Archivo para 28 febrero 2013

28
Feb
13

Rhetorica loquens / Rheroica audiens

Demóstenes, uno de los grandes retores de la antiguedad. Estatua del Palacio Altemps. Museo Nacional Romano. Roma. Foto: Galería de Mmarftrejo

Demóstenes, uno de los grandes retores de la antiguedad. Estatua del Palacio Altemps. Museo Nacional Romano. Roma. Foto: Galería de Mmarftrejo

Por José Ramírez
Filósofo español

La tradición retórica ha dedicado su atención a la actividad del orador (rhetorica loquens), al individuo que se dirige a una comunidad más o menos callada. Como si la co-municación no exigiera una interpretación.
Los medios de comunicación han convertido hoy el discurso público en un batiburrillo en el que todos (es decir cada uno) puede opinar y divulgar cualquier opinión por absurda, disparatada y agresiva o insultante que sea. No hay más que abrir un periódico o una página webb para leer un montón de barbaridades y comentarios sin examen o análisis alguno. Se trata de “echar la lengua (o el ordenador) a pacer”. Que el sistema parlamentario está sucumbiendo progresivamente, es un hecho.
Algunos hemos sostenido largo tiempo que el término más importante de la expresión “individuo y colectividad” es la conjunción “y”. Mientras el individuo no se integre como persona en una proceso de comprensión en común, los riesgos que corre la sociedad y el peligro de que se convierta en “suciedad”, son progresivos.
Una rhetorica audiens, una retórica que atienda, desde el punto de vista del que escucha, a lo que el orador (o simplememte el otro que habla en un momento determinado) dice, es un imperativo de nuestra educación y de nuestra concepción de la Retórica, que es una asignatura todavía ciega y desvirtuada por ánimo de persuadir, no por el ánimo de despertar la atención y el análisis, creadores de una constructiva “opinión pública”.

El artículo adjunto; El arte de escuchar, es una exhortación al fomento de la RHETORICA AUDIENS, antes de que la distopía de Orwell (que sólo se equivocó en la fecha: 1984) se convierta en realidad.

JLR

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25
Feb
13

EL MAL HUMOR

 

“Humor de Perros”. Foto: Bambo

 
Algunas veces salimos de nuestros hogares con alegría. Una alegría que quisiéramos transmitirla a los demás y vivir en un mundo feliz, pero en muchas ocasiones nos encontramos con personas tan malhumoradas, que da hasta miedo hablarles porque responden con altanería.
El mal genio es una actitud negativa que causa daño, no sólo a la persona afectada por él, sino a quienes la rodean.
Una sonrisa abre muchas puertas, un rostro en el que se refleja la ira y la amargura, las cierra.
Hay sonrisas hipócritas que, generalmente, van acompañadas de algún interés, sobretodo, económico. Pero son falsas, más que sonrisas son máscaras, como las de los abogados que dicen que “lo que desean es ayudar”, o la del vendedor que quiere, valga la redundancia, vendernos su producto y cuando no lo logran, cambian totalmente de actitud.
Es obvio, que si estamos predispuestos a que las cosas nos van a salir mal, muy probablemente, así saldrán.
Si estamos malhumorados, proyectamos una imagen negativa y no podemos llevarnos bien con los demás y por esa causa, nos ganamos la desconfianza y la antipatía de la gente.
Los malhumorados, por lo general, son personas intratables, hurañas y tercas que no aceptan cambios ni razones.
Estar en el mundo nos exige estar dispuestos al cambio, porque la vida es un continuo movimiento desde el nacimiento hasta la muerte. Somos seres humanos, seres mutables, no estatuas ni robots.
Para vivir en armonía dentro de la sociedad, es necesaria una gran dosis de tolerancia, porque nuestros semejantes son individuos que piensan diferente, que tienen sus propios problemas y anhelos que debemos respetar.
Un buen diálogo está basado en el respeto mutuo y la tolerancia, nunca en el enojo y la terquedad.
La discordia y el odio que existe en el mundo son causados por la intolerancia, por pretender que los demás piensen igual en cuestiones políticas, religiosas y culturales y eso no es posible.
Estar de mal humor nada soluciona, todo lo contrario, incrementa los problemas y dificulta una comunicación coherente y bondadosa con nuestros semejantes.
El mal humor mata al amor, destruye hogares, amistades, relaciones personales y comerciales y lo peor, nos deja solos, porque nadie quiere tener contacto con una persona malgeniada.
El dinero y el malhumor son una pésima combinación, toda vez que si un malhumorado tiene riquezas, se convierte en un tirano con sus subalternos. Cuanto más dinero, más egoísmo para acumular poder, y cuanto más grande es el ego, más grandes son los deseos de imponer su voluntad y abusar de los subalternos.
Si las personas meditaran acerca de la brevedad de la vida y tuvieran en cuenta que la muerte no hace diferencia entre pobres y ricos, quizás así se percataran de que la riqueza más grande radica en la paz interior.
El mal humor es consecuencia del pesimismo y la frustración, por la desdicha de no estar conformes consigo mismos, por querer ser lo que no se es.
Pero podemos cambiar, si lo deseamos. Nadie nace con mal genio. Este es un defecto que se desarrolla por la intolerancia, por esperar que los demás piensen y actúen como nosotros queremos. Podemos cambiar, pero para que eso ocurra, necesitamos atrevernos a ser lo que somos y dejar que los demás sean como son.
La vida es breve, vale la pena meditar todos los días, y en vez de mostrar un rostro lleno de amargura y frustración, regalar una sonrisa.
Es bueno recordar que el buen humor es el mejor tratamiento para una prolongada juventud.
José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net
305-330-4355

