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La derrota transexual

 

Imagen con licenciaAtribución Algunos derechos reservados por Blmurch

“El feminismo es única y absolutamente la mujer”

El transexual ecuménico perverso patriarcado impone con especial energía, ejerciendo sobre las masas humanas una influencia incomparablemente poderosa y revela una irresistible pretensión de veracidad con la finalidad de quedar inerme toda argumentación lógica. Solo podremos comprenderlo, este carácter del transexual perverso varón, comparándolo con el delirio del psicótico lanzando el mensaje de que uno puede ser mujer u hombre a conveniencia, que nos permite advertir la idea delirante del perverso patriarcado al deformar confusamente en su evolución su convicción compulsiva inherente al delirio que, emana como su verdad.

Con su imposición, con sus imprecaciones, con sus insinuaciones, con sus provocaciones y sus ardides, con las fluctuaciones de la intención que dirige el transexual perverso varón comunica al feminismo —la mujer—- el dibujo de su imagen; perverso irresoluble y ambiguo sexual. A medida que sus intenciones se hacen más expresas mezclando en ellas testimonios con los que apoya el sometimiento de la mujer —-el feminismo—- le da vigor haciéndole tomar aliento para el abuso, la violación, el femicidio

Nuestra imaginación labora siempre con sujeción a algún modelo; el poder de lo femenino —-la mujer—- ese es el camino.

Es Delito de Lesa Humanidad el enriquecimiento en la gestión gubernativa de los “representantes”, el fraude sobre el Estado, el abuso sobre la niñez, la trata, el proxenetismo y sus consecuencias, como toda violencia de género.

Por eso el sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es absolutamente la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.

Mi Femeninologia Ciencia de lo femenino es la serie de configuraciones que con mi conciencia voy recorriendo constituyendo, más bien, la historia que desarrollo en la formación de mi conceptualización. Es decir, una suerte de escepticismo consumado, que en realidad sería, el propósito de no rendirme, a la autoridad de los pensamientos de otro, sino de examinarlo todo por mí mismo ajustándome a mi propia convicción; o mejor aún, producirlo todo por mí mismo y considerar como verdadero tan solo lo que yo hago.

*Hoy, como ese infante entre los 4 a 5 años adaptando mi pensar en la realidad, interpretando mi actividad onírica . . .

Por Osvaldo Buscaya (Bya)

(Psicoanalítico)

Femeninologia (Ciencia de lo femenino)

Lo femenino es el camino

Buenos Aires

Argentina

12/8/2019

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La derrota transexual

11/8/2019
Lucia Siading Bisbal
Matemática egresada y activista radfem.
El colectivo de mujeres transexuales siempre ha sido un colectivo muy marginado, ya que son los únicos “hombres” que han sufrido opresión como mujeres, y por ello para dar la cara quieren transicionar, cosa que se les hace difícil si tenemos en cuenta toda la cuestión del apartheid laboral y el vertido hacia la prostitución. Y como mujeres en tanto que casta sexual oprimida (que no en sexo, porque la realidad material es la de hombres), siempre han pertenecido al feminismo.

¿Qué ha pasado estos últimos años? Desde la década de 1990, entró en escena una antifeminista llamada Judith Butler, que tergiversó toda la idea de que el género es una opresión, para convertirlo en una identidad que puede ir fluctuando. Y desde entonces han ido entrando muchos machistas en espacios feministas no mixtos, sólo con la excusa de que quieren autodenominarse mujeres por la cara, usando la performatividad del género de Butler, o como comúnmente se conoce, la teoría queer, para causar que las mujeres biológicas (y por supuesto también las verdaderas transexuales) ya no tengamos espacios seguros ni siquiera en los bloques no mixtos.

