Archivo para 25 junio 2014

25
Jun
14

Desmesurada complacencia

Foto: Antonio Marín Segovia

La sociedad se enfada a menudo con la política. La corrupción crónica, la impericia serial, las permanentes contradicciones discursivas, la ausencia de ideas para gobernar, las internas despiadadas, los reiterados exabruptos, la abundancia de privilegios y el despilfarro de los dineros públicos, son solo parte de una larga nómina de detestables cualidades que molestan, con sobrados méritos, a buena parte de la ciudadanía.

Eso no podría darse sin la complicidad de una comunidad que se enoja, pero no lo suficiente, que se incomoda pero no reacciona jamás. La bronca dura poco, para luego naturalizar lo inadmisible y aceptarlo todo como parte de una realidad que duele pero se soporta.

En algunas democracias más maduras, simples actitudes individuales incorrectas de los líderes políticos o meras declaraciones inapropiadas, dejan fuera de la carrera política a cualquiera que pretenda postularse a un cargo. En esas sociedades los niveles de exigencia son muy elevados.

Hay que hacerse cargo de que no todo lo que acontece es exclusiva responsabilidad de la política. Si la sociedad tolera la corrupción, con liviandad, no puede esperar que esta se extinga por arte de magia. Cuando los mecanismos más básicos no funcionan mínimamente, no es razonable creer que algo cambiará. Eso ya no es culpa de la política, sino de la patética conducta cívica de absoluta pasividad frente a cada despropósito.

Es importante asumir el presente, no solo para recriminarse la acción u omisión, sino para intentar modificar el futuro actuando en consecuencia. Una sociedad que no despierta, que prefiere la apatía, que se queja sin eficacia y no utiliza las herramientas que tiene a mano, es cómplice y no un mero observador externo.

Los ciudadanos son participes necesarios de mucho de lo que acaece. Los políticos de hoy no identifican estímulos suficientes para obrar correctamente. Cuando desvían fondos del Estado para hacer proselitismo o para su propio patrimonio personal, lo hacen no solo por su inmoralidad manifiesta, sino también porque no existe sanción efectiva por cometer esos delitos. No solo no responden ante la justicia por sus faltas, sino que tampoco pagan costos electorales, ya que muchos de ellos permanecen en el centro de la escena por décadas siendo nuevamente apoyados por ciudadanos que conociendo sus atributos e historias, los vuelven a votar.

Es posible que esta realidad tenga que ver con la carencia de opciones. La ciudadanía cree que todos son iguales y se siente empujada a elegir entre dirigentes corruptos e ineptos. Todos los sistemas que restringen la competencia promueven esta escasez de alternativas y eso impacta sobre la cantidad y calidad de la oferta política, debilitando el porvenir.

Para disponer de mayores alternativas resulta imprescindible que las barreras de acceso sean las mínimas. Sin embargo, la legislación vigente consagra con categórica convicción el monopolio de los partidos políticos.

Esto no es casual. La corporación política ha cerrado las puertas de modo intencional. No quieren contendientes en su camino. Desean forzar a los ciudadanos a seleccionar entre los que ya están en el juego, a los que diseñaron estas reglas a su medida, justamente para que el estándar de exigencia sea diminuto y puedan alcanzar sus propios objetivos personales.

Las leyes imperantes establecen múltiples restricciones para crear un nuevo partido político, bajo la perversa visión de que es mejor para la democracia tener pocos y fuertes, que muchos y débiles. Las normas complican además la chance de mantener activo un partido, dejándolos al borde de la precariedad formal, con la indisimulable intención de eliminar alternativas viables para los votantes.

El financiamiento de la política es un capítulo que se agrega, ya que más allá de lo dice la legislación, a la hora del ejercicio cotidiano, la evidencia demuestra que, el que controla la “caja” estatal, la usará sin disimulo, para hacer política con absoluto descaro e impunidad y sin rendir cuentas.

La inexistente transparencia en el funcionamiento del sistema, favorece a los más inescrupulosos e invita insolentemente a ser parte de la cofradía para así acceder a los espacios de poder. Un ciudadano cualquiera, por capaz, honesto, e inteligente que sea, no puede postularse como candidato a un puesto público si no pertenece a un partido político o, al menos obtiene previamente una convocatoria y aval de una agrupación para hacerlo.

Es paradójico que estas formalidades se cumplan con tanta rigurosidad, mientras no funciona del mismo modo cuando un funcionario se apropia del dinero de los contribuyentes apelando a indisimulables prácticas.