24
Feb
13

EL MIEDO

photo

«El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti. »
Yoda a Anakin Skywalker.
Foto: Galería de tonio888

 

El miedo es una alteración del estado de ánimo que ocasiona desasosiego y angustia ante el peligro, la enfermedad, el dolor y la muerte.

Hay diferentes tipos de miedos, desde los normales, como por ejemplo, el instinto de conservación o el temor a pasar de noche por un vecindario peligroso, hasta los que van más allá de lo razonable y se convierten en fobias.

La mayoría de los seres humanos experimentamos miedo al fracaso, a las enfermedades y la muerte, otros, también a cambios que impliquen modificar la rutina, como radicarse en otro país, cambiar de residencia, de trabajo o relacionarnos con personas desconocidas.

Los niños, por regla general, le tienen pavor a la oscuridad y también algunos adultos. Por ejemplo, es normal sentir miedo ante algunos animales. Experimentamos pánico si de pronto, nos encontramos inermes frente a una fiera salvaje, a una serpiente, a un tiburón, a un alacrán y hay quienes lo sienten hasta de un ratón.

Tememos a los desastres naturales tales como, los huracanes, las tormentas, los terremotos, los incendios, las inundaciones y a otros fenómenos de la naturaleza.

El miedo siempre ha estado asociado a la vida y no pocos hasta pagan por sentir esa sensación cuando van a un parque de diversiones a montar en la montaña rusa, o cuando van a ver una película de terror.

Hay un miedo sano y razonable que es natural y necesario, pues si no lo sintiéramos, no nos percataríamos del peligro ni de los riesgos normales que debemos asumir en nuestra vida cotidiana. Ese miedo razonable está asociado con la prudencia y nos permite evitar la toma de decisiones precipitadas y a actuar con cautela y responsabilidad.

Todos tenemos miedo al fracaso, al rechazo, a hacer el ridículo, a equivocarnos, o a lo que piensen otras personas de nosotros.

Pero hay miedos extremos que pueden crecer hasta el punto de convertirse en un terror que hiela la sangre, paraliza y corta la respiración.

Es buena la cautela, pero demasiada, paraliza y nos torna temerosos e indecisos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

23
Feb
13

EL SENTIMIENTO DE CULPA

Foto: Vanessa O

Uno de los errores más comunes del ser humano radica en no querer aceptar sus errores y las consecuencias de ellos.

Es un instinto natural tratar siempre de protegernos de cualquier situación que nos cause dolor, daño o vergüenza.

Cuando éramos pequeños y nuestros progenitores nos preguntaban -¿Fuiste tú el que dañaste esto?- casi siempre respondíamos que no, a no ser que nos pillaran con las manos en la masa y no nos quedara más alternativa que confesar nuestro pecado.

No es bueno vivir cargando con el peso de una culpa.
Si queremos mejorar nuestra vida, tanto en el campo espiritual, como en el material, es menester deshacernos de los sentimientos de culpa que nos atormentan y no nos causan ningún bien, todo lo contrario.

No debemos vivir atados a acciones del pasado que nos quitan la paz y el derecho a ser felices. Por lo tanto, es necesario tener el valor de reconocer nuestros errores y enmendarlos, al menos en parte, teniendo la humildad y valentía de pedir disculpas a quien ofendimos para así liberarnos o, al menos, aliviar el peso de una culpa que tiene sus raíces en hechos del pasado y que nos causa remordimiento y aflicción en el presente.

Los recuerdos de algo que dijimos o dejamos de decir, de algo que hicimos o dejamos de hacer son la causa principal de ocasionarnos una sensación de pesadumbre que nos atormenta y que es necesario arrancar de nuestras mentes y arrojarla al cofre del olvido porque pertenece al pasado.

En conclusión, si no somos capaces de vencer al sentimiento de culpa, éste puede acabar con nosotros y llevarnos inclusive, hasta el suicidio.

