Archivo para 22 agosto 2016

22
Ago
16

El ineludible costo social


Interior en la Plaza Dorrego Cafe, San Telmo, Buenos Aires, Argentina.
Foto:sandeepachetan.com travel

 

El debate contemporáneo ha instalado una falacia tan clásica como burda. Propios y extraños defienden la idea de que los cambios no pueden ni deben hacerse porque no están dadas las condiciones mínimas para llevarlos adelante dado el elevado costo social que provocaría hacerlo.

Es esa visión la que detiene a muchos en el camino hacia lo correcto y, bajo esa perspectiva, empiezan a pergeñar retorcidos atajos, senderos alternativos y discursos siempre funcionales para finalmente sortear las imprescindibles determinaciones que se necesitan.

Obviamente, los más interesados en no dar pasos firmes en el trayecto apropiado son justamente los que gobiernan, que no están dispuestos en realidad a hacer lo necesario, sino que prefieren dejarle esa incomoda labor a otros, a los que puedan venir después, que por otra parte jamás llegan.

Desde cualquier posición política, transmiten a viva voz esta idea de que no se pueden concretar ciertas acciones porque eso implicaría que una parte importante de la sociedad pagaría los platos rotos, como si postergar la decisión resolviera el problema de fondo y no lo agravara aun más.

Quienes inspiran esta mirada no lo dicen, ya no porque no lo identifican, sino porque se suman al engaño institucionalizado que la política instrumenta sistemáticamente desde hace décadas, escondiendo la realidad.

La verdad es que no están dispuestos a hacerlo por el costo político que eso conlleva y no por el costo social que se deriva de las eventuales decisiones adecuadas. Claramente esos dos conceptos no son idénticos.

El supuesto costo social, al que ellos se refieren, se ampara en la hipotética imposibilidad práctica de los sectores más vulnerables para adecuarse, en esa transición, pasando de su situación actual a otra con reglas de juego diferentes, que demandan significativos esfuerzos adicionales.

La otra cara de la moneda, esa que les preocupa, es la del costo político, vinculado al apoyo electoral que precisa cualquier gobierno para llevar adelante su gestión y tener sustentabilidad durante ese proceso.

La política le tiene miedo a sus propios costos y no a los de la gente. No les asusta como se adaptará la sociedad a esa nueva dinámica más sensata y racional, más equitativa y justa. Les preocupa solo la próxima elección y su supervivencia frente a los embates de su circunstancial opositor de turno.

Por esos motivos implementan un discurso mentiroso, donde el embuste está en el centro de la escena. Falsifican la realidad no solo a la sociedad en su conjunto haciéndoles creer que muchas medidas son absolutamente irrealizables, sino que manipulan a sus propios partidarios, instigándolos a recitar sin pensar, ideas que no resisten demasiado análisis pero que han conseguido instalarse en la agenda política general.

Lo que no cuentan, lo que no dicen, lo que ocultan deliberadamente, es que el supuesto costo social que intentan evitar, protegiendo a los más débiles y que la comunidad no parece dispuesta a tolerar, se paga igualmente todos los días y sin ningún tipo de contemplaciones.

La astucia del sistema ha consistido en inyectar veneno de un modo imperceptible, disimuladamente, sabiendo que lo hace, lo que convierte su ejecución en una perversidad gigante de los implementadores y de quienes asumen cotidianamente la responsabilidad de continuarlas hasta el infinito.

No solo los creadores de este engendro tienen la culpa. Claro que son ellos los que han fabricado este monstruo, pero eso no exime de responsabilidades a quienes, pudiendo encaminarse en la dirección opuesta sostienen este nefasto régimen sin ningún tipo de atenuantes.

Mantener la vigencia de infinitos planes sociales y la endemoniada estructura de subsidios con la transferencia de recursos que eso implica, en la mayoría de los casos desde los sectores que menos tienen hacia los de mayor poder adquisitivo, es una actitud ruin e imperdonable.

La pérfida dinámica impositiva de este tiempo le hace creer a demasiada gente que recibe cuantiosas ayudas, que ciertos servicios son gratuitos, que los paga alguien que no son ellos mismos, cuando en realidad lo que ocurre es exactamente lo contrario.

Los ciudadanos, sin registrarlo, pagan por esto todos los días. Los supuestos beneficiarios de esos privilegios financian esta fiesta con exagerados impuestos e inflación, con corrupción y despilfarro, sosteniendo una estructura parasitaria, ineficiente e incapaz de gestionar con calidad.

La sociedad paga desproporcionados tributos para sostener un aparato político cuya ingeniería letal ha sido construida durante años. Más de la mitad de los ingresos que los individuos crean con su propio esfuerzo quedan en manos de los diferentes estamentos del Estado que a cambio ofrece, invariablemente, servicios de dudosa calidad.

No es cierto que los cambios no se puedan concretar. Lo que no quieren reconocer es que hacerlo implicaría desmantelar la maquinaria política que han edificado y es ese costo, y no otro, el que no están dispuestos a pagar.

La clase política ha logrado instalar la inmoral idea de que la sociedad debe hacerse cargo de sostener un Estado caro, ineficaz e injusto. Lo debe hacer sin chistar y además debe soportar hasta el infinito que los problemas que nacen de esa dinámica jamás encuentren soluciones definitivas.

Aunque no se logre percibir con suficiente claridad, la mayoría de la gente no ha logrado evitar eso a lo que tanto parece temerle, gracias a sus cuestionables creencias. No deberían asustar los cambios, sino la eterna continuidad de un esquema que genera cada vez más inconvenientes y que jamás ha conseguido esquivar el ineludible costo social.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

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17
Ago
16

Aprobando el despilfarro

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El círculo vicioso de la corrupción y el despilfarro – Arte Urbano en Madrid – Avenida de Manzanares Foto gentileza de César Guardeño Gil

 

Es habitual escuchar frente a los más resonantes casos de corrupción frases hechas que repiten aquello de que el funcionario que roba se queda con los impuestos de la gente que los paga para que el Estado funcione.

