Archivo para 30 marzo 2021

30
Mar
21

El Pitazo cerrado en Youtube por video donde Maduro habla de gotas milagrosas

Hola. ¿Cómo estás? Soy Jordy Meléndez, codirector de Factual / Distintas Latitudes y te doy la bienvenida a nuestro #NewsletterLATAM.

Te escribo desde una Ciudad de México que el domingo parecía película de MadMax o Blade Runner 2049. Por una combinación de vientos, calor, incendios y otros factores, ese día vivimos una extraña tormenta de arena y polvo que hizo que durante 3 horas todo pareciera más apocalíptico de lo habitual. ¿No me crees? Aquí un tuitAquí un video.

También aprovecho para saludar a las personas recién llegadas. En las últimas semanas sumamos casi mil nuevos suscriptores así que permítanme recordarles quiénes somos, qué hacemos y qué encuentran aquí.

Para decirlo rápido: somos un equipo de gente joven distribuida en distintos países de América Latina y el Caribe y nos encanta el periodismo colaborativo. Hacemos redes, eventos y reportajes, siempre con mirada latinoamericana.

En este boletín semanal encuentras noticias y análisis de lo que pasa en nuestros países, y también oportunidades, vacantes y recomendaciones. Esperamos te guste.

Y antes de seguir: si te perdiste Periodismo en 00:59, el encuentro hispanoamericano de medios, periodistas y nuevos formatos que impulsamos o quieres volver a ver las charlas, mesas y entrevistas, aquí puedes hacerlo o dale clic a la imagen abajo.

¡Gracias por leer!

PD. Desde este espacio le deseamos todo el éxito a Óscar Montiel, psicólogo, experto en datos, tecnología cívica y donante de nuestra Comunidad LATAM, quien está a punto de emprender una nueva aventura en tierras francesas. À bientôt!

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Victoria: un asesinato que exige detener el clasismo de la policía mexicana 

La escena es esta: una mujer está boca abajo, esposada, y dos policías la someten con el peso de sus cuerpos y sus rodillas. Al lado hay una camioneta que dice Policía Municipal.  Alrededor hay otros dos policías que miran. Otras personas graban. Después de unos minutos, el cuerpo de la mujer deja de moverse. Ha muerto. Fue asesinada.

El domingo, policías locales del municipio de Tulum, en el estado de Quintana Roo (donde está Cancún), detuvieron a Victoria, una mujer migrante salvadoreña con visa humanitaria en México. Las causas no son claras: supuestamente la detuvieron por “alterar el orden”. Pero hay cosas que sí son muy claras, que deben motivar reflexiones y acciones inmediatas por parte de las autoridades y la sociedad mexicanas: ¿cómo detenemos la xenofobia y el clasismo contra las poblaciones migrantes? 

Laura Aguirre, periodista y socióloga salvadoreña, directora de Alharaca, dice que “El caso de Victoria es relevante porque es la prueba […] del proceder cotidiano que algunos representantes de los cuerpos de seguridad en México tienen con la población migrante. Como muchas investigaciones e informes han señalado, las autoridades mexicanas […] son parte de opresión, represión y constantes violaciones a derechos humanos que enfrenta la población migrante”.

Pero es importante notar dos cosas: más allá del estatus migratorio de Victoria, la clase también jugó un papel en su detención. Dice Laura: “la crueldad del asesinato de Victoria es indicador de la xenofobia y clasismo que pervive en los cuerpos de seguridad hacia la población  migrante “no blanca” en condiciones de vulnerabilidad. No vale que tengás estatus migratorio regular, que estés bajo protección humanitaria, ni que estés diciendo que te están asfixiando. El asesinato de Victoria […] jamás hubiera ocurrido si la mujer hubiera sido una turista blanca o una residente blanca”, lo cual es enteramente cierto.

Ilustración: @Sirakiry

Como dice Laura Aguirre: “Debemos exigir una respuesta y justicia del Estado mexicano para la familia de Victoria; pero también una respuesta general a la población migrante. México debe revisar el actuar de sus cuerpos de seguridad y parar las violaciones a derechos humanos”.

Esta revisión tiene que darse ya. 

El algoritmo de Youtube vs El Pitazo en Venezuela

Todo mundo tiene en la cabeza el recuerdo de Twitter cerrando de manera definitiva la cuenta de Donald Trump después del ataque al Capitolio. Más recientemente Facebook suspendió por un mes la cuenta de Nicolás Maduro, por andar promoviendo unas “gotas milagrosas” para acabar con el covid-19. Si bien estas decisiones han sido polémicas y desatado debates interesantes sobre los límites de la libertad de expresión, lo cierto es que usualmente habían sido decisiones tomadas al más alto nivel de cada empresa.

¿Pero qué pasa cuando la decisión la toma un algoritmo? ¿Y qué pasa cuando el afectado no es un gobernante que propaga desinformación, sino al contrario, un medio que se esfuerza en combatirla?

Eso le pasó a El Pitazo, un medio venezolano, ganador de múltiples reconocimientos y premios internacionales por su labor informativa, cuando el 24 de marzo por la noche Youtube cerró su cuenta y borró todo su contenido.

Fotografía: El Pitazo

Según César Batiz, director de El Pitazo, Youtube cerró su cuenta porque acumularon tres “sanciones” relacionadas a videos donde Maduro habla, precisamente, de las gotas milagrosas, y a otros dos de hace años donde se ve violencia física. Parte de la frustración del equipo de El Pitazo es que sus videos no buscaban reproducir desinformación o la violencia per se, sino contextualizarla, confrontarla o analizarla periodísticamente. Pero para el famoso algoritmo* esto es lo de menos.

Distintos medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil han exigido una respuesta formal a Youtube. Por el momento, el canal sigue cerrado. Aquí puedes leer el comunicado del medio al respecto.

Y el debate es más pertinente que nunca: ¿quién decide cómo se regulan y sancionan los contenidos que publicamos los medios?

* Alma Ríos, nuestra coordinadora de diseño me hace una observación: “Quizá, en estos casos, deberíamos dejar de decir algoritmos (que suena como algo muy complejo y pura Inteligencia Artificial trabajando) y decir “la forma cómo fue programada la plataforma”, para no olvidar que son personas de carne y hueso quienes inicialmente programan y dan las instrucciones a estos famosos algoritmos, que en ocasiones reproducen sesgos y estereotipos.

[Para entender +]

En América Latina y el Caribe TODO el tiempo están pasando cosas. Para que la ola informativa no arrase contigo, aquí una tabla de contenidos para surfear las noticias de nuestra región: 

🤐 Cuando te quedas sin excusas. Combatir la desigualdad de género no es fácil. Menos cuando los interpelados son (somos) los hombres. El especial “Disculpen las molestias pero…” de RedAcción busca dejarte pensando. A través de diversas piezas cuidadosamente armadas, este especial ofrece herramientas para entender (y atender) diversos problemas: brecha salarial, violencia de género y hasta un mundo diseñado y pensado, literalmente, para hombres. Aquí lo lees (y si te incomodas vas por el camino correcto).

🚽 🤦🏽‍♀️ ¿Ida al baño con perspectiva de género? Ya que estamos en esto, sacamos de nuestro archivo este divertido texto de 2011 que aterriza en un aspecto particular las diferencias de género e, incluso, de políticas públicas: mujeres y los baños públicos.

👩🏻‍⚕️ Recuerdos de la pandemia desde la primera líneaEn esta nota de GK, una médico general, una paramédica y una enfermera relatan su trabajo en este año de crisis sanitaria en Ecuador.

🇧🇷 Brasil, una bomba epidemiológica. ¿Recuerdas que en el boletín pasado hablábamos de cómo la catastrófica gestión de la pandemia en Brasil podría afectar a toda América Latina y el Caribe? Bueno, ElHilo sacó un episodio para ahondar y entender qué significa el caos sanitario de Brasil para la región. Y el mundo. Acá lo escuchas.

