Archivo para 17/08/16

17
Ago
16

Aprobando el despilfarro

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El círculo vicioso de la corrupción y el despilfarro – Arte Urbano en Madrid – Avenida de Manzanares Foto gentileza de César Guardeño Gil

 

Es habitual escuchar frente a los más resonantes casos de corrupción frases hechas que repiten aquello de que el funcionario que roba se queda con los impuestos de la gente que los paga para que el Estado funcione.

Nadie en su sano juicio podría aseverar lo contrario. Los contribuyentes aportan una parte importante de su esfuerzo personal tributando. Cuando un corrupto se apropia de algo indebidamente, se lo ha quitado efectivamente a la sociedad de un modo inmoral e inaceptable.

Cabe en ese contexto una comparación incómoda pero igualmente válida. La corrupción no es la única fuente de derroche del dinero de los ciudadanos. Existen muchas y variadas formas de tirar recursos a la basura con desprecio y descaro que cuentan con el aval implícito de todos.

Cuando en una oficina estatal, por relevante que sea la supuesta tarea que se encara, se identifican más agentes que los necesarios, que cobran salarios inexplicables, gozando de privilegios especiales, con permisos extraordinarios, largas licencias, un ausentismo irracional y una productividad más que cuestionable, nadie parece horrorizarse demasiado.

A eso habría que agregar que aquellos que tienen la “bendición” de ser personal permanente son intocables ya que nadie los puede despedir. Su estabilidad nunca está en juego. Sus incentivos para hacer lo correcto, ser gentiles, eficientes y rendir al máximo están definitivamente relajados.

Mejor no preguntar demasiado acerca de que gobernante o funcionario jerarquizado de turno les otorgó ese beneficio, en que época y bajo qué circunstancias, porque es probable que todo haya sido poco transparente.

Es bastante difícil de comprender la lógica cívica de este tiempo. El dispendio parece tener diferentes categorías y entonces por un lado están las dilapidaciones de recursos aceptables y por el otro las inadmisibles.

No es indispensable ser un economista experimentado para darse cuenta que se gasta mucho más dinero de los contribuyentes en el despilfarro cotidiano del empleo estatal, que cuenta con la aprobación de la sociedad, que en la consabida corrupción que tanto escandaliza, a la que se le dedica largas prédicas y enormes espacios en los medios de comunicación.

Vale la pena recordar que la causa de muchos de los problemas que se atraviesan en el presente tiene que ver precisamente con el excesivo peso del gasto estatal. Sus fuentes de financiamiento no son inagotables. Impuestos, emisión monetaria artificial o endeudamiento son las únicas alternativas y todas salen invariablemente del bolsillo de las personas.

La ciudadanía está convencida de que es imprescindible encarcelar a los corruptos, eliminando esa aberración que tanto daño hace. Últimamente se ha insistido inclusive en la necesidad de recuperar lo robado para que los corruptos devuelvan el botín con el que se han quedado.

Sin embargo, a los ciudadanos no parece molestarles tanto ese otro despilfarro que gotea todos los días, con oficinas improductivas, empleados que sobran, gente que sigue parasitando para vivir de los demás. Algunos tienen todavía algo de pudor y tratan de disimular haciendo que trabajan, justificando horas de presencia estéril y cumpliendo el reglamento.

Claro que generalizar siempre es un riesgo. No faltará el que intentará defenderse corporativamente, siendo parte del sistema y haciendo gala de una escasa ecuanimidad. Ellos dirán que muchos trabajan bien, son eficientes e imprescindibles. Es posible que tengan razón, aunque si conocen de la existencia de abusos y excesos bien podrían denunciarlos en vez de ser cómplices de tanta indignidad a su alrededor.

Lo cierto es que cuando alguien plantea que sobran empleados estatales, que se podría funcionar de un modo más profesional, bajo un esquema en el que impere el merito y solo asumiendo la cantidad de colaboradores que se precisan, aparecen entonces una avalancha de justificaciones para argumentar la inviabilidad de cualquier cambio.

Están los que se enternecen y dicen que si se despidiera a los que sobran, a los menos eficaces, muchos quedarían en la calle sin trabajo. Es probable que esa hipótesis sea correcta aunque tampoco es una certeza. Lo que es evidente es que la sociedad admite que son muchos e ineficientes y parece estar dispuesta a aceptar ese dislate subvencionando ese disparate.