Lo que sucede en el presente tiene muchas explicaciones. Pero también queda claro que, gran parte de lo que ocurre se produce porque una ciudadanía bastante hipócrita lo respalda con una desmesurada complacencia.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

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25
Jun
14

LOS AGRAVIOS

Presentación de la obra "Donde hay agravios, no hay celos" de Rojas Zorrilla. Versión y dirección: Liuba Cid, grupo Mephisto Teatro (Cuba), en  el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. 22 julio de 2012 22.45h. Foto: Guillermo Casas

Presentación de la obra “Donde hay agravios, no hay celos” de
Rojas Zorrilla. Versión y dirección: Liuba Cid, grupo Mephisto Teatro (Cuba), en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. 22 julio de 2012 22.45h. Foto: Guillermo Casas

Los agravios pueden ser tomados como ofensas que se le hacen a alguien, especialmente, en lo que respecta a su honra y buen nombre. Cuando una persona duda de la credibilidad de otra, esta última, que sabe que siempre ha tenido un comportamiento transparente, puede sentirse ultrajada y tomar esa duda como una humillación y quizás no pueda evitar tomar injustificada sospecha, como un agravio personal.

Otro caso puede darse, por ejemplo, cuando el miembro de una familia en una reunión acusa a otro de robarle la herencia de sus abuelos, y entonces el desenlace común en este tipo de situación es que el acusado se sienta profundamente agraviado por esa denuncia falsa hecha delante de la familia en pleno, algo muy difícil de perdonar y casi imposible de olvidar.

Una situación que se presenta con bastante frecuencia, es el debido al abuso de autoridad. Por ejemplo, cuando un individuo que viaja con todos sus papeles en regla, pero que a pesar de ello, es requisado e interrogado con mucha hostilidad en el aeropuerto por parte de las autoridades migratorias y aduanales lo cual resulta en un claro agravio a sus derechos.

En el plano de relaciones interpersonales, cuando una persona trata a otra con quien mantiene una estrecha relación, constantes agravios, es decir, desprecios, ofensas y constante falta de cortesía, es probable que se desate un fuerte encono y que pueda llegar a la agresión física y violenta por parte del agraviado que se cansa de ser ofendido.

Los jefes autoritarios suelen, muchas veces, apelar a los agravios.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

22
Jun
14

¿Hacia el Mayo del 68?

Foto: La Tête Krançien

Foto: La Tête Krançien

Wright Mills en su libro “The Power Elite” (1.956) explica que el establishment en EEUU sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar” y que siguiendo la estrategia del Nuevo Orden Mundial habría fagocitado las élites dominantes de todos los países que gravitan en la órbita de EEUU.

Zbigniew Brzezinski, ex- consejero de Seguridad Nacional durante el mandato de Carter, en un artículo publicado en la revista Foreign Affaire (1970), expone su visión del “Nuevo Orden Mundial” al afirmar que “se hace necesaria una visión nueva y más audaz con la creación de una comunidad de países desarrollados que puedan tratar de manera eficaz los amplios problemas de la humanidad”, esbozos de una teoría que perfilará en su libro “Entre dos edades:El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica” (1.971).
En el citado libro aboga además por el control de la población por una élite mediante la “manipulación cibernética” al afirmar que “la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades”, lo que anunciaría ya la posterior implementación del programa PRISM o del reciente “affaire Spyon” de la NSA..
Asimismo, en un discurso reciente durante una reunión del Council on Foreings Relations (CFR), el citado Brzezinski advirtió que “la dominación de las élites ya no es posible debido a una aceleración del cambio social impulsado por la comunicación instantánea que han provocado el despertar universal de la conciencia política de las masas (Global Political Awakening) y que está resultando perjudicial para la dominación externa como la que prevaleció en la época del colonialismo y el imperialismo”.
En consecuencia, tras el intento de controlar la nube mediante programas secretos como el citado Programa PRISM , en los próximos años asistiremos al final de la democratización de la información (siguiendo la senda emprendida por los llamados “países totalitarios”, mediante la imposición de leyes que prohíben el uso de determinados términos (en China, por ejemplo, “democracia” o “derechos humanos”) para continuar con la implementación de filtros en los servidores de los ISP, de lo que sería paradigma el SmartFilter fabricado por la compañía estadounidense Secure Computing.
Así, según un estudio de la organización OpenNet (integrada por las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard y Toronto), 25 países ejercerían la censura de webs con contenidos políticos o sociales “peligrosos” e impedirían asimismo el acceso a aplicaciones como YouTube o Google Maps aplicando sofisticados métodos de censura gracias a la colaboración de empresas occidentales, lo que tendrá como efectos colaterales la imposibilidad del acceso universal a la red en la próxima década y el retorno a sus orígenes de la Red de Redes al quedar Internet convertido en herramienta exclusiva de las élites políticas, económicas y militares, lo que de facto constituirá una deriva totalitaria y la implementación del déficit democrático como estigma recurrente de las llamadas democracias formales occidentales o “estilo Westminster”.