☁️ Get high, pero con información de calidadDromómanos y El Surti publican Consumo ilustrado: Historias íntimas sobre drogas en América Latina. Una investigación sobre el riesgo de las drogas y su consumo masivo a partir de información veraz e historias íntimas.

🇬🇹 ¿Cómo enfrenta Centroamérica la pandemia? Agencia Ocote cuenta en “Guatemala, primer año de pandemia. Datos dudosos, pocas pruebas y una vacunación lenta” cómo ha sido para el país cumplir su primer año desde que se anunció el primer caso de covid-19. Reportaje escrito por Ángel Mazariegos, de la 5ta Generación de la RedLATAM.

Pregunta random:

Hace unos días, Norma Flores-Allende y Josué Congo me contaban desde Paraguay el caos político y sanitario que vive su país. Algo similar pasa con nuestras amistades de Brasil, quienes viven el peor pico de contagios y muertes en América Latina.

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👉 Jordy Meléndez Yúdico (Codirector) recomienda esta recopilación de recuerdos pandémicos escritos por gente como tú y como yo y te invita a sumar el tuyo. Escribir y recordar estos tiempos en el futuro será una forma de entender cómo sobrevivimos los años más extraños de nuestra generación.

Hasta aquí llegó esta edición. ¡Muchas gracias por leer!

¡Abrazos!

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Daño a la reputación de Ankara por la retirada del Convenio de Estambul

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El rol de los confinamientos por covid en la oleada de homicidios de 2020

crime

El 2020 fue un año desagradable por muchas razones. Fue un año de disturbios, de desempleo, y la tendencia al aumento de la mortalidad en general no disminuyó.

Los homicidios también aumentaron.

De hecho, en los datos preliminares sobre homicidios, parece que éstos aumentaron mucho en 2020.

Según el Informe Preliminar de Crimen Uniforme del FBI para la primera mitad de 2020, «los delitos de asesinato y homicidio no negligente aumentaron un 14,8%, y los delitos de asalto agravado aumentaron un 4,6%.»

Si la segunda mitad de 2020 resulta ser más o menos lo mismo que la primera mitad, entonces la tasa de homicidios a nivel nacional para 2020 habrá aumentado de 5 por 100.000 en 2019 a 5,8 por 100.000 en 2020. Eso es un gran aumento, y pone el total de 2020 en la tasa más alta registrada en quince años, igualando la tasa de 2006 de 5,8 por 100.000.

Otros datos, sin embargo, sugieren que las cifras de final de año para 2020 serán incluso peores que eso. Los homicidios parecen haber aumentado más del 20% durante el otoño de 2020 en comparación con el año anterior. Así, el aumento de 2019 a 2020 puede resultar uno de los mayores incrementos de homicidios en más de cincuenta años.

Fuente: FBI, informe «Crime in the US»informe preliminar de 2020.

Mientras tanto, los homicidios en ciertas ciudades aumentaron en tasas mucho peores. Los aumentos interanuales del 30% o más fueron comunes en 2020, y esto no se limitó sólo a las grandes ciudades.

En los datos publicados por el investigador Jeff Asher, el total de homicidios interanuales hasta septiembre de 2020 aumentó en una amplia gama de lugares: un 55% en Chicago, un 54% en Boston, un 38% en Denver y un 105% en Omaha.

¿Qué causó el aumento?

Es mucho más fácil contar los homicidios que determinar los acontecimientos y fenómenos que impulsan las tendencias de los homicidios. Nunca es una buena idea atribuir los cambios en los totales de homicidios a una sola causa.

No obstante, podemos aventurar algunas conjeturas.

Si vamos a preguntarnos qué podría haber causado un aumento tan inusualmente grande de los homicidios, deberíamos buscar acontecimientos inusuales.

Los más obvios, por supuesto, son las órdenes de permanencia en casa, los cierres de empresas y los confinamientos que se han producido desde marzo del año pasado. Son cosas bastante inusuales.

Aunque se considera algo herético señalar que los confinamientos pueden producir efectos secundarios negativos en la sociedad, la conexión con el comportamiento violento es tan innegable que ahora se admite abiertamente.

Por ejemplo, en una reciente entrevista con The Atlantic, el sociólogo Patrick Sharkey analiza algunas de las posibles causas del aumento de la violencia en 2020, afirmando

El año pasado, las pautas de la vida cotidiana se rompieron. Las escuelas se paralizaron. Los jóvenes estaban solos. Hubo una sensación generalizada de crisis y un aumento de la posesión de armas. La gente dejó de acudir a las instituciones que conoce y donde pasa su tiempo. Ese tipo de desestabilización es la que crea las condiciones para que surja la violencia.

Cuando se le preguntó si el «tiempo de inactividad» causado por los confinamientos estaba relacionado de alguna manera con el aumento de los homicidios, Sharkey continuó:

No es sólo tiempo de inactividad, sino desconexión. Tal vez sea la mejor manera de hablar de ello. La gente ha perdido las conexiones con las instituciones de la vida comunitaria, que incluyen la escuela, los programas de trabajo de verano, las piscinas y las bibliotecas. Esas son las instituciones que crean conexiones entre los miembros de las comunidades, especialmente para los jóvenes. Cuando las personas no están conectadas a esas instituciones, se encuentran en espacios públicos, a menudo sin la presencia de adultos. Y aunque esa dinámica no siempre conduce a un aumento de la violencia, puede hacerlo.

La conexión entre la falta de instituciones comunitarias y la disfunción social es bien conocida por los sociólogos.1

El año pasado, al analizar el papel que las órdenes de permanencia en casa podrían haber tenido en los disturbios del verano, escribí

Por mucho que los defensores de los confinamientos deseen que los seres humanos se reduzcan a criaturas que no hacen más que trabajar todo el día y ver la televisión toda la noche, el hecho es que ninguna sociedad puede soportar durante mucho tiempo esas condiciones.

Los seres humanos necesitan lo que se conoce como «terceros lugares». …

Como se describe en un informe de la Brookings Institution, estos terceros lugares incluyen iglesias, parques, centros de ocio, peluquerías, gimnasios e incluso restaurantes de comida rápida.

Sin embargo, los defensores de los confinamientos, en cuestión de pocos días, aislaron a la gente de sus terceros lugares e insistieron, en muchos casos, en que ésta sería la «nueva normalidad» durante un año o más.

Estos terceros lugares no pueden paralizarse sin más—y decir al público que se olvide de ellos indefinidamente—sin crear el potencial de violencia y otros comportamientos antisociales.2

Pocos de estos lugares existen con el propósito explícito de reducir la violencia, aunque suelen tener este efecto. Pero durante los cierres ordenados por el gobierno, algunas organizaciones dedicadas específicamente a la prevención de la violencia fueron paralizadas y, como señala la profesora de derecho Tracey Meares, la pandemia ha impedido que muchos programas antiviolencia funcionen. Estos programas, sin embargo, requieren «un gran contacto cara a cara, normalmente, entre los proveedores de servicios y las personas que tienen más probabilidades de cometer estos delitos y de ser sus víctimas», afirma Meares. «Y es mucho más difícil hacerlo cuando la gente no puede reunirse en persona».

Por supuesto, no es que estas personas no puedan conocerse en persona, como si fuera físicamente imposible hacerlo. Es que en muchos lugares se les prohíbe legalmente hacerlo. Esto significa que incluso los casos más urgentes se descuidaron y quedaron en segundo plano porque los responsables políticos tomaron la decisión de ignorar las realidades de la delincuencia violenta para obsesionarse con los riesgos de Covid.

