Archivo para 30 septiembre 2021

30
Sep
21

Novedades de NUEVA SOCIEDAD

Revista en papel Edición digital Podcast Suscribirse Edición digital Putin sigue teniendo la sartén por el mango El descontento entre la población rusa va en aumento. En las últimas elecciones parlamentarias, el Partido Comunista creció en votos y obtuvo el segundo lugar, seguido por los liberales de Alexei Navalny. Pero aun con una leve caída, el poder de Putin sigue firme. Por Peer Teschendorf Los déficits de diversidad de la economía y sus consecuencias Aunque los economistas finalmente están abordando los desequilibrios raciales y de género de su profesión, la economía no será una disciplina verdaderamente global si no se produce una mayor representación de voces de fuera de América del Norte y Europa Occidental. Por Dani Rodrick Olaf Scholz: la nueva esperanza socialdemócrata Olaf Scholz ganó las elecciones en Alemania. Representante del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) tiene ahora la tarea de formar una coalición de gobierno que permita avanzar en un sentido progresista. Por Svenja Blanke El laborismo noruego en la encrucijada petrolera El laborismo ganó las elecciones noruegas, pero el rumbo de izquierda no está claro. El debate sobre el papel de Noruega como economía petrolera y la reestructuración del Estado de Bienestar están en el centro de la escena. Por Ernesto Semán
Edición impresa Todos los números de la edición impresa de NUEVA SOCIEDAD están disponibles en nuestra web para leer y descargar libremente. Se encontrar aquí.
27
Sep
21

Metafísica o la necesidad de sentido versus la exigencia de la praxis. — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

REVISIÓN DE UN ARTÍCULO DE 2016 “No se podría experimentar el ser, como obviamente lo hemos experimentado, si el ser no estuviera oculto en los entes, el hombre y el mundo comprendidos. Esta calidad negativa del ser, el hecho de no ser una entidad en sí misma, es justamente la que crea el poder de […]

Metafísica o la necesidad de sentido versus la exigencia de la praxis. — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO
25
Sep
21

Comentario sobre el artículo: “Jung: su época pronazi, antifreudiana y antisemita”

“Advierto que, Facebook me imputa que mis comentarios infringen sus Normas comunitarias, restringiendo mis publicaciones, no obstante publicar, el suscripto, consideraciones sobre reales situaciones”.
Estoy como observador consciente, que la sociedad que conocí no existe más; solo agonizando. En esta observación considero a toda la población humana, como pacientes alterados de una patología mental y psicológica irreversible en el desarrollo del proceso que registro en mis notas, mientras lo permitan.