Nadie en su sano juicio podría aseverar lo contrario. Los contribuyentes aportan una parte importante de su esfuerzo personal tributando. Cuando un corrupto se apropia de algo indebidamente, se lo ha quitado efectivamente a la sociedad de un modo inmoral e inaceptable.

Cabe en ese contexto una comparación incómoda pero igualmente válida. La corrupción no es la única fuente de derroche del dinero de los ciudadanos. Existen muchas y variadas formas de tirar recursos a la basura con desprecio y descaro que cuentan con el aval implícito de todos.

Cuando en una oficina estatal, por relevante que sea la supuesta tarea que se encara, se identifican más agentes que los necesarios, que cobran salarios inexplicables, gozando de privilegios especiales, con permisos extraordinarios, largas licencias, un ausentismo irracional y una productividad más que cuestionable, nadie parece horrorizarse demasiado.

A eso habría que agregar que aquellos que tienen la “bendición” de ser personal permanente son intocables ya que nadie los puede despedir. Su estabilidad nunca está en juego. Sus incentivos para hacer lo correcto, ser gentiles, eficientes y rendir al máximo están definitivamente relajados.

Mejor no preguntar demasiado acerca de que gobernante o funcionario jerarquizado de turno les otorgó ese beneficio, en que época y bajo qué circunstancias, porque es probable que todo haya sido poco transparente.

Es bastante difícil de comprender la lógica cívica de este tiempo. El dispendio parece tener diferentes categorías y entonces por un lado están las dilapidaciones de recursos aceptables y por el otro las inadmisibles.

No es indispensable ser un economista experimentado para darse cuenta que se gasta mucho más dinero de los contribuyentes en el despilfarro cotidiano del empleo estatal, que cuenta con la aprobación de la sociedad, que en la consabida corrupción que tanto escandaliza, a la que se le dedica largas prédicas y enormes espacios en los medios de comunicación.

Vale la pena recordar que la causa de muchos de los problemas que se atraviesan en el presente tiene que ver precisamente con el excesivo peso del gasto estatal. Sus fuentes de financiamiento no son inagotables. Impuestos, emisión monetaria artificial o endeudamiento son las únicas alternativas y todas salen invariablemente del bolsillo de las personas.

La ciudadanía está convencida de que es imprescindible encarcelar a los corruptos, eliminando esa aberración que tanto daño hace. Últimamente se ha insistido inclusive en la necesidad de recuperar lo robado para que los corruptos devuelvan el botín con el que se han quedado.

Sin embargo, a los ciudadanos no parece molestarles tanto ese otro despilfarro que gotea todos los días, con oficinas improductivas, empleados que sobran, gente que sigue parasitando para vivir de los demás. Algunos tienen todavía algo de pudor y tratan de disimular haciendo que trabajan, justificando horas de presencia estéril y cumpliendo el reglamento.

Claro que generalizar siempre es un riesgo. No faltará el que intentará defenderse corporativamente, siendo parte del sistema y haciendo gala de una escasa ecuanimidad. Ellos dirán que muchos trabajan bien, son eficientes e imprescindibles. Es posible que tengan razón, aunque si conocen de la existencia de abusos y excesos bien podrían denunciarlos en vez de ser cómplices de tanta indignidad a su alrededor.

Lo cierto es que cuando alguien plantea que sobran empleados estatales, que se podría funcionar de un modo más profesional, bajo un esquema en el que impere el merito y solo asumiendo la cantidad de colaboradores que se precisan, aparecen entonces una avalancha de justificaciones para argumentar la inviabilidad de cualquier cambio.

Están los que se enternecen y dicen que si se despidiera a los que sobran, a los menos eficaces, muchos quedarían en la calle sin trabajo. Es probable que esa hipótesis sea correcta aunque tampoco es una certeza. Lo que es evidente es que la sociedad admite que son muchos e ineficientes y parece estar dispuesta a aceptar ese dislate subvencionando ese disparate.

Tal vez sea tiempo de dejar de lado la hipocresía y buscar algo de coherencia entre el discurso y la acción. No parece razonable ofenderse por la corrupción argumentando que es el dinero de todos, y cuando de ineptitud y prerrogativas se trata, aceptar todo con resignación, como si fuera algo demasiado diferente.

No hay dilapidación de dinero de primera y de segunda. En todo caso existe una forma de derrocharlo que goza de una desaprobación total, como el de la corrupción, y otra más laxa y condescendiente, que viene de la mano de ese interminable barril sin fondo que es el inservible empleo estatal.

La próxima vez que alguien se queje de la inflación descontrolada y las tarifas de los servicios públicos, de la enorme carga impositiva y la eterna deuda de los gobiernos, será importante refrescar ésta consciente decisión de quienes esperan que todo cambie pero siguen avalando estas nefastas prácticas contemporáneas que minan el presente y destruyen el futuro.

Nada cambiará demasiado si la sociedad no está dispuesta a revisar en serio sus profundas creencias. Aborrecer la corrupción es una decisión inteligente, pero existen otras perversiones que siguen vigentes y cuentan con la anuencia de una sociedad que continua aprobando el despilfarro.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

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17
Ago
16

El pánico de los funcionarios

Con diferente intensidad y una exagerada frecuencia este fenómeno se replica en demasiados lugares. El entorno del poderoso siempre le teme. Un extraño vínculo une al jefe con sus circunstanciales colaboradores en una perversa forma de relacionarse que invariablemente perjudica a todos.

Sin que resulte necesario justificar a nadie, cierto grupo de funcionarios detenta una evidente dependencia económica al ocupar un puesto en el gobierno y eso explica, en buena medida, su sumisión casi reverencial, que lo empuja a aceptar mansamente una larga lista de humillaciones.

