Archivo para 23/05/20

23
May
20

 La pandemia y los grandes acontecimientos que se avecinan

Revista de Centroamérica No 3.-

 La pandemia del coronavirus ha provocado un repentino desplome de la actividad económica mundial. La crisis latente, subterránea, del sistema capitalista afloró de un solo golpe. Los capitalistas han aprovechado la situación para aplicar medidas de ajuste en todo el mundo, que golpean de manera especial a la clase trabajadora, anulando con ellos las conquistas laborales que fueron obtenidas después de largas décadas de luchas.

 

La repuesta de algunos gobiernos ha sido decretar cuarentenas, que varían en su grado de rigurosidad, dependiendo de la situación de cada país. Pero en todos los casos, estas cuarentenas han estado acompañadas de leyes especiales que legalizan el teletrabajo, la flexibilización laboral, autorizan despidos, reducen el horario laboral o recortan los salarios. En pocas palabras, la pandemia ha sido utilizada por los capitalistas para depurar sus empresas, hacerlas más rentables, bajar costos y crear condiciones para asaltar los mercados, cuando se reduzca el nivel de contagios y muertos.

En Centroamérica, las medidas para mitigar los efectos de la crisis económica, han sido casi nulas. Los trabajadores del sector informal, la mayoría de la población trabajadora, no tiene ningún tipo de medida que realmente los favorezca.

En ese sentido, no hemos sido la excepción, sino la trágica confirmación de lo que ocurre a nivel mundial. La única gran diferencia es que los artificiales Estados nacionales de la región, vienen arrastrando una crónica crisis económica y social, un alto nivel de endeudamiento, una irresoluble crisis fiscal, que se traduce en sistemas de salud en bancarrota. Esta situación vuelve particularmente frágil a la población de nuestros países, ante el incontenible avance de la pandemia.

A lo anterior, habría que agregar que los diferentes gobiernos maquillan las cifras de contagios y muertes, para ocultar la realidad, la dramática situación que viven las masas trabajadoras y los sectores populares.

La mayoría de los países del mundo están en recesión, especialmente Estados Unidos. Esta recesión mundial afectará gravemente las débiles economías de la región, cuyos productos se venden principalmente en el mercado norteamericano. Si analizamos la combinación de recesión mundial, su incidencia en la agudización de la crisis económica regional, el hecho que la migración hacia Estados Unidos se ha detenido abruptamente (habrán menos remesas) , y las secuelas de una peste que no terminará en los próximos meses, tenemos todos los ingredientes que conducirán en el corto plazo a grandes luchas contra el hambre, a posibles explosiones sociales, y un largo periodo de inestabilidad política.

Se avecinan grandes acontecimientos en Centroamérica y en el mundo. La degradación de las condiciones materiales de vida, obligará a millones de personas a pelear por la sobrevivencia. No hay otro camino.

Por ello, una buena parte de la presente edición, contiene artículos dedicados a analizar el tema de la pandemia, y sus posibles consecuencias, para promover el debate sobre estos temas. Otros artículos analizan la tendencia generalizada a la suspensión de contratos laborales, en detrimento del elemental derecho al empleo.

Por último, siempre dedicamos un espacio a la situación de Nicaragua. En este caso, publicamos una crónica de los hechos ocurridos entre abril y julio del 2018, que marcaron el nacimiento de una insurrección desarmada la dictadura Ortega-Murillo, la que fue aplastada militarmente. Es importante repasar lo que sucedió y sacar las debidas enseñanzas.

Esperamos, como siempre, que esta edición de la Revista de Centroamérica, sea de utilidad para todas y todos.

