Archivo para 28 mayo 2021

28
May
21

España-Marruecos, ¿condenados a entenderse?

Por Josep Piqué

28 de mayo de 2021

Se dice que, en pleno franquismo, Hassan II le dijo al entonces embajador español en Rabat, Manuel Aznar, que ambos países “estábamos condenados a entendernos”. La frase se ha convertido en un tópico habitual al tratar la relación bilateral. Pero, recurrentemente, se suceden incidentes y crisis diplomáticas que ponen en duda la veracidad del aserto.

La verdad es que los sucesivos gobiernos españoles, a pesar de los desencuentros, han intentado que los eventuales contenciosos que han ido surgiendo se pudieran abordar desde un contexto más amplio, derivado de una creciente interdependencia de intereses que facilitara la gestión de los diferendos existentes. Y el resultado no es menor: España es el principal socio comercial, empresarial, de cooperación e inversor en Marruecos (visto en su conjunto), desplazando la posición que tradicionalmente tenía Francia. El turismo español es creciente y la comunidad marroquí en España supera las 800.000 personas, de manera que a esos intercambios de contenido económico se añaden los de carácter humano, como corresponde a países vecinos, condenados a ello –eso sí– por la geografía.

Por otra parte, Marruecos tiene un “proyecto nacional” compartido –mucho más allá de la voluntad del Rey o de sus élites gobernantes– que incluye la soberanía de iure sobre el Sáhara, que supere la de facto, que ya posee. España lo sabe. Pero sabe también que ese proyecto nacional incluye a Ceuta y Melilla (y, eventualmente, las Islas Canarias). España, por consiguiente, no puede ceder en su integridad territorial y en la naturaleza española y europea de Ceuta y Melilla.

Ambas naciones comparten demasiadas cosas para no entender esas pautas. Y eso es cada vez más, también, un tema europeo. Cuando Marruecos ha querido circunscribir el último conflicto al ámbito bilateral se ha topado con la posición inequívoca (incluida Francia) de la UE, apoyando la posición española sin fisuras. El peor error, no obstante, ha sido no entender que las circunstancias nada tienen que ver con la exitosa Marcha Verde organizada por Hassan II, en 1975.

El uso de jóvenes –e incluso bebés– como instrumento de presión sobre Ceuta, ha sido peor que un crimen. Ha sido un descomunal error que deslegitima de entrada cualquier posición. Ningún país como España puede ceder a un evidente desafío en forma de chantaje como el producido.

No estamos, pues, condenados a entendernos, como decía Hassan II. Pero el arte de la diplomacia y la política es hacer posible lo que sea mejor para todos. Y lo mejor es, sin duda, entendernos. Sin amenazas ni chantajes.

Reflexiono sobre esto en “Marruecos: ¿condenados a entendernos?”

ALGUNAS COSAS QUE HE LEÍDO

Free to choose: A new plan for peace in Western Sahara, Hugh Lovatt y Jacob Mundy, ECFR

Tropezando con la geopolítica, Irene Fernández-Molina, Política Exterior

Israel, Marruecos y los conflictos irresolubles, Marina Ottaway, Afkar-Ideas

¿Puede un tuit de Trump contribuir a desbloquear el estancamiento? Haizam Amirah Fernández e Isabelle Werenfeis, Real Instituto Elcano

LA ESCALA DE LOS MAPAS

El mar Mediterráneo fue durante siglos escenario de piratas de distinto origen. Durante la Edad Media, los corsarios eran principalmente catalanes, castellanos y genoveses. Sin embargo, entre el siglo XVI y el XIX los piratas de Berbería, expertos marinos procedentes del norte de África, tomaron el control desde el frente atlántico de Marruecos hasta Egipto, dando nacimiento a lo que se denomina “costa berberisca”.

PARA LEER

La franco-marroquí Leila Slimani abre con El país de los otros una trilogía familiar en la que disecciona la relación entre Marruecos y Francia. La saga comienza con sus abuelos en el Marruecos anterior a la independencia. Militares, colonos y población autóctona; racismo y mestizaje; covivencia y odio. Nada como la literatura para contar y entender la historia a través de lo particular.

Con el mundo algo más recompuesto por la mitigación de la pandemia, el origen del Covid-19 es aún la pregunta sin resolver. Científicos de distintos países siguen sin descartar la hipótesis de un error de seguridad en uno de los centros de investigación sobre coronavirus en Wuhan. Esta semana Joe Biden ha ordenado a sus servicios de inteligencia una nueva investigación cuyo punto de partida es que todas las hipótesis están abiertas. En 90 días debe presentar los resultados.

Volvemos en dos semanas,

Josep

@joseppiquecamps

joseppique.es

25
May
21

El liberalismo enferma de coronavirus — El Hombre de Cuba Nuestra

Antonini de Jiménez, es un youtubero nacido en Andalucía que suele aparece en sus videos disfrazado de chico marginal. Pero no se confunda, es una técnica para llamar la atención de los milenials. El andaluz, es también Doctor en Economía, profesor de Universidad en Pereira (Colombia) y filósofo autodidacta, enamorado del autor que menos […]

El liberalismo enferma de coronavirus — El Hombre de Cuba Nuestra
22
May
21

La lucha contra el bonapartismo y las dictaduras en Centroamérica.

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La ola de negociaciones que permitió la firma de los Acuerdos de Paz, iniciados con Esquipulas II en 1987, creó condiciones para la derrota electoral del FSLN en 1990, continuó con la ronda de negociaciones que permitió desarmar a la guerrilla del FMLN y poner fin a la guerra civil en El Salvador en 1992, y concluyó con la rendición de la guerrilla de la URNG en Guatemala en 1996.

La finalización de los conflictos armados abrió un periodo de incorporación de las ex guerrillas (FMLN y URNG) a una incipiente y débil democracia en sus respectivos países. La excepción de la regla de esta situación, fue Nicaragua donde el FSLN, si bien perdió el gobierno en el periodo 1990-2006, logró mantener el control del Ejercito, Policía y fuerzas de seguridad, incluso preservando la propiedad confiscada en manos de una nueva burguesía sandinista.