Es probable que ese personaje no haya sido exitoso en su vida profesional, por eso su sustento familiar está atado ahora directamente a este ocasional trabajo. Su lugar en el Estado es hoy su medio de vida, su forma de sobrevivir y su salida laboral. El piensa que provocar a su líder es una mala idea porque puede generar la abrupta finalización de su vínculo con catastróficas consecuencias para él y su círculo afectivo más íntimo.

Pero no todos los que se comportan de este modo se enrolan en esta controvertida categoría tan injustificable como comprensible. Claudicar en las convicciones jamás es una virtud, pero se puede entender que ciertas circunstancias generan gran debilidad y producen dudas permanentes que impiden, muchas veces, tomar una oportuna y atinada decisión.

Existen también otras situaciones menos sensatas e igualmente habituales. La política suele convocar, de tanto en tanto, a profesionales, especialistas, técnicos, gente que tiene experiencia en ciertas áreas que puede aportar su visión a la gestión. En esos casos resulta más difícil entender esa transformación que paulatinamente culmina con tanta docilidad.

Ese conjunto de personas, que aceptan integrarse a un equipo de trabajo, lo hace por vocación, intentando contribuir, a su manera, con el futuro. El entusiasmo suele ser enorme cuando todo inicia y muchos creen que desde ese lugar que han alcanzado, podrán finalmente cambiar la realidad.

A poco de andar, los que vienen de afuera de la política y no disponen de una trayectoria en estas lides, inician un camino de desilusión que, por etapas, transita un derrotero del que difícilmente se pueda volver.

La burocracia omnipresente, las infernales regulaciones, los malos hábitos tan arraigados en el Estado, la asfixiante postura de los sindicatos, la dinámica de la vieja partidocracia y la intromisión interminable de la política, hacen que la máquina de impedir muestre todo su esplendor.

Todo sucede con gran vertiginosidad pasando del fervor original al repentino desengaño. Mientras tanto, con la misma celeridad aparecen los inconvenientes que modifican todo lo planificado. Cuando ocurren esos incidentes se inician los roces entre el conductor político y sus auxiliares. Las rispideces se convierten en reclamo y nunca nada vuelve a ser igual.

Es tal vez allí donde habría espacio para tomar determinaciones relevantes, sin embargo la historia da cuenta de abundantes anécdotas, que muestran como ese excelente colaborador se convierte en un obediente soldado de causas ajenas y se desdibuja inexplicablemente a enorme velocidad.

En la descripción de esa triste y patética secuencia, se evidencia que las causas son siempre múltiples. En ese contexto no parece muy saludable generalizar. Al hacerlo es inevitable caer en ciertas crueles injusticias, pero habrá que decir que algunos de estos funcionarios “aman” el poder.

Su fidelidad no se explica desde su dependencia económica. Muchos de ellos descuidan sus negocios y su actividad profesional para dedicarse a este nuevo ámbito totalmente desconocido. Ellos no necesitan esos sueldos, pero adoran las “alfombras rojas” y el glamour que rodea al poder.

No lo reconocerán a viva voz, pero ellos también sueñan con nuevas oportunidades que lo acerquen a posiciones más trascendentes. Ellos saben que el caudillo puede ungirlos y por eso prefieren recorrer el sombrío sendero de las adulaciones y soportan lo inaceptable, esperando esa bendición tan anhelada, que muy pocas veces llega.

En definitiva, estas personas, aún sin la necesidad de los otros, de esos que si dependen de su salario estatal, terminan comportándose de un modo idéntico y aceptando los reiterados desplantes del poderoso.

Lamentablemente todo gira y este proceso deriva hacia conductas inapropiadas. Los funcionarios empiezan a tener miedo a las reacciones del líder político, a sus modos enérgicos y a sus reacciones intempestivas.

Justo es reconocer que hay excepciones a esta regla general. Son muchas menos que las deseables pero allí están. Algunos funcionarios conservan en alto su autoestima y se hacen respetar, evitando esas posturas inadecuadas de sus superiores directos. Claro que los lideres, si son astutos, lo comprenden rápidamente y saben hasta donde llegar en cada caso.

Estos comportamientos tan habituales serían irrelevantes si no fuera porque impactan directamente sobre el funcionamiento de la política, lo que deriva en determinaciones equivocadas y por lo tanto es la gente, la sociedad, la que termina sufriendo las consecuencias de esos desaciertos.

Cuando un funcionario omite criticar al dirigente, acepta que seleccione opciones inconsistentes, no le advierte sobre los posibles desenlaces de una medida, comete un error imperdonable. Eso se torna aún más grave cuando esa negligencia es producto del miedo a un desquite brutal y viene de la mano del temor a una represalia automática.

No se puede esperar que estas cuestiones se resuelvan gracias a la eventual bondad del jefe. El es una persona y como cualquier otra avanza hasta que encuentra límites concretos. Ponerle coto a esta dinámica depende mucho más de los funcionarios que del mandamás.

Es imperioso interrumpir esta mala costumbre. No se beneficia el líder, cuando se priva de escuchar opiniones sinceras que pueden ayudarlo a enfocar mejor sus acciones. Tampoco sale fortalecido el subordinado, porque su actitud es indigna y lo deteriora. Pero es la sociedad la más perjudicada porque paga los platos rotos de todos estos dislates. Es vital tomar las riendas, recuperar el amor propio, para que el pánico de los funcionarios, no siga siendo moneda corriente.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

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17
Ago
16

Llega a la FUL 2016 “Cuando mamá lastima”, libro donde el personaje principal es el perdón

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María del Rayo Guzmán presentará su más reciente y tercer libro “Cuando mamá lastima”, en la 29 Edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL 2016). “Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que me llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre.