Tal vez sea tiempo de dejar de lado la hipocresía y buscar algo de coherencia entre el discurso y la acción. No parece razonable ofenderse por la corrupción argumentando que es el dinero de todos, y cuando de ineptitud y prerrogativas se trata, aceptar todo con resignación, como si fuera algo demasiado diferente.

No hay dilapidación de dinero de primera y de segunda. En todo caso existe una forma de derrocharlo que goza de una desaprobación total, como el de la corrupción, y otra más laxa y condescendiente, que viene de la mano de ese interminable barril sin fondo que es el inservible empleo estatal.

La próxima vez que alguien se queje de la inflación descontrolada y las tarifas de los servicios públicos, de la enorme carga impositiva y la eterna deuda de los gobiernos, será importante refrescar ésta consciente decisión de quienes esperan que todo cambie pero siguen avalando estas nefastas prácticas contemporáneas que minan el presente y destruyen el futuro.

Nada cambiará demasiado si la sociedad no está dispuesta a revisar en serio sus profundas creencias. Aborrecer la corrupción es una decisión inteligente, pero existen otras perversiones que siguen vigentes y cuentan con la anuencia de una sociedad que continua aprobando el despilfarro.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

http://www.existeotrocamino.com

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Facebook: http://www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez

Twitter: @amedinamendez

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17
Ago
16

El pánico de los funcionarios

Con diferente intensidad y una exagerada frecuencia este fenómeno se replica en demasiados lugares. El entorno del poderoso siempre le teme. Un extraño vínculo une al jefe con sus circunstanciales colaboradores en una perversa forma de relacionarse que invariablemente perjudica a todos.

Sin que resulte necesario justificar a nadie, cierto grupo de funcionarios detenta una evidente dependencia económica al ocupar un puesto en el gobierno y eso explica, en buena medida, su sumisión casi reverencial, que lo empuja a aceptar mansamente una larga lista de humillaciones.

Es probable que ese personaje no haya sido exitoso en su vida profesional, por eso su sustento familiar está atado ahora directamente a este ocasional trabajo. Su lugar en el Estado es hoy su medio de vida, su forma de sobrevivir y su salida laboral. El piensa que provocar a su líder es una mala idea porque puede generar la abrupta finalización de su vínculo con catastróficas consecuencias para él y su círculo afectivo más íntimo.

Pero no todos los que se comportan de este modo se enrolan en esta controvertida categoría tan injustificable como comprensible. Claudicar en las convicciones jamás es una virtud, pero se puede entender que ciertas circunstancias generan gran debilidad y producen dudas permanentes que impiden, muchas veces, tomar una oportuna y atinada decisión.

Existen también otras situaciones menos sensatas e igualmente habituales. La política suele convocar, de tanto en tanto, a profesionales, especialistas, técnicos, gente que tiene experiencia en ciertas áreas que puede aportar su visión a la gestión. En esos casos resulta más difícil entender esa transformación que paulatinamente culmina con tanta docilidad.

Ese conjunto de personas, que aceptan integrarse a un equipo de trabajo, lo hace por vocación, intentando contribuir, a su manera, con el futuro. El entusiasmo suele ser enorme cuando todo inicia y muchos creen que desde ese lugar que han alcanzado, podrán finalmente cambiar la realidad.

A poco de andar, los que vienen de afuera de la política y no disponen de una trayectoria en estas lides, inician un camino de desilusión que, por etapas, transita un derrotero del que difícilmente se pueda volver.

La burocracia omnipresente, las infernales regulaciones, los malos hábitos tan arraigados en el Estado, la asfixiante postura de los sindicatos, la dinámica de la vieja partidocracia y la intromisión interminable de la política, hacen que la máquina de impedir muestre todo su esplendor.

Todo sucede con gran vertiginosidad pasando del fervor original al repentino desengaño. Mientras tanto, con la misma celeridad aparecen los inconvenientes que modifican todo lo planificado. Cuando ocurren esos incidentes se inician los roces entre el conductor político y sus auxiliares. Las rispideces se convierten en reclamo y nunca nada vuelve a ser igual.

Es tal vez allí donde habría espacio para tomar determinaciones relevantes, sin embargo la historia da cuenta de abundantes anécdotas, que muestran como ese excelente colaborador se convierte en un obediente soldado de causas ajenas y se desdibuja inexplicablemente a enorme velocidad.

En la descripción de esa triste y patética secuencia, se evidencia que las causas son siempre múltiples. En ese contexto no parece muy saludable generalizar. Al hacerlo es inevitable caer en ciertas crueles injusticias, pero habrá que decir que algunos de estos funcionarios “aman” el poder.