Hacia el lobo estepario

Hermann Hesse en su libro “El lobo estepario” (Der Steppenwolf,1.927), plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período entre-guerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo. En dicha obra critica mordazmente la sociedad burguesa ( “la decadencia de la civilización”), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso y conformista que sedado por el consumismo compulsivo de bienes materiales pasa a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable.

Así, Hesse define al burgués como “una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Consiguientemente , es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes…”.

Dichas reflexiones siguen vigentes casi un siglo más tarde, pues la entrada en recesión de las economías europeas ha implementado el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental, derivando posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo y posterior desahucio, inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.

El término Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto “,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico ”, lo que implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía de la manipulación consumista de la actual sociedad burguesa occidental.

En consecuencia, asistiremos a la aparición de un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores caídos en desuso como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y que bajo el lema “prohibido prohibir” generará un tsunami popular de denuncia del déficit democrático, social y de valores de la actual élite dominante e instaurará el caos constructivo. Dicha vorágine o caos logrará diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo) y provocar la necesaria metanoia de la que nacerá un nuevo individuo dispuesto a quebrantar las normas y leyes impuestas por la “monarquía de las tinieblas”, no siendo descartable la reedición del Mayo del 68 , el hundimiento del castillo de naipes mercantilista de la actual Unión Europea, el retorno a los compartimentos económicos estancos y el posterior diseño cartográfico de la nueva Europa de los Pueblos en el horizonte del próximo quinquenio.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ- Analista

20
Jun
14

Las desconocidas ideas libertarias de ALBERT CAMUS *

Albert Camus

Albert Camus

 

 

Por Juan Eduardo Rivas *
<juan.eduardo.rivas@gmail.com>


La libertad es una palabra sublime que designa una gran cosa que no dejará nunca de electrizar los corazones de todos los hombres. Mijail Bakunin

El reverendo Martin Luther King, uno de los activistas más importantes en la lucha pro derechos civiles de los afro-americanos en los Estados Unidos, expresó: “La humanidad está esperando por algo que no sea una ciega imitación del pasado. Si realmente queremos dar ese paso hacia delante, si queremos pasar la página y poner en movimiento un nuevo hombre, debemos hacer que la humanidad se aparte del camino de la larga y desolada noche de la violencia. […] Debemos ser los martillos que moldeen la nueva sociedad, más que yunques moldeados por el pasado. Entonces no solamente encontraremos el hombre nuevo, sino que también nos traerá una nueva especie de poder. […] Será un poder infundado de amor y de justicia, que cambiará el oscuro ayer en un brillante mañana, y nos sacará de la fatiga y de la desesperación para conducirnos a la esperanza.”

Las elocuentes palabras de quien fuese asesinado por defender las ideas de una “sociedad libre del racismo y la discriminación”, adquieren un relevancia ineludible para las nuevas generaciones que desean un mundo mejor, sobretodo en estos tiempos en que la humanidad transita por oscuros senderos, donde la macro-estructura de la globalización está “a la vuelta de la esquina” y sus insospechadas consecuencias son “pan nuestro de cada día”.

Junto a este nuevo orden mundial, han reaparecido las viejas ideas libertarias, que provocan escozor en el establishment. Su protagonismo induce a la confusión e incertidumbre, situación aprovechada por una “misteriosa conjura” que buscan establecer en la opinión pública, una satanizada imagen del anarquista como acérrimo enemigo de la civilización, que sólo ansía hacerla volar en mil pedazos. Este dantesco preludio, no se condice con los postulados de los precursores de las ideas ácratas: William Godwin, Max Stirner, Pierre-Joseph Proudhon, Mijail Bakunin, Piotr Kropotkin, León Tolstoy y Benjamín R. Tucker. Para un estudio más detallado de la historia del pensamiento libertario, se recomienda las siguientes obras: Max Nettlau, La anarquía a través de los tiempos (Barcelona-1935); Daniel Guèrin, L´Anarchisme (París, 1965) y Ángel Cappelletti, La ideología anarquista (Montevideo, 1989).