A todo este amasijo de hombres autoidentificados como mujeres se les conoce como mujeres transgénero. Son hombres que tiran de la teoría queer para autodenominarse mujeres. Y ni siquiera han sufrido opresión, es más, se comportan de una forma incluso más violenta que los mismos hombres machistas autoaceptados como hombres. Y hay que tener muy clara la diferencia con las mujeres transexuales, que somos las que sí que hemos sufrido opresión pese ser hombres, las que por ello nos sentimos hipócritas de haber nacido con pene, ya que sabemos que quien tiene pene es hombre y no puede ser mujer, y ya que quienes sufren opresión son las mujeres biológicas por su capacidad reproductiva, y por ello queremos transicionar hacia mujeres, por lo que expliqué en otro artículo. Por eso se dice que las mujeres transgénero son 100% hombres, mientras que las mujeres transexuales somos hombres en tanto que humanos sexuados, pero mujeres en tanto que casta sexual oprimida.

Y aquí quiero recalcar una diferencia importante en cuanto a la opresión femenina en mujeres biológicas y la misma en mujeres transexuales. En mujeres biológicas, ésta ya viene por bandeja, ya que el motivo principal de ésta es la capacidad reproductiva. En cambio, en mujeres transexuales es más bien a posteriori, es decir, recién cuando entramos al feminismo intentando ser simples aliados pero al leer los casos de mujeres biológicas caemos nosotras mismas como feministas, nos damos cuenta de que hemos recibido las mismas formas de opresión que las mujeres. Pero lo demás es lo mismo allá donde sea aplicable. Y aplicable me refiero a que no sean formas de opresión donde intervengan directamente las partes sexuales femeninas, como el planchado de senos, la ablación del clítoris, etc… Aplicable sería por ejemplo la prostitución, el acoso callejero, las sexualizaciones, el bullying, el gaslighting, el trashing, el miedo a salir sola por la noche, etc… Y este caso extraño de las transexuales NO es aplicable en todos los países del mundo. Más concretamente, sí que es aplicable en países donde hay igualdad formal a nivel social (casi toda Europa incluyendo España, Estados Unidos, etc…), pero allá donde hay un machismo muy bestia (México, China, Uganda,…), roles muy diferenciados (Turquía o en general los países árabes), o por el contrario entornos en los que ya se ha abolido el género como sistema de opresión (¿Noruega? ¿Suecia? Igual me equivoco con alguno…), pues no es aplicable. De hecho, salvo en el último caso, en el que seríamos hombres al 100%, ya que sólo se contaría el sexo, en los otros dos casos, si alguna transexual viaja a uno de esos sitios, entonces no sabría cómo sería leída, y estamos ante el caso de glitch internacional: haber vivido una experiencia como colectivo que es imposible en el país adonde se viaja.

De hecho, ser transexual no es tan fácil como decir “yo soy mujer” y ya, de hecho, estoy segura que por ahí debe de haber casos de transexuales que no han visto la luz. Y son los siguientes casos: “hombres” que han sufrido varios fiascos en su vida, por ejemplo acoso, maltrato, etc…, y tratan de buscar respuestas con psicólogos, médicos, y a veces otros sitios extraños. Pero en el momento en que saben que hay algo que les falla, pero no saben el qué, intentan buscar ayuda en estos sitios, pero el problema dura años sin resolverse. A veces hasta toda la vida, y se mueren sin saber que son mujeres en tanto que género impuesto. Ya puede haber excusas de todo tipo, por ejemplo, psiquiátricas (les han puesto diagnósticos que con el tiempo van reconociendo que no son acertados, y por lo tanto, querrán revocarlos), que nunca van a saber ir a la raíz del problema. Encima las leyes las han leído toda su vida como hombres en tanto que casta sexual opresora, así que si hacen algo incorrecto, les puede caer agravante por violencia machista. Una de éstas podría haber sido yo de no haber encontrado los enlaces de Internet sobre la maldición masculina, entre otros SCUM Manifesto de Valerie Solanas, y de no haber tenido el trampolín del #MeToo, que pese que sus reivindicaciones son liberales, algo más de un año más tarde acabé como radfem. De hecho, todas las transexuales que logramos coger este camino, acabamos en el radfem, véase a Fionne Orlander o a Miranda Yardley.