Y este es un punto que hay que repetir. «La pandemia» no es lo que causó la destrucción generalizada de las instituciones sociales que son clave para aumentar la cohesión social y prevenir la violencia. Esto lo hicieron los edictos gubernamentales. Ciertamente, dado el temor a la infección por Covid, es lógico que mucha gente hubiera optado por quedarse en casa, y que importantes instituciones sociales hubieran funcionado a capacidad reducida incluso sin los mandatos del gobierno.

Sin embargo, lo que hicieron los mandatos del gobierno fue impedir que la gente utilizara su propia discreción, lo que significa que incluso las personas más arriesgadas, aisladas y emocionalmente volátiles—las que más necesitan estas instituciones—se vieron privadas de importantes recursos.

También es importante para entender los homicidios el hecho de que los confinamientos por el Covid han aumentado la violencia doméstica; como señala Sharkey, «la violencia entre parejas íntimas aumentó en 2020». Una vez más, los defensores de las órdenes de permanencia en el hogar han utilizado su extrañamente extrema preocupación por las muertes por Covid como excusa para insistir en que «vale la pena» mantener a las mujeres y los niños encerrados con sus agresores. Los homicidios han aumentado como resultado en muchos casos.

El papel de la policía en el cumplimiento de los confinamientos

Los confinamientos no son los únicos factores que explican el aumento de la delincuencia, por supuesto. Otro factor del aumento de la tasa de homicidios es probablemente el declive de la confianza del público en las instituciones policiales.

La reputación de la policía y de las organizaciones policiales parece haber disminuido considerablemente en los últimos años, ya que los encuentros policiales se graban cada vez más y se hacen públicos—exponiendo así los abusos policiales y lo que al menos parece ser un abuso policial.

Estos sucesos se han relacionado con el aumento de los índices de delitos violentos.3 Como señalan tanto Sharkey como el historiador del crimen Randolph Roth, la confianza del público en las instituciones gubernamentales—que ciertamente incluye a la policía—puede influir en la disposición de una comunidad a recurrir a la violencia en las interacciones personales.

En otras palabras, se considera que el sentimiento antipolicial es una probable causa indirecta del aumento de las tasas de homicidio. Esta disminución de la confianza se manifestó en los disturbios del verano pasado, pero sus orígenes son anteriores tanto a los disturbios como al caso de George Floyd.

Pero incluso cuando nos fijamos en el papel del estatus de las agencias policiales dentro de las comunidades, nos encontramos con que las órdenes de permanencia en casa y los encierros vuelven a desempeñar un papel.

Al fin y al cabo, es la policía la que se ha encargado de hacer cumplir las órdenes del gobierno de llevar máscaras, cerrar negocios y evitar reuniones. A lo largo de 2020, la policía ha sido un elemento central a la hora de acosar a los asistentes a las iglesiasgolpear a ciudadanos no violentos por no «distanciarse socialmente» y detener a mujeres por no llevar máscaras. La policía también ha detenido a propietarios de negocios y ha cerrado sus locales. Y luego está el caso de una niña de seis años que fue arrebatada a su madre porque ésta no llevaba máscara cuando dejó a su hija en el colegio. ¿Quién proporcionará la fuerza del régimen a la hora de separar a esta niña de su madre? Naturalmente, la policía.

Aunque la policía ha seguido disfrutando del apoyo acrítico del movimiento «Back the Blue», las personas más razonables no pueden tolerar mucho cuando se trata de policías que atacan y arrestan voluntariamente a personas por los no delitos de usar su propia propiedad privada o no llevar una máscara en una acera pública.

Revertir el daño causado en 2020

No está claro en este momento si revertir las políticas que causaron un año de destrucción de la comunidad puede deshacer rápidamente el daño. En cualquier caso, sin embargo, lo responsable es acabar con todas las políticas que mantienen cerradas las iglesias, los centros comunitarios y los espacios de reunión. La policía debe abandonar el negocio de maltratar a la gente en nombre del distanciamiento social. La obsesión de los políticos por aislar a la gente debe terminar.

  • 1.El sociólogo Ray Oldenburg habla de ello en su influyente libro de 1989 The Great Good Place: Cafes, Coffee Shops, Bookstores, Bars, Hair Salons, and Other Hangouts at the Heart of a Community.
  • 2.Sharkey también señala lo que es bien conocido por los criminólogos, pero no por el público en general: que las recesiones económicas no conducen necesariamente o en general a un aumento de los delitos violentos.
  • 3.Véase Tanaya Devi y Roland G. Fryer Jr., «Policing the Police: The Impact of ‘Pattern-or-Practice’ Investigations on Crime» (NBER Working Paper 27324, junio de 2020).
Ryan McMaken ( @ryanmcmaken ) es editor senior del Instituto Mises. Envíele sus envíos de artículos para  Mises Wire y Power & Market , pero primero lea las pautas del artículo . Ryan tiene títulos en economía y ciencias políticas de la Universidad de Colorado y fue economista de vivienda para el estado de Colorado. Es el autor de Commie Cowboys: The Bourgeoisie and the Nation-State in the Western Genre .

Fuente: Mises.org

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¿Necesitamos ahora permiso para ser libres?

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Photo by David Peterson on Pexels.com

 

 

El régimen de bloqueo del gobierno ha transformado la idea misma de las libertades civiles.

Tim Black
 
Por Tim Black

Mientras Gran Bretaña se dirigía al cierre el 23 de marzo de 2020, el secretario de salud del Reino Unido, Matt Hancock, estaba ocupado presentando la legislación adjunta en el parlamento. “Para derrotar [ Covid-19 ]”, dijo, “estamos proponiendo medidas extraordinarias de un tipo nunca antes visto en tiempos de paz”.

Los estaba subestimando. En su represión, su iliberalismo y, a menudo, su pura arbitrariedad, las “medidas extraordinarias” que el gobierno estaba a punto de imponer a la sociedad británica tampoco se habían visto antes en tiempos de guerra. Excedieron los poderes otorgados por la Ley de Defensa del Reino de 1914. Y fueron más allá de los de la Ley de Poderes de Emergencia (Defensa) de 1939. Fueron leyes draconianas que pusieron a las personas y la propiedad al servicio del estado. Pero ciertamente no autorizaron el encarcelamiento de facto de todos los ciudadanos en su hogar.

Porque eso es lo que equivalen a las ‘medidas extraordinarias’ de Hancock: la cuarentena de todos, independientemente de su salud. Como Lord Justice Hickinbottom describió, la respuesta del gobierno a Covid representado ‘posiblemente, el régimen restrictivo más en la vida pública de las personas y las empresas siempre ‘.

Tome la propia Ley de Coronavirus. Este enorme documento de 348 páginas, aprobado por el parlamento en solo cuatro días, se centró principalmente en reunir los recursos médicos de la nación y autorizar el enorme gasto público que se avecinaba. Pero todavía encontró espacio para estampar todas las libertades civiles . Otorgó al estado poderes de detención sin precedentes, permitiendo que la policía, los funcionarios de salud pública y los funcionarios de inmigración detuvieran hasta por 14 días a aquellos de quienes tienen “motivos razonables” para sospechar que son “potencialmente infecciosos”. Lo que les dio el poder de detener, bueno, a cualquiera. La ley también otorgó al gobierno poderes para cerrar locales, cancelar eventos, prohibir reuniones y prohibir protestas.

Esa ley se encuentra ahora a la mitad de su período de vigencia de dos años, pero, lo que es preocupante, puede extenderse si el gobierno decide que ‘es prudente hacerlo’.

No es que parezca necesitar la Ley de Coronavirus para privarnos de nuestras libertades más básicas . No, para esto el gobierno ha utilizado principalmente la Ley de Salud Pública de 1984 (modificada en 2008). Esto le autoriza a crear un régimen regulatorio “con el propósito de prevenir, proteger, controlar o brindar una respuesta de salud pública a la incidencia o propagación de infecciones o contaminaciones”. De hecho, fue sobre la base de la Ley de Salud Pública que el gobierno creó por primera vez las regulaciones que, en una forma en constante expansión, han dominado y restringido nuestras vidas durante un año, desde cerrar todos los negocios hasta confinar a las personas en sus hogares a menos que tuvieran un ‘excusa razonable’.

