Archivo para 15/09/15

15
Sep
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Los culpables del clientelismo.

Buena parte de la sociedad observa el patético espectáculo del clientelismo político con sorpresa, espanto y estupor. Reprueba esas prácticas con vehemencia, incriminando a quienes la implementan y planteando su indignación por la creciente influencia que ejerce en los comicios.

Esta humillante dinámica, que intenta someter la voluntad de los votantes a los designios de los dirigentes políticos tiene muchos responsables. No son solo los corruptos de siempre, ni tampoco los pícaros que han montado una industria a partir de este instrumento, para aprovechar la ocasión.

Amenazar a un empleado estatal con reducir sus ingresos, a un beneficiario de un programa social con quitarle esa ayuda o, simplemente, ofrecer un intercambio de votos por dinero, mercaderías o la promesa de un empleo, es una brutal canallada. Habla muy mal de quien utiliza estas circunstancias de necesidad del ciudadano para coartar su decisión a la hora de sufragar.

No se puede responsabilizar de estas manipulaciones a las víctimas. Una persona condicionada por su situación de pobreza puede ser un blanco fácil de estos pésimos hábitos de la política contemporánea, aunque es clave identificar que no todos son mártires, ya que muchos se han profesionalizado y aprendieron a maximizar el momento electoral.

Los personajes de la política que recurren a esta modalidad como rutina no merecen defensa alguna. Ellos tienen una responsabilidad enorme y es muy evidente que no son capaces de seducir a los ciudadanos con su carisma, sus discursos y, mucho menos, con sus limitadas capacidades intelectuales. Si esos atributos estuvieran presentes ganarían elecciones sin necesidad de apelar a estos métodos tan denigrantes y despreciables.

Pero ellos son solo la punta del iceberg, lo que se ve, lo que aparece en la superficie. Las verdaderas causas de este fenómeno que aumenta de un modo escandaloso radican en otro ámbito menos visible. Sus verdaderos causantes, los que han permitido su nacimiento y luego su desarrollo en una especie de espiral de perfeccionamiento y sofisticación inagotable, son los mismos ciudadanos que hoy se horrorizan frente a cada anécdota.

Cada hecho tiene sus causas y sus efectos. Casi nunca lo perceptible explica realmente lo que ocurre. Para comprender los mecanismos hay que sumergirse un poco, a veces bastante, y encontrar allí las raíces del asunto.

Nada cambiará si no se va hasta el fondo, para entender primero las insondables causas y operar sobre ellas de un modo decidido. Atacar las consecuencias es como pretender curar una enfermedad disminuyendo la fiebre y suponiendo que ella es el problema, cuando en realidad es solo un aviso, de que algo está muy mal y merece una rápida atención.

Ignorar este esquema tan sencillo y frecuente, el mismo que los individuos siguen para resolver sus cuestiones domésticas, personales y profesionales, es también parte del problema y explica, en buena medida, porque estas prácticas perversas no encuentran techo. Es probable que no se haya invertido suficiente tiempo en buscar las causas reales y, mucho menos, en actuar en esa dirección. La queja retórica no modifica nada, si no va acompañada de una actitud consistente que logre alinear discurso y acción.

Los políticos que han hecho del clientelismo una de sus herramientas preferidas no podrían hacerlo sin una doble complicidad ciudadana. La más indisimulable tiene que ver con el funcional silencio de una sociedad que contempla como sus valores se degradan y hace poco al respecto.

El clientelismo forma parte de lo cotidiano, sin embargo las denuncias no abundan y quedan en la nada casi siempre. Ni siquiera existe el esperable castigo moral, un objetivo poco ambicioso pero totalmente necesario.

Es que se han naturalizado estas inadecuadas costumbres. Pareciera que la sociedad solo las describe como parte del paisaje, y si bien las critica, tampoco convierte esos reclamos en algo superior. Al mismo tiempo se justifica a quien recibe un favor a cambio del apoyo político, validando entonces este presente de un modo muy preocupante.

