Archivo para 25 enero 2015

25
Ene
15

LA VISITA A UN ENFERMO

The Casas-Rodríguez Postcard Collection Healing at the Abbey (c.1915)

The Casas-Rodríguez Postcard Collection
Healing at the Abbey (c.1915)


Visitar a un enfermo es una muestra de solidaridad, amistad, aprecio y bondad. Por consiguiente, es positivo hacerlo, aunque implique sacrificar un poco de nuestro tiempo. Quizás mañana seamos nosotros mismos quienes necesitemos de una mano amiga.

Pero es necesario ser prudente en estas visitas que requieren una cortesía que es indispensable cumplirla. hay cosas que hacemos con la mejor intención, pero que quizás no resulten bien recibidas por el enfermo y su familia, como por ejemplo, prolongar la visita más allá de lo debido, hablar en voz alta y reír a carcajadas. La prudencia es un factor determinante para que el paciente se sienta cómodo.

Para que la visita sea bien recibida, es necesario tener en cuenta ante todo, respetar la decisión de su familia respecto al recibo de familiares lejanos y amigos.

El médico determina -de acuerdo a la condición o al tipo de enfermedad- bajo qué circunstancias el paciente no debe recibir visitas. En este caso no se debe insistir y lo más discreto es llamar Telefónicamente a preguntar por el estado del enfermo.

Otras veces, es el mismo enfermo el que no desea recibir visitas debido a sus dolores, su aspecto físico u otros factores que hacen que no se sienta en en buen estado de ánimo y prefiere estar solo o con sus familiares más cercanos.

¿A quién le gusta ser visto deteriorado? ¿A quién le agrada ser objeto de compasión?

La visita a un enfermo no debería prolongarse por más de media hora, a no ser que él mismo insista en que nos quedemos más tiempo.

Dependiendo del estado en que se encuentre el enfermo, un buen detalle es llevarle un buen libro que distraiga su imaginación, pero teniendo mucho cuidado de que su contenido sea agradable y motivador, nada que lo deprima porque algunos enfermos suelen ser muy sensitivos. Además, una tarjeta deseándole una pronta y total recuperación.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

19
Ene
15

LA CRUELDAD

Crueldad. Foto: Ubé

Crueldad. Foto: Ubé

La crueldad, de todos es sabido, es una acción inhumana que genera dolor y sufrimiento a otro ser.

Esta acción puede ser cometida por personas de todas las edades en perjuicio de cualquier criatura. Un niño, puede llevar a cabo muchos actos de crueldad, como por ejemplo: utilizar frases hirientes hacia un compañero por ser de otra raza, nacionalidad o, simplemente, más débil, en tanto que un adulto puede ser cruel por múltiples razones: envidia, ambición, odio, racismo y muchas más.

Existen también prácticas aberrantes que provocan sufrimiento a frágiles ancianos que se ven expuestos a maltratos físicos y psicológicos, propiciados por personas malvadas en algunos centros geriátricos a los que son ingresados por sus familiares.

Tristemente, son los seres con menos posibilidades de defenderse quienes a diario, son sometidos a actos de crueldad que van desde ataques aparentemente ”inocentes” hasta heridas físicas y espirituales muy profundas que no dejan huellas en el cuerpo, pero sí en el alma.

La crueldad hacia los animales no tiene límites: nadie puede negar el grado de injusticia que representa privar de la libertad a millones de animales, forzados a vivir hacinados y a consumir alimentos con el único objeto de engordarlos en el menor tiempo posible, para luego, ser sacrificados sin posibilidad de defenderse. Otros, viven cautivos en zoológicos, y otros, sirven para satisfacer el morbo de los seres humanos: cacería, corridas de toros, peleas de gallos, de perros y muchos horrores más.

Si somos capaces de herir a los más débiles, de maltratar física y psicológicamente a ancianos que han perdido sus facultades, de insultar y humillar a personas de otras razas y de masacrar por diversión a los animales ¿Con qué autoridad moral podemos hablar de equidad y de justicia?

La indiferencia ante la crueldad hacia los más débiles, no sólo es cobardía, es complicidad.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

04
Ene
15

EL MIEDO A VIAJAR EN AVIÓN

Aeropuerto de Oslo, Noruega. Foto: Carlos M. Estefanía

Aunque se ha demostrado que el transporte aéreo es el medio de transporte más seguro, de acuerdo a la Organización de Aviación Civil Internacional, una de cada seis personas, entre 35 y 55 años de edad -en su mayoría mujeres- sufren de aerofobia, es decir, el temor a viajar en aeronaves.