Sobre la génesis de este ideario, Patrick Rossineri señala que si bien, “algunos autores remontan la genealogía del anarquismo a la filosofía antigua, encuentran sus raíces en las comunas libres del medioevo, o en las utopías concebidas en la Reforma y el Renacimiento, […] el anarquismo surge y da sus primeros pasos como consecuencia del impacto de las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa de 1789.” Sus antecedentes inmediatos pueden encontrase “en los inicios de la revolución industrial y de la era de la burguesía y del capitalismo. […] Saint‑Simon, Owen, y sobre todo Fourier compartían el ideal y la meta de un socialismo antiautoritario y no estatal, es decir, libertario.” No obstante, “el primero que usó la palabra anarquista en sentido positivo, con el propósito de autodefinirse dentro del abigarrado cuadro de las ideologías en la Francia de 1848, fue Pierre Joseph Proudhon.” Este ideólogo francés (1809-1865), estudió en el Colegio de Besançon y posteriormente ejerció el oficio de tipógrafo. En 1840, publicó su obra ¿Qué es la propiedad? o Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno [Qu´ est-ce que la propriéte? Ou recherche sur le principe du droit et du gouvernement], que lo hará famoso en París, Francia y el mundo. Sin embargo, Proudhon “fue criticado duramente por Marx, quien en un inicio lo admiraba; su obra Filosofía de la miseria [Systemè des contradictions économiques ou Philosophie de la misère] originó una violenta respuesta de Marx en la Miseria de la filosofía.” (5) Esta controversia provoca el distanciamiento de estos pensadores socialistas. Según Ángel Cappelletti –doctor en filosofía de la Universidad Nacional de Buenos Aires y destacado docente en Argentina, Uruguay, México, Costa Rica y Venezuela–, este hecho induce a que algunos historiadores desconozcan o consideren “al anarquismo como ideología marginal absolutamente minoritaria y desdeñable. Otros, por el contrario, saben lo que el anarquismo significa en la historia de las ideas socialistas y comprenden bien su actitud frente al marxismo, pero precisamente por eso se esfuerzan en olvidarlo o desvalorizarlo como fruto de inmadurez revolucionaria, utopismo abstracto, rebeldía artesanal y pequeña burguesa.”

En cuanto a la etimología de la palabra anarquía, Daniel Guèrin dice que “deriva de dos voces del griego antiguo: αν [an] y αρξη [arjé], y significa, aproximadamente ausencia de autoridad o de gobierno. Pero, por haber reinado durante miles de años el prejuicio de que los hombres son incapaces de vivir sin la una o el otro, la palabra anarquía pasó a ser, en un sentido peyorativo, sinónimo de desorden, de caos, de desorganización”. Para lidiar con estas ambiguas aprehensiones, el agitador italiano Errico Malatesta –uno de los grandes teóricos del anarquismo moderno- señala que el pensamiento libertario “trata de cambiar el modo de vivir en sociedad, de establecer entre los hombres relaciones de amor y solidaridad, de conseguir la plenitud del desarrollo material, moral e intelectual, no para un solo individuo, ni para los miembros de una dada clase o partido, sino para todos los seres humanos, y esto no es una cosa que pueda imponerse con la fuerza, sino que debe surgir de la consciencia iluminada de cada uno y actuarse mediante el libre consentimiento de todos.”

En Latinoamérica, uno de aquellos que ha desarrollado una extensa labor en desmitificar los prejuicios que las ideas libertarias arrastra por siglos, el sociólogo y escritor argentino Christian Ferrer, plantea: “La gente por lo general cree que el anarquista es una especie de terrorista nihilista que no cree en nada y que quiere destruir todo, o bien una persona que quiere cortar el tránsito e impedir que las cosas circulen normalmente, pero bueno, ¿qué es lo que la gente no cree, no? […] La palabra rebelde no goza de buena salud, por un lado porque aparece como una actitud adolescente, infantil; por otra parte porque aparece como una actitud de época donde todo el mundo es rebelde para luego, con la madurez, dejar de serlo. ¡Ser joven no es lo mismo que ser anarquista! […] Con pegar cuatro gritos al aire y salir con un aerosol de vez en cuando a la calle no se es anarquista, es caer en el viejo pecado de la juventud: pasar por una juventud pecaminosa para obtener una madurez virtuosa. Algo para asustar a la tía, nada más.” Sobre lo expuesto anteriormente, el periodista chileno Nibaldo Mosciatti, señala que “el anarquismo, que a veces algunos toman como un traje a la moda, es, a todas luces, algo muy serio. Creo que no hay cosa más difícil que ser auténtico anarquista o auténtico cristiano. […] También hay que decir que, incluso hoy, acudir a la expresión del anarquismo es una forma fácil de descalificación”. Por lo tanto, se hace necesario señalar la concienzuda opinión de Clotario Blest, sobre los malogrados libertarios chilenos: “Yo conocí mucho a los anarquistas, porque había gran confraternidad con nosotros, los cristianos, los que teníamos una tendencia de redención del pueblo. […] Teníamos grandes discusiones, pero siempre lo hacíamos fraternalmente. […] Pero tenían un gran defecto. Eran excesivamente rigurosos en lo moral. Quizás se les pasaba la mano. El anarquista no podía fumar, no podía beber, […] no podía tener su hogar bien constituido. Entonces la clase trabajadora no se atrevía.”