La segunda guerra mundial ha sido el “diseño” proyectado y aplicado, a partir de marzo de 2020, sobre la población mundial, utilizando mediáticamente un falso discurso con el elemento denominado coronavirus, aterrorizando e induciendo la utilización experimental inyectada sobre los humanos, en un proceso genocida programado.Es interesante como el siniestro poder mundial globalizado induce una fe ciega sobre un ideario atentatorio contra la dignidad e integridad adquiriéndolo como verdades incuestionables apartadas de todo razonamiento racional, aplicando los fundamentos científicos psicoanalíticos, pues la ciencia no posee ética ni moral, como en el proceso de la 2da guerra mundial cuando “a principios de 1933, Jung empezó a ser considerado en Alemania como el renovador de la psicología y de la psiquiatría, para rescatarlas del estado de descomposición en que habían sido sumergidas por los judíos psicoanalistas. En ese mismo año, empezaron a ser quemados públicamente los libros de Freud. En junio de 1933, C. G. Jung fue nombrado presidente de la Sociedad Médica de Psicoterapia, que agrupaba asociaciones de diversos países. Los miembros de la Asociación Psicoanalítica Alemana, que tenía más de veinte años de existencia, la fueron abandonando, voluntariamente o por presiones políticas, e ingresaban a la Sociedad Alemana Médica de Psicoterapia, que se formó en 1934. Como presidente de esta sociedad fue designado el psiquiatra M. H. Goering, primo del ministro de Aviación, Hermann Goering, el hombre más importante del régimen, después de Hitler. Diversas publicaciones muestran que Jung participó voluntaria y conscientemente en las difamaciones que se divulgaban sobre los judíos y el psicoanálisis. A principios de 1934, en su artículo “Sobre la situación actual de la psicoterapia”, afirma que el judío, como “nómada”, no puede crear jamás una cultura propia; para desarrollar sus instintos y talentos tiene que apoyarse en un “pueblo anfitrión más o menos civilizado”. En realidad, el siniestro poder mundial globalizado, en esta 3ra etapa, perfecciona las experiencias de la 1ra y 2da guerras mundiales, cuyos antecedentes los tenemos desde antiguo con las elites sociales validadas mediante el adoctrinamiento político/religioso como método de control económico/social creando opinión y valores o reglas a favor de los intereses de las clases dominantes. El siniestro poder mundial globalizado, hoy, controlando los medios de comunicación en esta era de la inmediatez con las noticias instantáneas, posee un arma efectiva con el siniestro adoctrinamiento subliminal; un elemento de poder con el que manipulan y alteran lo real abrumando mediante un ideario, en esta ingeniera social, sobre el pensamiento colectivo construyendo una realidad artificial, tal el siniestro discurso del elemento denominado coronavirus. Las naciones eran controladas política y socialmente inculcando idearios de nacionalismos, patriotismo, lucha sindical, pero, hoy, el control de una nación está en manos de los grandes poderes económicos globalizados, utilizando la clase política de cada país subordinada, para anular el pensamiento crítico y mantener esa casta de dirigentes políticos/seudocientíficos, que silencian la rebeldía, creando normas, leyes de coacción, DNU, confinamientos, cercenamiento de libertades, amenazas, censuras, etc.La civilización es una absoluta estupidez con barbijo y alcohol en gel.Pues, en nuestros orígenes los lideres de la horda primitiva adaptaban su instinto de placer sobre sus integrantes y, hoy, el liderazgo de la horda planetaria satisface su sádico placer, mediante el falso discurso de lo denominado coronavirus, sobre nosotros, con una eficiente destrucción económica social total, confinamiento, terror total, destrucción educativa, etc.

Osvaldo BuscayaPsicoanalítico (Freud)24/9/2021Buenos AiresArgentina

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Jung: su época pronazi, antifreudiana y antisemita.

En 1933 Carl G. Jung escribía: “Göring (lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe) es un hombre muy amable y muy razonable, lo cual representa el mejor de los presagios para nuestra colaboración”.

El célebre psicoanalista-disidente había sido nombrado ese mismo año, tras la dimisión de Ernst Kretschmer, director de la AÄGP (Allgemeine Ärtzliche Gesellschaft für Psychotherapie). En el ejercicio de tal cargo, escribió textos favorables a la Alemania nazi en los que defendía la diferencia entre las razas y las mentalidades, el carácter alemán de sus planteamientos y condenaba las democracias europeas

En una entrevista realizada por Radio-Berlín afirmaba que “El jefe es el portavoz y la encarnación del espíritu nacional. Es la punta de lanza de todo el pueblo en movimiento. El bien de la masa exige siempre un jefe, sea cual fuere la forma del Estado”.

Armado con una psicología de la diferencia que apuntaba a una psicología de las naciones, no dudaba en clasificar a los judíos en la categoría de los pueblos desarraigados, condenados al peregrinaje y a invadir el universo mental, social y cultural de los no judíos. Jung puso su concepción del psiquismo al servicio del nazismo.

En abril de 1934 publicó un artículo pronazi, antifreudiano y antisemita, titulado “Zur gegenwärtigen Lage der Psychotherapie” en el que justificaba el nacionalsocialismo y afirmaba la superioridad del inconsciente ario sobre el inconsciente judío: “El judío…no ha producido jamás y jamás producirá sin duda una cultura original, pues sus instintos y sus dotes exigen para desarrollarse un pueblo anfitrión más o menos civilizado”.