Antes de hablar del problema, me gustaría recalcar cosas sobre mis hilos importantes en Twitter. En el hilo 43 hablé sobre por qué NO existen los verdaderos hombres transexuales, y qué implicaría que existieran. Así que dicho esto, si eres mujer en tanto que cuerpo sexuado, te han impuesto el género mujer en cuanto a casta sexual oprimida, ya que te viene en bandeja. Pero alguien biológicamente hombre sí que puede sufrir por error opresión, como expliqué arriba. Los motivos aún son desconocidos, y de hecho aún me estoy preguntando cómo diantres he socializado como mujer si el mismo radfem al que apoyo dice que sólo pueden tenerla como tal las mujeres biológicas. Y quizás necesitaré a la Policía para que investigue bien el caso y me dé las explicaciones pertinentes, pues no me gusta mentir bajo ningún concepto. Luego en el hilo 58 explico por qué el TM es PWDERF, explicando qué es esta última sigla, y llegando a la conclusión de por qué tanta gente autodenominada transgénero también dice ser ásperger, cuando en realidad el ásperger sólo está presente en decenas de miles de personas en el mundo, y no en millones sólo en España, como pretende explicar el boom neoliberal de los años 1990, que curiosamente, coincide con la caída del Muro de Berlín (este boom se caracteriza precisamente por esos millones de casos de sobrediagnóstico, entre los que estoy yo, entre otros temas. Y también pediré explicaciones sobre por qué me hicieron eso y qué diantres me han estado ocultando). Luego en el hilo 63 explico, en el caso de que yo fuera la única transexual en el mundo que no se siente de ningún género y además es crítica con éste, como para abolirlo. En el hilo 65, que es el que desarrollaré a continuación, y que es tema central de este artículo, expliqué cómo se nos ha diluido a las transexuales en la muchedumbre de la falacia del transgénero. Y finalmente, en el hilo 66, compartí mi experiencia en Transit ASSIR, el sitio médico de Sants donde asesoran a personas trans, y lo dice así, sin especificar si se trata de transgénero, de transexuales, o de ambas cosas.

Aquí viene la explicación del hilo 65: Durante varios episodios que he tenido en redes, he estado recibiendo comentarios por parte de varias compañeras radfem diciéndome que las mujeres trans no pertenecemos al feminismo, sin hacer esta misma diferenciación. Y hasta he tenido peleas con algunas de ellas, y algunas incluso me han bloqueado por ello. Explico un poco la historia: las transexuales, por el hecho de haber sufrido opresión, de toda la vida hemos formado parte del feminismo radical, porque el feminismo es por y para mujeres en tanto que sujetos oprimidos. Pero no es bajo ningún concepto para aquellos machistas queer (abreviaré machoqueers para evitar escribir mucho) que dicen identificarse como mujeres, ya que mujer no es un sentimiento, sino o bien el sexo femenino, o bien la casta sexual oprimida, pero nada más. Y esto último se ha tenido que hacer visible entre los círculos radfem, ya que desde los años 1990 entró la teoría queer, y con ello las invasiones de machoqueers hacia el feminismo.

Y desde entonces, con el tiempo se ha ido afincando en nuestro vocabulario la palabra trans. Y esto pretende definir bajo un mismo paraguas tanto a transexuales, como a transgéneros, y quizás también a travestis. Las transexuales siempre hemos seguido un protocolo muy estricto, que es: me hago exámenes médicos y psicológicos, me hormono con estrógenos, me bloqueo la testosterona, me opero, recién después de esos más de dos años me saco el DNI de mujer, no sin antes haber tenido problemas de credibilidad a la hora de hacer todos los trámites. Pero ahora resulta que la cosa se ha llenado de machoqueers autodenominados mujeres transgénero, y lo peor de todo es que las leyes están empezando a ir a su favor, porque sólo les bastará decir que son mujeres para figurar como tales en el DNI, sin haber pasado por todo este proceso mencionado. Y esto es tanto borrar del mapa a las mujeres biológicas, como diluirnos a las verdaderas transexuales. Y hasta en Estados Unidos se han preparado procesos judiciales en los que los abogados recomiendan a los acusados por violencia machista decir que son mujeres para quitar el agravante por violencia machista, y que el crimen pase a ser violencia entre dos personas del mismo sexo. Ahora mismo, el lobby queer no quiere discernir entre transexuales y transgéneros, ahora prefiere decir simplemente trans, para “no herir las sensibilidades”. Una vez más, políticas de purpurina.