Disipar los pretéritos prejuicios y distorsiones, que se encuentran enquistadas en nuestras “conciencias”, son motivos suficientemente implacables para dejarnos cautivar por la inédita obra del investigador alemán LOU MARIN, titulada ALBERT CAMUS. Su relación con los anarquistas y su crítica libertaria de la violencia.

Esta obra es una colección de ensayos sobre la posición libertaria del “hijo del Mediterráneo”: Albert Camus y su impacto de sus contribuciones periodísticas a la prensa pacifista, anarquista y sindicalista; El Genio Libertario. La solidaridad de Albert Camus con los exiliados españoles en el exilio; La recepción de la obra de Albert Camus por parte de los anarquistas en los países anglófonos y germanófonos y Albert Camus y su crítica libertaria de la violencia. Además, esta obra incorpora una serie de escritos de Camus: Rebeldía y romanticismo; El pan y la libertad; Nuestros hermanos de España; Prefacio a la España libre y Diálogo en defensa del diálogo. Finalmente, se suma a esta publicación los artículos Saludos a Albert Camus, escritor de la libertad [Le Monde Libertaire] y Camus, el grande. Un novelista, un poeta, un anarquista [Solidaridad Obrera]. Este libro, permitirá desentrañar una faceta desconocida del pensamiento político de Camus y su estrecha cercanía a las ideas libertarias. “Muy a menudo utilizó su fama y su notoriedad para intervenir en la prensa denunciando la persecución de militantes anarquistas, o para sensibilizar a la opinión pública.”

Albert Camus nació en Mondovi, Argelia, en el seno de una familia de colonos franceses, en el departamento de Constantina, el 07 de noviembre de 1913. Sus padres son Lucien Camus y Catherine Sintés. “Cursa las primeras letras en una escuela comunal y sus estudios secundarios, becado, en el Liceo de Argel. Se aficiona desde muchacho a la lectura; lee tempranamente a Gide, a Montherlant, a Malraux. También se aficiona al fútbol: defiende el arco del Racing Universitaire, de Argel, hasta que una tuberculosis lo aleja de las canchas y de su familia. […] Emprende sus estudios superiores y publica sus primeros artículos en una revista, Sud. […] En 1936, redacta su tesis de filosofía, titulada Metafísica cristiana y neoplatonismo.” En 1942, se radica definitivamente en Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, colabora en el periódico clandestino Combat, órgano de la resistencia francesa contra los nazis. Cuando la “Ciudad Luz” es liberada de las fuerzas de ocupación alemana, Camus escribe: “En la noche de agosto [1944] París dispara todas sus balas. En este inmenso escenario de piedras y de agua, alrededor de este río de olas cargadas de historia, se han levantado una vez más las barricadas de la libertad. Una vez más la justicia debe comprarse con la sangre de los hombres.” Posteriormente, Camus alzó su voz para denunciar el uso de la bomba atómica por Estados Unidos en contra de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagazaki. Nibaldo Mosciatti nos explica este episodio: “La bomba de Hiroshima se lanza un día lunes 06 de agosto de 1945. Dos días después, en la editorial de Combat, él habla contra esa hecatombe, a pesar que en París fue acogida con gozo, por que era la certeza de que se acababa la guerra y además se ponía de rodillas al enemigo. Camus dice: la civilización mecánica acaba de alcanzar su último grado de salvajismo. Será preciso elegir en un futuro más o menos cercano entre el suicidio colectivo o la utilización inteligente de las conquistas científicas. Mientras tanto, es lícito pensar que hay cierta indecencia en celebrar así un descubrimiento que se pone en primer lugar, al servicio de la más formidable furia destructora de que el hombre haya dado prueba desde hace siglos. Por lo tanto, la ciencia ha consagrado –con la bomba de Hiroshima- el crimen organizado.”

