Archivo para 31 diciembre 2014

31
Dic
14

EL ENVEJECIMIENTO GLOBAL

Ancianos. Foto: Caminado encontré.......

Ancianos. Foto: Caminado encontré…….

Los problemas para el futuro de nuestro planeta, no radican solamente en el del calentamiento global, hay otro muy serio, el envejecimiento global.

La población mundial envejece rápidamente y la marca de los 9.000 millones de habitantes -según investigaciones llevadas a cabo por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- se superará en el 2050.

Como consecuencia lógica de la creciente longevidad, el problema de población repercutirá en todos los rincones del mundo y con los adelantos científicos en el campo de la medicina, la expectativa de vida de los seres humanos se incrementará aumentando el problema, pues el agua cada día es más escasa debido a la contaminación.

El lento crecimiento de la población mundial, debido a las bajas tasas de natalidad, hace que el número de personas de la tercera edad crezca y el de jóvenes disminuya, lo cual se traduce en más personas jubiladas y menos trabajadores activos.

El inconveniente que enfrentan los gobiernos, no sólo radica en las pensiones de retiro que reciben los ancianos que trabajaron durante décadas para obtener este derecho, sino también en la atención médica y apoyo social que requieren. Lo que no es justo es que quienes no trabajaron reciban iguales o mayores beneficios que quienes si lo hicieron.

En las naciones más desarrolladas económicamente, la población de personas mayores de sesenta años de edad se duplicará en menos de cincuenta años, con graves consecuencias, si los gobiernos no toman contundentes y eficaces medidas.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

30
Dic
14

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 3.800 veces en 2014. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 3 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

30
Dic
14

SÓLO SOMOS USUARIOS

Foto: Nacho

Foto: Nacho

A veces, los seres humanos, sobre todo, en las grandes metrópolis, llevamos una vida de apuros, de angustias, de afán desmedido por acumular riquezas, muchas veces sin importar los medios para lograrlo. Por ejemplo, hay Juntas de Condominios que reciben cuotas mensuales con el fin de mejorarlos y, cierto, algunas veces lo hacen, pero antes, hacen arreglos con los contratistas para recibir “por debajo de la mesa” una “comisión” que, claro está, se mantiene oculta. Otros, también cuando se les presenta la oportunidad, no dudan en actuar de igual manera, ya sea en oficinas del gobierno o en empresas privadas. Son personas que pregonan a los cuatro vientos que son honestas, pero lo que buscan es acumular riquezas, aunque enloden sus conciencias.

Vivimos para trabajar, para hacer dinero, para impresionar a los demás con nuestras riquezas, porque pensamos que si poseemos una lujosa mansión, autos costosos y grandes cuentas bancarias, seremos admirados y eso estimula nuestro ego porque pensamos que así seremos más felices. Pero nos olvidamos de lo más importante, nos olvidamos de vivir y de disfrutar de las cosas bellas y sencillas que nos ofrece la vida, porque siempre estamos en constante lucha por alcanzar una fortuna pensando que ella nos dará una gran dicha.

No todos los acaudalados son dichosos, algunos se suicidan.

Nos preocupamos sin motivo, tememos sin razón, nos angustiamos, pero no nos percatamos de que en realidad cuando nacimos, vinimos a este mundo con las manos vacías, y nos iremos igual, con las manos vacías.

Todos los bienes que creemos tener, son temporales, sólo somos usuarios de lo que pensamos que poseemos. Las riquezas que hoy tenemos antes de nacer estaban en otras manos, y después de nuestra muerte, pasarán a otras.

Un multimillonario, que ni siquiera tiene vida privada porque siempre es asediado y es un esclavo de su riqueza que no puede estar seguro de saber quienes son sus verdaderos amigos, ¿podrá ser en realidad un hombre feliz?

Un hombre opulento que fue dueño de hoteles, de empresas, de mansiones y de jugosas cuentas bancarias, fue un usuario de lo que creyó poseer. Esta persona, quizás vivió tan sólo breves instantes de felicidad y al llegar el momento de su partida definitiva, nada se llevó. Lo que tuvo, ya no es suyo, porque en el sepulcro nada se posee.