El mejor remedio para no sentirnos culpables es no hacer a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

21
Feb
13

Fausto Galdo

fausto


EN RECUERDO DE FAUSTO GALDO, GRAN MEDICO HUMANISTA Y GASTRONOMO: ABECEDARIO DAS MANTENZAS

El médico humanista, doctor reumatólogo, intelectual, gastrónomo y gran gallego, Fausto Galdo, nació, en 1944, en la muy atractiva villa Viveiro-Vivero, es decir, en la maravillosa Mariña lucense. (Vivero-Viveiro esta a 60 kilómetros de mi querido pueblo del occidente asturiano Vegadeo-La Vega-A Veiga. He recorrido la zona astur-galaica de Luarca a Vivero-Viveiro, pasando por mis queridas villas de Castropol, Tapia de Casariego y Ribadeo, en la Lambretta La Siempre Viva acompañado de Negrito de Miou-Vegadeo y de José Emilio de Tapia de Casariego para acudir a las referenciales, estructurantes, encarnadoras y alimenticias festas-romerias-verbenas y/o playas de toda la zona, sus lugares, aldeas, parroquias, ríos y rías, ferias, fiestas y mercados, etc. De los alimentos de estos lugares y celebraciones trata el libro Abecedario das Mantenzas. La alimentación, no solo es material, sino también espiritual, inmaterial. Por ello, en mi modesta opinión pero teniendo claramente en cuenta, teniendo científicamente en cuenta lo que viene sucediendo en la naturaleza y la realidad social, en la vida y el mundo, en el comer, en el beber, en el sentir, en el latir de las gentes, la peor contaminación, las más intoxicadora, envenenadora, tóxica, peligrosa e, incluso, letal, mortal de necesidad, individual, familiar, grupal y social-colectivamente, es la contaminación del alimento espiritual, moral, inmaterial, de los medios espirituales, morales, inmateriales, que da lugar a las peores contaminaciones, juegos sucios, dominaciones, sujeciones, inmoralidades, intoxicaciones, envenenamientos, manipulaciones, desinformaciones, contrainformaciones, información corporativa, publicidad, propaganda y marketings de juego sucio, por y para el juego sucio, corrupciones, lavados de cerebro, degradaciones, adicciones, envilecimientos, doctrinarismos, ideologicismos, utopismos, ucronismos, revolucionarismos, supermegahiperyoismos, narcisismos individuales y de grupo – egocracias, grupocracias, egolatrias, grupolatrias, naturolatrias, cocinocracias, cocinolatrías, etc. -, relativismos-todovale para conseguir como sea, contra quien sea y contra la que sea menester y se tercie, incluido el campo gastronómico que estamos tratando, el campo religioso y el resto de los campos sociales materiales e inmateriales, el fin buscado, el poder, la riqueza, el estatus, la mejor posición, el éxito, la fama, la distinción, el máximo placer, el desprestigio, deslegitimación, desestabilizacion, marginación, aislamiento y liquidación, linchamiento material, moral-inmaterial-espiritual de los principales competidores y críticos, etc.; da lugar a las peores demagogias, populismos, oportunismos, carrerismos, arribismos, pelotillerismos, servilismos, trepismos, cucañerismos, tecnocratismos, culturalismos, indigenismos, racismos, xenofobias, comunitarismos, multiculturalismos, nacionalismos, internacionalismos, materialismos, consumismos, espiritualismos, ecologismos, sexualismos, hedonismos, tajadismos, extremismos, radicalismos, vanguardismos, reaccionarismos, dogmatismos, prepotencias, arrogancias, chulerías, integrismos, fanatismos, fundamentalismos, autoritarismos, absolutismos, dictaduras, totalitarismos, democracias amañadas, de juego sucio ­ dermocracias, es decir, democracias de mierda como se dice en la Rusia putinista, etc. -; da lugar a los peores caciquismos, politocracias, nomenklaturismos, gansterismos, mafias, diversas pequeñas, medias, grandes y muy grandes delincuencias, blanqueos, tráficos ilegales ­ cuando estoy escribiendo este trabajo se ha producido un grave caso internacional de corrupción, contaminación, descubierto en Europa, en Francia, Suiza, Alemania, Inglaterra, España, etc., que esta vinculado con la alimentación, con los platos elaborados, cocinados y vendidos por diversas empresas multinacionales. Esta contaminación alimentaria consiste en que, de forma ilegal, en platos en los que figura en su etiqueta obligatoria, en su trazabilidad, etc., que solo están hechos de carne de vacuno, a esta carne se le ha añadido ilegalmente carne de caballo y, además, de caballos muy maltratados en Rumania, Canadá, etc. Los productos en los que figura ilegalmente la carne de caballo están siendo retirados del mercado y se están planteando nuevas medidas sobre la trazabilidad, el tratamiento de los animales, el control de la fabricación de los platos cocinados, etc. para garantizar mejor los productos alimentarios que se venden, para luchar contra las diferentes formas de contaminación, corrupción, juego sucio, violencia, etc. en el campo de la alimentación y con el fin de hacer posible, de promover una cocina, una alimentación de juego limpio, por y para el juego limpio, un enriquecimiento alimentario, socioeconómico, medioambiental y humano de juego limpio, por y para el juego limpio, con principios, ético, moral, espiritual, etc. -; da lugar a los peores abusos, chantajes, maltratos, violencias y terrorismos. Sobre la teoría y practica del juego limpio en lo publico, privado-intimo y eclesial, sobre las formas de luchar, material e inmaterialmente, contra el juego sucio en todos los campos sociales, vengo trabajando en los últimos tiempos como se puede ver en mi página web y blog: miguelcancio.com, miguelcancio.blogspot.com. Facilito esta lista tan amplia de las diferentes contaminaciones, dominaciones, sujeciones, corrupciones, juegos sucios, violencias materiales e inmateriales, etc., y más que podrían añadirse, para que cada estudiante, investigador, científico, profesional, etc., cada interesado pueda, si lo considera oportuno, centrarse en un caso de las diferentes formas de contaminación, dominación, sujeción, corrupción, juego sucio, violencia material e inmaterial, etc., incluidas las/los relativas/os a la cocina, la alimentación, la gastronomía, y estudiarlo científicamente, clínicamente, con honradez, humildad y el máximo rigor, con el fin de establecer las mejores hipótesis e intervenciones científicas, los mejores indicadores, marcadores, medidores de este/os problema/s y la forma de resolverlo/s, el mejor diagnóstico y tratamiento del/os mismo/s. ¡Ojo!, ¡Ollo o piollo! el problema de la contaminación, corrupción alimentaria, no solo sucede como en el caso de los platos cocinados que acabamos de señalar, sino que sucede en otros casos como, por ejemplo, en Galicia, otras partes de España y otras naciones, vender marisco u otro producto alimentario, gastronómico como producto gallego, español, etc. cuando no son productos gallegos, españoles, etc.; o como el caso que generó una gran alarma social, pues, una famosa cocinera gallega que había alcanzado para alguno de sus restaurantes una muy importante distinción gastronómica internacional, fue sancionada por poner en peligro la salud pública al formar parte de una red de restaurantes, casas de comidas, etc. que habían comprado productos de mar ­ mariscos, etc.- que, como figura en la información pública y judicial de este caso, ofrecían en sus establecimientos y no habían pasado el obligatorio y necesario control público sanitario. De forma muy lamentable y condenable, esta cocinera fue apoyada por conocidos intelectuales progres, nacionalistas, grandes Chefs-cocineros, etc. con su firma, etc. y tras saberse su caso de corrupción, contaminación alimentaria. Creo que, dentro y fuera de la cocina, en la alimentación material, inmaterial, moral, en lo público, privado-intimo y eclesial hay que practicar, defender y promover el juego limpio y mucho mas, aún, cuando se tiene gran prestigio social, pues, Corruptio óptimi péssima: La corrupción del mejor es la peor).