 

* Veinte experiencias de vida de hombres y mujeres que fueron compartidos generosamente a la autora María del Rayo Guzmán, para apropiárselos y transformarlos en reconciliación personal a través de relatos desde conmovedores hasta divertidos, para ayudar a otros

Pachuca de Soto, Hgo., a 15 de agosto de 2016

“Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que le llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre. El centro, el eje de la familia, la que controla, la que señala, la que quiere más a uno que a otro hijo, la que nunca se equivoca, casi todas las madres unidas en un libro que al final tiene un ingrediente básico para la convivencia de las relaciones fraternas: el perdón.

María del Rayo Guzmán presentará su más reciente y tercer libro “Cuando mamá lastima”, en la 29 Edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL 2016) que tendrá lugar del 26 de agosto al 4 de septiembre, organizada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y su Patronato en las instalaciones del Polideportivo Carlos Martínez Balmori, el domingo 4 de septiembre a las 12 horas en el Salón de Libros para niños.

Originaria de Celaya Guanajuato, la escritora mejor conocida como Rayo Guzmán realizó sus estudios en Ciencias de la Comunicación, especializándose después y a lo largo de 20 años como docente a nivel superior y posgrado, en desarrollo humano, acompañamiento terapéutico, tanatología y logoterapia.

Autora de textos como “En mis cinco sentidos”, primer trabajo autobiográfico con el que dio inicio a su carrera literaria y al ganó el “Premio DEMAC para Mujeres que se atreven a contar su historia 2006”, aborda temas como adicciones, neurosis, la familia, adolescencia, encaminado a relatar a cómo se pueden recuperar los sueños, metas y esperanzas.

Cinco años después María del Rayo escribió “Regalos para toda ocasión, libro en el que comienza a manejar su estilo a partir de lo conmovedor hasta provocar las carcajadas. Una recopilación de historias que le fueron narradas por mujeres tras leer “En mis cinco sentidos” y quienes le pedían que guardara su identidad.

Este libro la llevó a realizar una conferencia del mismo nombre que su libro, hecho que replica en cada una de sus publicaciones y se dedica de lleno actualmente: “Tú princesa yo sapo, las historias que los hombres cuentan después del beso’ fue causa de un fenómeno interesantísimo donde los hombres que leyeron el libro me cuestionan a través de redes sobre el porqué siempre escribo sobre mujeres”.

Gracias a ese suceso Rayo Guzman decidió lanzar en redes sociales una convocatoria dirigida a los caballeros con el fin de que compartan con ella sus experiencias de amor, pérdida y felicidad. De este libro se desprende la conferencia show “Tú princesa yo sapo”, en la cual participa el actor Mario Carballido como sapo lector y la propia escritora abordando temas del universo de la pareja y el mundo masculino.

“Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que me llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre. Razón que me llevó nuevamente a lanzar en redes una convocatoria para contestar la pregunta, ¿qué ha hecho tu mamá que lastima?

“En un solo día recopilé 690 relatos de diferentes escenarios de heridas con el vínculo materno y me di a la tarea de recopilar más información; así fue tomando forma el proyecto que salió a la luz en su primera impresión en septiembre del 2015, que se agotó y derivó en llenos absolutos en la conferencia titulada al igual que el libro”, comenta la autora.

Compuesto con 20 historias de personas entre los 20 y 72 años con diferentes tipos de mamá, de dinámicas y relación entre madres e hijos, tienen un ingrediente en común, la reconciliación.

Apto para todo público, el libro de Rayo conjunta los casos más recurrentes con los que se encontró tales como la mamá que compara con otros, herida que fractura la autoestima, el auto concepto, la confianza en el mundo y que hace crecer con una sensación de insatisfacción permanente porque se piensa que nunca serás lo que tu madre espero de ti.

Otro caso tratado en su libro es de la mamá perfecta transformada en una madre controladora, posesiva, metiche y que no deja que el hijo tenga una vida propia; otro, el de la mamá del hijo favorito, que todos los demás hijos saben quién es pero ella siempre dirá que a todos los quiere igual.

“Una reacción recurrente en las mamás de generaciones anteriores es que existe una resistencia a aceptar que se han equivocado. Si lees el libro como hijo te va a ayudar a liberar cosas, pero si lo lees como madre te va a ayudar a que entiendas que no eres perfecta, sino un ser humano y no lo sabes todo; que te equivocas y tienes que aprender a pedir perdón a tus hijos. No pasa nada si reconocemos los errores”, expresó.

Esta será su primera visita a la FUL y a Pachuca: “estoy muy contenta, nunca he estado en Pachuca, va a ser importante para mí llegar a ese espacio, generar esa interacción con las personas que asistan a la FUL. Mis presentaciones son dinámicas para que las personas hagan preguntas y sea interactivo. Les aseguro que se van a divertir, el público puede ir con sus hijos, no importa que sean pequeños, de 10 años, pues hablaré de amor puro, perdón y reconciliación”, agrega.

Entre sus planes futuros está el lanzamiento de su primera novela titulada “La mujer de ceniza y el hombre que no podía escribir”, de tinte erótico-amoroso, con el tópico de la lucha de egos entre un hombre y una mujer que deciden no dejarse vencer el uno por el otro. Además piensa dar continuidad a sus relatos breves con el libro “Cuando papá lastima” para abordar la figura masculina. Ambos proyectos verán la luz en el 2017.

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MIHL

PROGRAMA DE ACTIVIDADES FUL 2016 – EDICIÓN 29

Mayor información en:

Portal de la FUL
http://www.uaeh.edu.mx/ful/2016/

FanPage
https://www.facebook.com/Feria-Universitaria-del-Libro-737733229669184/?fref=ts

CONTACTO: Entrevistas y mayor información

Renato Consuegra
Difunet (difunet@gmail.com)
04455-3578-0345;
5521-4229

14
Ago
16

Videos sobre el control y manipulación de las mentes en “Democracia”

 

 

 

09
Ago
16

Un ejemplo de lo que pudo suceder: “Autogolpe en Turquía”.