Jung dimitió de su cargo en 1940. Sufrió una metamorfosis y su antisemitismo se convirtió en sionismo y en germanofobia. Pero esto ya es otra historia

Fuente: Enlace Judío México

25
Sep
21

Sigmund Freud


“Advierto que, Facebook me imputa que mis comentarios infringen sus Normas comunitarias, restringiendo mis publicaciones, no obstante publicar, el suscripto, consideraciones sobre reales situaciones”.
Estoy como observador consciente, que la sociedad que conocí no existe más; solo agonizando. En esta observación considero a toda la población humana, como pacientes alterados de una patología mental y psicológica irreversible en el desarrollo del proceso que registro en mis notas, mientras lo permitan.
Sigmund Freud, murió el 23 de septiembre de 1939, agotado por un cáncer de laringe y por un cuadro séptico agudo. Se aproximó a su final con extraordinaria lucidez y con un dejo de amarga burla hacia el nazismo, que lo había perseguido, lo había convertido en un enemigo mortal del Reich y lo había condenado al exilio.En La interpretación de los sueños Freud llega a afirmar que la idea de “localidad psíquica” no es en absoluto superponible al concepto de “lugar anatómico”, sino que, más bien, puede acercarse a la noción de <<punto ideal>> en referencia a un aparato óptico: “nos representamos, pues, el aparato anímico como un instrumento compuesto a cuyos elementos damos el nombre de instancias, o, para mayor plasticidad, de sistemas. Hecho esto, manifestamos nuestra sospecha de que tales sistemas presentan una orientación especial constante entre sí, de un modo semejante a los diversos sistemas de lentes del telescopio, los cuales se hallan situados unos detrás de otros” (1900, O.C., p. 672). Por tanto, si de lo que hablamos es de instancias y/o sistemas, y no de compartimentos estancos anatómicos; si lo que aseguramos es que existe un orden establecido de sucesión funcional, aunque en determinadas ocasiones pueda quedar modificado; y si lo que postulamos es la existencia de una sucesión de sistemas mnémicos caracterizados por distintas leyes de asociación, estaremos cada vez más cerca, de introducir la categoría estructural incluso en esta primera representación del aparato anímico.La civilización es una absoluta estupidez con barbijo y alcohol en gel.Pues, en nuestros orígenes los lideres de la horda primitiva adaptaban su instinto de placer sobre sus integrantes y, hoy, el liderazgo de la horda planetaria satisface su sádico placer, mediante el falso discurso de lo denominado coronavirus, sobre nosotros, con una eficiente destrucción económica social total, confinamiento, terror total, destrucción educativa, etc.
Osvaldo BuscayaPsicoanalítico (Freud)
24/9/2021
Buenos AiresArgentina
24
Sep
21

¿Debe la guerra hacerse «humana»?

  • war protest

ETIQUETAS Guerra y política exterior

09/23/2021David Gordon

Humane: How the United States Abandoned Peace and Reinvented War
por Samuel Moyn
Farrar, Straus and Giroux, 400 pp.

Samuel Moyn es un distinguido historiador intelectual que enseña tanto historia como derecho en Yale. Sus anteriores libros fueron escritos para un público académico, pero en Humane tiene un mensaje urgente que desea transmitir al público en general. En los últimos años ha habido un movimiento para hacer la guerra más humana, especialmente minimizando las muertes o lesiones de los no combatientes. Moyn cree que este movimiento supone un peligro:

A estas alturas de la guerra humana, sus defensores y el público deberían reevaluar si han perdido el rumbo al ayudar a afianzar la violencia continua, que en cambio podrían luchar por acabar. Si la búsqueda de una guerra más humana podría minimizar algún día no sólo las muertes y los daños colaterales, sino incluso las muertes y lesiones de los combatientes, la amenaza inminente de algo mucho más inquietante también es real. ¿Y si el objetivo elemental de la guerra interminable no es la muerte de los soldados enemigos, sino el control potencialmente no violento de otros pueblos? ¿Sería eso tolerable? (p. 324)