Su fidelidad no se explica desde su dependencia económica. Muchos de ellos descuidan sus negocios y su actividad profesional para dedicarse a este nuevo ámbito totalmente desconocido. Ellos no necesitan esos sueldos, pero adoran las “alfombras rojas” y el glamour que rodea al poder.

No lo reconocerán a viva voz, pero ellos también sueñan con nuevas oportunidades que lo acerquen a posiciones más trascendentes. Ellos saben que el caudillo puede ungirlos y por eso prefieren recorrer el sombrío sendero de las adulaciones y soportan lo inaceptable, esperando esa bendición tan anhelada, que muy pocas veces llega.

En definitiva, estas personas, aún sin la necesidad de los otros, de esos que si dependen de su salario estatal, terminan comportándose de un modo idéntico y aceptando los reiterados desplantes del poderoso.

Lamentablemente todo gira y este proceso deriva hacia conductas inapropiadas. Los funcionarios empiezan a tener miedo a las reacciones del líder político, a sus modos enérgicos y a sus reacciones intempestivas.

Justo es reconocer que hay excepciones a esta regla general. Son muchas menos que las deseables pero allí están. Algunos funcionarios conservan en alto su autoestima y se hacen respetar, evitando esas posturas inadecuadas de sus superiores directos. Claro que los lideres, si son astutos, lo comprenden rápidamente y saben hasta donde llegar en cada caso.

Estos comportamientos tan habituales serían irrelevantes si no fuera porque impactan directamente sobre el funcionamiento de la política, lo que deriva en determinaciones equivocadas y por lo tanto es la gente, la sociedad, la que termina sufriendo las consecuencias de esos desaciertos.

Cuando un funcionario omite criticar al dirigente, acepta que seleccione opciones inconsistentes, no le advierte sobre los posibles desenlaces de una medida, comete un error imperdonable. Eso se torna aún más grave cuando esa negligencia es producto del miedo a un desquite brutal y viene de la mano del temor a una represalia automática.

No se puede esperar que estas cuestiones se resuelvan gracias a la eventual bondad del jefe. El es una persona y como cualquier otra avanza hasta que encuentra límites concretos. Ponerle coto a esta dinámica depende mucho más de los funcionarios que del mandamás.

Es imperioso interrumpir esta mala costumbre. No se beneficia el líder, cuando se priva de escuchar opiniones sinceras que pueden ayudarlo a enfocar mejor sus acciones. Tampoco sale fortalecido el subordinado, porque su actitud es indigna y lo deteriora. Pero es la sociedad la más perjudicada porque paga los platos rotos de todos estos dislates. Es vital tomar las riendas, recuperar el amor propio, para que el pánico de los funcionarios, no siga siendo moneda corriente.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

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17
Ago
16

Llega a la FUL 2016 “Cuando mamá lastima”, libro donde el personaje principal es el perdón

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María del Rayo Guzmán presentará su más reciente y tercer libro “Cuando mamá lastima”, en la 29 Edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL 2016). “Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que me llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre.

 

* Veinte experiencias de vida de hombres y mujeres que fueron compartidos generosamente a la autora María del Rayo Guzmán, para apropiárselos y transformarlos en reconciliación personal a través de relatos desde conmovedores hasta divertidos, para ayudar a otros

Pachuca de Soto, Hgo., a 15 de agosto de 2016

“Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que le llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre. El centro, el eje de la familia, la que controla, la que señala, la que quiere más a uno que a otro hijo, la que nunca se equivoca, casi todas las madres unidas en un libro que al final tiene un ingrediente básico para la convivencia de las relaciones fraternas: el perdón.

María del Rayo Guzmán presentará su más reciente y tercer libro “Cuando mamá lastima”, en la 29 Edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL 2016) que tendrá lugar del 26 de agosto al 4 de septiembre, organizada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y su Patronato en las instalaciones del Polideportivo Carlos Martínez Balmori, el domingo 4 de septiembre a las 12 horas en el Salón de Libros para niños.

Originaria de Celaya Guanajuato, la escritora mejor conocida como Rayo Guzmán realizó sus estudios en Ciencias de la Comunicación, especializándose después y a lo largo de 20 años como docente a nivel superior y posgrado, en desarrollo humano, acompañamiento terapéutico, tanatología y logoterapia.