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23
May
20

La crisis de la pandemia llevó al estallido del espacio llamado “posmoderno”: Topía

—–“El año 2020 nos presenta un panorama mundial globalizado, en la secuencia de la evolución científica/técnica/biológica/política/patriarcal que, no posee ni ética ni moral; estuvo y está en poder en línea referente de la horda primitiva, que satisfacen su paranoia patriarcal proyectándola hostilmente, hoy, mesiánicamente sobre la totalidad del mundo globalizado que asume irreversibles características de ilimitada agresión para la destrucción total. No pretendo emitir un juicio de valor, sólo describir desde mi punto de vista, lo real. El mundo conocido no existe, ya.”—–

Mi punto de vista, es sólo eso, un punto de vista producto de mi apreciación, percepción y lectura de lo real que sería mi consideración de la realidad, donde para el otro sería la irrealidad. Siempre sería una elección. Mi elección es el psicoanálisis (Sigmund Freud). Dentro de mi elección consideramos que nuestra civilización sería el resultado de haber pasado del esquema de la horda primitiva, donde el macho más viejo poseía exclusiva y absolutamente su privilegio sobre las hembras. En esta hipótesis, en el fondo de los tiempos, el ingreso al actual esquema de la civilización, se produciría por la rebelión de los restantes machos más jóvenes que liquidan y comen al represor; una secuencia que se reproduce en las posteriores instancias “instintivas”, límite entre lo psíquico y lo físico, del simio, como representación de su fuente de excitación continuamente consciente en su evolución que lleva a un intelecto progresivo al “descubrimiento” de sus elementos tallados en piedra, la rueda, el arte bajo de desarrollo tecnológico. La aplicación constante en el transcurso de lo histórico, era esencialmente en satisfacerse belicosamente destruyendo al oponente. La literatura sobre el tema nos eximiría de profundizar, no obstante, llegando a las guerras medievales en asedios y guerra de desgaste operaciones de pillaje lograba objetivos tan variados como el debilitamiento y la desestabilización política de los rivales, ganancias de botín, abastecimiento de tropas, etc. empleando la evolución científica/técnica en armas para tomar castillos y ciudades.
Mas de la mitad de la “humanidad”, lo femenino, sometido y despreciado como inferior, que solo permite intervenir a la mujer siempre que cumpla aquello que el macho permita, es decir, una general prostitución. Milenariamente, el patriarcado machista en todas las áreas sociales, culturales, religiosas, económicas y educativas se impone con su sadismo.
La evolución política/científica/técnica/biológica/patriarcal permite entre 1914 y 1945 el desarrollo de las batallas más cruentas y devastadoras que el simio evolucionado ha realizado y contemplado que, fueron determinantes y excepcionales por su capacidad para reconfigurar el escenario ideológico, político, económico y social del mundo entero, por su carácter industrioso la mecanización de la guerra, la evolución política/científica/técnica/biológica/patriarcal como “asesores”, para convertir mataderos aterradores y desesperanzados. En el curso de la evolución de la civilización, tenemos la oportunidad de percibir cuales son las “virtudes humanas” que han dado lugar a tantos descubrimientos científicos a lo largo de la historia. Genéricamente hablando la civilización, se encuentra en la etapa más avanzada de la evolución; fundamentalmente, a partir de la adquisición del lenguaje y de una visión más detallada del mundo externo y de su mundo interior a través del psicoanálisis (Freud). Todo esto, sumado a su capacidad imaginativa, ha dado lugar a los grandes descubrimientos y teorías emitidas por la civilización desde hace más de 300 años, pero ajustándose a una estricta ética y moral delirante paranoica proyectada hostilmente sobre la humanidad descubiertas detrás de sus síntomas por el psicoanálisis, coincidiendo en su contenido hasta en los detalles aislados.
La historia de la civilización humana nos enseña, sin dejar lugar a dudas, que la crueldad es la norma; elemento agresivo constituyente de los placeres caníbales. Es decir, la evolución científica/técnica/biológica/política/patriarcal, que no posee ética ni moral, estuvo y está en poder en línea referente de la horda primitiva, que satisfacen su paranoia proyectándola hostilmente, hoy, mesiánicamente sobre la totalidad del mundo globalizado que asume irreversibles características de ilimitada agresión para la destrucción total. No pretendo emitir un juicio de valor, sólo describir desde mi punto de vista, lo real. El mundo conocido no existe, ya.
En este año 2020 obligado a un confinamiento, experimentando en lo diario de mi percepción de lo real, ajustado a mi ortodoxia del psicoanálisis. Rechazo absoluta y definitivamente esta sociedad, ya, nada me identifica con la misma, me es extraña, desagradable, molesta, peligrosa, penosa, irritante y cobarde en sus características culturales, filosóficas, artísticas, política/partidaria/patriarcal, profesional, educativa, científica, sociológicas, psicológicas colectivamente desconectados y apáticos frente al indiscutible ataque sistemático generalizado contra la sociedad civil mundial con multiplicidad de víctimas:  Un real agravio para la humanidad en su conjunto, por parte de los responsables en la manipulación del coronavirus y sus consecuencias mortales, desastre económico, hambrunas, eliminación de los débiles, etc., por parte de los responsables mesiánicos, considerándolo crimen de lesa humanidad en razón de mi responsabilidad ética, como consciente psicoanalítico (Freud).