Si uno se opone a la guerra, la guerra humana, en la medida en que pueda existir tal cosa, no es suficiente. Eso era totalmente evidente para el principal crítico de la guerra de finales del siglo XIX y principios del XX, el conde León Tolstoi. Al igual que los opositores a la esclavitud trataban de abolirla en lugar de mejorar las condiciones de servidumbre, los opositores a la guerra deberían tratar de acabar con ella, no de humanizarla. No fue casualidad que Tolstoi estableciera esta analogía, ya que había recibido la influencia del pacifista y abolicionista americano Adin Ballou. «El fundador de la Universidad de Cornell, Andrew Dickson White, un visitante de larga distancia de la finca de Tolstoi, se sorprendió cuando Tolstoi insistió en la conversación que Ballou era el ‘más grande de todos los escritores americanos’» (p. 34. Muchos lectores de mises.org habrán leído el gran estudio de White, Fiat Money Inflation in France).

Las opiniones de Tolstoi sobre la guerra tenían mucha importancia, ya que era una celebridad internacional, ampliamente considerado como el novelista más importante del mundo. Entre sus seguidores se encontraban Mahatma Gandhi y William Jennings Bryan, que visitaron a Tolstoi en su finca de Rusia. Sin embargo, a menudo sus opiniones sobre diversos temas resultaron extrañas y extremas, como su declaración de que Shakespeare era un «escritor insignificante e inartístico».

El movimiento contra la guerra tuvo, por supuesto, otros líderes además de Tolstoi. «Uno de los principales ideólogos de la paz eterna en la segunda mitad del siglo XIX fue el inglés William [sic] Cobden, que insistió en que el libre comercio podría unificar algún día a la humanidad allí donde el cristianismo había fracasado gráficamente» (p. 21. El nombre de pila de Cobden no era William, sino Richard; tal vez Moyn cometió un desliz porque estaba pensando en William Cobbett).

Como ya he mencionado, el movimiento antibélico de la época quería poner fin a la guerra, no hacerla más humana, y de hecho Tolstoi estuvo a veces tentado de ir más allá. En Guerra y paz, el príncipe Andrei sugiere que los soldados en la batalla deberían actuar de la forma más despiadada posible, por ejemplo, matando a los prisioneros enemigos sin más. Aumentar el horror de la guerra podría hacer más probable que la gente la terminara. Este punto de vista no se limitaba a los personajes de ficción; el propio Tolstoi era de esta opinión, aunque posteriormente la retiró, y el gran teórico militar prusiano Carl von Clausewitz hablaba en términos similares. Moyn enumera una serie de ejemplos, pero habría que añadir también uno: el general William Sherman, que justificaba sus tácticas de destrucción gratuita con este mismo argumento. Afortunadamente, este punto de vista no prevaleció en el movimiento pacifista, y éste incluyó de hecho esfuerzos para mejorar las condiciones de los soldados heridos, de los cuales los más notables fueron las actividades de la Cruz Roja, fundada en Ginebra en la década de 1860. Pero el foco principal del movimiento antibélico estaba en otra parte. La condesa Bertha von Suttner, una de las líderes del movimiento principal, que había persuadido a Alfred Nobel para que otorgara un premio a la paz, estaba justificadamente enfadada porque el destinatario del primer premio de la paz fuera Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja pero no un defensor de la abolición de la guerra.

Moyn no menciona uno de los más interesantes desde el punto de vista teórico, un plan del filósofo Josiah Royce para poner fin a la guerra a través de agencias de seguros, una propuesta que prefiguró algunas sugerencias posteriores de los libertarios para la protección a través de dichas agencias. (Como me temo que es demasiado evidente, soy propenso a tratar de pillar a los autores en errores y omisiones; pero al hacerlo, soy especialmente injusto con Moyn, cuya erudición para este libro es prodigiosa).