Terminaron las guerras civiles en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, pero las demandas democráticas de la población quedaron relegadas. El viejo sistema neocolonial fue restablecido, soportando en el plano económico una feroz ofensiva neoliberal que destrozó las bases económicas que se había acumulado bajo el periodo del Mercado Común Centroamericano (MCCA)

Tres décadas después, Centroamérica, como la maldición de Sísifo, vuelve a caer en el abismo de la pobreza y la marginalidad social, con efectos directos en los débiles regímenes democráticos establecidos a raíz de los Acuerdos de Paz. La democracia lejos de fortalecerse se ha debilitado enormemente. Han resurgido las tendencias autoritarias que pretenden solucionar la crisis capitalista, aplastando con mano de hierro cualquier brote de protesta popular.

De los siete países de Centroamérica, en al menos en tres de ellos, Nicaragua, Honduras y El Salvador, existen regímenes bonapartistas, en formación como es el caso de El Salvador o consolidado como en Honduras, o directamente una dictadura militar como es el caso de Nicaragua.

Evidentemente, cada país tiene sus particularidades, pero la tendencia general que observamos es el declive o debilitamiento de los débiles regímenes democráticos que surgieron hace mas de 30 años, y la transición hacia regímenes bonapartistas o dictatoriales. En Honduras, a raíz del golpe de Estado del 2009, el Partido Nacional tomó el control, pariendo un régimen bonapartista personificado en Juan Orlando Hernández. El caos social, contradictoriamente, refuerza las tendencias bonapartistas. En Honduras, existen formalmente libertades democráticas pero el poder esta centralizado en el presidente Hernández, quien impone su voluntad siempre.

En El Salvador, el fenómeno de Nayib Bukele refleja esa misma tendencia de caos social, violencia y criminalidad, masas populares marginalizadas, descontento popular y agotamiento del bipartidismo que surgió a raíz de 1992. Bukele aprovechó hábilmente el descontento popular contra el sistema, y ya inició un proceso de centralización del poder que puede terminar en una dictadura.

En Nicaragua, el FSLN logró recuperar el poder ejecutivo en 2007, y en un complejo proceso político que contó con la pasividad de Estados Unidos y con la colaboración de las cupulas empresariales, siendo minoría en la Asamblea Nacional terminó imponiéndose y controlando todo el poder, hasta que estalló la rebelión de abril del 2018, la que fue violentamente aplastada. El Bonapartismo de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha terminado en una dictadura, apoyada en el aparato militar del Estado.

Es una imperiosa necesidad política que la izquierda revolucionaria estudie los cambios que ocurren en los regímenes políticos en cada uno de nuestros países, para luchar contra las tendencias totalitarias, que inevitablemente terminaran restringiendo los derechos democráticos y las conquistas laborales y sociales de los trabajadores y de las masas populares.

 

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19
May
21

Fauci y la Fed: los fraudes tecnocráticos de Estados Unidos

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18/05/2021Tho obispo

En marzo pasado, el Dr. Anthony Fauci discutió con el Dr. Rand Paul sobre cualquier beneficio para la salud pública que se derive de usar una máscara si uno ha desarrollado inmunidad al virus. Al tratar con un senador elegido democráticamente y un médico, el Dr. Fauci se mostró despectivo y condescendiente. Demostró el grado en que se mantuvo por encima del Senado.

El Dr. Fauci también estaba equivocado.

Un médico experto en la posición del Dr. Fauci y perder un debate sobre la ciencia frente a un oftalmólogo —incluso uno de la gran reputación del Dr. Paul— sería en sí mismo suficiente para declararlo un fraude.

Pero el Dr. Fauci es mucho peor que un fraude; es un tecnócrata. No se ve a sí mismo simplemente como alguien que explica “la ciencia” del virus, sino que se nombró a sí mismo un zar covid. Aprovechó el culto a la personalidad de la prensa corporativa y lo utilizó para manipular al público para que se comportara como él quería.

Priorizó el control sobre la presentación de la ciencia.

Él tampoco tiene vergüenza en hacer esto. En repetidas ocasiones se ha jactado de ello ante sus devotos seguidores en los medios.

Por ejemplo, esta mañana, Fauci explicó en ABC que el uso de máscaras en el interior se trataba de óptica, no de ciencia.

No quería que pareciera que estaba dando señales contradictorias, pero al ser una persona completamente vacunada, las posibilidades de que me infecte en un entorno interior son extremadamente bajas.

Esta no es la primera vez que Fauci se da a sí mismo la autoridad para actuar más allá de “la ciencia”. En diciembre pasado, Fauci comenzó a cambiar sus afirmaciones sobre las tasas de vacunación necesarias para lograr un estado de normalidad poscovid. El objetivo original del 70 por ciento se movió hasta el 90 por ciento. Como explicó Fauci al New York Times :

Cuando las encuestas decían que solo la mitad de todos los estadounidenses se vacunarían, yo decía que la inmunidad colectiva tomaría entre un 70 y un 75 por ciento… Luego, cuando las encuestas más recientes dijeron que el 60 por ciento o más lo aceptarían, pensé: “Puedo adelantar esto un poco”, así que fui a 80, 85. Necesitamos tener algo de humildad aquí…. Realmente no sabemos cuál es el número real. Creo que el rango real está entre el 70 y el 90 por ciento. Pero no voy a decir el 90 por ciento.

Estados Unidos se ha sometido a un año perdido de políticas económicamente devastadoras y mentalmente abusivas, todas basadas en los impulsos autoritarios de un ignorante erudito .

Esto también se ha convertido en la norma para el gobierno federal imperial de Washington .