Las obras más conocidas de Albert Camus son El Extranjero (1942) y La Peste (1947). Sin embargo, El Hombre Rebelde (1951), será su obra más polémica. Las repercusiones que provocó, se extendieron más allá de las tierras galas. Este magistral ensayo, comienza con estas palabras: “Hay crímenes de pasión y crímenes de lógica. La frontera que los separa es incierta. Pero el Código Penal los distingue, bastante cómodamente, por la premeditación. Estamos en la época de la premeditación y del crimen perfecto. Nuestros criminales no son ya esos muchachos desarmados que invocaban la excusa del amor. Por el contrario, son adultos, y su coartada es irrefutable: es la filosofía, que puede servir para todo, hasta para convertir a los asesinos en jueces.” Si bien, la publicación de este libro sella definitivamente la ruptura entre Camus y cierta izquierda ortodoxa adscripción al sistema soviético, “su mensaje sí que fue comprendido por los anarquistas y los sindicalistas revolucionarios de Francia, puesto que los menciona a ambos explícitamente y establece una clara distinción entre el socialismo libertario y el socialismo autoritario. El tema principal de la obra es cómo llevar a cabo una revolución sin recurrir al terror o al empleo de los métodos cesáreos. Habla, entre otros, de Bakunin y de Netchaev.” José María Fernández Paniagua, señala que “para Camus, lo que diferencia al movimiento de rebeldía de una revolución, es que ésta tiene aspiraciones políticas y económicas. En la teoría, la palabra revolución posee el mismo sentido que en astronomía: movimiento que se cierra sobre sí mismo, que pasa de un gobierno a otro después de una traslación completa. La revolución empezaría a partir de la idea, con su inserción en la experiencia histórica, mientras que la rebeldía es el movimiento que conduce de la experiencia individual a la idea”.

En la edición de Ni víctimas ni verdugos –a manera de prólogo-, Luís Di Filippo, escribió La emoción libertaria de Camus, en donde señala que “sus libros, tanto como su actuación en la resistencia francesa y su posterior actitud polémica sobre los problemas políticos que se plantearon, no autorizan a juzgarlo con justicia sino como un rebelde, aún dentro del campo revolucionario.” Además, “tuvo el valor de luchar contra las dos corrientes espurias de la revolución; las que aparecen representadas bajo las vagas denominaciones políticas de izquierda y derecha, aparentemente en muchos aspectos discordes, pero que actúan con el común denominador de la exaltación del Estado y de la voluntad de poderío. Cada una de estas corrientes cultiva su filosofía, como si el culto de la violencia ciega necesitase, para expresarse, de muletas filosóficas prácticamente superfluas.”

El 10 de diciembre de 1957, Albert Camus recibió el Premio Nóbel de Literatura. Durante la ceremonia oficial, realizada en el Ayuntamiento de Estocolmo [Suecia], pronunció las siguientes palabras: “Cada generación, sin duda, se cree predestinada para rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará. Pero quizás su tarea es mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan las revoluciones decadentes, las técnicas que se han hecho demenciales, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en las que poderes mediocres pueden hoy destruir todo, pero ya no saben convencer; en las que la inteligencia se ha rebajado hasta hacerse servidora del odio y de la opresión, esta generación ha tenido que restaurar en sí misma, a partir de sus únicas negaciones, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y del morir.”

A fines del año pasado, un periódico español publicó el suplemento especial: Camus, 100 años de rebeldía, en el cual destaca un artículo del filósofo francés Michel Onfray, que señala: “Nunca fue, ni aquí ni en las demás ocasiones, un doctrinario, ni un seguidor de la ortodoxia, ni un pensador sistemático, de modo que no es anarquista como discípulo, sino como maestro. […] Su invento del pensamiento libertario en el siglo XX cogió a todo el mundo desprevenido, incluidos, y quizás sobre todo, a los anarquistas enquistados. Su trayectoria singular nos ofrece lecciones para inventar el pensamiento libertario del mañana. ¡Nunca se ha recurrido tanto a un filósofo para disipar el nihilismo de nuestra época decadente!”