Quizás se pregunte por qué el gobierno ha estado usando la Ley de Salud Pública, en lugar de incluir una cláusula de bloqueo general en la Ley de Coronavirus, o incluso usar la Ley de Contingencias Civiles de 2004, que fue diseñada precisamente para una emergencia como Covid-19. La razón es simple: evitar el escrutinio parlamentario. Las medidas generales de bloqueo en la Ley de Coronavirus habrían exigido, con razón, muchos más interrogatorios. Y, bajo las condiciones de la Ley de Contingencias Civiles, las regulaciones deben presentarse ante el parlamento en forma de borrador antes de ser emitidas. E incluso si se aprueban, caducarán en 30 días.

Pero es diferente con las regulaciones autorizadas por la Ley de Salud Pública. Pueden redactarse y publicarse sin aprobación parlamentaria, “por motivos de urgencia”. Y es sobre esta base legal, regulaciones autorizadas por la Ley de Salud Pública, que el gobierno ha impuesto y sostenido el bloqueo.

Entonces, el estado no solo ha asumido un control regulatorio sin precedentes sobre nuestras vidas desde marzo del año pasado, sino que los mecanismos que ha utilizado para hacerlo lo han vuelto en gran medida inexplicable. ¿El resultado? Un régimen regulatorio en constante expansión, que consiste en reglas a menudo mal pensadas y confusas, emitidas, como tan a menudo parece, por capricho ministerial. Como Señor Sumption pone , ‘El gran escala en la que ha buscado el gobierno para gobernar por decreto, creando nuevos tipos penales, a veces varias veces por semana en la mera lo dijera de ministros, es en términos constitucionales verdaderamente impresionante’.

El efecto ha sido distópico. Con el poder del régimen regulador del gobierno, la policía ha estado tratando afanosamente las libertades que antes se daban por sentadas como actos potencialmente criminales.

Dos policías llegan a la casa de Dominic Cummings, 24 de mayo de 2020
Dos policías llegan a la casa de Dominic Cummings, 24 de mayo de 2020

Hay innumerables ejemplos individuales: el padre que, en busca de un respiro de sus hijos, fue a sentarse en su automóvil , solo para ser confrontado por un oficial de apoyo comunitario de la policía, quien le dijo que ‘sentarse en su automóvil no es una razón legítima’ salir encerrado ‘; o los paseadores de perros a los que la policía advirtió por tomar una taza de té socialmente distanciada en su jardín comunal; o la enfermera multada con £ 10,000 por organizar una protesta a favor de un aumento salarial más alto para el personal del NHS.

Hay decenas de miles más como este. Como informó Big Brother Watch en febrero, la policía ha emitido casi 70.000 avisos de multas fijas (FPN) desde marzo de 2020 por presuntas infracciones de bloqueo. Muchos serán por sumas de dos o tres cifras. Pero no todos. Desde agosto del año pasado, las personas también podrían ser multadas con £ 10,000 por organizar reuniones de más de 30 personas, como descubrieron cuatro estudiantes universitarios en Nottingham cuando la policía interrumpió su fiesta en casa. Esa es una cantidad enorme que cambia la vida de tener que pagar por el delito de hacer algo que era perfectamente legal hace unos meses.

Pero eso es lo más preocupante del régimen regulatorio impuesto durante el año pasado. Lo que una vez fuimos libres de hacer, ahora se nos debe permitir hacer. El estado no solo ha invadido el dominio de las libertades civiles, lo ha colonizado por completo. El ciudadano se ha transformado en un pupilo del estado. Sus libertades son ahora permisos del estado. Como señaló el abogado de derechos humanos Adam Wagner, el secretario de salud Matt Hancock era muy consciente de que esto estaba sucediendo justo al comienzo del encierro, cuando describióel nuevo régimen regulatorio a los miembros del gabinete como “napoleónico” – porque invirtió el principio habitual de la ley inglesa: que todo lo que no está explícitamente prohibido está permitido. En el encierro, dijo, “a la gente se le prohibiría hacer cualquier cosa a menos que la legislación dijera, en términos, que pueden hacerlo”.

Esta inversión, que transformó la relación entre los ciudadanos y el estado, ha seguido informando el desarrollo futuro del régimen regulatorio. Por eso, a medida que se ha ido desarrollando, se ha vuelto más complicado, no menos. Las regulaciones del primer encierro tenían 11 páginas, señalaWagner. Los de su versión actual de Nivel 4 tienen 120 páginas. Hay más advertencias, más excepciones, más resultados microgestionados. Porque nuestra libertad de hacer X o Y ahora se define como algo que el estado debe permitirnos expresamente y específicamente hacer. Esto explica por qué, paradójicamente, cuanto más se alivian las restricciones, más extenso y complicado se vuelve el régimen regulatorio. Esto se debe a que el estado trata rutinariamente nuestras libertades cotidianas como actividades que ahora tiene que autorizar. Por tanto, la flexibilización de las regulaciones implica una expansión de las regulaciones.

No es que uno pueda protestar contra estas restricciones. Al menos no sin violarlos. Hasta septiembre del año pasado, la protesta estaba implícitamente limitada por las regulaciones sobre la mezcla y las reuniones en el hogar, dejando de lado las protestas de Black Lives Matter. Luego se introdujo una exención para el derecho a protestar (hasta que se eliminó en noviembre). Pero, incluso entonces, aquellos que protestaban expresamente por las regulaciones del encierro seguían siendo objeto de un duro trato policial, como descubrieron los que participaron en la marcha Save Our Rights el 26 de septiembre. La policía despejó la Plaza del Parlamento con porras, hiriendo a 20 manifestantes en el proceso y arrestando a más de 30 más.

Sin embargo, a pesar de lo opresivas que han sido las regulaciones de bloqueo y envalentonadas como se han vuelto las fuerzas estatales, ahora hay algo más claro. La gama de regulaciones en expansión y mutación, combinada con la Ley de Coronavirus y una tendencia ministerial a emitir directrices como si fuera una ley, no solo ha sembrado confusión entre quienes hacen cumplir la ley ; también les ha llevado a aplicar medidas que no son ley.

Increíblemente, hasta febrero, todos y cada uno de los 246 enjuiciamientos iniciados bajo la Ley de Coronavirus son ilegales . Y en septiembre, el Comité Conjunto de Derechos Humanos reveló que el seis por ciento de los muchos más cargos presentados contra personas sobre la base de las regulaciones de encierro también resultaron ser ilegales.

Agentes de policía en Parliament Square Garden, 14 de marzo de 2021.
Agentes de policía en Parliament Square Garden, 14 de marzo de 2021.

La JCHR atribuye esto a la tendencia del gobierno a combinar las leyes y la mera orientación en las comunicaciones públicas, y la redacción a menudo ambigua de las regulaciones. Las regulaciones de la regla de los seis introducidas en septiembre, por ejemplo, prohibieron la ‘mezcla’ de hogares en grandes reuniones. Incluso la secretaria del Interior, Priti Patel, no estaba segura de lo que podría implicar exactamente una mezcla ilegal.

Pero indica un problema más profundo con un régimen regulatorio cada vez más complejo que se ha librado del escrutinio necesario. No solo es confuso y, a menudo, no está completamente pensado, sino que también tiende a socavar el propio estado de derecho. Todavía crea las condiciones para gobernar; después de todo, hay una apariencia de ley que hacer cumplir. Pero las regulaciones son tan complicadas y tan vagas, y los mensajes tan confusos, que, como dice Wagner, son “imposibles de digerir para alguien que no sea abogado (incluida la policía)”. Y el resultado es a menudo un gobierno sin ley, un gobierno arbitrario. Significa que el incumplimiento de las regulaciones depende del policía con el que se encuentre.