Pero a tal punto ha llegado la dilución de las transexuales en el transgénero (es decir, que de toda la vida las transexuales hemos representado un porcentaje muy pequeño de gente en el mundo, pero ahora con la llegada del transgénero la cosa se ha multiplicado enormemente), que ya tenemos que pedir que se nos visibilice, no se nos vaya a acabar perdiendo la última oportunidad… Lamentablemente, se ha perdido del todo. Ahora muchas de las mismas radfem ya están usando igualmente el término trans sin distinción, para hacer entender que toda la gente trans es transgénero. Luego también en las páginas web no se encuentra ningún artículo sobre transexuales que no hable de la falacia de la identidad de género. Al final, a estas mismas radfem les intentas argumentar que eres una verdadera transexual y como tal has sufrido opresión femenina, y que recién estás sufriendo discriminación como transexual desde que te aceptaste como tal, que igualmente te van a decir que sólo sufres esa discriminación, y como si la hubieras sufrido desde siempre, y que has sido socializada como hombre. Y esto en mi caso particular me obliga a avisar de que no se vuelva a intentar opacar esta opresión como discriminación por ser ásperger, ya que soy neurotípica. Y hasta a veces cuando les hablas de verdaderas transexuales, te pueden llegar a preguntar verdadera trans. Sabes que con que te digan eso ya has perdido la guerra. Creías estar galopando un caballo, y en verdad se te ha muerto y lo has estado arrastrando por el suelo.

Y este punto es muy clave, porque al saber que a las verdaderas transexuales nos han acabado de diluir del todo dentro de la falacia del transgénero, ya se nos excluye del feminismo como a los falaces transgénero, y por lo tanto, ya no tenemos más voz dentro del feminismo sino como aliados. Y llegadas a este punto, intentar deshacer esta dilución que ha resultado inminente, ya es como intentar que la lucha LGBT deje de ser una batucada y una fiesta de purpurina. Otra vez ha ganado el capitalismo. Otra vez ha ganado la fragmentación. Los derechos de las mujeres biológicas corren grave peligro. Y ahora más, que en las diferentes aplicaciones de móvil están poniendo infinidad de géneros o simplemente un apartado de genderqueer/no binario en vez de los dos sexos/géneros, que son hombre y mujer. Ahora más, que Whatsapp ha anunciado que sacará emoticonos con figuras humanas de género no binario. Ahora más, que ya desde hace años se están redefiniendo las orientaciones sexuales como en base a géneros, cuando de toda la vida habían sido en base al sexo. Ahora más, que incluso se está hablando de cuerpos gestantes, cuando se tendría que hablar de mujeres. Y las verdaderas transexuales ya no podemos hacer absolutamente nada como sujeto del feminismo, porque el TM nos ha acabado de apartar de ahí, nos ha diluido en la muchedumbre de la falacia del transgénero, como si nos aceptáramos como mujeres en género sólo por decir que nos sentimos como tales, y no por aceptar nuestra opresión girada. El TM nos ha jodido la vida. Y ahora los “hombres” que hemos sufrido opresión como mujeres, estamos condenadas a mentir diciendo que nos sentimos mujeres. Condenadas a aceptar de brazos abiertos toda una teoría que destila una misoginia supina. Condenadas a ser violentas con nuestras compañeras de lucha y a tacharlas de TERFs pidiendo que se mueran por ello. Condenadas a creernos toda esa sarta de falsas creencias sobre la existencia de géneros no binarios. Y condenadas, sobre todo, a convertirnos en los machistas que jamás fuimos, cuando justamente el machismo lo hemos sufrido en nuestras propias carnes. Y esto va a tener unas consecuencias muy pero que muy desgarradoras para la sociedad. Unas consecuencias muy nefastas, en las que incluso se nos va a determinar géneros al azar sólo por cómo nos comportamos. Y eso mismo ya lo lleva haciendo la psiquiatría también desde los años 1990. Y de hecho, la psiquiatría va a campar a sus anchas cada vez más. Hemos perdido. Y el TM no tiene ni idea del estropicio que ha hecho.

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