Fausto Galdo murió (05 noviembre 2012) en su casa de La Coruña, donde residió mas de 35 años, a los 68 años, víctima de una larga enfermedad. Fue enterrado, el martes 06 de noviembre 2012, en su villa natal Vivero-Viveiro que tanto quería. El día anterior, fue despedido en la iglesia Divina Pastora de La Coruña por muchos amigos y representantes de la gastronomía, el arte, la cultura, la medicina, etc. de Galicia. Con posterioridad a su fallecimiento, se publico, finales 2012, principios 2013, su gran libro gastronómico Abecedario das Mantenzas, sobre el que volveremos mas adelante.

En la publicación Oficial de la Sociedad Española de Reumatología, en el año 2006, escribió Fausto Galdo: Si se nace en Viveiro, en el mar de Lugo, con 64 kilómetros de costa, criadero de mariscos de casco, como centollas, nécoras, langostas o bogavantes, y los mejores percebes del mundo y además se tiene un padre con una fábrica de chocolate, no queda más remedio que ser un bon vivant. En su esquela figura la frase fillo da Irredenta Terra, con la que solía acabar sus cartas.

De Viveiro-Vivero, Fausto Galdo, con su libro Pintura e Pintores de Viveiro, contribuyó a recuperar, entre otros, a la gran artista gallega-asturiana (de niña y adolescente vivió en Avilés-Asturias), española y universal Maruja Mallo (Vivero 1902 ­ Madrid 1995). Entre otros, el filosofo español mas universal, José Ortega y Gasset, organizó una exposición de Maruja Mallo en Madrid, en 1928, en su gran Revista de Occidente (que sigue publicándose y de la que, a su vuelta del exilio a España, a Madrid, tras la guerra civil española, ilustró una de sus portadas) y que fue gran acontecimiento social, artístico y cultural. Federico García Lorca: Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad.

A su villa querida, Fausto Galdo le dedico el libro A memoria de Viveiro que escribió con Carlos Díaz. Fue también miembro fundador y coordinador de publicaciones del Seminario de Estudios Terra de Viveiro, y miembro de la Asociación cultural Estabañón de Vivero-Viveiro. Sobre Lugo, junto a Carlos Díaz, Lois Diéguez, Manuel Maria y Paco Martin, escribió el libro A Memoria de Lugo.