Entonces, tenemos un gobierno que dictamina, principalmente, por decreto; un vasto régimen regulatorio que estrangula lo que queda de libertad; y un aparato de aplicación de la ley que participa, en algunos puntos, en un gobierno arbitrario.

Hay muchos que restarán importancia a este vasto y sin precedentes asalto a nuestra más básica de las libertades. Dirán que era necesario hacer frente a la amenaza que representaba Covid. Y así, argumentan, una vez que pase la emergencia, estos poderes de emergencia cesarán.

Pero no es tan simple. Para empezar, los poderes en sí mismos, consagrados en la Ley de Coronavirus y el vasto edificio regulador construido sobre la base de la Ley de Salud Pública, nos colgarán del cuello por un tiempo. Es posible que hayan sido formulados con el propósito específico de abordar Covid, pero no se agotarán. Los gobiernos siempre pueden encontrar un nuevo uso para las viejas leyes. Como hicieron con las regulaciones emitidas durante la Segunda Guerra Mundial, que exigían que los ciudadanos ‘se pusieran, sus servicios y sus propiedades a disposición de Su Majestad’. Estos, increíblemente, se renovaron anualmente hasta 1964. Las Leyes de Terrorismo de 2000 y 2006, como señala Lord Sumption, ya no se limitan a combatir el terrorismo. Han apuntalado la expansión de los poderes de la policía para detener y registrar, y permitió al gobierno congelar los activos de los bancos islandeses para proteger a sus depositantes del Reino Unido. Por lo tanto, no es difícil imaginar que los poderes estatales utilizados en este momento para abordar una supuesta amenaza existencial se reutilicen para abordar otra. Después de todo, hay suficientes para todos en esta época más apocalíptica, desde la próxima pandemia hasta el cambio climático.

Pero los problemas son más profundos. El asalto legal a la libertad conduce y refuerza su devaluación cultural. Lo que se hubiera considerado una incursión inaceptable en nuestras libertades antes de la imposición del régimen de cierre se vuelve demasiado aceptable durante y después de él. El proyecto de ley de policía y crimen del gobierno , que actualmente se está incorporando a los libros de estatutos, es un ejemplo de ello. Hará permanentes las restricciones de facto al derecho a protestar establecidas bajo las regulaciones de bloqueo. En condiciones autoritarias, incluso las medidas más draconianas pueden parecer sensatas.

Quizás lo más preocupante es la medida en que nuestra concepción de la libertad se ha transformado por la fuerza bajo el régimen regulatorio del bloqueo. Realmente ha comenzado a volverse napoleónico. Somos libres cuando el estado determina que somos libres. Las libertades civiles se están transformando en permisos estatales. La libertad del estado se está transformando en el permiso del estado. Después de todo, ¿qué son los ‘pasaportes de vacunas’ si no los formularios de permiso?

Contraatacar no será fácil. La oposición oficial no ha demostrado nada de eso, defendiendo el encierro y la regulación más amplia de todos los aspectos de la vida social, con más celo que los conservadores. Y en esto, lamentablemente, el laborismo simplemente refleja la actitud de su electorado en la izquierda de la clase media en general, que ve cada vez más la libertad con sospecha, si no abiertamente con animosidad. Prefiere apostar por el Estado, como instrumento de “iluminación” coercitiva. De hecho, su política de identidad, en la que hace campaña para que el estado ‘reconozca’ y ‘proteja’ legalmente a ciertos grupos de identidad, es la política de una izquierda que se identifica completamente con el poder estatal.

Estas no son observaciones nuevas. Pero sí ayudan a explicar por qué la nueva izquierda identitaria ha traicionado la libertad con tanto entusiasmo como la vieja derecha del orden público durante la pandemia. Sus miembros ven el poder estatal como su poder. Creen que está de su lado. Para desplegarse contra aquellos con los que no están de acuerdo. Es por eso que solo se dieron cuenta de la amenaza a las libertades civiles cuando las autoridades, invocando las regulaciones de Covid, se volcaron en una causa que apoyaban, en la forma de la vigilia en Clapham Common.

Pero entonces así es como perdemos nuestra libertad. No porque nos lo hayan quitado los tiranos. Pero porque demasiados están dispuestos a regalarlo.

 

Fuente: Claveteado

27
Mar
21

Desde el Reino Unido: La hibernación de la democracia

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Photo by Trang Pham on Pexels.com

Un año de encierro ha tenido consecuencias nefastas para la libertad y la vida pública.

Brendan O'Neill

BRENDAN O’NEILL
EDITOR DE CLAVETEADO

 

Desde hace un año vivimos uno de los hechos más extraordinarios de los tiempos modernos: la hibernación de la democracia. La suspensión de la vida pública. El aplazamiento de la política en sí. Esta ha sido la consecuencia más terrible del bloqueo. Hemos sido testigos de la subcontratación de la toma de decisiones a actores no políticos, la desaparición de la oposición política y el debate político, y el desmantelamiento de la propia opinión pública. Quédate en casa, mira las noticias de las actualizaciones de Covid y no respires, y mucho menos hables con otra alma humana. Esa ha sido la instrucción para las demostraciones durante el año pasado. Es probable que el impacto de todo esto en el espíritu y la práctica de la democracia sea duradero.

Hoy es el primer aniversario de la imposición del bloqueo en el Reino Unido. Hoy fue hace un año que Boris Johnson, habiendo inicialmente irritado la idea de imponer un cierre de la sociedad al estilo de China o Italia, se dirigió solemnemente a la nación y dijo: ‘Quédese en casa’. Nos dijeron que duraría tres o cuatro semanas. Se trataba simplemente de “aplanar la curva” y evitar que el NHS se sintiera abrumado. Pronto saldríamos de eso y seguiríamos viviendo con relativa normalidad. Qué ingenuos fuimos al creer eso. Hoy, en este infeliz cumpleaños, estamos nuevamente encerrados, el tercero, y los expertos en salud pública nos dicen que algunas restricciones sociales podrían durar años . Un cierre de tres semanas se ha convertido en una pesadilla interminable.

¿Cómo pasó esto? No es, como insisten algunas personas, una conspiración. Los funcionarios del gobierno no tramaron esta severa suspensión de nuestras libertades. No se frotan las manos con alegría por haber finalmente hecho dóciles a las masas y hacerse todopoderosas (aunque ciertamente es el caso de que los oportunistas burocráticos han espiado en esta crisis una oportunidad para impulsar sus causas favoritas del estado niñera, ya sea que se trate de sobre la obesidad, los males de beber en pubs o el ‘fastidio’ de las protestas políticas). Y el bloqueo tampoco es obra de las grandes farmacéuticas o de corporaciones cobardes desesperadas por inyectar sus drogas (¿y microchips?) En las ratas de laboratorio de la humanidad. Estos intentos de descubrir la trama detrás de nuestra situación pueden terminar confundiendo el tema y, en algunos casos, pueden despertar el pensamiento conspirativo.

No, la verdad mucho más inquietante detrás del año pasado de democracia suspendida y libertad suspendida es que nadie ha estado realmente en el asiento del conductor. Más bien, la crisis de Covid-19, la llegada de este virus nuevo y amenazante, se fusionó con las tendencias preexistentes de miedo, apocalipticismo y duda en la sabiduría de la gente común para crear una reacción al virus que fue extremadamente inútil. En lugar de analizar con frialdad el probable impacto de Covid, las élites lo describieron como una amenaza para todos. En lugar de impulsar al público en un esfuerzo nacional masivo para mantener a los vulnerables a salvo y mantener la economía y la sociedad en movimiento, las élites desmantelaron al público, nos obligaron a arrestarnos en casa e insistieron en que nuestro papel era ser pasivo, atomizado y obediente. En lugar de garantizar que el debate democrático pueda continuar y prosperar, en esta era en la que se estaban haciendo propuestas políticas sin precedentes, las élites pusieron la política en suspensión criónica. Cuando necesitábamos la libertad política de discusión y disentimiento más de lo que tenemos en cualquier momento en la memoria viva, nos fue arrebatada.