No son pocos los que sueñan con ganar la lotería, para, entre otras cosas, viajar. Viajar a tierras lejanas sin haber conocido ni siquiera el país en que viven. Y a los que viven en tierras lejanas, les pasa lo mismo, no conocen su propio país y quieren viajar otro.

¿Por qué seremos tan inconformes? ¿Por qué no disfrutamos hoy lo que podemos?

La vida es breve.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

29
Dic
14

LA TORTURA

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Aunque aún en nuestros días persiste la infame tortura, de todos es sabido que la Edad Media fue la edad de oro de los torturadores y gracias a la malévola imaginación de mentes perversas que se especializaban en inventar los más terribles artefactos para la práctica de crueles métodos.
Según textos históricos, los inquisidores han sido los mayores torturadores de todos los tiempos, por encima de los chinos y los árabes.
Tristemente, este horrible y despiadado sistema de ”castigo” aún persiste, inclusive, en países que dicen ser ”civilizados”, aunque de forma más secreta y perfeccionada, pero no menos efectiva.
La tortura, siempre ha existido y continúa existiendo, y a pesar de que ha sido condenada por la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, basta quitarnos la venda de los ojos y mirar a nuestro alrededor para percatarnos de que sigue siendo utilizada e inclusive autorizada por algunos gobiernos supuestamente justos y democráticos.
Para nadie es un secreto de que en la actualidad se utilizan métodos de tortura y muerte más refinados que antes, pero no menos ultrajantes y dolorosos, como por ejemplo, las descargas eléctricas, la asfixia, la intimidación y otros que evitan dejar marcas en el cuerpo, pero no la destrucción física y moral del torturado.
Muchas víctimas de este tormento han confesado crímenes no cometidos ante la imposibilidad de soportar tanto dolor.
Es injusto y denigrante que aún en pleno siglo XXI, se sigan utilizando métodos tan inhumanos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

28
Dic
14

Derogar. Una virtud ausente

Mark Twain: "Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido". Foto: Escultura de Twain, Edmond, Oklahoma, retratada por Kool Cats.

Mark Twain: “Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido”. Foto: Escultura de Twain, Edmond, Oklahoma, retratada por Kool Cats.

Esta sociedad ha decidido darle entidad a la equivocada idea de que un buen legislador es aquel que presenta una innumerable cantidad de proyectos parlamentarios y consigue concretarlos a través de nuevas leyes.

Esta mirada explica, en buena medida, la conducta de ciertos dirigentes que intentan obtener votos para llegar a su banca, proponiendo determinadas leyes requeridas por la gente. Sus propuestas políticas, en este sentido, pasan siempre por regular, restringir, controlar y apelar a cualquier argumento que conduzca a agregar leyes a mansalva a las ya existentes.

Esto no sucede por casualidad. Es el resultado de una demanda social. La comunidad cree, mayoritariamente, que la actividad de un legislador debe medirse bajo ese parámetro. De hecho, son muchos los que al concluir el año, dan a conocer públicamente la cantidad de proyectos que han presentado, sumando además no solo las legislaciones propuestas, sino también otros recursos similares menores como declaraciones de interés, meramente enunciativas que sin relevancia sirven solo para abultar el número y generar la sensación de un trabajo gigante, profundo y dedicado.

En línea con esa visión, otros dirigentes son cuestionados por sus ausencias en el recinto, pero sobre todo por el exiguo número de proyectos de ley presentados durante su gestión, como si eso fuera realmente importante.

Es trascendente entender el trasfondo de este asunto, ya que allí radica la base ideológica de esta perspectiva que tantos adeptos tiene. Son muchos los ciudadanos que creen que la realidad puede ser modificada mágicamente por ley, estableciendo órdenes a través de normativas y haciendo que todo suceda por imperio de la fuerza, sin comprender que solo se necesita un marco normativo muy general, ya que el progreso depende, de la actitud de los individuos y no de su comportamiento colectivo.