En lo personal, ya, no siento identificación absolutamente alguna con ningún integrante de esta “civilización” en ningún orden, considerando que, ya, no tiene sentido él existir.

Osvaldo Buscaya
OBya
Psicoanalítico (Freud)
Femeninologia Ciencia de lo femenino
CABA
Argentina
23/5/2020

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La crisis de la pandemia llevó al estallido del espacio llamado “posmoderno”
Topía 
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Vi ante mí un hombre de elevada estatura,
de mirada hosca y dura, de sólidas mandíbulas y
frente huidiza. Me dejé caer, más que bajé, del caballo,
y lo único que sé es que al cabo de unos instantes
estrechaba mis manos entre las suyas mientras lloraba.
Le había abrazado.

Jack London, La peste escarlata

La crisis que trajo la pandemia del Covid-19 llevó a que estallara un mundo que creíamos con posibilidades infinitas donde, incluso, se hablaba de que en pocos años podríamos vencer nuestra finitud. Sin embargo, la muerte nos rodea como una nevada mortal y solo atinamos a defendernos; las metáforas bélicas que algunos gobiernos utilizan contra el virus es un mecanismo de defensa que no tolera la sensación de incertidumbre y miedo de nuestra fragilidad humana.

De un día para otro gran parte de la humanidad volvió a tomar medidas que se utilizaron desde el siglo XIV ante otras pandemias: la cuarentena, zonas restringidas, distancia de seguridad social, usos de mascarillas, lavarse las manos, cierre de fronteras, prohibición de reuniones. Es cierto, el uso del rastreo por celulares, los algoritmos y los estudios computarizados de modelos estadísticos están ayudando en algunos países a disminuir los contagios. Pero con todos los desarrollos tecnológicos y científicos sigue estando la dificultad de crear una vacuna: se vuelve a hablar, como en otras épocas, de la inmunidad de rebaño donde va a morir la población más vulnerable. Estas circunstancias llevaron a la fragmentación del espacio libidinal, imaginario y simbólico que construyó la cultura del capitalismo tardío. Ese espacio donde los procesos de subjetivación están determinados para obtener ganancias y desarrollar un consumismo desenfrenado en busca de la felicidad privada.

El espacio-soporte donde se establecen los lazos afectivos, imaginarios y simbólicos

La cultura consistió en un proceso al servicio del Eros que a lo largo de la historia fue uniendo a la humanidad toda. A este desarrollo se opone como malestar -como plantea Freud-, la pulsión de muerte que actúa en cada sujeto. Es por ello que la cultura permite crear un espacio-soporte intrasubjetivo, intersubjetivo y transubjetivo donde se desarrollan los intercambios libidinales. Este espacio ofrece la posibilidad de que los sujetos se encuentren en comunidades de intereses, en las cuales establecen lazos afectivos, imaginarios y simbólicos que permiten dar cuenta de los conflictos que se producen. Es así como este espacio se convierte en soporte de los efectos de la pulsión de muerte: la violencia destructiva y autodestructiva.