Todas estas cosas no fueron producto de Covid en sí mismo, que es solo un virus, o de algún plan cuidadosamente elaborado por políticos intrigantes, la mayoría de los cuales no podrían organizar un cabreo en una cervecería, sino más bien de la pre -Culturas coviditas del miedo y el antiliberalismo. De la tendencia contemporánea a ver cada crisis como un apocalipsis. De la tendencia a sacralizar la seguridad – del riesgo, la enfermedad, incluso de las palabras ‘ofensivas’ de otras personas – por encima de todo lo demás. De la forma en Cavalier en el que la libertad de la disidencia es tratada como una mercancía negociable, y en el que la democraciase habla de labios para afuera, pero no se trata como algo serio, no se entiende como la mejor manera de tomar decisiones y dar forma al futuro. La sombría llegada de Covid se mezcló con estas tendencias regresivas para dar lugar a la moratoria más flagrante y sostenida sobre la libertad y la democracia que cualquier persona viva en el Reino Unido pueda recordar.

La democracia se vio obligada a entrar en hibernación, una situación sin precedentes. Nuestra nación y nuestras vidas se convirtieron en propiedad no de un debate público libre y comprometido, sino de una clase experta de científicos y funcionarios de salud pública a quienes se encomendaron todas las decisiones importantes. El Parlamento se suspendió temporalmente. Incluso cuando regresó, no sometió la suspensión de la vida pública a ningún escrutinio real y significativo. Todos los demás problemas que no sean Covid-19 fueron expulsados ​​del ámbito público. Incluso la discusión sobre las consecuencias económicas y sociales del encierro quedó en silencio. “¿Te preocupas más por la economía que por tu propia abuela?” Y nosotros, el pueblo, pasamos de ciudadanos democráticos a receptores de instrucción; de actores públicos libres a potenciales transmisores de enfermedades que deben ser controladas y castigadas;

El impacto de la hibernación de la democracia ha sido espantoso. El derecho de la gente común a discutir y decidir la mejor manera de lidiar con las amenazas a la sociedad se ha visto dañado posiblemente sin posibilidad de reparación. La libertad de organizarse políticamente y hacer que nuestros gobernantes rindan cuentas se limitó, y podría permanecer así: atestigüe el deseo del gobierno de extender la prohibición del año pasado de las protestas públicas a través de nuevas leyes.eso restringiría severamente nuestro derecho a reunirnos en público. Y el correctivo del sentido común, de la sabiduría de la multitud, no ha tenido ninguna influencia en la crisis de Covid. Es esto más que cualquier otra cosa, esta suspensión de la influencia racional y estabilizadora de las masas, lo que ha permitido a las élites aisladas e icteriales comportarse de una manera cada vez más regresiva y lo que ha permitido que el pensamiento conspirativo se propague sin control.

Hemos sido testigos de lo que sucede cuando se suspende la democracia. El miedo se intensifica, la pasividad se afianza, la libertad se desmorona de manera desenfrenada, la clase política se comporta de manera precipitada y una nube de fatalidad desciende sobre el país a medida que más personas comienzan a preguntarse: ‘¿Qué está pasando? ¿Cuando terminará?’ Una de las cosas más frustrantes para aquellos de nosotros que hemos expresado su desacuerdo sobre la hibernación de la democracia es que se nos acusa de querer dejar que Covid destroce a la población. Simplemente no nos importa. Disparates. Muchos de nosotros reconocimos la necesidad de restricciones, de cambios en el comportamiento diario durante los picos de este virus amenazante. Pero lo que hemos argumentado es que matar la democracia para combatir un virus es una “cura” que es mucho peor que la enfermedad. Su impacto durará mucho más que el de Covid.

En tiempos de crisis, la democracia y la libertad se vuelven más importantes, no menos. Suspender la vida pública en respuesta a una amenaza pública es enviar el mensaje de que la democracia es solo para tiempos normales. Esa democracia es un lujo solo para los buenos tiempos. Cuando las cosas se ponen difíciles, cuando la vida se pone difícil, la democracia debe detenerse y la gente pequeña debe quedarse en casa y callarse. Deje todo a los expertos, a las personas que son más inteligentes que usted. Esta fue la peor respuesta imaginable para Covid-19. Necesitamos tantas cuentas con el año pasado. La clave debe estar en la idea repugnante de que la gente común no tiene nada de valor que decir o contribuir en tiempos de crisis; que la democracia es un mero barniz que ocasionalmente puede borrarse, en lugar de ser el elemento vital de cualquier sociedad que realmente quiera seguir siendo racional, libre y buena.

Fuente: Claveteado

27
Mar
21

Suecia: más libertad, menos muerte

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Suecia tuvo un aumento menor en la mortalidad que la mayor parte de Europa el año pasado

Suecia ha evitado los bloqueos estrictos en respuesta a Covid. Y ahora, nuevos datos muestran que sufrió un aumento menor en la mortalidad general el año pasado que la mayoría de los demás países europeos.

Los datos de Eurostat, compilados por Reuters, muestran que en 2020 la mortalidad general de Suecia aumentó un 7,7%. En España y Bélgica, que tuvieron algunos de los bloqueos más duros de Europa, la mortalidad general aumentó en un 18,1% y un 16,2%, respectivamente. Suecia ocupó el puesto 18 en términos de aumento de la mortalidad de los 26 países considerados.

Todo esto a pesar de que Suecia se ha mantenido abierta en gran medida. En diciembre de 2020, Suecia promulgó las medidas Covid más duras del año: cerrar escuelas para mayores de 16 años y limitar los horarios de apertura de bares y restaurantes. Pero incluso esto palidece en comparación con las restricciones que se encuentran en otras partes de Europa .

Anders Tegnell, epidemiólogo estatal de Suecia, dijo a Reuters: ‘Creo que la gente probablemente pensará con mucho cuidado sobre estos cierres totales, lo buenos que fueron en realidad … Es posible que hayan tenido un efecto a corto plazo, pero cuando lo miras a lo largo de la pandemia , te vuelves más y más dudoso ‘.

Los suecos no solo han sido más libres que la mayoría de los europeos durante la pandemia, sino que a su economía también le ha ido mejor. El mes pasado se estimó que el PIB de Suecia era un 2,6 por ciento más bajo en el cuarto trimestre de 2020 que el año anterior; para la UE en su conjunto, la caída fue del 4,8 por ciento.

El enfoque moderado de Suecia ha expuesto el mito clave del bloqueo: que las libertades fundamentales se pueden intercambiar para reducir la mortalidad. ¿Quién podría argumentar con más libertad y menos muertes?