Fausto Galdo, como prestigioso médico reumatólogo, jefe del servicio de reumatología del Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña (CHUAC) y profesor de reumatología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Coruña, presidente de la Sociedad Gallega de Reumatología y Vicepresidente de la Sociedad Española de Reumatología, fue responsable de los siguientes trabajos en el campo de la medicina, de la salud:

– Bajo su dirección se formaron diecisiete especialistas en Reumatología por el sistema de Médicos Internos Residentes (MIR) que trabajan en Galicia y se leyeron nueve tesis de doctorado. Publicó más de ciento cincuenta artículos profesionales (treinta y ocho de ellos en revistas extranjeras de máximo impacto) y trece capítulos de libros. Además, participó en más de trescientas comunicaciones a congresos de su especialidad.

– Es autor los siguientes libros que tienen que ver con su profesión de médico y reumatólogo: Reumatismo en Galicia; Introducción a la historia de las aguas minerales de Galicia; A Coruña en la historia de la viruela (con Carlos González Guitian); Quinientos años de Reumatología en Galicia; Música de tres compositores reumáticos. Manuel de Falla un reumático desconocido; El sanatorio marítimo de Oza.

Fausto Galdo ha sido un gran médico humanista e intelectual, defensor de una de las mejores culturas populares, la gastronómica, la que nos enriquece al hacernos mas humanos, mas personas, mas convivenciales, intensamente vitales al vivirla, al gustarla, al compartirla, inteligentemente y con arte, junto a los demás.

Sobre la gastronomía gallega venía publicando con regularidad artículos en diarios (La Voz de Galicia, El Ideal Gallego ­ en este diario de La Coruña estuvo colaborando mas de 12 años -, etc.), revistas, etc. Entre otros libros y publicaciones de gastronomía, es autor, junto a Guillermo Escrigas, del libro Biblioteca Gastronómica de Galicia, editado por la Dirección Xeral de Promoción Cultural da Xunta de Galicia y que incluye una bibliografía gastronómica de Galicia y el facsimil de las Conferencias culinarias de Angel Muro, primera monografía de cocina gallega de 1895.

Somos humana y gozosamente lo que sabemos comer, beber, hablar, tertuliar, reír, cantar, bailar, recordar, etc., alegremente y con arte, con verdadera gracia popular, y que no hay que confundir con lo populachero, lo zafio, lo violento, lo prepotente, el mal gusto, la mala educación, el no saber estar, el todo vale en nombre de lo joven, lo popular, la comida y la bebida, la fiesta, la diversión, lo cultural, etc. En este sentido, creo que hay que defender a los viejos clásicos, a los Aristóteles, Sócrates, Epicuro, Seneca, Cicerón, Spinoza, San Agustín, Kant, etc., que proponían gozar de los buenos deseos frente a los malos, es decir, de aquellos deseos que sirven para enriquecer humana y espiritualmente el cuerpo y el alma, para ser mejores personas, mas felices, gozar de la Paideia, de la Eudaimonia, pero con el aliento vital de la risa, la alegría, la buena ironía, las buenas comidas, los buenos principios, etc. Digámoslo en latín, galego da Veiga y de Viveiro, en homenaje al gran Fausto Galdo: Comendo, bebendo, canendo e ridendo, cum artis et sapientia, anima populum: Comiendo, bebiendo, cantando y riendo, con arte y sabiduría, se anima el pueblo. Castigat ridendo mores: Hay que saber criticar las costumbres, empero, queridiños meus, con la sonrisa en los labios.

Tuve la suerte de conocer mas de cerca al doctor Fausto Galdo cuando me invitó a participar como ponente en un curso universitario de verano que organizó en La Coruña sobre la reumatología pero tratada desde un punto de vista interdisciplinario con filósofos, economistas, sociólogos, antropólogos, escritores, artistas, gastrónomos, etc., además de los médicos especialistas en la materia como era él. Lo pasamos muy bien y aprendimos mucho.

Fausto Galdo, académico de la Real Academia Galega, de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia y de la Academia Gallega de Gastronomía, Premio Barrié de la Maza, Premio Gastronomía de Galicia Alvaro Cunqueiro en dos ocasiones, Folla de Prata do Albariño, etc.; Fausto Galdo, en su último libro ilustrado de finales 2012-principios 2013, Abecedario das Mantenzas (formato folio, 319 páginas), deja un gran legado, una gran aportación sobre la gastronomía, una de las grandes riquezas de Galicia, la tierra a la que tanto amó.