El cuerpo como metáfora de la subjetividad, se dejará aprehender al transformar el espacio real en una extensión del espacio psíquico. Desde aquí hablamos de corposubjetividad donde se establece el anudamiento de tres espacios (psíquico, orgánico y cultural)

Es aquí donde creo necesario utilizar el concepto de corposubjetividad que alude a un sujeto que constituye su subjetividad desde diferentes cuerpos. El cuerpo orgánico; el cuerpo erógeno; el cuerpo pulsional; el cuerpo social y político; el cuerpo imaginario; el cuerpo simbólico. Cuerpos que a lo largo de la vida componen espacios cuyos anudamientos dan cuenta de los procesos de subjetivación. En este sentido, definimos el cuerpo como el espacio que constituye la subjetividad del sujeto. Por ello, el cuerpo como metáfora de la subjetividad, se dejará aprehender al transformar el espacio real en una extensión del espacio psíquico. Desde aquí hablamos de corposubjetividad donde se establece el anudamiento de tres espacios (psíquico, orgánico y cultural) que tienen leyes específicas al constituirse en aparatos productores de subjetividad: el aparato psíquico, con las leyes del proceso primario y secundario; el aparato orgánico, con las leyes de la físico-química y la anátomo-fisiología; el aparato cultural, con las leyes económicas, políticas y sociales.

De esta manera entendemos que toda producción de subjetividad es corporal en el interior de una determinada organización histórico-social. Es decir, toda subjetividad da cuenta de la singularidad de un sujeto en el interior de un sistema de relaciones de producción que constituye el espacio en el que se dan las relaciones sociales en la que -como dice Spinoza- los cuerpos afectan y son afectados por otros cuerpos en el interior del colectivo social. Por ello cada época histórica establece los valores y los permisos que sostienen al sujeto. Es aquí donde los sectores sociales hegemónicos establecen una organización económica, política y social cuyo objetivo es reproducir el orden social hegemónico. La crisis mundial que ha generado la pandemia llevó a que estallara la relación del sujeto con el espacio-soporte en que se sostienen las condiciones de dominación del capitalismo mundializado. Es decir, con ese espacio que algunos llaman “posmoderno”.

Pero antes de avanzar en esta perspectiva veamos brevemente tres momentos históricos para describir la relación del sujeto con el espacio donde se realizan los procesos de corposubjetivación.

El medioevo y la peste negra

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En el medioevo el espacio era algo que estaba habitado. No había un espacio independiente de los hombres y mujeres que lo habitaban. La mayoría raramente se movía a más de veinte kilómetros. El espacio-soporte era fundamentalmente visual y sensorial y estaba ligado a los vínculos que se establecían dentro de las aldeas y ciudades. Esto se refleja en los mapas de la época donde no hay un mundo separado de esas relaciones, de un mundo creado y regido por Dios cuyo centro era Jerusalén.

Los sectores socialmente vulnerables se encuentran con inequidades estructurales, las malas condiciones de vida y las dificultades de acceso a la salud; estas repercuten en el incremento del peligro frente al covid-19 y otras enfermedades