Si bien la sed de Fauci por la cámara lo ha convertido en un blanco fácil para el ridículo, la mayor parte del verdadero poder del gobierno federal está en manos de “expertos” similares no elegidos. A pesar de todos los argumentos que se pueden hacer en contra de la democracia, es en estas instituciones de poder no electas donde hemos visto las expansiones más agresivas del poder estatal en la búsqueda de las políticas más radicales.

Tomemos la institución más desafiada ahora por el éxito del fauci-ismo: la Reserva Federal.

Aunque no hace suficientes apariciones en televisión para ganarse su propia vela de oración progresiva , Jay Powell ha recibido sus propios elogios aduladores de la parte de la prensa corporativa que sigue a la Fed. Los demócratas del Senado incluso han comenzado a presionar para que Biden mantenga a Powell a bordo cuando llegue su mandato el próximo año.

Fuera de Beltway, sin embargo, los estadounidenses están sintiendo el impacto de la inflación. Las búsquedas de Google de “inflación” alcanzaron máximos históricos en marzo , mucho antes de que el 4.2 por ciento reportara un aumento en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Quizás un consumidor estadounidense que vea que su cheque de pago se compra cada vez menos se sentiría reconfortado por el hecho de que la inflación es precisamente lo que la Fed ha estado pidiendo explícitamente .

Por supuesto, las consecuencias de la política monetaria sin precedentes de la Reserva Federal van más allá de la simple devaluación del dinero. La política de tasas de interés bajas de la Fed ha aumentado enormemente el riesgo en el sistema financiero al privar a los inversores, tanto grandes como pequeños, de opciones de inversión seguras y conservadoras. Hacerlo ha sido excelente para las grandes corporaciones, que han visto dispararse los precios de las acciones desde 2008, recompensando a los directores ejecutivos y subsidiando los intentos de comprar competidores potenciales más pequeños. Aquellos estadounidenses que simplemente querían ahorrar dinero, evitar deudas y evitar la volatilidad del mercado de valores han tenido menos suerte.

Al menos pueden esperar financiar los rescates cuando el colapso de una burbuja bursátil termine designando a Facebook como una empresa de importancia sistémica.

Aún mejor, la Reserva Federal continúa otorgándose una autoridad cada vez mayor para expandir su misión mucho más allá de la política monetaria, con objetivos políticos como “ecologizar el sistema financiero”.

Estas tomas de poder audaces y agresivas se producen a pesar del hecho de que las propias acciones de la Fed han demostrado repetidamente que no tiene idea de lo que está haciendo. Los ejemplos incluyen no solo la incapacidad para identificar la crisis financiera en 2008, sino su incapacidad para revertir la flexibilización cuantitativa (QE), como afirmó repetidamente que podría hacer, y su repetida incapacidad para pronosticar el crecimiento económico . La Fed ha pasado de una crisis a otra, ampliando su poder, creando nuevas herramientas para sí misma, y ​​sin una visión o teoría económica clara o coherente.

Al igual que Fauci y las otras partes de la clase tecnocrática de Estados Unidos.

Como mostró la era Trump, el problema de estos zares políticos no electos no se resuelve simplemente con una elección presidencial. Están incrustados profundamente en la estructura del gobierno federal. Para dominarlos, necesitamos un cambio sistémico o la presión de los estados.

En última instancia, lo que obligó a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a romper con la propaganda del Dr. Fauci fueron los contraejemplos ofrecidos por Florida y otros estados abiertos, que se basaban en la ciencia más que en un culto a la personalidad. Si bien es más fácil para un estado anular las pautas de salud pública que separar a un estado del banco central de Estados Unidos, hemos visto a estados como Wyoming y Texas tomar medidas legislativas para promover alternativas a la Fed.

Con suerte, el ejemplo del Dr. Fauci ayudará a matar parte de la fe en los “expertos en políticas” que las escuelas gubernamentales dedican tanto tiempo a inculcar al público.

Fuente: Mises.org

19
May
21

Cómo Covid puso fin a su derecho al debido proceso

 

  • derechos de propiedad restringidos
18/05/2021 

Hace más de un año, el pánico covid sacudió al mundo. Nos dijeron que solo serían “15 días para aplanar la curva”, ya que las empresas estaban cerradas, los empleados “no esenciales” se veían obligados a dejar el trabajo (he escrito sobre el mito del empleado no esencial aquí ), las máscaras eran obligatorias y a las personas no se les permitió reunirse en grupos ni asistir a servicios religiosos.

De manera típica, una usurpación de libertad “temporal” ordenada por el gobierno se convirtió en una infracción indefinida, como lo demuestra el hecho de que todavía estamos bajo órdenes covid cuatrocientos días después. Independientemente del tiempo, la pregunta sigue siendo que pocos se han hecho: ¿Qué autoridad tiene el gobierno para encerrarnos y obligarnos a dejar el trabajo?

Esto nos lleva al tema del debido proceso, que como mínimo requiere el derecho a comparecer ante un juez y representarse a sí mismo ante un jurado de sus pares antes de ser despojado de la libertad esencial. ¿Los miles de negocios cerrados y millones sin trabajo tuvieron esta oportunidad? Por supuesto que no. Se les privó unilateralmente de su capacidad para poner comida en la mesa y pagar sus facturas sin ninguna oportunidad de objetar.

Enfermo hasta que se demuestre que está sano

El concepto de “cuarentena” ha estado bien establecido en la jurisprudencia estadounidense durante más de cien años. Cuando un individuo está enfermo y corre el riesgo de infectar a otros, un tribunal podría ponerlo en cuarentena o aislamiento hasta que deje de ser infeccioso. La cuarentena aún requiere un debido proceso básico. El individuo sujeto a cuarentena potencial todavía tiene derecho a un procedimiento judicial y se deben establecer pruebas del riesgo del individuo para la salud pública.