Dice Fausto Galdo en el Limiar de este libro Abecedario das Mantenzas (prologado por Xosé Ramón Barreiro, catedrático de historia de Galicia de la Universidad de Santiago de Compostela y que fue presidente de la Real Academia Galega) que titula O meu sentir y que abre con esta cita de Bernard Shaw: Non hai amor mas sinceiro que o a amor á comida; dice Fausto Galdo en este Limiar de Abecedario das Mantenzas: Este libro trata de ser unha humilde achega a través de historias e lendas, a nosas cousas, contadas de xeito informal, buscándolles a parte máis leda, que xantar sempre foi de agrado. Ordenado como un Abecedario mantén no esencial a estructura e as receitas que fun acumulando ao longo dos anos.(Š). Méndez Riestra, ilustre gastrónomo asturiano, deixou escrito: Cunqueiro (Mondoñedo) non gustava do dato exacto, movíase mal no aburrido imperio do rigor erudito; prefería partir das realidades históricas e dende alí melloralas, cos seus aderezos prodixiosos, ata convertelas nos bocados máis exquisitos, suculentos e deliciosos aos que poida aspirar o afeccionado á literatura gastronómica. Fausto Galdo añade: Eu, que son da Mariña luguesa, salvadas as distancias, comparto moitas cousas con Don Alvaro.

Descanse en paz, el amigo, el gran viveirense, el gran coruñés, el gran gallego Fausto Galdo.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor jubilado (12-02-2013) de Sociología, Sociología de la Empresa, Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales, y Sociología económica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y de la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España) /21-02-13/ Pagina web: miguelcancio.com

21
Feb
13

Ensayo-Pro​puesta sobre el Embargo

Trabajo presentado el dia 20 de febrero de 2013

Trabajo presentado el dia 20 de febrero de 2013

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16
Feb
13

Desde Perú; sobre los problemas de la educación

Pequeños turistas terminando visita a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Foto:Municipalidad de Miraflores

LA EDUCACIÓN NO ES SOLO PEDAGOGÍA

Escribe:

Gerardo Alcántara Salazar

Educador peruano

Doctor de la Universidad de Buenos Aires, Área Ciencias Sociales

Los seres humanos somos muy propensos a buscar soluciones mágicas en diversos aspectos de la vida. Nos gustaría ─por ejemplo─ que hubiese una congregación de seres humanos dotados de cualidades extraordinarias para facilitar la asimilación de los conocimientos y se presume que ese rol lo cumplen los pedagogos, a quienes asimismo se les atribuye  cualidades apostólicas.

Los pedagogos deben practicar una variedad de canciones, disponer de habilidades para fabricar ideogramas en la pizarra, agregar a su arsenal didáctico una diversidad de estrategias motivadoras, además de poseer gran empatía y cierta capacidad  histriónica, para lograr que los pupilos no solamente no se aburran, sino que alcancen a internalizar las pequeñas cuotas de conocimientos que corresponden a su edad. Los maestros ideales deben tener algo de showmen y show women.

El excelente maestro es aquel que obtiene mejor desempeño en el despliegue de estas habilidades y los resultados son, obviamente, alumnos que no se duermen, no se aburren, que no detestan la escuela, sino que la ven como un lugar placentero, y maestro y maestra se convierten en el alter ego ideal de los padres de familia.

Esos son los presupuestos ideales del buen pedagogo. El problema empieza cuando el educador fija en su mente ese modelo de enseñanza como válido e imprescindible en todos los niveles de enseñanza, incluyendo la universidad, en pre y postgrado.

La realidad demuestra que cuanto menos edad tiene el educando la didáctica lo abarca casi todo y el conocimiento es apenas una cuota insignificante. El problema del pedagogo en los países en desarrollo, se caracteriza por suponer ─implícitamente─ que los educandos de cualquier edad tienen el desarrollo mental estandarizado, incluso quienes realizan cursos de posgrado en las universidades. Además suelen estar totalmente convencidos que en la educación la pedagogía lo es todo, o lo más importante.

Esta idea se hace evidente cada vez que se programan cursos de capacitación, sean estos promovidos por el ministerio de educación o por las universidades, rara ─muy rara vez─ se piensa en los contenidos, sino solamente en procedimientos.

Durante las vacaciones podrían programarse cursos de capacitación para profesores para que mejoren el conocimiento de las materias que enseñan. Por ejemplo en matemática, física, química, biología, humanidades, ciencias sociales. Pero eso no sucede, porque la pedagogía, los procedimientos de enseñanza les parece ser lo más importante, o lo único importante, aunque en la cabeza de los educadores haya muy pequeñas dosis de conocimientos. Esta es una idea básica crónica.

 

Hablar de educación para los burócratas del ministerio de educación es pensar en recursos didácticos y ojalá fuera para capacitar en la producción de software educativo o para profundizar en ciencias del conocimiento. No consideran que eso sea tarea de los pedagogos, cuando menos no de los países tercermundistas o en vías de desarrollo. La “pedagogía” se reduce a repetir lo que siempre han hecho, desde el primer día que empezaron a estudiar educación, por ejemplo dibujar esquemas en papelógrafos. Hay maestros que motivan a los alumnos para desarrollar hábitos de lectura, pero son la excepción. Los educadores, mientras estudiaban en sus centros de formación profesional, en una proporción que se aproxima al cien por ciento tampoco se acostumbraron a leer libros.