En 1348 aparece una misteriosa enfermedad que asola ciudades y pueblos llenando de cadáveres las calles. No era la primera peste que devastaba a Europa, pero esta se dio con una gran intensidad. Llegaba de Oriente y se expandió a través de los puertos de Génova y Venecia. Los signos de la enfermedad eran una gran inflamación de los ganglios linfáticos que comenzaron a llamar “bubones”, palabra que deriva del griego “bubón” que quiere decir, bulto y tumor. De allí que se empezó a denominar la enfermedad como “Peste bubónica” o “Peste negra”. Como se creía que ésta era producto de los olores que había en el aire se intentaba evitar la infección con mascarillas y aislando a la gente. Fue en los Estados Venecianos donde se comenzó a utilizar la palabra “cuarentena” para un período de aislamiento arbitrario de los infectados de 40 días, un número bíblico que nombra los días que pasó Jesucristo en un retiro espiritual en el desierto. Poco podían hacer los médicos en esa época ya que desconocían el origen de la enfermedad que era provocada por el bacilo yersinapestis, una cepa bacteriana que vive en las pulgas de las ratas negras; pero también podía transmitirse de persona a persona a través de microgotas respiratorias o sea que no es posible erradicarla eliminando simplemente a todas las ratas. Lo único que quedaba era ofrecerse a la salvación de Dios y buscar chivos expiatorios entre los que se contaban los judíos a los cuales se los perseguía y mataba en sucesivos pogromos. En pocos años la epidemia diezmó a casi la mitad de la población europea. Con el tiempo se volvió a controlar la situación, pero la población ya no volvería a ser la misma. La sensación de que había un enemigo fuera del espacio-soporte que se habitaba, trajo como consecuencia pensar un mundo lleno de acechanzas y peligros; ya no era un mundo desconocido del que se relataban historias exóticas: era un mundo donde habitaba el mal. Los efectos psicosociales que trajo la peste negra permitieron un proceso de transformación de la experiencia del espacio en el medioevo, que se va dando lentamente hasta llegar al Renacimiento, donde comienza a aparecer una nueva dimensión del espacio.

La modernidad y la llamada gripe española que se inició en EE.UU.

El Renacimiento es un período intermedio entre el Medioevo y la Modernidad. En esa época el espacio empieza a ser independiente de la experiencia y se transforma en abstracto regido por las leyes de la geometría y la matemática. Galileo decía: “la filosofía está escrita en ese grandioso libro que está continuamente abierto ante nuestros ojos (lo llamo universo). Pero no se puede descifrar, si antes no se comprende el lenguaje y se conocen los caracteres en que está escrito. Está escrito en lenguaje matemático, siendo sus caracteres triángulos, círculos y figuras geométricas.”

En el siglo XV se inició una nueva manera de percibir y conocer la naturaleza que crea un espacio previo, anterior e independiente de los objetos y las personas que lo habitan. El ser humano se empieza a creer independiente y enfrentado a la naturaleza. Spinoza escribe su famoso texto Ética demostrado según el orden geométrico, allí plantea que va a tratar de describir las pasiones como si fueran círculos, triángulos o cualquier otra forma geométrica. Su crítica de un dios trascendente para concebir la inmanencia de Dios, que lo considera sinónimo de la Naturaleza, podemos ubicarla en estos cambios de época. A partir de este período los sistemas de medición y exploración de nuevos territorios condujeron a una reorganización global del espacio y sus formas de representarlo. Esto lleva al inicio de la modernidad, la cual nos trae la representación de un espacio donde Dios es reemplazado por la razón: el campo del conocimiento salta de la Biblia a la ciencia. El Iluminismo trae a la ciencia como nuevo modelo para representar en el imaginario social el espacio-soporte desde un progreso que se cree infinito.

En términos sociales e históricos se llega a la modernidad a partir de la transformación de la sociedad preindustrial, rural y tradicional en la sociedad industrial y urbana que se produce con el desarrollo del capitalismo. El inicio de la modernidad se destaca por afirmarse en el gran tamaño de las máquinas y la conquista territorial. Si tenemos que destacar algunas características podemos señalar:

  • Se crean los Estados-Nación que tienen un territorio delimitado y una población que se identifica con valores imaginarios y simbólicos que le dan un lugar de pertenencia.
  • El descubrimiento de América fue motivado por fines comerciales propios de los inicios del capitalismo lo que permitió explotar nuevos territorios y utilizar mano de obra esclava para afianzar los desarrollos económicos.
  • Con la creación de la sociedad industrial se construyen fábricas donde las máquinas reemplazan el trabajo manual. Esto lleva a que aparezca junto a la burguesía un nuevo sector social: el proletariado. Pero este hecho requería una concentración de la población en las ciudades que se convirtieron en centros de producción y consumo de bienes que generaron los procesos de corposubjetivación propios de la vida moderna.