El año pasado puso a la totalidad de los Estados Unidos en cuarentena de facto bajo la amenaza percibida de propagación del covid. Si bien la cuarentena es para los enfermos, la mayoría de los sujetos a la larga lista de restricciones han sido saludables. Ni una sola persona afectada ha tenido la oportunidad de presentarse ante un tribunal y objetar. Estas medidas generales le han negado a cada ciudadano el derecho constitucional al debido proceso que supuestamente poseen. Considerado enfermo hasta que se pruebe que está sano, desafortunadamente, nadie ha tenido la oportunidad de probar siquiera su salud. Los gobiernos han argumentado que las órdenes de “quedarse en casa” no se ponen en cuarentena como una forma de resolver el problema. Si ese es el caso, ¿de dónde obtienen su autoridad? Ni la Constitución de los Estados Unidos ni la de ninguno de los estados proporcionan una excepción al debido proceso en el caso de una pandemia. Muchos estados se han basado en estatutos ambiguos destinados a ser utilizados en una invasión extranjera para justificar estas acciones, pero cualquiera que observe el escenario de manera objetiva puede ver que no hay “excepciones pandémicas” al debido proceso legal. Estos poderes se crearon de la nada, sin absolutamente ninguna autoridad para otorgarse este poder.

Moratoria de desalojo

Si los bloqueos no fueran suficientes, todos los estados, excepto siete, emitieron moratorias sobre los desalojos o ejecuciones hipotecarias, permitiendo a los inquilinos ocupar la propiedad del propietario sin pagar alquiler hasta nuevo aviso. Se pone peor: los propietarios todavía tienen que cumplir con los deberes legales básicos de la ley de propietarios e inquilinos, como la garantía de habitabilidad, a pesar de que no reciben nada a cambio. Un arrendador no está recibiendo alquiler por alguien que se queda en su propiedad, y no se le permite desalojar a un ocupante ilegal de la tierra, atrapado sin la capacidad de usar su propiedad.

La propiedad del propietario se toma esencialmente como resultado de su privación, claramente una “toma” del gobierno.

En un mundo más cuerdo, esto se consideraría una violación de los derechos de propiedad aparentemente protegidos por la Quinta Enmienda de la Declaración de Derechos. La idea básica es que el dueño de una propiedad debe recibir una “compensación justa” cuando una agencia gubernamental se apropia de la propiedad privada. Esto se puede violar de al menos dos formas. Primero, como resultado de las moratorias, el arrendador hace que le quiten su propiedad y se la entregue a otra persona sin NINGUNA compensación, lo que va en contra de la idea de una “compensación justa”. En segundo lugar, al propietario se le niega el derecho a una audiencia para impugnar la expropiación, aunque esto generalmente se permite en un caso de dominio eminente. Ciertamente, la falta de capacidad para objetar la propiedad arrebatada sin una audiencia es una violación del debido proceso legal. ¿Dónde descansa la autoridad para tomar propiedad sin compensación y negar una audiencia sobre el asunto? Como se dijo anteriormente, no existe una “excepción pandémica”, otro ejemplo de cómo el gobierno se otorga a sí mismo autoridad de la nada.

Para agravar estos problemas están las violaciones del derecho a un juicio rápido (como se menciona en la Sexta Enmienda de la Declaración de Derechos). Los tribunales de todo el país cerraron durante los encierros del covid y, desde la apertura, se han quedado con un retraso increíblemente prolongado. Muchos todavía están haciendo trámites por video después de reabrir. Los acusados ​​esperan meses y meses en la cárcel, como ha escrito Ryan McMaken aquí . La amenaza a los derechos básicos del debido proceso debería ser obvia. 

Con los estados comenzando a poner fin a sus moratorias de desalojo, muchos propietarios todavía no reciben el alquiler de los que viven en su propiedad. Si bien se les debe permitir desalojar a un inquilino moroso, el retraso de la corte hace que esto no sea práctico. Con los procedimientos judiciales retrasados ​​meses debido a los cierres, los propietarios están atrapados con sus propiedades ocupadas por ocupantes ilegales indefinidamente. El sistema legal prohíbe que un propietario ejerza el derecho de desalojo por su cuenta, requiriendo que el propietario lo haga a través de los tribunales. La demora en la capacidad del arrendador para usar su propiedad hasta una fecha indefinida de la corte, en la cual la corte aún puede fallar en su contra o concederle al inquilino una suspensión por más tiempo, es otra forma en que los propietarios se ven privados del debido proceso bajo las órdenes de covid.

Conclusión

Las libertades esenciales que se les dice a los estadounidenses están protegidas por la Declaración de Derechos, como la libertad de reunión y religión, la capacidad de reparar el gobierno, el derecho a un juicio rápido y el debido proceso legal, cualquiera que sea el caso, han sido rutinariamente ignorado en respuesta a covid.

El año pasado ha dejado cada vez más claro que el debido proceso y los derechos de propiedad, sin importar cuán explícitamente estén protegidos tanto en la constitución federal como en la estatal, son meros inconvenientes para los gobiernos que imponen su voluntad a los residentes dentro de sus jurisdicciones. Estos brazos del estado siempre usarán abogados y jueces para torcer la ley y lograr los fines que desean, otorgando al estado todo el poder necesario para lograr un objetivo deseado. Esta abominación a los derechos naturales destruye la fantasía de que los estadounidenses viven bajo un sistema de “gobierno limitado”. En cambio, el poder del gobierno está limitado solo por las ambiciones de quienes lo ocupan. Estoy seguro de que Lysander Spooner estaría diciendo: “Te lo dije”.

Autor:

Daren A. Wiseley

Daren Wiseley tiene un JD de la Universidad de Indiana. Puede encontrar más de su trabajo en choosewiseley.org .

Nota: Las opiniones expresadas en Mises.org no son necesariamente las del Instituto Mises.