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El autogolpe de estado producido en Turquía hace apenas unos días atrás, muestra aquella posibilidad que pretendió imponer el régimen cristinista y que “no pudo ser” por la derrota electoral de 2013 en la provincia de Buenos Aires. El Erdogán argentino tras la figura de CFK era el ex Teniente General Cesar del Corazón de Jesús Milani, y su plana mayor de “generales de inteligencia”, por él encumbrados en la estructura de mando del EMC y el EMGEA. “El régimen es cada vez más autoritario” reaccionan recién hoy y tardíamente en el mundo y en la Argentina tanto los medios periodísticos como las dirigencias políticas. Durante al menos 45 días, Erdogan (la CFK/Milani de Turquía) contará con mayores poderes y podrá adoptar decretos con “fuerza de ley”, mientras sigue llevando adelante “purgas” en todo el país.
Hay miles de detenidos y listas de sospechosos. Esta noche (20/7) hubo marchas a favor del gobierno. Pedían castigo “a los traidores”. La plaza Taksim, en el centro del Estambul europeo, vivía esta noche otra celebración del “fracaso del golpe perpetrado por una fracción de las FF.AA. turcas” contra el presidente Recep Tayyip Erdogan la madrugada del viernes al sábado. Miles de ciudadanos se concentraron en el paseo, decorado con enormes banderas turcas y retratos de Erdogan. Niños refugiados sirios –viven aquí casi un millón– vendían banderas y botellas de agua. Los operarios levantaron por la tarde un escenario para animar la noche con música y discursos. Un mar de banderas, puestos de comida y algún grito de “¡Alá es grande!”. Los reunidos eran simpatizantes y miembros del partido AKP de Erdogan, de tendencia islamista en una República cuya Constitución defiende un Estado laico, desde que las FF AA derrocaron al Sultán a principios del siglo XX para instaurar un régimen democrático y laico. ¡Erdogan atizó ese islamismo como forma de polarizar la sociedad! Acaparar ese voto le aseguró durante años casi el 50% del electorado.
Burak esperaba sentado en un escalón de la plaza con su mujer y su bebé de pocos meses. Es empleado del Ayuntamiento pero asegura que no tiene carnet del AKP. Dice que ayer estaba en Taksim “para apoyar a Erdogan contra los militares fascistas” -¿a qué nos hace recordar? No es similar al relato camporista del “vamos por todo”, y al espionaje llevado a cabo en forma paralela por Cesar Milani y sus agentes del Ejército-. Estambul estos días es Taksim y el apoyo a Erdogan pero mucho más. ¡En muchas casas hay miedo! Los cabecillas del ¿golpe? están detenidos o muertos, pero miles de turcos temen que en la madrugada aparezca un auto a llevárselos, casi como una extraña recordación de épocas pasadas en nuestro país. Mientras en Taksim se celebra el fracaso del golpe y se pide el “castigo a los traidores”, policías y servicios trabajan a destajo “en medio de una purga que parece querer acabar con toda contestación.” Unos 3.700 jueces y fiscales y 7.899 policías fueron suspendidos, según la CNN turca. Hay más de 7.500 detenidos; más de 6.000 son militares y 650, civiles. Entre los militares arrestados hay 103 generales y almirantes, un tercio del alto mando de las FF.AA. turcas. También están “suspendidos” –intervenidos para nosotros- 30 de los 81 gobernadores y detenidos 60 empresarios. El gobierno prohibió ayer que millones de empleados públicos abandonen el país y suspendió sus vacaciones. En los aeropuertos con conexiones internacionales se cotejan los nombres de todos los turcos que vuelan al extranjero con una base de datos. Todos esos detenidos son acusados por los medios oficialistas de ser parte del “Estado paralelo”, una supuesta estructura que actuaría en la sombra y a las órdenes del clérigo musulmán exiliado en EE.UU., Fetullah Gülen quien por años fue mentor político de Erdogan.
Gülen controla una cofradía con intereses en sectores educativos y empresariales que se habría ido infiltrando durante años, según el relato del gobierno, en las estructuras policiales, administrativas y militares del Estado. Como si el control absoluto de los servicios secretos, las fuerzas policiales y, visto el fracaso del golpe, la mayor parte de las FF.AA., no fuera suficiente para dominar el Estado, Erdogan necesita un enemigo interno. La purga va también contra los medios, aun los que tuvieron el coraje en la noche del golpe de defender las instituciones democráticas. Veinte diarios online fueron cerrados. El año pasado el gobierno intervino el principal diario opositor, Zaman, que desveló casos de corrupción que afectan a miembros del gobierno y sobre todo, el trasiego de armas turcas en camiones del Ejército para los grupos yihadistas en Siria. La prensa oficialista pide venganza. El titular más repetido ayer era “La gran limpieza”. En los kioscos, se leen frases como “todos los que mostraron simpatía por el golpe, quienes no lo condenaron, son terroristas y pagarán por ello”.