Para estos educadores la “pedagogía” es el medio y también el fin.

Y ojalá que fueran realmente pedagogos. Si ciertamente lo fueran deberían tener una cultura humanística extraordinaria. Pero, en Perú por ejemplo, país desde el que escribo, ¿se ha visto alguna un gran libro escrito por algún pedagogo? La mejor referencia conocida en pedagogía desde la mitad del siglo XX hasta actualidad no es la de algún pedagogo, sino que encubriendo en una maraña retórica, la de una presunta “educación integral “ y de las “competencias”, propone renunciar a la razón y al conocimiento.

pedagogía

Como puede apreciarse en el cuadro que presento, los requerimientos metodológicos progresan en razón inversamente proporcional a la edad y a la capacidad que el ser humano tiene para adquirir conocimientos, considerando su desarrollo mental que tiene relación con la edad. Un niño, pequeñito, tiene mentalidad pre lógica, según Piaget, pero una persona de veinte años, o de treinta, ha experimentado un considerable desarrollo cerebral. Su mente es lógica y pueden abstraer. Es de conocimiento general el equilibrio que debe existir entre progreso de la edad cronológica y progreso mental, criterio que lo usan quienes tratar de establecer el CI o cociente intelectual. Es obvio que no todos los seres humanos tenemos la misma inteligencia. En algunos casos el desarrollo mental será algo superior a la edad cronológica, mientras que en otros casos la realidad estará ligeramente invertida. Pero en líneas generales muy pocos son los genios y también pocos son los deficientes mentales. La mayoría de personas tenemos inteligencia normal. El niño que piensa como adulto es un niño de inteligencia superior, pero la persona adulta que tiene la inteligencia de un niño es un débil mental. Tratar a un niño como tal es lo correcto, pero ver a un adulto como si fuera niño es un grave error.

La dificultad de los pedagogos es no tener en cuenta esta realidad tan evidente.

Entre los pedagogos existe una remarcada tendencia a utilizan el mismo método de enseñanza en los niveles secundario y terciario de pregrado y posgrado. Y no se da el caso que a los niños lo traten como adultos sino que a los adultos los traten como si fueran niños.

En el gráfico que presento líneas arriba, por debajo de la línea diagonal que va de izquierda a derecha aparecen una serie de números desde el uno hasta el 16. El número uno corresponde al primer año de educación inicial o primaria, nivel que se prolonga hasta el número 5. Entre el número 6 y el 11, según el modelo educativo peruano se ubica la educación secundaria. Y entre el número 12 y el 16, la educación terciaria, superior o universitaria de pregrado.

En el esquema se aprecia claramente que por debajo de la línea diagonal hay un espacio que crece de izquierda a derecha. Es el que corresponde al desarrollo mental. Se ve cómo mientras se avanza del 6 al 16, el espacio se dilata, mientras que por encima de la misma línea, el espacio correspondiente a los requerimientos metodológicos se reduce en razón inversamente proporcional al espacio que está debajo de la línea diagonal y que progresa de izquierda a derecha.

Cuanto más edad tiene el educando su mente tiene capacidad para absorber conocimientos, con menos requerimientos metodológicos. Cuanto menos edad tiene el educando requiere cuotas pequeñísimas de conocimientos y muchísima didáctica. Luego la tendencia se invierte. Pero los pedagogos tienden a tratar a los estudiantes de cualquier edad con tanta compasión que no quieran lastimarlos ofreciéndoles conocimientos. Inconscientemente, es la compasión que sienten por ellos mismos, porque en una educación distorsionada, al futuro profesor que estudia para enseñar matemáticas se le dice: “Tú no vas ser matemático, sino pedagogo”. Y así sucede con los futuros profesores de las diferentes materias, terminando por establecer una cultura estandarizada con conocimientos estacionarios.

El problema se consolida o se hace crónico cuando ya están ejerciendo la profesión, cuando los burócratas del ministerio de educación auspician cursos de capacitación en “pedagogía” y sólo muy excepcionalmente y de pasadita en conocimientos.

Los pedagogos que dirigen la educación desde el ministerio de educación ─o desde cualquier otro lugar de la administración pública─ tienen una visión sincrónica. Creen que la edad del educando aumenta pero no su desarrollo intelectual. Desde el primer año de secundaria hasta el último año de educación superior, incluyendo su nivel de posgrado, utilizan la misma metodología en las facultades de educación y en los cursos de nivel general en todas las universidades cuando quienes enseñan son pedagogos.