Fuente: Mises.org

17
May
21

Lenguaje de guerra fría

Josep Piqué

14 de mayo de 2021

La administración de Joe Biden está sorprendiendo por la rapidez y el alcance de las medidas adoptadas en sus primeros 100 días. El paquete económico y social impresiona por su magnitud; su apuesta por la vacunación masiva del Covid-19 está dando buenos resultados, y su voluntad de liderar la lucha contra el cambio climático es muy clara. Los cambios afectan también a la política exterior. El anuncio de retirada de Afganistán o el tímido inicio de la vuelta al pacto nuclear con Irán son buenos ejemplos de retorno al multilateralismo. Pero quizá lo más relevante es el cambio de lenguaje en la relación tanto con China como con Rusia.

En cuanto a Rusia, la imposición de sanciones por el caso Navalni y la situación de Crimea, y la calificación de “asesino”, refiriéndose a Vladímir Putin, se añaden a un endurecimiento del lenguaje de la OTAN. El mensaje es claro: Occidente no va a mirar hacia otro lado frente al expansionismo agresivo de Rusia y hay unas líneas rojas que no deben traspasarse.

En el caso de China, el activismo desplegado con los aliados en el Indo-Pacífico –reforzando el QUAD, enfatizando el papel de Japón en la región y fortaleciendo la cooperación con India– son claros ejemplos de la determinación estadounidense de contener el expansionismo cada vez más agresivo de China. A ese activismo cabe añadirle, de nuevo, el lenguaje. Al igual que la dureza contra Putin, el propio Biden, refiriéndose a Xi Jinping, ha hablado de un personaje que piensa que la democracia no tiene futuro y que la autocracia es la vía, rematando que Xi “no tiene un hueso democrático en su cuerpo”, aunque sea “un tipo muy listo”.

El lenguaje de la guerra fría –y las tensiones concomitantes, en una dinámica de acción-reacción que parece imparable– está volviendo. El mundo es cada vez más peligroso e incierto, pero es el precio que la administración de Biden está dispuesta a pagar en defensa de nuestros valores e intereses.

Reflexiono sobre esto en “Lenguaje de guerra fría

ALGUNAS COSAS QUE HE LEÍDO

China and Russia’s Dangerous Convergence, Andrea Kendall-Taylor y David Shullman, Foreign Affairs

Mind the Gap, Wolfgang Münchau, Eurointelligence

The Covid-19 Story: Unmasking China’s Global Strategy, International Federation of Journalists

Europe’s crusade to fend off Chinese interference falls short, Alicia García-Herrero, Bruegel

La fragilidad de la estrategia europea hacia China, Adam Tooze, Política Exterior

LA ESCALA DE LOS MAPAS

Nunca hay que perder de vista los mapas. De un vistazo puedes abarcar no solo regiones, sino problemáticas enteras. Como se aprecia en este, el Sureste Asiático, con su gama de rojos y azules entremezclada, es uno de los frentes de batalla entre modelos, valores e intereses; entre autoritarismo y democracia, en suma. Según escribe Maiko Ichihara, profesora de la Universidad Hitotsubashi (Japón), en el último número de Política Exterior, “el Sureste Asiático y Asia meridional son hoy las regiones del mundo donde más retrocesos ha sufrido la democracia liberal”.

ESTOY LEYENDO

El regreso de la guerra fría quizá contente a algunos nostálgicos, pero no hay que olvidar que el mundo nunca ha estado más cerca del Armagedón nuclear que entonces. Sobre la crisis de los misiles de Cuba se han escrito numerosos libros (y películas), algunos muy buenos, pero este de Serhii Plokhy, profesor de Historia en Harvard, quizá acabe convertido en referencia, gracias tanto a su rigor y exhaustividad como a su vívido estilo. Escrito tras la desclasificación de numerosos documentos rusos, incluidos archivos inéditos de la KGB, la tesis de Plokhy en Nuclear Folly es que el mundo se libró del desastre más por cuestión de pura suerte que de prudencia. Una historia aterradora de fallos de inteligencia y de cálculo por parte de soviéticos y americanos.

La historia de la pandemia del Covid-19 que escriban en el futuro los profesionales de la materia también estará plagada de errores de cálculo. Uno de los documentos con los que trabajarán será, sin duda, la investigación que acaba de finiquitar un panel independiente de expertos que lleva ocho meses estudiando, a petición de la OMS, por qué el SARS-CoV-2 pudo circular por todo el planeta y qué decisiones llegaron tarde y mal para frenar la tragedia.

Mientras esperamos a los historiadores del mañana, en el presente continuamos batallando contra el Covid-19. La mayor campaña de vacunación en la historia de la humanidad sigue en marcha. De momento, más de 1.300 millones de dosis han sido administradas.

Volvemos en dos semanas,

Josep

@joseppiquecamps

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17
May
21

Nuevo número de Revista de Filosofía

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  2. Archivos /
  3. Vol. 46 Núm. 1 (2021)

Vol. 46 Núm. 1 (2021)Publicado: 2021-05-17

Artículos

Notas

Reseñas


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Enlace: https://revistas.ucm.es/index.php/RESF/issue/current

16
May
21

Escalada verbal en relación a China y Rusia,

7 días en politicaexterior.com

La guerra suele eclipsar males que no podemos llamar menores, pero sí tal vez menos urgentes que el representado por un conflicto armado. La guerra aparca, engulle ciertos problemas, a la espera de tiempos mejores. En Colombia, esos tiempos han llegado. Y problemas que siempre estuvieron ahí –la corrupción, la desigualdad, la represión del Estado– vuelven a un primer plano, movilizando a miles de ciudadanos. Como nos cuenta Erika Rodríguez Pizón en la pieza que abre este 7 Días, en Colombia una sociedad en transformación se enfrenta a un “gobierno oxidado”. La salida negociada no será fácil.