Moyn ve con muy buenos ojos los intentos de poner fin a la guerra mediante el derecho internacional, aplicado por un organismo internacional capaz de utilizar la fuerza armada para obligar a aceptar sus decisiones. A este respecto, dedica mucha atención a la obra de Quincy Wright, una destacada autoridad en derecho internacional que estaba a favor de dicha organización. (En su relato de la juventud de Wright, Moyn señala que Carl Sandburg era amigo de la familia y que Quincy y su padre imprimieron ediciones de los poemas de Sandburg en la imprenta familiar. También hay que señalar que se les unió en esta actividad el hermano de Quincy, Sewall, que se convertiría en uno de los principales teóricos de la biología evolutiva del siglo XX).

No creo que éste sea un esquema eficaz para acabar con la guerra; las «acciones policiales» del organismo internacional no dejan de ser guerras por darles otro nombre. En su favor, Moyn cita una opinión discrepante de John Bassett Moore, la principal autoridad americana de finales del siglo XIX y principios del XX en materia de derecho internacional. Moore «consideraba que no era buena idea que su país renunciara a su derecho de nacimiento a cambio del potaje de una guerra interminable para evitar que otros países lucharan entre sí (p. 77). Moyn también cita un artículo de Edwin Borchard, el mayor discípulo de Moore, sobre la ilegalidad del acuerdo de bases por destructores de Franklin Roosevelt con Gran Bretaña (p. 347, nota a la p.122).

Moyn también ve con simpatía el infructuoso intento de juzgar al káiser Guillermo II por su conducta criminal en el lanzamiento de la Primera Guerra Mundial. Una vez más, me encuentro en desacuerdo con Moyn. ¿Es un tribunal de jueces del bando vencedor de una guerra un órgano adecuado para decidir las responsabilidades por el estallido de una guerra? ¿Son Alemania y su kaiser los principales culpables de la Primera Guerra Mundial? No lo creo, y aunque no puedo discutir la cuestión aquí, el punto es muy discutido. Moyn también alaba el tribunal de Nuremberg posterior a la Segunda Guerra Mundial, señalando que la principal acusación contra los dirigentes alemanes fue por iniciar la guerra, no por los crímenes contra la humanidad cometidos durante el conflicto. Hay que preguntarse de nuevo si la «justicia del vencedor» es deseable, tanto más cuanto que los soviéticos, que juzgan a Alemania, habían invadido, al igual que este país, Polonia cuando comenzó la guerra.

Moyn cubre un gran número de temas, y yo sólo tengo espacio para cubrir uno más. Hoy en día, los críticos de la política exterior americana suelen señalar la guerra de Vietnam como el principal ejemplo de conducta horrenda de Estados Unidos en tiempos de guerra. Los que vivimos en esa época nunca olvidaremos los «recuentos de cadáveres», la masacre de My Lai, el napalm y el agente naranja, y los bombardeos de saturación tanto en Vietnam como en Camboya. Moyn dice que, por muy mala que fuera, la guerra de Corea fue peor. «Corea fue la guerra más brutal del siglo XX, medida por la intensidad de la violencia y las muertes civiles per cápita. En tres años, murieron cuatro millones de personas, y la mitad de ellas eran civiles, una proporción de la población más alta que en cualquier guerra moderna, incluyendo la Segunda Guerra Mundial y el conflicto de Vietnam» (p. 135).

