo predecible.

En materia de comportamientos sociales no existen demasiadas certezas. No se trata de una ciencia exacta. Pero no menos cierto es que haciendo lo correcto, eligiendo las estrategias convenientes y utilizando las tácticas oportunas con el debido criterio, se puede avanzar en el sentido apropiado.

Si se quiere realmente cambiar el estado de situación habrá que hacer mucho más que unos pocos esfuerzos aislados. Suponer que una movilización ciudadana, una denuncia judicial o un ciclo televisivo de carácter crítico, es suficiente para lograr un objetivo de real transformación es no entender absolutamente nada y denota una asombrosa ingenuidad.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

http://www.existeotrocamino.com

54 – 0379 – 154602694

Facebook: http://www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez

Twitter: @amedinamendez

14
Nov
14

ADVERTIR NO ES AMENAZAR

"Hablando se entiende la gente" Imagen: palomitasymaiz

“Hablando se entiende la gente” Imagen: palomitasymaiz


Una advertencia, es la acción de llamar la atención, aconsejar o prevenir, en tanto que amenazar, es dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a otro.

Posiblemente, si un padre nota que el esposo de su hija es duro con ella, puede reaccionar, aunque sabe que no debe intervenir en ese matrimonio, con una advertencia: “No tomes lo que te voy a decirte como una amenaza, es tan sólo una advertencia: si algún día le llegas a hacer daño a mi hija, te las verás conmigo”.

Un empleado antiguo puede advertirle a uno nuevo: “El jefe es muy buena persona, pero no tolera la falta de puntualidad, es mejor que te lo advierta”.

Hay también avisos de advertencia, como por ejemplo, que disminuya la velocidad porque adelante hay trabajadores en la vía, que el límite de velocidad es de 65 millas por hora y que quien supere ese límite, será sancionado con una multa.

En fin, hay muchos tipos de advertencias: en los cines, en la televisión, en los aeropuertos y casi en todos los lugares públicos encontraremos esta clase de avisos.

La amenaza, por el contrario, está impregnada de pensamientos de odio, de una sed insaciable de querer causarle daño a alguien y hasta de matarlo.

La amenaza procede de personas llenas de infinito rencor.

El que advierte tiene paz, el que amenaza, no.
Esa es la diferencia.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

03
Nov
14

Otra perspectiva sobre el soborno

sobor

Una mirada excesivamente moralina suele aparecer cuando de sobornos se trata. Los que alzan la voz, las más de las veces con una enorme hipocresía, despotrican contra las prácticas corruptas e intentan explicar el fenómeno desde lo estrictamente ético.

Una reciente encuesta realizada entre hombres de negocios en un tradicional foro empresario, confirmó que poco menos de la mitad de los consultados manifestó que no sería censurable un acto de esta naturaleza.

Si bien el muestreo contempla matices en esa mitad de los entrevistados entre los que dicen que esa sería una situación aceptable solo en casos extremos y los que afirman que nunca sería un acto condenable, lo que preocupa finalmente no es esa porción, sino la elevada cuota de falsedad de la otra, esa que se espanta frente a esta realidad, ocultándose, negándolo y hasta repudiando conductas habituales propias en lo cotidiano.

La corrupción, en cualquiera de sus grados, tiene un origen concreto y su resolución no pasa ni por aterrarse, ni por negar su existencia. Una de las claves del asunto tiene que ver con que la sociedad toda, frente a situaciones como estas, se coloca, con absoluta ausencia de autocrítica, en una posición repleta de incongruencias y cargada de prejuicios.

Son muchos los ciudadanos que defienden la vigencia de aquella creencia que dice que para que exista un cohecho se requieren dos actores, el que cobra y el que paga. Esa visión pretende, intencionadamente, quitarle responsabilidad al funcionario que solicita el pago de dinero a cambio de un favor. Lo plantean como si fuera una cuestión menor e intrascendente.

Con inusitada virulencia se inculpa con fuerza a quien está dispuesto a pagar a cambio de un beneficio irregularmente otorgado. Es solo en ese caso en el que se califica al protagonista como una persona corrupta. Para esa caricaturesca descripción, ese privado, ese particular es alguien que incita al ingenuo y desprevenido funcionario estatal a cometer un delito en el que no desearía incurrir, pero que dadas las circunstancias no tiene otra salida más que aceptar de mala gana y con culpa semejante despropósito.

Lo habitual es que este tipo de razonamientos surja de gente que reivindica, desde la derecha autoritaria a la izquierda socialista, el protagónico rol del Estado como contralor de la vida ciudadana, despreciando el papel de los individuos y el empresariado genuino en el desarrollo. Se trata de personas que atacan ideológicamente al capitalismo y descreen de sus bondades.