En Venezuela, muchos desearían los problemas de Colombia. A una situación de crisis humanitaria se sumó la pandemia del Covid-19, hundiendo el país aún más en el pozo. Mientras tanto, régimen y oposición, sumidos en una dinámica “perder-perder”, como la llama Carmen Beatriz Fernández, no han logrado imponerse en la batalla política. Ahora parece abrirse no una ventana, pero sí una rendija de oportunidad para comenzar a rehacer, pasito a pasito, el camino de la negociación. Una vía plagada de obstáculos y rodeada de desconfianza que, no obstante, ninguno de los actores implicados puede permitirse el lujo de ignorar.

En este 7 Días, además, nos ocupamos de la escalada verbal (pero no solo) protagonizada por Biden en relación a China y Rusia, a los que no está dispuesto a conceder un milímetro. El futuro de la democracia está en juego, como nos advierte Anne Applebaum, con quien hemos conversado largo y tendido sobre política, tecnología y amistades peligrosas.

Como ven, no paramos. Pasen y lean.

Pablo Colomer, subdirector

Colombia en su laberinto

Erika Rodríguez Pinzón

La salida negociada se antoja mucho más complicada en Colombia que en los casos chileno o ecuatoriano, donde se pudo dar un cauce, al menos formal, al descontento. Reformar una Constitución tan social como la de 1991 no cambiaría el hecho de que el problema no está en la norma, sino en su cumplimiento. Leer más…

Una oportunidad para Venezuela  

Carmen Beatriz Fernández

Si al nuevo árbitro electoral le va bien, podría convertirse en la semilla de la redemocratización de Venezuela. Leer más…

Lenguaje de guerra fría

Josep Piqué

La nueva administración Biden ha endurecido el lenguaje en sus relaciones con Rusia y China, aun a riesgo de provocar una escalada. Leer más…

Sahel: De mal en peor 

Informe Semanal de Política Exterior

El empleo de los instrumentos militares no logra resolver los problemas ni paliar sus efectos. Ha llegado la hora de optar por otros caminos. Leer más…

‘Ni el declive ni la supervivencia son inevitables’

Entrevista con Anne Applebaum   

Si hace 30 años la expansión de la democracia occidental parecía inevitable, hoy se anuncia inevitable su declive. Leer más…

Libro de la semana

Con el Brexit, Reino Unido cierra un círculo que lo devuelve a una situación parecida a la que afrontó tras la crisis de Suez. Décadas de pragmatismo lograron una posición privilegiada, tanto en Europa como en EEUU, que ahora se desmorona. Britain alone, de Philip Stephens, describe de forma magistral a los sucesivos gobiernos británicos y lleva al lector a ver cómo el país completa un giro de 360 grados que lo devuelve de nuevo al principio.

15
May
21

Las élites estadounidenses están alimentando las dudas sobre las vacunas

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Su negativa a abrir la sociedad ha llevado a muchos a concluir que la vacunación no tiene sentido.

SEAN COLLINS
CORRESPONSAL DE EE. UU.

Los funcionarios de salud pública en los EE. UU. Están cada vez más preocupados por las dudas sobre las vacunas. La cantidad de personas que reciben la vacuna Covid-19 se ha reducido de poco más de tres millones al día en abril a alrededor de dos millones al día en la actualidad. Casi el 20 por ciento de los estadounidenses dicen que ‘definitivamente’ no recibirán la vacuna o que lo harán ‘solo si es necesario’, según la Kaiser Family Foundation .

Los grupos más propensos a expresar dudas sobre las vacunas son los que viven en áreas rurales, los que tienen puntos de vista conservadores y los más jóvenes. Como era de esperar, el New York Times extrae una conclusión política de esto: “Los condados estadounidenses menos vacunados tienen algo en común: los votantes de Trump”. De hecho, la indecisión sobre las vacunas se ha convertido en otra excusa para que los demócratas de la ‘América azul’ expresen su desprecio por los trumpistas ignorantes y egoístas de la ‘América roja’.

Pero esta presunción realmente no está justificada. Según la mayoría de las medidas objetivas, Red America está lidiando con Covid mejor que Blue America. Si bien muchos estados rojos han eliminado todas las restricciones gubernamentales sobre la actividad social (la última es Florida ), muchos residentes del estado azul todavía viven encerrados. También se aplican menos límites a las escuelas en los estados rojos: los niños en Florida roja han estado en la escuela desde agosto pasado, aprendiendo y dando a los padres un descanso, mientras que más de la mitad de los niños de California azul permanecen en casa.

Como era de esperar, las tasas de desempleo han sido mucho más bajas en los estados rojos que en los estados azules durante meses. Este panorama económico más optimista tampoco ha sido a expensas de la salud. Los estados con las tasas de muerte más altas por Covid son Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts, mientras que Florida y Texas están en el medio del grupo.

Los liberales se enorgullecen de ser más educados que los votantes de Trump, quienes creen que están mal informados sobre Covid y todo lo demás. Sin embargo, en una encuesta reciente de Gallup , a los demócratas les fue mucho peor que a los republicanos cuando se les preguntó sobre la probabilidad de que alguien con Covid deba ser hospitalizado. Alrededor del 40 por ciento de los demócratas pensaba que las posibilidades eran del 50 por ciento o más, y otro 28 por ciento dijo que la probabilidad era del 20 al 49 por ciento. La respuesta correcta está entre el uno y el cinco por ciento.

¿Por qué nunca debemos volver a encerrarnos?

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Las noticias son buenas en Estados Unidos en este momento. La mayoría de los adultos han sido vacunados, las hospitalizaciones y las muertes están cayendo. Muchos estadounidenses esperan ahora un verano de fiestas, bodas y viajes. Pero no nuestros ansiosos progresistas, que se aferran cada vez más a las restricciones pandémicas. Como dijo recientemente la escritora de Atlantic Emma Green , estos son “los liberales que no pueden abandonar el encierro”, un grupo para el que “la diligencia contra Covid-19 sigue siendo una expresión de identidad política”. Como encontró una encuesta, los progresistas son “los más neuróticos” cuando se trata de la pandemia.