En Chile, el centenario del natalicio de este notable escritor argelino-francés, se conmemoró con un simposio internacional. La conferencia inaugural estuvo a cargo de Marie Thérèse Blondeau, vice-presidenta de la Société des Études Camusiennes, con su ponencia Actualidad y vigencia del pensamiento de Albert Camus en Francia, de la que presentamos el siguiente extracto: “Ahora Camus es visto muchas veces, primero como un intelectual comprometido con todos los combates de su tiempo. La resistencia, no con las armas sino con la pluma, como testifica Lettres a un ami Allemand, la lucha contra el franquismo, contra el estalinismo. Se comprometió en contra de la represión soviética, debido a la rebelión de los obreros de Berlín Este en 1956 o la insurrección de Hungría del mismo año. Protestó constantemente contra la pena de muerte, que den unció también en su obra de ficción L´Etranger. Siempre denunció las injusticias, en particular las cometidas por la colonización. […] Pero Camus es también un artista, que se propone dos tareas: el servicio de la libertad y de la verdad. En el discurso de Estocolmo define el papel del artista en Europa. Para él el silencio ya no es posible: Cualquier artista, hoy en día, está embarcado en la galera de su tiempo. El artista, como los demás, debe remar a su vez sin morir si puede, es decir, siguiendo, viviendo y creando.” Además, este simposio contó con la destacada participación de Inés de Cassagne, Joaquín Fermandois, Nibaldo Mosciatti, Eduardo Paz Leston y Rubén Maldonado.
ALBERT CAMUS 01


​En este contexto, se realizó la presentación del libro ALBERT CAMUS. Su relación con los anarquistas y su crítica libertaria de la violencia, que estuvo a cargo del filósofo Iván Trujillo y el historiador Claudio Rolle. En su intervención, el destacado historiador señaló: “Creo que […] el texto de Lou Marin va siguiendo una línea, un recorrido, un itinerario intelectual de Camus, en diálogo con este mundo libertario, que pone de manifiesto esta línea de la búsqueda de la consecuencia y de la autoexigencia de Camus. Busca fundamentalmente comprender ese mundo libertario anarquista. […] Lou Marin trata de poner en evidencia las distintas etapas de un pensamiento complejo, contradictorio, un pensamiento que está atravesado de tensiones por las circunstancias de la Guerra Fría. Me parece que el texto de Lou Marin nos invita a incorporarnos y hacer que esas preocupaciones –de hace más de cincuenta años-, vuelvan a estar vigentes entre nosotros.”

Albert Camus murió en un extraño accidente automovilístico, el 04 de enero de 1960 en Chapelle Champigny, Francia. “El día de su entierro, en el último adiós, el ministro André Malraux resumió en unas pocas palabras: Hacía ya más de veinte años que la obra de Camus era inseparable de la obsesión por la justicia. Despedimos a uno de aquellos por los que Francia se mantiene presente en el corazón de los hombres.”

* Juan Eduardo Rivas: (1973) nació en la ciudad de Puerto Montt, región de los Lagos. Realizó sus estudios en el Colegio Arriaran Barros y en la Escuela de Administración. Fundador e integrante –por diez años- de Ediciones Espíritu Libertario. Junto a Nibaldo Mosciatti (Periodista PUC y editor general de Radio BIO-BIO), realizó la investigación “Apuntes sobre el viaje de ALBERT CAMUS a Chile”. Actualmente es representante legal de EUTRAPELIA Libros.

* Este ensayo se encuentra registrado en el Departamento de Derechos intelectuales; Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM); bajo el Registro de Propiedad Intelectual Nº 242.618.

Post-Data:

El libro ALBERT CAMUS. Su relación con los anarquistas y su crítica libertaria de la violencia está disponible en EUTRAPELIA Libros, San Ignacio de Loyola Nº 75 Local 21, Centro Comercial LA GALERÍA, Santiago – Chile. Estación Metro LA MONEDA.

16
Jun
14

Derecho a protestas pacíficas

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Para protestar, aunque sea pacíficamente, es necesario hacerlo en contra de alguien con autoridad de tomar decisiones, de lo contrario, de nada serviría la protesta.

Los destinatarios de las protestas han sido, son y serán, personas que abusan de su poder como políticos, empresarios y demás personajes capaces de tomar decisiones en su propio beneficio y en contra de los menos privilegiados y que, por esa razón, figuran como culpables de condiciones desventajosas que resultan intolerables.

Estas protestas no pueden catalogarse de revoluciones, aunque sí de ”revueltas” porque los manifestantes sólo quieren recuperar sus valores morales que con justicia creen merecer.

La filosofía de estos movimientos, especialmente en los países del llamado tercer mundo, es protestar contra el sistema capitalista manifestando insistentemente su inconformidad, abandonando la actitud pasiva, pero no la pacifista.