Claro que las normas son importantes, pero su cantidad no define ni su calidad ni su eficacia. Por el contrario, se precisan escasas reglas que sirvan como faro, solo como un mero marco de referencia, que limiten el poder del Estado y eviten los habituales abusos de los gobiernos. No más que eso.

Una frase atribuida a Mark Twain dice que “Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido”. Este planteo se ajusta demasiado a lo que se vive aquí y ahora.

Tal vez el problema de fondo tenga que ver con lo que piensan los votantes, con lo que los individuos sostienen como verdad irrefutable, y no con lo que los políticos hacen. Es probable que ellos solo actúen en consecuencia y que su obrar sea lo esperable frente a lo que la sociedad les reclama a diario.

Es allí donde vale la pena detenerse y revisar las ideas propias. Son demasiados los que creen que todo debe ser regulado, que cada actividad merece una legislación dura que le fije reglas y que así el mundo será mejor. Esta interpretación de la realidad entienden que los individuos están repletos de maldad y que el único modo de lograr gestos positivos es imponiéndoles conductas que algún iluminado selecciona como adecuadas.

Claro que los que defienden esta postura, consideran que esas normas deben regir las vidas de los demás y no las propias. Después de todo, desde su retorcida percepción, son los otros los que hacen las cosas mal y merecen un castigo por ello.

John Locke decía que “el fin de la ley es, no abolir o limitar, sino preservar y acrecentar la libertad” y esto marca una diferencia conceptual enorme respecto de las creencias ciudadanas contemporáneas. La ley debe ayudar a la convivencia en sociedad y entonces su misión pasa por garantizar a todos que otros no puedan apropiarse de sus vidas, libertad y propiedad.

Es posible que algunas normas que hoy no existen sean necesarias. Pero es mucho más significativo comprender que mas leyes no es sinónimo de mejor futuro, y que será preciso, en el tiempo que viene, una ola derogadora potente que destruya el complejo entramado de reglas que solo han entorpecido la vida ciudadana y limitado las posibilidades de desarrollo.

Son muchas las normas que impiden hacer, que cercan la creatividad y que restringen chances concretas de prosperidad, siempre bajo ese sesgo controlador que tanto apasiona a los autoritarios, esos que intentan decirles a los demás como deben vivir. Se trata de una lista interminable de leyes que sojuzgan a los individuos y les imponen conductas, supuestamente correctas, pero que atentan contra las libertades más esenciales.

El mundo no se cambia obligando a los seres humanos a comportarse bajo las líneas directrices de una bondad forzada. Los hábitos se corrigen con el aprendizaje personal e indelegable que tiene cada sujeto a lo largo de su experiencia propia. Una ley no hará mejor a los hombres, sino que ello ocurrirá de la mano de sus propias vivencias y decisiones responsables.

Un gran primer paso es comprender esta dinámica y asumir que no es mejor legislador el que más leyes hace, sino aquel que más contribuciones aporta para que la sociedad sea más libre y justa. Este resultado no tiene porque ser el corolario de una innumerable secuencia de nuevas leyes, sino que tiene directa relación con la actitud de suprimir normas, simplificarlas y hacerlas más amigables y menos restrictivas. No son tiempos de más leyes. Esta es la oportunidad histórica de entender que derogar es imprescindible y que es una virtud ausente.

Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

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Twitter: @amedinamendez

28
Dic
14

LA DELINCUENCIA ORGANIZADA

La delincuencia organizada está compuesta por diferentes tipos de grupos sociales al margen de la ley, que se instauran con el fin de cometer acciones delictivas. A diferencia del delincuente independiente que actúa por cuenta propia, los miembros de una banda organizada, deben responder a sus superiores, cumpliendo estrictamente y sin réplicas, determinadas funciones que les son asignadas.

Aunque parezca mentira, en algunos países, regiones o ciudades, las bandas delincuenciales tienen más poder que la policía, la cual, no pocas veces, es sobornada.

La delincuencia organizada suele dedicarse a tareas mucho más complejas que robos comunes. Estos grupos se involucran en actividades como el tráfico de estupefacientes, armas, falsificación, extorsión, secuestro y contrabando, entre otras. Muchos de sus miembros inclusive, se involucran activamente en la política.