Tal vez la raíz profunda de la cuestión esté relacionada con la visión ideológica que prevalece entre los ciudadanos, que cree en la idea de un Estado grande, con muchos recursos económicos disponibles y encargado de resolverle a la sociedad la totalidad de sus problemas.

Un Estado omnipresente precisa de gran cantidad de dinero, recauda impuestos, se endeuda y hasta emite moneda para financiar su desbordado gasto, ese que la sociedad avala desde lo argumental aduciendo que debe ocuparse de casi todo para que los ciudadanos sean felices y prósperos.

Esta pérfida mirada es la que permite que los gobiernos, conducidos por los políticos de turno, accedan a abundantes presupuestos que dilapidan arbitrariamente. El combo se completa con la ausente vocación cívica de demandar transparencia en el gasto estatal, y así el clientelismo consigue su principal aliado, su socio más preciado.

Una ciudadanía que hace una apología de ese Estado gigantesco, que debe hacerse cargo de todo, solo promueve la creación de una casta de políticos que sueñan con administrar mucho dinero discrecionalmente y sin rendir cuenta alguna. Sin ese ingrediente vital, el clientelismo estaría absolutamente limitado, su existencia sería marginal y de escasa incidencia electoral, empujando entonces a los políticos a esmerarse un poco más para cautivar a los electores con ideas, programas y proyectos.

La próxima vez que se intente analizar un suceso político que venga de la mano de estas prácticas inmorales, valdrá la pena reflexionar acerca de quiénes son, en realidad, los culpables del clientelismo.

Alberto Medina Méndez

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15
Sep
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La entente Obama-Francisco

Francisco comenzó su Papado bajo el signo de la “Franciscomanía”, fenómeno sociológico que logrará que una persona sin conocimiento previo de los entresijos del Poder Vaticano se convierta en icono de la juventud, insufle vientos de cambios y devuelva la ilusión y la esperanza a unos fieles sumidos en la perplejidad y la desilusión tras la significativa erosión de la imagen de la Iglesia Católica que hicieron retrotraer a la Iglesia Católica a escenarios del siglo XIII, por lo que Bergoglio habría adoptado como suya la frase atribuida al frailecillo de Asís: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”.

Bergoglio adoptó el nombre papal de su admirado Francisco de Asís (il poverello d’Assis) y nada más ser elegido Papa, exclamó: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”, frase que sería un guiño al espíritu de pobreza de los primeros cristianos y a los ideales de justicia social de Monseñor Romero, quien hace tres décadas decía: “La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres” , así como un mensaje de esperanza para los que todavía sueñan con hacer factible dicha utopía tanto en América Latina como en el resto del orbe, de lo que serían paradigma su implicación personal en la búsqueda de soluciones pacíficas a los enquistados contenciosos EEUU-Cuba y Palestina-Israel .Así, tras el anuncio por el Vaticano del próximo reconocimiento del Estado de Palestina, Francisco recibió en el Vaticano a Abbas y le involucró de nuevo en la enésima búsqueda de una solución pacífica del contencioso palestino-israelí (“Eres como un ángel de la Paz”), pues tanto Francisco como Obama comparten la creencia que no habrá paz definitiva mientras no se reconozca por ambas parte la existencia de Dos Estados (Israel y Palestina), doctrina que sería un misil en la línea de flotación del nuevo Gobierno de Netanyahu.

Francisco y Cuba

Francisco habría participado discretamente en la secreta negociación llevada a cabo entre Cuba y EEUU para romper el deshielo entre ambos países mediante el intercambio de Alan Gross y un oficial estadounidense por tres miembros de “Los 5” , seguido de la desaparición de Cuba de la lista estadounidense de Países Terroristas y de la reciente apertura de Embajadas. Las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama siguiendo la estela de la Administración Clinton (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejaban intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington, aunque reflejaban el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentarían contra el vigente sistema financiero y político internacional y podrían suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, abocando al régimen de Raúl Castro a la asfixia económica por lo que la Administración Obama habría empezado a moverse entre bambalinas para lograr instaurar las bases de una nueva doctrina “interpares” en las relaciones bilaterales EEUU-Cuba.