Es en este espacio-soporte urbano donde se producen grandes modificaciones a partir de diferentes epidemias. En la Argentina en 1871 aparece la Fiebre Amarilla producida por un mosquito que se encontraba en algunos focos infecciosos como el riachuelo de Buenos Aires, aguas estancadas y las precarias condiciones sanitarias de la población. Esto llevó a que la población de alto poder adquisitivo que vivía en la zona sur de la ciudad emigrara al norte. La epidemia llegó a exterminar a miles de personas por su condición de hacinamiento y vulnerabilidad; entre ellos a la casi totalidad de la población negra. Su resultado fue mejorar las condiciones de higiene de la ciudad, de establecer una red de agua potable y construir cloacas y desagües. También fue el comienzo del control social y político desde el poder hegemónico de la población inmigrante para disciplinar el movimiento obrero; lo cual aumentó, cuando aparece otra epidemia en 1918 venida desde Europa que puso en evidencia los problemas sanitarios y habitacionales en las grandes ciudades. Esto provocó un clima de pánico y de protesta en los sectores sociales más vulnerables, ante lo cual el Estado tomo medidas de represión y prevención. En dos años la epidemia mató en el mundo más de 40 millones de personas; es considerada la más devastadora de la historia. Si bien comienza en la base militar de Fort Riley de EEUU, se la conoce como Fiebre Española. Es que el virus entra a Europa por España y como éste era un país neutral en la Primera Guerra Mundial que se estaba desarrollando, le da este nombre ya que no censuraba la información como otros países que participaban del conflicto bélico. Ahora sabemos que la enfermedad fue causada por un brote de influenza virus A del subtipo H1N1. La mayoría de las víctimas fueron jóvenes y adultos saludables. En el verano de 1920 el virus despareció tal como había llegado.

Las epidemias tienen profundos efectos en la estabilidad social, política y cultural de los países. Recordemos que en Buenos Aires se produce en 1919 una insurrección obrera que se conoce como La Semana Trágica; que finalmente logra algunas mejoras de los trabajadores como la Jornada de 8 horas y el descanso dominical. Podemos decir que no existe un área importante de la vida humana que las enfermedades epidémicas no hayan afectado profundamente.

Efectos de la pandemia del Covid-19

Lo importante son las inversiones rentables; esto explica que las grandes empresas farmacéuticas abandonaron hace años la investigación sobre tratamientos o vacunas contra los virus respiratorios

Si Marx y Engels escribían que con la Modernidad “Todo lo sólido se evaporaba en el aire” para dar cuenta de la creación y destrucción permanente, como una forma de existir en el tiempo y el espacio moderno, esto se acelera en el capitalismo tardío. En la llamada “posmodernidad” la experiencia global del mundo ya no sigue los criterios del espacio geográfico y la expansión territorial, sino una distancia temporal que se vuelve más corta a medida que aumentan las capacidades tecnológicas del espacio cibernético y se desarrollan las capacidades técnicas para el transporte y la teletransmisión. Sin embargo, la cultura deja de ser soporte de las existencias de los sujetos; el pasado no existe y el futuro es incierto: solo hay que vivir el ahora en una sociedad donde impera el “sálvese quien pueda” en la que se ofrece la ilusión de la felicidad privada. Su resultado son los síntomas de esta época referidos a lo negativo. La globalización capitalista solo le interesa la circulación del capital, cuyo objetivo es la especulación financiera para obtener ganancias ignorando las consecuencias que provoca: el crecimiento desmesurado del empleo precario, el subempleo y el desempleo. Lo importante son las inversiones rentables; esto explica que las grandes empresas farmacéuticas abandonaron hace años la investigación sobre tratamientos o vacunas contra los virus respiratorios. También el hecho de que 17 años después de la epidemia del SARS no se haya logrado ni un tratamiento ni una vacuna contra el virus. Es que para estas industrias dan más dinero las enfermedades no transmisibles como el cáncer, las cardíacas y la diabetes que, además, requieren medicamentos que se deben consumir toda la vida. Ahora bien, este espacio que inauguraba la llamada posmodernidad fue el que hizo estallar la pandemia del Covid-19.