Autora de textos como “En mis cinco sentidos”, primer trabajo autobiográfico con el que dio inicio a su carrera literaria y al ganó el “Premio DEMAC para Mujeres que se atreven a contar su historia 2006”, aborda temas como adicciones, neurosis, la familia, adolescencia, encaminado a relatar a cómo se pueden recuperar los sueños, metas y esperanzas.

Cinco años después María del Rayo escribió “Regalos para toda ocasión, libro en el que comienza a manejar su estilo a partir de lo conmovedor hasta provocar las carcajadas. Una recopilación de historias que le fueron narradas por mujeres tras leer “En mis cinco sentidos” y quienes le pedían que guardara su identidad.

Este libro la llevó a realizar una conferencia del mismo nombre que su libro, hecho que replica en cada una de sus publicaciones y se dedica de lleno actualmente: “Tú princesa yo sapo, las historias que los hombres cuentan después del beso’ fue causa de un fenómeno interesantísimo donde los hombres que leyeron el libro me cuestionan a través de redes sobre el porqué siempre escribo sobre mujeres”.

Gracias a ese suceso Rayo Guzman decidió lanzar en redes sociales una convocatoria dirigida a los caballeros con el fin de que compartan con ella sus experiencias de amor, pérdida y felicidad. De este libro se desprende la conferencia show “Tú princesa yo sapo”, en la cual participa el actor Mario Carballido como sapo lector y la propia escritora abordando temas del universo de la pareja y el mundo masculino.

“Cuando mamá lastima” nace de observar que en cada una de las historias que me llegan tanto de hombre como de mujeres, hay una figura recurrente, la madre. Razón que me llevó nuevamente a lanzar en redes una convocatoria para contestar la pregunta, ¿qué ha hecho tu mamá que lastima?

“En un solo día recopilé 690 relatos de diferentes escenarios de heridas con el vínculo materno y me di a la tarea de recopilar más información; así fue tomando forma el proyecto que salió a la luz en su primera impresión en septiembre del 2015, que se agotó y derivó en llenos absolutos en la conferencia titulada al igual que el libro”, comenta la autora.

Compuesto con 20 historias de personas entre los 20 y 72 años con diferentes tipos de mamá, de dinámicas y relación entre madres e hijos, tienen un ingrediente en común, la reconciliación.

Apto para todo público, el libro de Rayo conjunta los casos más recurrentes con los que se encontró tales como la mamá que compara con otros, herida que fractura la autoestima, el auto concepto, la confianza en el mundo y que hace crecer con una sensación de insatisfacción permanente porque se piensa que nunca serás lo que tu madre espero de ti.

Otro caso tratado en su libro es de la mamá perfecta transformada en una madre controladora, posesiva, metiche y que no deja que el hijo tenga una vida propia; otro, el de la mamá del hijo favorito, que todos los demás hijos saben quién es pero ella siempre dirá que a todos los quiere igual.

“Una reacción recurrente en las mamás de generaciones anteriores es que existe una resistencia a aceptar que se han equivocado. Si lees el libro como hijo te va a ayudar a liberar cosas, pero si lo lees como madre te va a ayudar a que entiendas que no eres perfecta, sino un ser humano y no lo sabes todo; que te equivocas y tienes que aprender a pedir perdón a tus hijos. No pasa nada si reconocemos los errores”, expresó.

Esta será su primera visita a la FUL y a Pachuca: “estoy muy contenta, nunca he estado en Pachuca, va a ser importante para mí llegar a ese espacio, generar esa interacción con las personas que asistan a la FUL. Mis presentaciones son dinámicas para que las personas hagan preguntas y sea interactivo. Les aseguro que se van a divertir, el público puede ir con sus hijos, no importa que sean pequeños, de 10 años, pues hablaré de amor puro, perdón y reconciliación”, agrega.

Entre sus planes futuros está el lanzamiento de su primera novela titulada “La mujer de ceniza y el hombre que no podía escribir”, de tinte erótico-amoroso, con el tópico de la lucha de egos entre un hombre y una mujer que deciden no dejarse vencer el uno por el otro. Además piensa dar continuidad a sus relatos breves con el libro “Cuando papá lastima” para abordar la figura masculina. Ambos proyectos verán la luz en el 2017.

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MIHL

PROGRAMA DE ACTIVIDADES FUL 2016 – EDICIÓN 29

Mayor información en:

Portal de la FUL
http://www.uaeh.edu.mx/ful/2016/

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CONTACTO: Entrevistas y mayor información

Renato Consuegra
Difunet (difunet@gmail.com)
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5521-4229




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