El recurso metodológico que usan es muy simple: Ordenan a los alumnos que se agrupen en de número de cuatro alrededor de una mesita o carpeta, a quienes se les reparte una hojita impresa por la mitad o completamente impresa. Los estudiantes, sean estos de secundaria, superior pregrado o superior posgrado, para que lo lean y comenten en grupo, escriban un resumen a mano, firmen los cuatro alumnos de cada grupo y se lo entreguen al profesor. De eso depende su nota, mediante el sistema denominado “evaluación permanente”. Para completar la evaluación y aprobar el curso deben presentar un “trabajo” (que pareciera que los profesores no quieren reconocer su origen) extraído de internet, lo imprimen, le colocan una carátula donde aparece el nombre del alumno y curso aprobado. Durante las fechas que los profesores solicitan estos “trabajos”, quienes se dedican ofrecer los servicios de internet e impresión realizan su mejor negocio.

Así estos alumnos se eximen de leer libros. Y al catedrático que intenta cambiar las reglas lo tachan, calificándolo de incapaz.

Siendo las cosas como son, a nadie le interesa programar cursos de capacitación en matemáticas, física, química, biología, ciencias sociales y humanidades, porque para ellos la didáctica es el medio y también el fin.

 

Y luego se lamentan de lo mal que está la educación.

Los medios de comunicación se sienten muy preocupados por resolver este problema. ¿Qué hacen? Consultan a los “expertos en educación” que ocupan altos cargos en el ministerio de educación, vale decir a los mentores de todos los males.

En algún momento pasó como ministro un político que funge de sabio y escribió un folletito culpando al Sindicato Único de Trabajadores de Educación Peruana (SUTEP) de ser los autores de la educación arcaica. Es cierto que los profesores que integran ese sindicato tienen participación en la reproducción del problema, como implementadores, pero no como autores. Por más revolucionarios que pregonan ser, son parte del sistema.

Como se advierte en el cuadro que ilustra este artículo, los escolares del nivel secundario que teóricamente se ubican entre los números 6 y 10 ya tienen un interesante desarrollo intelectual. Estos escolares deberían estar capacitados para aprender los cursos que les servirán para ingresar a las universidades más exigentes que seleccionan a los alumnos mediante concurso de conocimiento y habilidades. Pero el escolar estándar que termina la secundaria está absolutamente incapacitado para iniciar estudios de medicina o ingeniería. Si estuviesen matriculados en estas carreras, su incapacidad para aprender lo nuevo no se debería, con absoluta seguridad, a la falta de recursos didácticos de los catedráticos, sino al déficit cognoscitivo previo de los estudiantes.

Por ese motivo los interesados en estudiar esas carreras se preparan, estudiando por primera vez muy intensamente, entre dos y cinco años, en academias pre universitarias muy exigentes, en las cuales no dan clases los pedagogos sino especialistas en las materias que enseñan. Y Una vez matriculados en las carreras elegidas los jóvenes estudiantes tendrán dificultades,  pero dentro de los estándares normales.

Hay escolares que logran vacantes mediante concurso de selección apenas terminando la instrucción secundaria y mantienen un desempeño normal al estudiar medicina o ingeniería debido a que durante los estudios de secundaria tuvieron cursos paralelos en casa, a cargo de especialistas calificados.

Como se observa en el cuadro, los estudiantes de nivel inicial o primeria, aquellos que están representados entre los números 1 y 5, están preparados para internalizar pocos conocimientos y los profesores deben ser realmente pedagogos, como se advierte en la franja superior de la línea diagonal que va de izquierda a derecha.

Durante mi experiencia como catedrático me encuentro con uno que otro profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos  que está muy convencido que incluso en los cursos de post grado hace falta pedagogía. Los estudiantes de la referida universidad, donde también soy catedrático, ingresan luego de tanto competir que están preparados ─desde el primer año─ para disertar incluso mejor que muchos profesionales procedentes de carreras o universidades poco exigentes.

Lo que falta a los estudiantes de San Marcos no son maestros pedagogos, sino catedráticos mentalizados y preparados para innovar los conocimientos, a partir de cuestionar los conocimientos absurdos.

Quien quiera ser maestro de niños y no entienda que su función es hacerlos cantar y jugar, como estrategias de enseñanza, no está calificado para cumplir la función.

Pero el maestro que no entienda que cuanta más edad tiene el niño su capacidad de abstracción progresa y se lo quiera tratar como si fuera niño, está igualmente equivocado. Y ese es el gran error que se evidencia en las instituciones destinadas a formar maestros.

Pero el error del que parecen jamás estar dispuestos a curarse los burócratas que dirigen la educación preuniversitaria, es ignorar que quien es profesor debe tener en la mente contenidos cognoscitivo que transmitir. Según su especialidad, los profesores deben recibir cursos de capacitación muy intensa, permanente y siempre en matemáticas, física, química, biología ciencias sociales y humanidades.

 

            Obviamente, se me dirá, la educación requiere considerar otras variables. De acuerdo y sobre otros aspectos ya he escrito y publicado y seguiré escribiendo y publicando.

Lima, febrero de 2013.




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