Archivo para 5/07/15

05
Jul
15

LA EGOLATRÍA

Foto: Shelmac

Foto: Shelmac

El egocentrismo puede presentarse en cualquier individuo, pero es más frecuente en aquellos que de niños, sus padres los complacían en todo.

La egolatría es amor propio llevado al extremo. Es el inmenso amor que una persona siente por sí misma, y que la lleva a preocuparse sólo por sus propios intereses, sin importarle el bienestar de los demás. El egoísmo es, por lo tanto, lo opuesto a la generosidad.

El individuo arrogante o prepotente es también egocéntrico. El egocentrismo es un término que hace referencia a centrarse en el ego, es decir, en el yo. Es la exagerada exaltación de su propia personalidad. El egocéntrico siempre quiere ser, como la palabra lo indica, el centro de atención.

Los psicólogos resaltan que el egocentrismo consiste en creer que las opiniones y los intereses propios son los únicos importantes y que los de otros, carecen de valor.

El psicólogo experimental suizo Jean Piagent, quien falleció en 1980, afirmó que todos los niños son egocéntricos, ya que en sus mentes infantiles no conciben que el resto de las personas no compartan sus propios criterios. No obstante, esta afirmación es discutible, pues existen grandes diferencias en los comportamientos entre niños ricos y niños pobres, entre niños criados en hogares donde reina el amor y la armonía, o el desamor y el caos.

Un ejemplo de egocentrismo aparece cuando, por ejemplo, le preguntan a un jugador de fútbol sobre un partido y responde haciendo referencia sólo a su actuación, sin tener en cuenta la participación de sus compañeros o rivales en el encuentro.

El término egoísmo del que proviene egocéntrico, hace referencia al amor excesivo e inmoderado que siente una persona hacia sí misma y, por lo tanto, no se interesa por el bienestar del prójimo y rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia.

Si un egocéntrico se encontrara en compañía de dos personas frente a una mesa en la que hay dos panes, se apresuraría a tomar uno de ellos antes que los otros, para evitar compartirlo, al contrario del generoso, que los repartiría aunque él se quedara sin comer.

En el fondo, estos individuos viven llenos de frustraciones y angustias, y aunque aparentan ser sociables, en realidad carecen de verdaderos amigos, por lo tanto, son personas solas y miserables.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

Anuncios
05
Jul
15

AMAR Y RESPETAR A NUESTROS PADRES

Papá y mamá. Foto: Lunatique

Papá y mamá. Foto: Lunatique

Día tras día se pierde más el respeto hacia los padres.

En las Escuelas de Estados Unidos no les inculca a los alumnos que sus progenitores merecen respeto. Además, la enseñanza religiosa está prohibida, si la permitieran, los valores éticos serían acatados y respetados.

¿No es un contrasentido que se prohíban las enseñanzas bíblicas en los planteles educativos y se tenga establecido jurar sobre la Biblia en los juicios y para cargos estatales de alta responsabilidad comenzando por el primer mandatario?

Hay una ley universal dentro del cristianismo que dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da tu Señor, tu Dios”. Es el cuarto mandamiento del decálogo de Moisés.

Abandonar a los padres ancianos en una institución para deshaceerse de ellos, por el estorbo que implican y olvidarlos, como si se tratara de objetos inservibles, es un terrible acto de ingratitud y de impiedad.

Es cierto que el trabajo y las responsabilidades que impone la vida moderna, impide a los hijos dedicar el tiempo necesario a sus padres, pero también es cierto que existen excelentes establecimientos especializados en prestar una adecuada atención al cuidado de los ancianos.

Algunos hijos, con mucho dolor, pero también con inmenso amor, se ven en la necesidad de internar a sus viejitos en estas instituciones. Pero no los abandonan, los visitan con regularidad, viven al pendiente de ellos y no olvidan que cuando fueron niños y adolescentes, sus padres les prodigaron atención, educación y amor.

Si respetáramos a a nuestros padres dedicándoles tiempo, atención y amor, podríamos aspirar a recibir lo mismo de nuestros propios hijos, pues ellos habrían visto un buen ejemplo. De lo contrario, esa reciprocidad será inmerecida.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




Anuncios
julio 2015
L M X J V S D
« Jun   Ago »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031