Las FF.AA. turcas, tradicionalmente “garantes de la laicidad del Estado” y golpistas como pocas en el mundo – seis en 60 años, no muchas menos que las de argentina entre 1928 y 1976–, ven desde hace tiempo como su poder se reduce por la islamización que Erdogan impone en Turquía. La purga va claramente más allá de los golpistas. Cuesta creer que más de 20.000 personas supieran de la preparación del golpe y que menos de 24 horas después de la asonada hubieran sido suspendidos miles de jueces y fiscales sin que sus nombres estuvieran en alguna lista en algún armario del poder. Ayer desde Bruselas se le hizo saber a Erdogan esa sospecha. El comisario europeo –Turquía sigue siendo candidata- Johannes Hahn, dijo que la lista de jueces castigados “ya estaba preparada” (?) antes del golpe. El canciller turco Mevlut Cavusoglu, alzándose de hombros ante los periodistas, respondió que en Bruselas no “entienden lo que está pasando en Turquía”. Cengiz Aktar es politólogo, periodista y escritor turco, profesor en la Universidad Bahcesehir de Estambul y en la Sorbona de París. Nacido en Estambul en 1955, es autor de varios libros sobre las relaciones de Turquía con Europa, colaboró durante más de 20 años con Naciones Unidas. Aktar habló desde Grecia, donde pasa el verano.
“El fallido golpe, (o autogolpe realizado), de Estado va a reforzar al presidente Erdogan y esto es así porque Erdogan intentará ahora conseguir lo que se le negaba. Su victoria electoral de noviembre –la segunda elección en cinco meses, pues no se había logrado consenso para un gobierno de coalición– no fue suficiente para dar estabilidad al país, envuelto en su guerra con los kurdos, la guerra civil siria, su ambigua relación con el islam radical incluyendo al grupo ISIS y un aislamiento cada vez mayor en el mundo y en la región, así como relaciones cada vez más tensas con sus aliados occidentales. La economía no está bien y el régimen es cada vez más autoritario. Turquía ya no será democrática. La balanza política turca no se mueve desde hace tiempo entre democracia y dictadura, sino entre dos formas dictatoriales. El régimen se siente ahora reforzado para imponer un sistema presidencialista fuerte a la rusa, sin frenos ni contrapoderes. Y eso se lo ofrecieron los militares golpistas, fueran cuales fueran sus motivaciones iniciales y sus intenciones finales, a Erdogan, el régimen presidencial con el que sueña desde 2010. Si las Fuerzas Armadas turcas actuaron como un sólo hombre en los golpes de Estado precedentes. ¿Por qué no esta vez?”, explica.
“Turquía no ha “desmilitarizado” su sistema político para poner a la institución militar al servicio del Estado. Cuando llegó al poder, el AKP –el partido del presidente Erdogan– utilizó hábilmente las precondiciones de la Unión Europea para limitar sustancialmente el peso político de los militares, “civilizar” las instancias militares, pero nunca se atacó a su autonomía jurídica y financiera. Los militares no dan explicaciones de sus gastos, pero el régimen les permitió sus privilegios a cambio de su lealtad. Además, el AKP pudo poner en marcha un complejo militar-industrial en el que empresarios afines y militares trabajan juntos. Y el poder consiguió “islamizar” a una gran parte de la escala de suboficiales. Quedan como oposición en las Fuerzas Armadas los gülenistas y los kemalistas, que ahora son el objetivo.” Explica con claridad Cengiz Aktar; y puedo corroborarlo personalmente porque cuando en Mayo de 2015 visité Estambul me encontré con un país y un Gobierno muy similar al que existía en Argentina (con la diferencia metodológica entre secularismo y personalismo), con un Presidente que pretendía imponer su voluntad a cualquier costo, incluso islamizando una nación absolutamente laicista en sus clases medias y medias altas –la gran mayoría del pueblo turco, que detenta un muy buen pasar económico- y que resistían “temerosos” el hablar u opinar contra el régimen de Erdogán cada vez más totalitario y radicalizado en posturas ajenas a su propia historia pero que le eran favorables entre las clases bajas para perpetuarse en el poder.