Veamos algunos de sus efectos:

-En algunos países los medios tecnológicos están ayudando a detectar a aquellas personas asintomáticas que fueron afectadas por el virus; asimismo pueden controlar que se cumplan las pautas establecidas para mantener la cuarentena. Debemos reconocer que la puesta a prueba de esta tecnología se ha transformado en un medio donde los gobiernos afianzan las condiciones de control de la población.

  • Las redes sociales permiten las posibilidades de que se pueda trabajar desde la casa y la comunicación entre familiares y amigos. Pero estas posibilidades encuentran una limitación en la angustia y ansiedades que provocan el aumento de las horas de trabajo; así como la necesidad del encuentro cuerpo a cuerpo con el otro. Paradójicamente, esto último se manifiesta con mayor fuerza entre los jóvenes a quienes se los creía perdidos en el mundo virtual.
  • Cuando los Estados impusieron la paralización de la producción y el comercio, apareció una realidad que se escamoteaba: los trabajadores existen. Estos son los que producen valor y no los empresarios, ni la Bolsa de Valores de los mercados financieros. El mundo sin los trabajadores se detiene.
  • Al detenerse la producción y comercialización basada en el consumismo puso en evidencia el deterioro del sistema social ecológico. Los cielos sin smog se volvieron más limpios, las costas aparecieron con mares más cristalinos y en algunas ciudades encontramos situaciones insólitas al ser recorridas por animales que se animaban a circular por zonas habitadas por los humanos. Además, el dejar de viajar y trasladarnos en aviones, barcos y automóviles el impacto en el medio ambiente ha sido muy bueno, aunque probablemente temporario.

​Cuando los Estados impusieron la paralización de la producción y el comercio, apareció una realidad que se escamoteaba: los trabajadores existen. Estos son los que producen valor.

  • La pandemia profundiza las enormes diferencias sociales que existen. Los sectores socialmente vulnerables se encuentran con inequidades estructurales, las malas condiciones de vida y las dificultades de acceso a la salud; estas repercuten en el incremento del peligro frente al covid-19 y otras enfermedades. Además, en el sistema de Salud Pública padecen la falta de acceso a los medicamentos y la demora en el chequeo de patología preexistentes. Debemos agregar que las carencias de un trabajo comunitario con equipos interdisciplinarios generan dificultades para transitar este momento.    
  • Es evidente que la privatización del sistema de salud y el abandono de la Salud Pública encontró un Estado desguarnecido para hacer frente a la pandemia. Sus consecuencias traerán un necesario debate sobre el papel del Estado en la organización del sistema sanitario.

Todas estas circunstancias nos llevan a replantearnos hábitos de vida, prácticas laborales y las prioridades que impactarán en la cultura del mundo pospandemia. Pero pensar que mágicamente se va a dar la posibilidad de un mundo mejor es una ilusión. Por lo contrario, imaginar un mundo distópico implica dejar de lado las luchas contra el poder que se dan -y no dudamos que van a aumentar- en distintas partes del mundo. Como siempre ha ocurrido en otros momentos históricos, el mundo por-venir va a depender del enfrentamiento entre diferentes sectores sociales: entre aquellos que van plantear, siguiendo la vieja frase de Lampedusa: “que algo cambie para que todo siga igual”, y otros que quieren un cambio radical de las condiciones vida. Es decir, una sociedad que se sostenga en un humanismo universal: una sociedad igualitaria y equitativa. Este es el desafío.

En el año de la Pandemia, Buenos Aires, mayo de 2020.

Enrique Carpintero
enrique.carpintero@topia.com.ar

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23
May
20

Los filósofos y la sociedad post-covid-19 — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

La diversidad de prospecciones que se están realizando por parte de pensadores y filósofos, no deja de ser una práctica de un cierto arte adivinatorio. Cierto que los hay, como en el caso de Slavoj Žižek que se asemeja más a una carta a los reyes magos que a un análisis realista, y otros como […]

Los filósofos y la sociedad post-covid-19 — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO



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