Fuente: Claveteado

24
Mar
21

Onfray y el pensamiento mágico de Freud/ Eduardo Schele —

A través de un minucioso estudio sobre la obra y correspondencia de Freud, el filósofo francés Michel Onfray se propone desmantelar la supuesta solidez y cientificidad del  psicoanálisis, al destacar cómo este falsificó resultados, inventó pacientes e hizo pasar por propias tesis de otros autores, tales como la del inconsciente, derivada de lecturas no reconocidas […]

Onfray y el pensamiento mágico de Freud/ Eduardo Schele —
22
Mar
21

Desde Argentina: Comentado las fallas de la política anti Covid 19

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A propósito del artículo del diario La Prensa; Un año de covid-19: los 5 principales errores

a) {Una niña llora en el recreo del colegio. Al intentar abrir la bolsa donde llevaba sus galletitas, se le desparramaron todas por el piso y se quedó sin nada para comer. Enseguida, una de sus amigas se acerca y para consolarla le ofrece de las suyas. Pero justo cuando le extiende su tupper para que se sirva, una maestra las interrumpe: “Chicas, no se pueden compartir los refrigerios”. Queda claro que el compañerismo y la amistad están en riesgo en el actual contexto “pandémico”.}
Pues, la maestra condicionada por el narcisista paranoico poder global (patriarcal) con el criminal concurso de la corporación medica estatal y privada produce, en el infantil escolar flagelado con el inútil y peligroso barbijo, una historia evolutiva harto complicada, en cuya trayectoria varían más de una vez casi todos los elementos de su relación con el mismo su objeto, su contenido y su significado. Esta primera fase, en el proceso de flagelación sobre el infante escolar con su inútil y peligroso barbijo, que impone la maestra condicionada por el narcisista paranoico poder global (patriarcal), éste lo transfiere al núcleo familiar, es decir; el núcleo familiar flagela al infante, pues no impide el uso del inútil y peligroso barbijo. Esta criminal  imposición flagelante sobre el infante escolar significa una negación de cariño y una humillación. En este proceso de adoctrinamiento en las conductas, criminalmente se impone sobre lo infantil con este elemento, un fin preciso violento psicológicamente en la conciencia del infante. Esta emergencia en el período escolar, posee características implicadas en la flagelación; impresión que acompañará irreversiblemente en el resto de la vida. El infante está así, sometido a un maltrato o castigo, dónde su no cumplimiento fija en su preconsciente vergüenza y culpabilidad facilitando el acceso a su inconsciente. En el período escolar esta criminal imposición es asistida, entre los mismos, como un real castigo, que les resulta intolerable acompañándolos en las más refinadas fantasías de años ulteriores, constituyendo requisito necesario para no recibir ningún daño, que asegura el total sometimiento de las próximas generaciones con esta manipulación psicológica emergida en temprana edad, que persistirá en la vida adulta como aberraciones a tales impresiones infantiles.
En marzo de 2020 entré en un sueño donde lo social, en que me desarrollé como persona, se convertía en un lugar de desolación en que debía estar confinado, en un cierre total de toda actividad; en un limitado radio de poder salir a la calle, apreciar negocios, comercios de todo tipo y orden cerrados; parálisis de toda construcción, bancos cerrados, escuelas; en síntesis, todo con excepción de comestibles y farmacias. Con el paso del tiempo se incrementa la imposición de mantener entre una persona y otra una distancia no permitiendo contacto físico alguno, aun entre familiares separando padres de hijos y nietos, apartados totalmente cubriendo nariz y boca sobre el rostro. En este despertar angustioso y con gran temor observo que, a partir de marzo de 2020, se ha destruido totalmente lo comercial permaneciendo los centros comerciales, prácticamente en su totalidad con locales cerrados y abandonados, incluso en zonas barriales y residenciales. Un panorama que en este año 2021 se agudiza en cualquiera de las actividades restringidas incluida la parcial activad en las escuelas, sometiendo a los infantes con esta suma de imposiciones. Personas que se miran unos a otros con una mezcla de desconfianza y hostilidad, lavándose compulsiva y constantemente manos, brazos, etc., también rociando sus cuerpos con alcohol haciéndolo sobre todo objeto cercano mesa, silla, utensilios, etc. En esta nebulosa en que me han instalado no reconozco a las personas que antes de marzo de 2020 mantenían una relación con mi persona y estoy despertando con angustia y un gran temor en una realidad en que no me es posible integrarme, donde todas las personas usan un cubre nariz y boca, que me obligan a usar también a mí, observando rostros tapados que muestran unos ojos desorbitados.

Osvaldo Buscaya

En este despertar a una realidad en que no me es posible integrarme
Buenos Aires
Argentina
22/3/2021
19
Mar
21

Dijeron que las cosas serían mucho peores en los estados sin confinamientos. Estaban equivocados.

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Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

Como casi todos los estados de EEUU, Georgia impuso una orden de permanencia en marzo de 2020 en respuesta a las demandas de los funcionarios de salud pública que afirmaban que una orden de permanencia disminuiría el total de muertes por covid-19.

Pero, a diferencia de la mayoría de los estados, Georgia puso fin a su orden de permanencia en casa después de sólo 5 semanas, y procedió a rebajar otras restricciones rápidamente.

Los medios de comunicación tradicionales respondieron con una furiosa oposición. Por ejemplo, un artículo de The Atlantic declaraba que el fin del encierro en Georgia era un «experimento de sacrificio humano». The Guardian citaba con aprobación a un georgiano que insistía en que el fin de la orden de encierro era «imprudente, prematura y peligrosa».

Unas semanas más tarde, otros estados empezaron a poner fin a sus órdenes de permanencia en el hogar y a acabar también con otras restricciones. Florida fue el mayor de estos estados.

Poco después, el Daily Beast declaraba que la reducción de las restricciones en Georgia y Florida era «aterradoramente prematuras» y citaba a un experto que insistía en que «si se levanta la restricción demasiado pronto, vendrá una segunda oleada, y el daño será sustancial tanto médica como económicamente. No queremos tirar por la borda los sacrificios que hemos hecho durante semanas».

Toda esta hipérbole sobre el sacrificio humano y la imprudencia nos lleva a la conclusión de que los estados que terminaron los encierros rápidamente deben haber experimentado un número mucho peor de muertes por covid que los estados que mantuvieron los encierros durante más tiempo. De hecho, en lo que respecta a los confinamientos, se nos dijo que cuanto más tiempo, mejor. Lo ideal sería que los confinamientos no se relajaran en absoluto hasta que todo el mundo pudiera ser vacunado.

Pero las cosas no han salido así. Los expertos se han afanado en buscar explicaciones a este hecho, pero lo cierto es que algunos de los estados más estrictos (por ejemplo, Nueva York y Massachusetts) registran tasas de mortalidad por covid mucho más elevadas que los estados «imprudentes», como Georgia y Florida.

Además, con poco que mostrar por sus confinamientos en términos de «salud pública», estos estados con confinamientos extremos también tienen algunas de las peores tasas de desempleo. Esto ocurre a pesar de que los expertos insisten en que la no imposición de confinamientos condenaría a la economía de un estado a un posterior desastre económico.

Las comparaciones entre estados no ayudan a la narrativa del confinamiento

Un año después del inicio de la orden de permanencia, incluso los medios de comunicación habituales se ven obligados a reconocer que los resultados no son los previstos. The Associated Press informó a principios de esta semana:

Tanto California como Florida tienen una tasa de casos de COVID-19 de alrededor de 8.900 por cada 100.000 residentes desde que comenzó la pandemia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades federales. Y ambos se sitúan en la mitad de los estados en cuanto a tasas de mortalidad por COVID-19: Florida ocupaba el puesto 27 hasta el viernes; California, el 28.

Connecticut y Dakota del Sur son otro ejemplo. Ambos se encuentran entre los 10 peores estados en cuanto a tasas de mortalidad por COVID-19. Sin embargo, el gobernador de Connecticut, el demócrata Ned Lamont, impuso numerosas restricciones en todo el estado durante el año pasado después de un aumento temprano de las muertes, mientras que la gobernadora de Dakota del Sur, la republicana Kristi Noem, no emitió ningún mandato cuando las muertes por el virus se dispararon en el otoño. …

Al igual que Florida, Missouri no tenía un mandato de uso de mascarilla en todo el estado, acabó con las restricciones comerciales el pasado mes de junio y tiene una tasa de mortalidad acumulada por COVID-19 similar a la de California.