Descripción: Descripción: Purgas. Policías y soldados detenidos por apoyar el golpe de Estado en Turquía son conducidos a un tribunal de Estambul (EFE).Descripción: Descripción: Miembros de la policía turca aseguran con vallas los alrededores del juzgado de Estambul en Turquía. /EFE

Turquía entró ayer en estado de emergencia anunciado el miércoles por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, durante el cual suspenderá la Convención Europea de Derechos “para no entrar en conflicto con sus obligaciones internacionales”, explicaron desde el gobierno. Durante unos tres meses, Erdogan contará con mayores poderes y podrá adoptar decretos con “fuerza de ley”, según la Constitución. “Seguiremos siendo un sistema democrático parlamentario, nunca daremos marcha atrás en ello”, aseguró Erdogan el miércoles de noche en una entrevista a la cadena Al Jazeera. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) advirtió que este “estado de emergencia no podía legitimar medidas desproporcionadas como, entre otras, la reciente prohibición de viajar al extranjero por motivos de trabajo para los profesores universitarios”. A su vez, el viceprimer ministro turco Numan Kurtulmus anunció que el país “suspenderá la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH) para no entrar en conflicto con sus obligaciones internacionales, al igual que lo hizo Francia”. El artículo 15 de la CEDH reconoce a los gobiernos, “en circunstancias excepcionales”, la facultad de derogar “de manera temporal, limitada y controlada” algunos derechos y libertades garantizados por la Convención.
Esta derogación protege a Turquía contra eventuales condenas por parte de la CEDH, máxime cuando están en marcha importantes purgas en el ejército, en la justicia, la magistratura, los medios de comunicación y la enseñanza tras el golpe de Estado frustrado del 15 de julio contra el régimen de Erdogan. Francia anunció que derogaría esta convención al declarar el estado de emergencia tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París. Esta derogación no dispensa, sin embargo, a un país de respetar algunos derechos considerados inalienables. Los medios de comunicación turcos reaccionaron con ¿valentía? (podría dudarse con mucha claridad hoy al exteriorizarse la implicancia del casi seguro autogolpe presidencial) la noche del golpe de Estado. Mientras los tanques salían a la calle, las versiones online de los diarios, las emisoras de radio y las televisoras, leales u opositores al régimen del presidente Recep Tayyip Erdogan, defendieron desde sus tribunas las instituciones democráticas y condenaron a los militares que se levantaron contra el gobierno elegido democráticamente. “Era casi elegir entre la peste y el cólera”, contaba la tarde del martes un joven periodista de la versión turca de la cadena televisiva CNN, “pero no tuvimos ninguna duda. Somos muy críticos con este gobierno pero lo eligió el pueblo y teníamos que condenar el golpe”.
El papel esencial de la prensa forma parte del debate diario entre los turcos hoy, a cuatro días de la asonada militar. En Estambul, se percibe la queja de muchos habitantes por falta de información o por “reportes sesgados”, siempre a favor del gobierno, algo muy parecido a la Argentina de CFK y más luego del triunfo de octubre de 2011. Un fenómeno que amenaza con agudizarse. El día del alzamiento militar, los golpistas entraron en las instalaciones de la CNN turca, que no paró de emitir. Y a la vez difundió imágenes de sus propios periodistas, ayudados por personal de seguridad privada, desarmando y deteniendo a soldados. ¿Y cómo ves la reacción de estos días?, pregunta este enviado. “El gobierno va a ir a por cualquier voz disidente, pero no me arrepiento de haberle defendido el viernes”, dice el colega de la emisora, aunque es difícil ahora creerle… Este periodista sólo acepta hablar con la condición de mantener su anonimato porque lleva días recibiendo amenazas de muerte a través de sus perfiles en las redes sociales y en su celular. “Si alguien nos quiere hacer daño nos va a encontrar y ya no podemos confiar tampoco en el gobierno para nuestra seguridad. Pero esto tiene que parar un poco, es imposible que sigan despidiendo y deteniendo gente a esta velocidad”.
Además de los casi 7.000 detenidos y los más de 50.000 ciudadanos que han perdido el empleo, el gobierno de Erdogan ataca desde el sábado a cualquier medio de comunicación mínimamente crítico. Unos veinte diarios online están cerrados desde el lunes y la agencia que regula las autorizaciones de emisión anunció que suspende las licencias para “cualquier radio o televisión conectados o que apoyaran al grupo detrás del golpe”, en alusión a la red de Fethullah Güllen, exiliado en EE.UU. y acusado como promotor del golpe. La directiva, cuenta la agencia de prensa oficial Anadolu, es tan vaga que no identifica qué medios deben ser cerrados, dejando así manos libres al gobierno. Pero el gubernamental Consejo Supremo de Radio y Televisión Turcas canceló las licencias de 24 canales de televisión y radio y anuló las credenciales a 34 periodistas. La Federación Europea de Periodistas pidió al Consejo de Europa –del que Turquía es miembro– que actúe ante lo que considera violaciones de la libertad de prensa. La EFJ recordó la muerte a tiros el viernes del fotógrafo Mustafa Cambaz, del diario Yeni Safak. También sufrió heridas Emi Samiloglu, fotógrafo del Hurriyet Selçuk. El presidente de la International Federation of Journalists, Philippe Leruth, dijo que “hay claras violaciones de la libertad de prensa y los derechos humanos en Turquía. La situación está degenerando hacia más detenciones y más censura. La comunidad internacional no puede mantenerse silenciosa y no tomar ninguna medida concreta mientras cualquier forma de crítica es aplastada, amenazando los valores democráticos en Turquía”.
No todos los periodistas viven de forma tan dramática el día a día desde el golpe. Emre Kizilkaya, del Hurriyet –un diario que fue crítico con Erdogan pero cada vez es más acomodaticio con el dirigente turco–, explicó a Clarín que “la represión y la censura habrían sido mucho peores si el golpe hubiera triunfado, así que estoy feliz porque se salvó la democracia”. Kizilkaya no espera que el gobierno cierre más medios. “Los medios gülenistas ya estaban neutralizados y los demás, incluso los más críticos con Erdogan, se opusieron claramente al golpe”. El discurso de este periodista es contrario al de la mayoría con los que hable yo aquellos días en Estambul. En marzo fue intervenido Zaman, el principal diario conservador e islámico del país pero opositor al régimen de Erdogan. La Justicia cambió a sus directivos. Y del diario que denunciaba las corruptelas del entorno de Erdogan –y el envío de armas a facciones islamistas en Siria– sólo queda el nombre. Sus páginas son ahora puro elogio al presidente. Zaman, líder de la prensa turca hasta marzo, vendía 650.000 ejemplares al día. Ahora apenas llega a 10.000 al día. El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa Nils Muiznieks dijo entonces que esa intervención “refuerza la extremadamente preocupante tendencia al acoso judicial hacia los medios y periodistas disidentes”.
El autogolpe de estado producido en Turquía hace apenas unos días atrás, muestra aquella posibilidad que pretendió imponer el régimen cristinista y que “no pudo ser” por la derrota electoral de 2013 en la provincia de Buenos Aires. El Erdogán argentino tras la figura de CFK era el ex Teniente General Cesar del Corazón de Jesús Milani, y su plana mayor de “generales de inteligencia”, por él encumbrados en la estructura de mando del EMC y el EMGEA. ¡Qué cerca por lo que estamos viendo, estuvimos de ser gobernados autoritariamente por aquel régimen netamente estalinizante!

Buenos Aires, 21 de julio de 2016.
Arq. José M. García Rozado. Ex Subsecretario de Estado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL – Peronismo Verdadero

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S.O.S. ¡Mi hijo está en apuros! Manual de PNL que te hará el héroe de tus hijos

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La Psicóloga Mónica Esquinca se estrena como autora con “S.O.S. ¡Mi hijo está en apuros!” (bajo el sello Diana, de Planeta), que será presentado a las 12:00 del sábado 27 de agosto en la 29 edición de la FUL, en Pachuca. El resultado sintetizado en el libro de 172 páginas sirve como una gran oportunidad para brindar herramientas muy sencillas y prácticas, accesibles para cualquier persona que esté trabajando con niños.

 

* Doce casos del consultorio de Mónica Esquinca ofrecen herramientas para combatir la ansiedad, angustia y fobias en los pequeños; una guía clara de primeros auxilios psicológicos para ayudar a los padres en el apoyo emocional a sus hijos

Pachuca de Soto, Hgo., a 9 de agosto de 2016

La directora del Centro Mexicano de Programación Neurolingüística y Psicología —con 30 años de experiencia en terapia infantil—, Mónica Esquinca presentará su primera publicación editorial titulada “S.O.S. ¡Mi hijo está en apuros!” (bajo el sello Diana, de Planeta), el sábado 27 de agosto a las 12 horas en la 29 edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL 2016 ).