Es frecuente que quienes critican en los demás estas conductas sean los mismos que en su vida cotidiana, evaden impuestos, utilizan tecnología sin pagar licencias, fotocopian literatura y contratan servicios de personas sin registrarlas. Son los cultores de la doble moral de este tiempo.

La corrupción forma parte de la realidad y está presente de diversas formas en la vida terrenal. En el mundo empresario, como en todas las actividades, se puede encontrar a aquellos que disponen de un comportamiento ético, progresan asumiendo riesgos y compiten en el mercado ofreciendo talento.

Pero no menos cierto es que otra importante cantidad de personas viven a la luz de negocios espurios, de prebendas estatales, de privilegios otorgados desde las sombras del poder. Obviamente esos individuos obtienen sus ingresos gracias a la influencia circunstancial de empleados que trabajan para la sociedad desde el Estado y que con atribuciones desmedidas más una absoluta discrecionalidad, deciden los destinos de esos fondos.

Es peligroso generalizar, pero más hipócrita es hacerse el distraído y hacer creer a los demás que la corrupción incluye a unos pocos cuando la realidad muestra a diario exactamente lo contrario. En todo caso, la tarea consiste en entender lo que sucede y asumir las verdaderas implicancias de defender ciertas ideas. Un Estado grande en el que los funcionarios tienen atribuciones inmensas gracias a regulaciones impulsadas inocentemente por personas que creen en las benevolencia de sistemas intervencionistas, solo genera más corrupción y de eso también hay que hacerse cargo.

Cuando alguien “puede” pagar por un favor a un funcionario, es porque previamente alguien creó un texto legal que lo habilita. Nadie abona dinero extra por algo que no resulta necesario. Cuando el Estado exige requisitos, allí nacen los sobornos. Sin regulaciones, simplemente, eso no sería posible.

Son los votantes y sus ideas políticas, los que han generado esta dinámica interminable de múltiples controles e infinitas regulaciones. Son esas normas, esa excesiva burocracia estatal, la que multiplica los hechos de corrupción. Allí está la causa y no en la falsa moral que se pretende de los demás cuando en la vida propia se hace algo demasiado parecido.

No se resuelve nada con retórica y voluntarismo moral. El problema no es que la mitad de los empresarios reconozcan que están dispuestos a cometer cohecho, sino que la otra mitad no asuma que también lo hace. La solución pasa por comprender lo que ocurre, eliminar la inmoral burocracia, los excesos regulatorios y terminar con la cultura de pretender controlarlo todo.

Sin esa acción decidida todo seguirá igual y los políticos continuarán creando normativas, porque ellos sí saben como se consiguen recursos adicionales con esa modalidad. Por eso estimulan estas ideas, para poder crear reglas que les permitan utilizarlas para su provecho personal.

Para que un inconveniente no encuentre solución precisa de un diagnóstico equivocado. Si la evaluación de la situación es errónea, las chances concretas de resolverlas son nulas. Es por eso que no hay que cometer el infantil error de quedarse con la mirada simplista de observar las consecuencias de los hechos, sino en todo caso, si se está disconforme con el presente, comprender como funciona todo y actuar sobre las verdaderas causas que lo originan. Solo así se puede cambiar la historia. El resto es solo una versión más del cinismo contemporáneo.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

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02
Nov
14

LAS ADICCIONES

ADICCIÓ - ADDICTION. Foto: Josep Salvia i Boté

ADICCIÓ – ADDICTION. Foto: Josep Salvia i Boté

Las adicciones son hábitos que debilitan la mente, dominan la voluntad y esclavizan.

La adicción es el apego y dependencia a sustancias como el alcohol, los narcóticos, algunas actividades y hasta una relación.

Las adicciones controlan la mente y obsesionan hasta tal punto, que la persona afectada sólo desea adquirir lo que tanto anhela sin pensar en las consecuencias que suelen ser muy serias.

Muchas veces, los adictos pueden llegar al punto de cometer actos ilícitos a fin de alcanzar lo que desean, en ocasiones, poniendo en alto riesgo su integridad física, pues su obsesión es tanta, que no piensan en las consecuencias.

No se debe confundir un hábito con una adicción. Un individuo que, por ejemplo, tiene el hábito de tomar una copa de vino antes de cada comida, no es un adicto, pero quien tiene la necesidad de tomar varias copas todos los días y no se puede contener, sí lo es.
De acuerdo a especialistas en este tipo de problema, existen diversos síntomas que indican cuando una persona está siendo dominada por los influjos de una adicción: cambio de peso, pérdida de interés en aficiones o actividades que antes le atraían, insomnio, irritabilidad y depresión.

Algunos individuos que se encuentran sumidos en algún tipo de adicción, quieren salir de ella, pero temen fracasar en el intento. Pero es fundamental dar el primer paso para conseguir la recuperación acudiendo a su pareja, familiares, amigos, pero sobretodo, a profesionales especializados.

José M. Burgos S.

burgos01@bellsouth.net




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