Incluso el LA Times se vio obligado a admitir esta realidad, aunque el Times insistió en que si se tienen en cuenta los mayores niveles de pobreza y «hacinamiento» en California -traducción: California es un asqueroso caldo de cultivo para la enfermedad-California debería haber tenido tasas mucho peores que Florida en cuanto a muertes de covid. Así, el Times concluye que «California controló mejor el virus».

El Times continúa señalando el hecho de que la tasa de mortalidad por covid de Florida, aunque similar, es sin embargo un seis por ciento más alta que la de California, y esto se traduce en 3.000 muertes que presumiblemente no habrían ocurrido si Florida hubiera adoptado normas de cierre similares a las de California.

Pero las cifras no son tan favorables a los confinamientos si utilizamos el método del Times para hacer otras comparaciones. Por ejemplo, la tasa total de muertes por millón de Nueva York es un 67% mayor que la de Florida. Traducido a números brutos, eso significa que si Florida fuera como Nueva York, Florida habría experimentado 54.000 muertes en lugar de las 33.000 que el CDC atribuye ahora al covid en Florida. (Los resultados de Nueva Jersey son incluso peores que los de Nueva York).

Del mismo modo, si Florida fuera como Massachusetts en sus resultados, Florida habría experimentado un 54% más de muertes.

Además, si el Times va a afirmar que el hacinamiento se traduce en más muertes en California, también podríamos señalar que Florida sale peor parada que California en términos de edad media y mayor incidencia de la obesidad. Sin embargo, sabemos que la edad avanzada y la obesidad son factores importantes en las hospitalizaciones y muertes por covid. De acuerdo con estas medidas, Florida debería estar entre los puntos calientes del país en cuanto a muertes por covid.

(Según los CDC, Florida y Nueva York están igualados en términos de obesidad, Florida tiene más obesidad que Massachusetts y Florida tiene la edad media más alta de todos ellos).

¿Y qué hay de Georgia, ese experimento de sacrificio humano? Bueno, el CDC informa que la tasa total de muertes por millón en Georgia es de 1.720. Eso es peor que la tasa de California de 1.400, pero Georgia sigue siendo mucho mejor que Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts que tienen tasas de 2.530, 2.690 y 2.400, respectivamente.

¿Y los resultados económicos?

Mientras tanto, es probable que las economías de Florida y Georgia hayan sufrido menos. Aunque el Daily Beast aseguraba que el «daño será sustancial tanto médica como económicamente» si un estado pone fin a los confinamientos «demasiado pronto», ahora nos encontramos con que las tasas de desempleo en Florida y Georgia son del 4,8 y 5,1, respectivamente.

En California, el panorama es bastante diferente, ya que la tasa de desempleo se sitúa en el 9%. A Nueva York no le va mucho mejor, con una tasa de desempleo del 8,8%. Nueva Jersey se sitúa en el 7,9%.

En otras palabras, las funestas predicciones en torno a los estados que primero cancelaron las órdenes de permanencia en casa han sido espectacularmente erróneas. Muchos entusiastas del cierre patronal harán ahora lo mismo que hizo el LA Times: discutir sobre las pequeñas diferencias entre Florida y California para demostrar que California lo hizo un poco mejor. Nueva York, por supuesto, será completamente ignorada.

Como admitió un médico de la US San Francisco: «Cabía esperar que a las Floridas del mundo les fuera tremendamente peor que a las Californias del mundo…» Se suponía que lugares como Florida y Georgia se verían desbordados por un absoluto tsunami de muerte si eran «imprudentes» a la hora de acabar con las restricciones al covid. Eso no ha ocurrido.

Autor:

Póngase en contacto con Ryan McMaken

Ryan McMaken ( @ryanmcmaken ) es editor senior del Instituto Mises. Envíele sus envíos de artículos para  Mises Wire y The Austrian , pero primero lea las pautas del artículo . Ryan tiene títulos en economía y ciencias políticas de la Universidad de Colorado y fue economista de vivienda para el estado de Colorado. Es el autor de Commie Cowboys: The Bourgeoisie and the Nation-State in the Western Genre .

Tomado de Mises.org

19
Mar
21

Según el Coronavirus Resource Center de la Universidad Johns Hopkins, Taiwán registra 998 casos de Covid-19 y10 muertos

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Taiwan: Photo by Kai-Chieh Chan on Pexels.com

Apuntes del editor: Taiwán, chips, democracia y supremacía

 

La historia de Taiwán no es apacible. Desde la irrupción de las potencias europeas en el siglo XVII a la “colonización” china, pasando por la conquista japonesa a raíz de la guerra sino-japonesa y su incorporación (a perpetuidad…) a Japón en 1895, la antigua isla de Formosa (como la denominaron los portugueses) ha sido objeto permanente de disputa.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Taiwán pasó a control de China, en medio de una larga guerra civil que culminó con la victoria del ejército comunista sobre los nacionalistas del Kuomingtan, obligados a replegarse a la isla, mientras en el continente se fundaba la República Popular China en 1949.
Durante dos décadas, Taiwán fue la sede del gobierno nacionalista de Chang Kai Check, quien reivindicó la legitimidad de representar a toda China, siendo reconocido por la mayor parte de la comunidad internacional, y ocupando un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Tal legitimidad nunca fue aceptada por la República Popular, que considera a Taiwán parte esencial de “una sola China” y ha expresado que jamás aceptará su independencia.
Todo cambia en los setenta, cuando EEUU, bajo la presidencia de Richard Nixon, reconoce a la República Popular como la representante del pueblo chino, incluyendo su entrada en el Consejo de Seguridad en sustitución de Taiwán. El reconocimiento internacional de la República Popular deja a Taiwán en una situación paradójica: no reconocido en términos diplomáticos y, al mismo tiempo, protegido por EEUU, con compromisos bilaterales explícitos.
En la gran pugna por la hegemonía que libran, en todos los frentes, China y EEUU, el estrecho de Taiwán es un punto caliente. Si en algún lugar puede empezar una guerra entre las dos potencias, es ahí.
Taiwán se ha convertido en pieza clave también en el terreno de la pugna tecnológica. A través de una inteligente política y de una apuesta productiva muy exitosa, Taiwán es hoy, junto con Corea del Sur y Japón, el gran productor mundial de microchips (semiconductores o circuitos integrados), imprescindibles para el desarrollo de la economía digital en todos los ámbitos.
Reflexiono sobre esto en “Taiwán: chips, democracia y supremacía”.
ALGUNAS COSAS QUE HE LEÍDO
Semiconductors and the U.S.-China Innovation Race, Foreign Policy
American Support for Taiwan Must Be Unambiguous, Richard Haass y David Sacks, Foreign Affairs
Is Taiwan a Ticking Time Bomb in the Semiconductor Supply Chain? The Diplomat
There’s a Chip Shortage: And TSMC Holds All The Cards, Stephen McBride, Fortune
A VISTA DE GRÁFICO
Solo el 6% de los semiconductores utilizados por las compañías chinas en 2020 fueron Made in China. A la tensión política tradicional entre Taipéi y Pekín se añade la tensión tecnológica derivada de la dependencia china de los chips taiwaneses. La centralidad de Taiwán en el mercado mundial de semiconductores está posibilitando, además, que la isla estreche relaciones con Washington, Tokio y Berlín. Y ello pese a que Alemania evita cualquier reconocimiento político de Taiwán para no ofender a China.
HE VISTO
Siempre es buen momento para ver alguna de las películas del realizador taiwanés Ang Lee, capaz de transitar de las artes marciales al cine de autor intimista o a las produciones de Hollywood. En este entrevista en “A life in Pictures”, Lee repasa su filmografía y su peculiar biografía.
Según el Coronavirus Resource Center de la Universidad Johns Hopkins, Taiwán registra 998 casos de Covid-19 y10 muertos.
Volvemos en dos semanas,
Josep
@joseppiquecamps
Josep Piqué joseppique.es

 




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