Mónica Esquinca explica que “la idea de escribir el libro nació al ver a tantos papás llegar al consultorio, angustiados por no saber qué hacer con determinada situación o padecimiento emocional o de conducta de sus hijos”.

Originalmente el proyecto era más ambicioso, pues la autora quería hacer un libro que sirviera tanto a padres como a maestros y psicoterapeutas; Esquinca empezó a seleccionar casos de niños que presentaban bajas calificaciones en la escuela o hiperactividad y/o falta de atención, casos enfocados a apoyar a los maestros; y casos de jóvenes con problemas de disciplina en casa, para auxiliar padres; y casos de niños con miedos y ansiedad, como asistencia para sus colegas terapeutas, etcétera.

Durante la realización de “S.O.S.¡Mi hijo está en apuros!” tuvo que recurrir a distintos lenguajes para ser comprendida tanto por los papás, maestros o psicólogos. La selección del discurso no permitió un proceso inmediato y sencillo, entonces al percatarse de que quienes acuden más a su consultorio son los papás, concluyó dirigirse a ellos, aunque el producto final tiene utilidad para maestros, psicólogos e incluso los propios jovencitos que lo lean.

“Me centré más en que iba a ir dirigido hacia papás, entonces fui seleccionando casos con los problemas más recurrentes, como el miedo y la angustia; es por lo que la mayoría de mis pacientes están pasando, así que fui directamente a mis expedientes y tal cual fui tomando los casos de niños que hubieran tenido estos problema y una muy buena evolución”, reveló la terapeuta.

El resultado sintetizado en el libro de 172 páginas (incluida bibliografía especializada) sirve como una gran oportunidad para brindar herramientas muy sencillas y prácticas, accesibles para cualquier persona que esté trabajando con niños para aplicarse y ayudarlos a vencer temores, angustia, ansiedad o fobias. “Cuadros que desgraciadamente, y con mayor frecuencia, están padeciendo los pequeños actualmente”, señaló Esquinca.

“Lo que hago en “S.O.S. ¡Mi hijo está en apuros!” es compartir los treinta años de experiencia de trabajo directamente con niños a través de un manual ligero, un `ABC’ para los papás, que les diga qué pueden hacer específicamente; por ejemplo, si me dicen: ‘mi hijo tiene pesadillas’, entonces les digo: ‘abre el libro en la página tal y ahí exactamente está lo que debes hacer’. Todo viene en pasos para que sepan de manera muy sencilla qué hacer”, puntualizó.

A través de la Programación Neurolingüística (PNL), Mónica adapta herramientas muy sencillas gracias a una metodología muy consistente de ayuda para el desarrollo personal, entre otras, como el enriquecimiento de la comunicación, el refuerzo de la autoestima, seguridad y confianza; fue precisamente gracias a este bagaje de técnicas muy efectivas que “nos ayuda a darnos cuenta de cómo estamos pensando las cosas y esa manera de pensar nos atora en tener un buen desarrollo personal”, añade la autora.

“En una fobia, misma que se adquiere durante la infancia, es ver cómo se interpreta el evento experimentado y cómo se genera, es decir, explicar que es como en una película sobre lo que creemos que nos pasó, porque al final se reduce a una interpretación guardada en la mente… como una película de terror; de esta forma cada vez que recordamos el evento no recordamos tanto el evento en sí, sino la película que guardamos y es como darle play, ya sea como niños o como adultos, de tal forma que volvemos a vivir la experiencia original como si estuviera sucediendo en ese momento y nos generamos esa sensación de angustia”, advierte la autora.

Al explicarlo así a los niños, se les facilita darse cuenta cómo ellos están generando esos pensamientos, para posteriormente “sacarlos de su mente”, a fin de que lo puedan ver como en una pantalla. De tal modo que Mónica propone el uso de una pantalla imaginaria, ya sea en una pared o donde ellos puedan proyectar su película para darse cuenta de cómo la guardaron, cómo la editaron y se les otorga conciencia del poder que poseen para que ellos mismos puedan hacer los cambios.

Las herramientas contenidas en el libro están diseñadas para niños de entre cinco y diecisiete años de edad, pero también los adultos pueden seguir los pasos útiles para cualquier edad.
En virtud de que los padecimientos más recurrentes que la psicóloga ha hallado en su consultorio son el miedo y angustia, mismos que alcanzan un rango hasta del 80 por ciento de sus casos, así como el fracaso escolar, la autora ya se empieza a plantear la realización de un libro donde la ayuda vaya dirigido exclusivamente a los niños y quizá podría incorporar casos de niños con sobrepeso.

“Tengo en mente, por supuesto, un libro con un lenguaje muy sencillo. Me da mucho gusto que el libro actual esté llegando a menores de edad y porque también me he topado con abuelos que me dicen que están a cargo de sus nietos y han encontrado en sus páginas cómo ayudarlos en ciertos temas”, celebró Mónica Esquinca al hablar del efecto de su libro en sus lectores.

La Feria Universitaria del Libro (FUL 2016) de la Universidad del Estado de Hidalgo, su Patronato y la Secretaría de Cultura Federal, se realizará del 26 de agosto al 4 de septiembre, ahí mismo se podrá adquirir el libro en el stand de la casa editora y disfrutar de la propuesta y actividades culturales del evento, donde la entrada es libre.

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Mayor información en:

Portal de la FUL
http://www.uaeh.edu.mx/ful/2016/

FanPage s
https://www.facebook.com/Feria-Universitaria-del-Libro-737733229669184/?fref=ts

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CONTACTO: Entrevistas y mayor información

Renato Consuegra
Difunet (difunet@gmail.com)
04455-3578-0345;
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