La entente Obama-Francisco

Obama habría encontrado en el Papa Francisco un estrecho colaborador en su ardua tarea de sustituir la diplomacia de las armas por el diálogo y el consenso. y no ha ocultado el afecto que siente por el Papa y le ha llamado un “líder transformador” cuya influencia ha trascendido a la comunidad católica. Así, el Papa ha adoptado muchas de los temas que Obama ha tratado de avanzar, incluyendo el calentamiento global, la pobreza y el enfoque diplomático con Cuba, Sira e Irán. Por su parte, el vicepresidente Joe Biden, que es católico, dijo que “ la visita papal del 23 de septiembre marcará un momento importante no sólo para los católicos, sino para todos los estadounidenses” mientras que la Casa Blanca añadió que la economía, la inmigración, los refugiados y la protección de las minorías religiosas serán las prioridades de la agenda.

El Papa cuenta con la simpatía del 87% de los católicos estadounidenses y del 66% de los ciudadanos de este país según un sondeo pero algunos obispos estadounidenses cercanos al Opus Dei lamentan su falta de apoyo en su línea dura contra la administración Obama a propósito del aborto, la anticoncepción y el matrimonio homosexual. Asimismo, los sectores ultraconservadores de Estados Unidos lo ven como un “marxista”, por su encíclica “Laudato si” sobre la defensa del medioambiente y sus discursos virulentos en su reciente gira sudamericana contra el ultraliberalismo económico, la finanza ciega y la explotación desenfrenada de los recursos naturales por parte de las multinacionales. A pesar de estos preámbulos, Francisco será el primer papa en expresarse ante el Congreso de Estados Unidos donde se espera que haga un alegato firme sobre la responsabilidad de Washington para limitar la contaminación y en favor de una transición de las energías fósiles a las energías renovables mientras en la ONU, tendrá la ocasión de desarrollar todo su programa social y ecológico contra “la cultura del descarte” y la “globalización de la indiferencia”.

Francisco y el establishment vaticano

Parafraseando a Wright Mills en su libro “The Power Elite” (1.956), el establishment vaticano sería “el grupo élite formado por la unión del lobby eurocentrista, el lobby curial, el lobby masón y el lobby gay”, grupos de presión que serían los verdaderos detentores del poder en la sombra y del que serían rehenes los últimos Pontífices tras el golpe de Estado virtual urdido en los sótanos del Vaticano y que concluyó con la misteriosa muerte de Juan Pablo I apenas 33 días después de haber sido electo, en lo que fue el segundo papado más breve de la historia desde León XI. En la actualidad, estaríamos asistiendo a una lucha soterrada entre Francisco y el establishment vaticano en la cruzada personal que dirige el actual Pontífice para desinfectar las actuales estructuras de la Iglesia de los virus patógenos inoculados por dichos grupos de presión (lobbys de sotana) y proseguir con el desarrollo de los postulados del Concilio Vaticano II. Una de las claves de esa reforma es que las iglesias nacionales, los laicos y las mujeres adquieran un protagonismo creciente en la conducción de los asuntos generales para lo que resulta imprescindible que el otrora poder omnímodo de la curia romana se vaya diluyendo y delegando en las estructuras de base.