Los ricos y educados en Brookline en Massachusetts y el condado de Montgomery en Maryland han votado para reintroducir los mandatos de máscaras, después de que los gobernadores de sus estados los retiraron. La presentadora de Woke MSNBC, Joy Reid, ha anunciado con orgullo que, después de la vacunación, todavía usa dos máscaras mientras corre. En los pueblos donde verás letreros de señalización de virtudes que proclaman “EN ESTA CASA … CREEMOS QUE LA CIENCIA ES REAL”, la gente ignora la ciencia y se encoge de miedo. ‘A pesar de que el conocimiento científico de Covid-19 ha aumentado’, escribe Green, ‘algunos progresistas han seguido adoptando políticas y comportamientos que no están respaldados por evidencia, como prohibir el acceso a parques infantiles, cerrar playas y negarse a reabrir escuelas para aprendizaje presencial ”.

Para estos liberales, se requiere poco esfuerzo para comprender por qué los conservadores son escépticos acerca de las vacunas Covid. Después de todo, los votantes de Trump son conocidos por ser fácilmente engañados. “Estas son personas que fueron alimentadas con falsedades sobre cómo este virus no era real” , dice la Dra. Lisa Cooper , directora del Centro Johns Hopkins para la Equidad en Salud, al New York Times . “Creo que también se está aplicando en el ámbito de la vacunación”. No es vacilación, es ‘negación de Covid’, dice un autor , descartando las preocupaciones sobre las vacunas de la misma manera que los verdes descartan a sus críticos como ‘negadores del cambio climático’.

De hecho, hay muchas razones por las que una minoría de estadounidenses sigue siendo reacia a vacunarse. Algunos dicen que no están seguros acerca de la vacuna en sí: es demasiado nueva y se desconocen los efectos potenciales. Esa opinión podría desaparecer con el tiempo, ya que familiares y amigos informan que los efectos secundarios son menores. Otros dan razones bastante racionales. Algunos ya han contraído Covid y, por tanto, creen que tienen anticuerpos. Y algunos, especialmente los más jóvenes, simplemente creen que incluso sin vacunación, sus probabilidades de muerte por Covid-19 son extremadamente bajas (lo cual es cierto ).

¿Por qué la izquierda sigue perdiendo?

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Pero una de las razones más importantes de las dudas sobre las vacunas es la falta de confianza en las autoridades: hay muchos menores de 50 años que no confían en las élites de la profesión médica y la clase política. Esto es lo que descubrió el periodista Derek Thompson cuando habló con personas reacias a vacunarse. La perspectiva de ‘no vaxxer’, dice Thompson, se puede resumir como: ‘Confío en mis propias células más de lo que confío en la sustancia farmacéutica; Confío en mi propia mente más que en las élites liberales. Una mayor falta de confianza en las élites políticas también ha sido un factor en la vacilación de las vacunas. “Los liberales, los demócratas y las élites de la salud pública se han equivocado tan a menudo que sería mejor que hiciéramos lo contrario de casi todo lo que dicen”, es como Thompson caracteriza este punto de vista.

Nuestros funcionarios públicos se han ganado esta desconfianza. Desde cambios bruscos en la orientación (las máscaras se desalentaron antes de ser requeridas) a la hipocresía (políticos haciendo alarde de las reglas de bloqueo que imponían a otros) al favoritismo político absoluto (las protestas de BLM estaban exentas de bloqueo porque ‘el racismo es una crisis de salud pública ‘) , las élites solo pueden culparse a sí mismas si la gente ha perdido la confianza en ellas e ignora sus súplicas para recibir una vacuna.

El asesor médico en jefe de Joe Biden y gurú de Covid, el Dr. Anthony Fauci, dijo recientemente que era “ perturbador ” que los votantes de Trump eligieran no vacunarse. “Tenemos que disociar la persuasión política de lo que es sentido común, cosas obvias de salud pública … ¿Cuál es el problema aquí?” Bueno, en una palabra, el problema aquí es usted, Dr. Fauci. En diciembre pasado, Fauci admitió que, hasta entonces, había minimizado su estimación de lo que se requeriría para alcanzar la inmunidad colectiva, con el fin de alentar la adopción de la vacuna. Había esperado hasta que “el país finalmente esté listo para escuchar” lo que “realmente piensa”. Por supuesto, al enterarse de esto, la mayoría de la gente se preguntó en qué más estaba siendo deshonesto Fauci.

En una entrevista la semana pasada , Fauci pidió que “mensajeros de confianza”, como celebridades del mundo del entretenimiento y el deporte, se alistaran en una campaña para combatir las dudas sobre las vacunas. Pero es posible que quiera preguntar por qué él y otros expertos líderes en salud, como los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), no se consideran “mensajeros de confianza”.

De hecho, los CDC han hecho mucho para socavar su credibilidad. Hace dos semanas, los CDC relajaron un poco su orientación. Pero todavía insistió en que las personas vacunadas deben usar máscaras en interiores y exteriores si hay una multitud, a pesar de que no hay una justificación científica para respaldar estas restricciones continuas. Luego, los CDC siguieron con una guía loca que requiere que los niños en los campamentos de verano usen máscaras en prácticamente todo momento, sin importar cuán cruel sea imponer máscaras en el calor del verano, y a pesar del bajo riesgo que Covid representa para los niños. Entonces el New York Post revelóque el CDC aceptó modificaciones de los sindicatos de maestros a su guía de febrero sobre escuelas y, como resultado, estableció condiciones más onerosas para la reapertura. Así que, al mismo tiempo que nuestros políticos respaldan sus restricciones a la vida social con referencia a ‘La ciencia’, se demuestra que nuestros expertos científicos están completamente politizados y no son dignos de confianza.