A pesar de que desde nuestro nacimiento hemos visto y muchos, viajado en avión, nos resulta difícil entender cómo es posible que una estructura de más de mil toneladas de peso pueda remontarse a las alturas, a más 10.000 metros de altura, llevando centenares de pasajeros y toneladas de carga a los sitios más remotos del planeta.

Cada minuto se elevan miles de aviones alrededor del mundo sin ningún tipo de inconvenientes, ya que la posibilidad de un siniestro grave es de una en varios millones.

El miedo a viajar en avión tiene diferentes causas, como por ejemplo, una mala experiencia, la difusión a través de los medios informativos de accidentes aéreos recientes -por carretera se cuentan por miles diariamente y pocos se mencionan-, la claustrofobia y la tristeza que causa la despedida de seres queridos.

El miedo a volar se origina muchas veces, en el desconocimiento acerca del mantenimiento del aparato, en las condiciones físicas y mentales del piloto y falsos presentimientos, entre otras razones infundadas.

Hay cursos contra el miedo a volar que ayudan a despejar dudas, erradicar mitos y fantasías y modificar creencias distorsionadas de la realidad, pero hay técnicas que las mismas personas pueden poner en práctica como, ejercicios de respiración y relajación.

De acuerdo a datos suministrados por autoridades aeronáuticas, el 70% de accidentes aéreos se deben a fallas humanas y el resto, a problemas técnicos. Pero lo más importante que está demostrado que viajar en auto es más de veinte veces más peligroso que hacerlo en avión. Además, la ley exige que el mantenimiento de los aviones sean completos y rigurosos.

No hay razón justificable para temerle al transporte aéreo.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

01
Ene
15

¿QUIÉN DEBE DECIDIR?

¿Quién tiene la autoridad moral absoluta para determinar hasta qué punto debe soportar terribles dolores, quien ya no tiene la más mínima esperanza de alivio ni de vida?

Que se sepa, la civilización griega fue la primera en emplear la palabra euthanasia, que significa algo así como, ”buena muerte”, la cual estaba aprobada por el estado, el cual contaba con veneno, para ser suministrado a aquellos que desearan morir.

Lo que para muchas personas en la actualidad resulta inmoral, para los griegos de la antigüedad no lo era, pues ellos consideraban que si la existencia era adversa, insoportable, dolorosa y sin esperanza, se le debería poner fin, lo cual significa que Grecia era un estado que aceptaba la eutanasia como un método de terminar con la existencia, ante la imposibilidad de vivir dignamente.

A través del tiempo, esta decisión siempre ha tenido defensores y detractores. Algunos filósofos griegos decían que una enfermedad muy dolorosa era suficiente razón para poner punto final a la existencia.

Séneca decía: ”Cuando el cuerpo ya no sirve para nada, ¿Por qué no liberar un alma atormentada?”.

Las religiones cristianas siempre se han opuesto a la eutanasia porque dicen que el único dueño de la vida de los seres humanos es Dios porque Él la dio y solamente Él tiene derecho a quitarla. De tal forma que si alguien padece una enfermedad incurable y su sufrimiento es muy intenso, no puede pensar en la más mínima posibilidad en lo que algunos suelen llamar alivio piadoso.

Pero no solamente las religiones cristianas se oponen, también gobiernos que argumentan que aquellas personas que deciden poner fin a sus vidas por sus propias manos, usurpan funciones de la Iglesia y el Estado.

Quienes están a favor de la eutanasia dicen que esta debe ser una decisión y un derecho exclusivo de aquellos que sufren intensos dolores sin esperanza posible de recuperación, en tanto que quienes se oponen a ella, sostienen que no es ético que alguien atente contra su propia vida.

Actualmente, la eutanasia se ha convertido en un problema para el orden jurídico y moral. Hay datos que demuestran que el número de asociaciones en favor de la eutanasia que abogan por el derecho individual, ha aumentado, pero a la vez son combatidas por cruzadas a favor de la vida, las cuales son encabezadas por organizaciones religiosas.

¿Quién debe decidir?

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




enero 2015
L M X J V S D
« Dic   Feb »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031