Ello supondría un auténtico “golpe de mano” de Francisco contra el endémico establishment vaticano por lo que el proceso encontrará resistencias crecientes por parte de los grupos de presión, no siendo descartable la gestación de una trama endógena que mediante métodos expeditivos intente reconducir a la Iglesia Romana a la senda de los pontificados tutelados por el verdadero poder en la sombra (establishment vaticano), complot que sería una trama laberíntica urdida por la CIA y los servicios secretos del Vaticano y que procederá a asesinar a Bergoglio antes del Sínodo o asamblea general de obispos que tendrá lugar en octubre de 2015, siendo la visita a EEUU el momento elegido para reeditar el Magnicido de Kennedy.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

15
Sep
15

Leonardo Padura, el escritor cubano de la oposición “democrática” y del trotskismo militante

Por Mario Héctor Rivera Ortiz

En una curiosa entrevista con La Jornada (26.06.01), Leonardo Padura, dijo: “No soy importante ni académica ni políticamente, y tampoco me interesa serlo. Prefiero esta relativa independencia de escribir mis libros y vivir de lo que ellos me aporten económicamente, sin convertir mi literatura en instrumento que otros utilicen en ningún sentido… Soy un escritor cubano que escribo sobre Cuba, los problemas de Cuba y mi generación.” En esa entrevista Padura deploró que lo definan como un escritor “crítico con el régimen… No me gusta que me pongan esa etiqueta. Me gusta que valoren mis libros por lo que son literariamente… Trato que la política sea algo que pongan los lectores…”
Y la vamos a poner señor Padura, porque sus escritos contradicen la citada declaración.
Para demostrarlo, repasemos primero algunos párrafos del prólogo que hizo al libro de Olivia Gall, Trotsky en México, en los que se aprecia su clara adhesión a la ecuación liberal-burguesa anticomunista: Hitler=Stalin, y a una evaluación ecléctica, cargada a la derecha, de la
Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.
En el primer párrafo Padura dice:
“Tal vez las tres características que históricamente definirían mejor el siglo XX son el surgimiento, actuación e incluso el inicio de la decadencia del imperialismo, el más grande y voraz que haya conocido la humanidad, la dramática existencia, paralela y a la vez confluyente, del estalinismo y el nazismo, los dos regímenes totalitarios más sórdidos de la historia, y el intento de puesta en práctica y posterior fracaso de la utopía comunista soviética.”
En el segundo párrafo:
“Estos tres grandes procesos tienen un punto temporal de álgida coincidencia en el periodo que va desde el final de una guerra mundial, al final de la siguiente, mucho más voraz y brutalmente reveladora de algunas de las características de estos tres grandes procesos. Sin embargo, dentro de ese lapso de tiempo (SIC), la década de 1930 a 1940… Se trata de un trance doloroso a lo largo del cual el hombre perdió, como nunca antes y como nunca después…la capacidad de razonar libremente y, por tanto, las posibilidades de elegir, incluso con una dudosa capacidad de albedrío, sus destinos personales y colectivos.”
En el tercer párrafo:
“Cierto que a los meses finales de 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad debió atravesar la circunstancia terrible de las masacres militares y civiles (por cuestiones de raza, religión, ideología) que revelaron lo peor de la capacidad destructiva de la especie… Fue un combate más sangriento pero más elemental entre la vida y la muerte, entre la civilización y la barbarie.”
En el cuarto párrafo:
“… La Guerra Civil Española… un tiempo en el que las tensiones fingidas y reales entre los dos grandes totalitarismos coincidieron con el despertar imperialista y su filosofía oportunista e intervencionista… El ex líder soviético León Trotsky, vagante en aquellos años por varios países del mundo, pero entregado a analizar y evaluar el fascismo, el estalinismo y al imperialismo. ”
En el sexto párrafo:
“La confrontación entre fascismo y estalinismo, real y manipulada al mismo tiempo (pues en realidad sus esencias eran demasiado similares), como se atrevió a demostrar el escritor ruso Vasili Grossman en su monumental novela Vida y destino, sería el terreno propicio donde crecerían algunos monstruos de la historia y en el que se producirían varios de los acontecimientos más turbios del siglo: desde el mismo ascenso y afianzamiento del fascismo alemán hasta los procesos de Moscú.”
El discurso literario de Padura, plagado de frases con un sentido vago y ambiguo, sin presentar nunca evidencia alguna, exhibe claramente una retórica tramposa y perversa, propia de los oportunistas de derecha e “izquierda”, que encripta hábilmente en la prosa de los enemigos de clase. Afirma Padura falsamente, que él trata que la política no sea algo que contengan sus textos, pero al leerlos, incluida su premiada última novela por los monárquico españoles: “El hombre que amaba a los perros”, se demuestra todo lo contrario, así que no deja al lector otra opción que ayudarle a “poner” en su sitio la buena política desde el lado de acá. Ciertamente, Padura tiene el derecho y la libertad de escribir y defender sus ideas, mientras no dañen la Revolución Socialista Cubana, porque como dijera Antón Chejov: “La fe que no actúa es letra muerta. Y los actos sin la fe, mucho peor todavía.” (El Reto, Plaza & Janes, S.A. Editores, Barcelona, España, 1969, p. 121).
Muchos otros escritores han recorrido antes el camino de Padura, verbigracia el gachupín, Fernando Díaz Plaja. En su novela “El mundo de Lenin” (Editorial, Plaza & Janes, S.A. Editores, p. 197). Porque para los miembros de la nostálgica petite bourgeoisie intelectual de los países socialistas y capitalistas, no digamos para la burguesía monopolista y la nobleza, es imposible comprender las necesidades urgentes de las grandes multitudes que las democracias burguesas y las monarquías crearon, fomentan, ocultan y heredan. Para estas formaciones sociales lo único es ellas mismas y si viene con premio, mejor.
El escritor cubano no es, pues caso único de esta especie, a la derecha son centenares los que se le hermanaron, a la izquierda se registran algunos errores de figuras revolucionarias importantes de la literatura, como Pablo Neruda y José Revueltas.
Revueltas, en su novela Los errores fue secuestrado por sus propios fantasmas y algunas de sus fantasías sicologistas y políticas pequeñoburguesas; el colmo fue cuando presenta a los procesados de Moscú como sus propios fiscales, jueces y verdugos, por su propia voluntad, dizque para servir al partido. Una extraño y singular brebaje literario que a nadie convence y que lo único que demuestra es que Revueltas, realmente nunca leyó las actas taquigráficas de esos procesos y por lo tanto jamás meditó seriamente sobre ellos. Revueltas, para explicar la supuesta autoinculpación de los trotskistas-zinovievistas procesados en el año de 1937, conforme a todas las leyes de la jurisprudencia universal, escribe en uno de sus cuentos: “La espantosa cárcel de obediencia, tan atroz que hasta se vuelve libertad”. (José Revueltas, Material de los sueños: Resurrección sin vida, Ediciones Era, México DF., Primera edición 1979. p. 91.)
Por su lado, Pablo Neruda arropó en Confieso que he vivido, al escritor ruso Pasternak: “El poeta crepuscular”, “El sacristán luminoso”, “El honesto reaccionario”, enemigo jurado del régimen soviético y por supuesto del realismo socialista, corriente estética que se implantó desde que el camarada José Stalin, promulgó el llamado decreto Zdhanov. Neruda, el gran bardo chileno comunista, quien aunque desconfiaba de la inspiración, no siempre se apegó a los hechos, en sus críticas a Stalin y Mao Tse Tung.
Fue una época de fetichismo antisoviético y de servilismo al PCUS jrushoviano, en la que no sólo escritores de fama, sino cualquier littèrateur podía decir lo que le viniera en gana sobre “los horribles juicios de Moscú” y el estalinismo. Pero entonces y ahora también, cuando mal se hace, como le sucede a Padura, la historia choca con la pluma y la derrota. Muchos escritores y artistas de ese tiempo y de ahora mismo, nunca comprendieron el valor y significado del realismo socialista como corriente estética y arma política revolucionaria, y, mucho menos, los grandes logros económicos, sociales y culturales alcanzados por la URSS.




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