Cuando se trata de mensajes públicos, ninguna plataforma tiene mayor audiencia que el púlpito de un presidente. Pero Joe Biden no es un defensor persuasivo del jab. El mensaje más estridente de Biden, tanto a través de sus palabras como de sus acciones, es seguir usando una máscara, incluso después de la vacunación. Y lleva su máscara a extremos extremos. El mes pasado, el presidente vacunado usó su máscara en una cumbre Zoom con líderes mundiales. La semana pasada usó una máscara en una conferencia de prensa al aire libre, para anunciar una nueva guía de que los vacunados no necesitan usar máscaras al aire libre. Luego declaró a NBC News que las personas vacunadas tenían la ‘responsabilidad patriótica’ de seguir usando máscaras.

La obsesión por las máscaras de Biden no solo confunde al público. Insistir en usar una máscara después de la vacunación socava la confianza en la vacuna en sí. Es como si Biden no creyera que la vacuna es realmente efectiva, por lo que debe seguir ocultándose para estar seguro. Biden y los CDC no han proporcionado luz al final del túnel que pueda dar a las personas un incentivo para vacunarse. En cambio, su mensaje es: incluso con una vacuna, tendrá que usar una máscara miserable y limitar sus interacciones en la sociedad. Al observar a estas autoridades incoherentes, no es de extrañar que algunos pregunten: ‘¿Cuál es el punto de vacunarse?’.

Da la casualidad de que la indecisión sobre las vacunas no es tan importante como creen los aterradores. Sí, queremos que se vacune la mayor cantidad posible de personas, pero no es necesario que la vacuna llegue al 100% de la población para que Covid sea manejable y que nuestras vidas vuelvan a la normalidad. Covid afecta sobre todo a los ancianos, y aquí hay una gran noticia: el 83 por ciento de los mayores de 65 años han recibido al menos una dosis de la vacuna. Además, como sostiene el Dr. Marty Makarty , el enfoque en las vacunas ignora la inmunidad natural, es decir, los anticuerpos de infecciones previas. Aproximadamente la mitad de los no vacunados son inmunes, según Makarty. Cuando combina esto con casi el 60 por ciento de los que están vacunados, no es de extrañar que la amenaza que representa Covid esté disminuyendo rápidamente.

Desafortunadamente, no hay señales de que lo hagan. Biden sigue retrasando su fecha límite proyectada para flexibilizar: una vez prometió el 4 de julio, pero ahora está diciendo el Día del Trabajo en septiembre. Ya sea Biden, sus expertos científicos o su base liberal de apoyo, todos se definen por una excesiva aversión al riesgo y no se puede contar con ellos para devolver la vida a la normalidad. En cambio, parecen dispuestos a participar en una campaña divisiva para convertir en chivo expiatorio a los que dudan en vacunar y utilizarlos como excusa para posponer la normalidad.

En lugar de fastidiar a los que se muestran reacios a vacunarse, sería mejor para nosotros dejar de escuchar a Biden, Fauci y los CDC, quitarnos las máscaras y seguir con nuestras vidas. Eventualmente nos alcanzarán.

Sean Collins es un escritor afincado en Nueva York. Visite su blog, The American Situation.

Tomado de.spiked-online.com

10
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21

Pandemia y autoritarismo

afkar/ideas 62, primavera 2021

Tras un año de pausa, vuelve afkar/ideas, revista que coeditamos con el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) de Barcelona. Y lo hace con la misma vocación de servir de puente cultural entre las dos orillas del Mediterráneo, dando la palabra a voces normalmente ausentes del debate nacional. A partir de ahora, los lectores podrán disfrutar gratis, en abierto y sin límite de artículos, de todo el contenido digital de afkar/ideas. Damos así un paso más en nuestro objetivo de difundir el conocimiento y fomentar las relaciones con el mundo árabe.

Empezamos esta nueva etapa abordando una de las cuestiones que probablemente marcarán el futuro del Norte de África y Oriente Medio: los Acuerdos de Abraham, por los que Baréin, Emiratos Árabes Unidos e Israel, con la mediación de Estados Unidos, normalizaron sus relaciones. Estos pactos, así como los firmados más tarde por Marruecos y Sudán, reflejan un cambio de paradigma en el mundo árabe. El pragmatismo parece haberse impuesto, Israel ha dejado de ser el enemigo principal, mientras el conflicto israelí-palestino y el Sáhara Occidental se presentan como los grandes perdedores. Habrá que estar atento a si otros países árabes siguen el mismo camino y también a la estrategia de Joe Biden, más centrado por ahora en reactivar el pacto nuclear con Irán.

afkar/ideas no podía ser ajena a la Covid-19 y sus consecuencias políticas, sociales, económicas y culturales. Amparados por la pandemia, los gobiernos han impuesto duras restricciones que, en muchos casos, han supuesto un retroceso en las libertades de una población asfixiada por la falta de recursos. Varios países han vivido un rebrote de las protestas, como Argelia, donde el movimiento prodemocrático Hirak, nacido hace ya dos años, ha vuelto a tomar las calles, con las mismas consignas y la misma fuerza.

La crisis social y económica, sin embargo, no puede achacarse únicamente a la pandemia. La región se enfrenta desde hace una década a unos retos estructurales –mercado laboral, economía informal, falta de financiación de las pymes o déficit del modelo de gobernanza– que limitan su progreso. Esta crisis puede ser una oportunidad para solucionar dichos problemas y lograr una mayor sostenibilidad de las finanzas públicas.

Mientras tanto, el sector cultural intenta sobrevivir, reinventándose y adaptándose a las nuevas circunstancias. La situación actual no ha hecho más que poner de relieve los grandes déficit de la cultura, pero como señala Neila Tazi Abdi, productora del Festival Gnaua y Músicas del Mundo de Esauira, “a largo plazo podría tener un impacto positivo en el sector, pues hemos cobrado conciencia de su fragilidad y de la necesidad de darle solidez”.

Les esperamos en esta nueva etapa.

Gabriela González de Castejón, redactora jefe de afkar/ideas

afkar/ideas es una revista editada por Estudios de Política Exterior y el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) de Barcelona




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