Las protestas son frecuentes en países demócratas porque son permitidas, siempre y cuando se efectúen respetuosa y pacíficamente.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net
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Audio relacionado con este tema: Programa Futuro Abierto de Radio Nacional de España, emitido el 15 jun 2014, donde se aborda el asunto de los antidisturbios y el derecho de reunión, Intervienen en el debate Virginia Álvarez, responsable de Política Interior de Greenpeace y autora de la investigación que acaba de presentar esta organización sobre libertad de expresión y derecho de reunión y manifestación, Jacinto Morales, secretario General de la Federación de UIP (Unidades de Intervención Policial) del Sup, el Sindicato Unificado de Policía, Ramón Adell, profesor de Sociología y experto en movilizaciones sociales y cambios sociales, Montse Laguna, integrante de la plataforma Stop Desahucios en Valladolid. Lleva tres meses de baja por una agresión sufrida durante una concentración.

16
Jun
14

LA SEGREGACIÓN

El domingo, 30 de marzo de 2014 fue clausurada la exposición, “Advertencia sobre la raza”, en el Centro Multicultural, de Fittja, en las afueras de Estocolmo. La muestra, asociada una serie de seminarios organizado desde noviembre de 2012, contribuyó al debate sobre la intensa segregación étnica que sufre la Suecia actual. Ese día un panel de jóvenes de origen extranjero discutió sobre el tema del racismo y el futuro del país escandinavo. Se trata de un problema que va mas allá de las fronteras escandinavas afectando en general a todo el mundo occidental. Foto: Carlos M. Estefanía

La segregación es una de las problemáticas sociales más antiguas de la humanidad, cuyo objetivo es el acto de separar y generar divisiones dentro de los grupos sociales que conforman una comunidad. Se basa en el concepto de que los individuos son diferentes en el sentido despectivo, por lo cual, algunos -que se consideran superiores- no quieren mantener relaciones con aquellos a quienes consideran inferiores.

La segregación se puede dar dentro de una sociedad respecto de los extranjeros que habitan en el mismo espacio que los nativos. No obstante, en algunos casos, la segregación también se puede dar entre diferentes grupos sociales que existen dentro de la misma comunidad, por ejemplo, con la gente de origen humilde o personas de otra raza.

A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre siempre ha presentado una tendencia a generar la idea de jerarquías sociales, políticas, económicas, culturales o religiosas que derivan de algún modo en la segregación.

Naturalmente, la segregación es una forma de violencia que cuesta mucho trabajo revertirla, porque no tiene que ver directamente con la violencia física -aunque sí puede aplicarla- sino que tiene que ver, especialmente, con actitudes de desprecio y humillación hacia aquellos que son vistos como seres inferiores.

La segregación racial, étnica, cultural o social supone siempre una separación y en algunos casos, puede llegar a implicar el aislamiento y hasta la reclusión en espacios cerrados o en ambientes muy reducidos, a una numerosa población.

Hoy en día, la segregación es vista como un daño directo hacia la vida de seres humanos, por lo cual algunas organizaciones están contemplando la posibilidad de aplicar drásticas medidas a quienes utilicen está práctica que viola los Derechos Humanos. Sin embargo, a pesar de que las sociedades occidentales han avanzado mucho en este problema, aún persiste, aunque en menor escala.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

11
Jun
14

NUESTRA VIDA FUTURA

Foto: Victor Roblas

La creencia de que existe una vida después de la muerte, nos llena de esperanza, precisamente con una de las cosas más trágicas que tiene la existencia humana: la muerte.

La única sostenible para los creyentes es la fe, pero no existe ninguna prueba mínimamente aceptable de que haya otras vidas anteriores o posteriores a la actual, pero el hecho que, de todos modos, personas inteligentes, ilustradas e informadas, con una racionalidad bien desarrollada, igual se permiten albergar este tipo de esperanza: la vida más allá de la muerte.

Cuando alguien compra un objeto para pagarlo en el futuro, lo que está haciendo es comenzar a disfrutarlo antes de haber generado los recursos que habrían sido necesarios para comprarlo de contado y convertirlo en propio.

Si compramos una casa con la promesa de pagarla en cuotas mensuales durante 20 años, en cierto modo, estaremos viviendo hoy una vida futura. Esto es real no es una ilusión ni una quimera.

Los préstamos hipotecarios nos permiten vivir en el presente una vida futura, contando con que habrá un más allá, claro que de ninguna manera aparece en este caso, la tétrica figura de la parca. Es un más allá en esta vida, no un más allá después de la muerte.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




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