La Cosa Nostra y los Carteles de Tijuana y de Medellín son tan sólo una muestra de la delincuencia organizada.

La gran complejidad de mercados ilegales o contrabando, también conocidos como delincuencia organizada transnacional, han alcanzado dimensiones gigantescas, nunca antes vistas.

Muchos delitos perpetrados a nivel mundial son cometidos por poderosas mafias.

La delincuencia organizada es una seria amenaza contra la seguridad de la humanidad, pues sus integrantes no respetan los derechos humanos e impiden el desarrollo económico y social de las naciones del mundo. Si este flagelo se suma a la corrupción de algunos gobernantes, las repercusiones pueden ser devastadoras.

José M. Burgos S.

burgos01@bellsouth.net

28
Dic
14

ORGULLO Y MODESTIA

Foto: El Bibliomata

Foto: El Bibliomata

Existen dos tipos de orgullo: uno bueno y otro malo. El orgullo bueno es aquel que no incomoda a los demás, por ejemplo decir, “me siento orgulloso de la decorosa actuación que tuvo mi país en los juegos olímpicos”, o “me siento orgulloso de las notas que obtuvo mi hijo en el examen final”, “me enorgullezco de contarme entre tus amigos”, y, como estos, hay cantidad de ejemplos.

Pero el otro orgullo, aquel en el que siempre está siempre presentes la prepotencia, la soberbia, la falsa vanidad y la fanfarronería, causa fastidio y rechazo.

Hay quienes presumen de méritos inmerecidos o inexistentes, pues quieren exhibir una falsa apariencia de lujo e intelectualidad, pues lo que desean ardientemente es ser admirados por cualidades de las cuales carecen y que sólo existen en su imaginación. Parecen pavos reales parados sobre un basurero.

La verdad es que nadie es inmune a los halagos, a todos los seres humanos les agrada ser admirados. Eso lo saben los aduladores quienes no pierden la oportunidad de alabar a los más poderosos, para ganarse sus favores.

El orgullo es una especie de vanidad, y las mujeres por naturaleza son vanidosas de su belleza y sus encantos. Eso lo saben muy bien los laboratorios de productos cosméticos y no pierden oportunidad para promocionarlos a través de la radio, la televisión, las revistas y los periódicos para así cautivarlas, haciéndoles creer que lucirán aún más bellas y prolongarán su juventud, usando sus productos, que suelen ser caros, inútiles y hasta venenosos, pero ellas, ingenuamente, piensan que entre más caros son mejores.

La modestia es buena, pero el exceso de humildad puede ser tan destructiva como lo es el orgullo. Es signo de mal gusto y prepotencia proclamar que uno está por encima de los demás porque tiene más dinero, porque es más intelectual, o porque es mejor parecido, pero irse al otro extremo, es denigrante. Jamás se debe perder la autoestima hasta el punto de considerar que uno no es digno de merecer respeto y afecto, ni de alcanzar metas que lo conduzcan a la anhelada y esquiva felicidad.

Las personas que tienen baja su autoestima o amor propio, permiten que otros las maltraten. Su complejo de inferioridad las convierte en víctimas voluntarias.

El gran filósofo griego, Aristóteles, decía que la virtud es el justo medio. Es decir, no pecar ni por exceso ni por defecto.

Es muy importante cuidar nuestras palabras, pues ellas son el espejo del alma. No debemos adular, pero tampoco debemos humillar. Debemos respetar, para exigir respeto.

Lamentablemente, en los tiempos modernos. quizás debido a la influencia de los programas de televisión, se ha incrementado mucho el narcisismo y el público tiene mucho que ver en este fenómeno, pues han “divinizado y endiosado” a actores, actrices, cantantes y demás personajes de la farándula y quienes los jóvenes tratan de imitar.

Muchas personas, cuando están en la prosperidad, olvidan que todos, absolutamente todos, tenemos una misma meta final de la que no podemos escapar: la muerte.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net




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