Aunque una serie de tratados han intentado regular la conducta militar durante la guerra, los esfuerzos serios por aplicar tales medidas son un hecho bastante reciente. El notorio programa de asesinatos con aviones no tripulados, en el que las bajas civiles son escasas, al menos en comparación con las incursiones militares anteriores, es un caso paradigmático del esfuerzo por «humanizar» la guerra. Es precisamente esto lo que despierta las sospechas de Moyn. Teme que la expansión de estos esfuerzos, junto con los programas de vigilancia global, sometan al mundo al control hegemónico de una o unas pocas superpotencias dominantes. Al advertir de este peligro, Moyn ha prestado un gran servicio a la paz.Author:

20
Sep
21

Lasitud o conciencia -revisión de un texto de octubre de 2019- — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

El cansancio que se aferra al estado de normalidad, abatiéndonos y postrándonos como seres incapaces casi de movilidad, se gesta en el transcurso de una cotidianidad anodina que nubla el qué y el porqué de la existencia. No se requiere magnos sucesos que nos noqueen; al contrario, lo que nos carcome es la insulsez de […]

Lasitud o conciencia -revisión de un texto de octubre de 2019- — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

15
Sep
21

“LA FILOSOFÍA EN EL MUNDO DEL 2021” en torno a las aportaciones de la filosofía para las problemáticas de la sociedad de nuestros días. — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

Ana de Lacalle Fernández TÍTULO DE LA PONENCIA: ¿Qué deberíamos exigirle hoy a la Filosofía? Considero pertinente antes de profundizar en el núcleo de la ponencia, trazar, a grandes rasgos, los elementos relevantes de las sociedades contemporáneas, a fin de contextualizar la coyuntura en la que voy a desarrollar mi reflexión. De entrada, clarificar que […]

“LA FILOSOFÍA EN EL MUNDO DEL 2021” en torno a las aportaciones de la filosofía para las problemáticas de la sociedad de nuestros días. — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO
14
Sep
21

La inutilidad de la inocencia en Cioran — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

Artículo publicado anteriormente en 2018 “No hay forma más dolorosa de sentir la irreversibilidad del tiempo que a través del remordimiento. Lo irreparable no es otra cosa que la interpretación moral de esa irreversibilidad. El mal nos desvela la sustancia demoníaca del tiempo; el bien, el potencial de eternidad del devenir. El mal es abandono; […]

La inutilidad de la inocencia en Cioran — FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO
13
Sep
21

Este mes filosofamos con Victoria Camps, Jean-Luc Nancy, Mariana Castillo…

Pensamientos y pensadorespara entender el mundo y entendernos a nosotros mismosdosier La dudaLa duda, motor del conocimiento«Aprender a dudar implica distanciarse de lo dado y poner en cuestión los tópicos y prejuicios, cuestionarse lo que se ofrece como incuestionable», dice la filósofa Victoria Camps. Vivimos tiempos urgentes que exigen inmediatez en las respuestas y rotundidad en segundos. Las redes sociales son inclementes y no hay espacio para la reflexión pausada, ni para la ponderación necesaria o el pensamiento dubitativo. Opinar con rapidez sin esperar a tener datos, sin analizar la información de forma crítica, sin argumentar de manera reflexiva es lo que dictan estos tiempos. Pareciera que la duda no tiene cabida o está proscrita. En nuestro dosier de este mes recorremos los momentos clave de la duda, base de la filosofía, en la historia.Sigue leyendo>>banner suscripción Ayuda1¡Descúbrelos todos!thumb Jean-Luc NancyPensamiento de NancyMurió recientemente. En su obra filosófica reflexiona sobre la extinción del sentido, el cuerpo, la comunidad, la alteridad…LEER +thumb Mariana CastilloEntrevista Mariana Castillo«Asumo la filosofía desde una perspectiva práctica —dice la filósofa argentina—, para pensar los problemas que nos afectan hoy».LEER +thumb Maestros de la sospechaMarx, Nietzsche y FreudLos «maestros de la sospecha» han proyectado una larga sombra que aún está patente en el pensamiento contemporáneo.LEER +Escucha los mejores podcasts de filosofíaFilConceptosthumb FilconceptosConceptos clave de filosofía explicados de forma claraEscucha >>Dosieresthumb podcast dosierLos grandes temas que más interesan al ser humanoEscucha >>Conversacionesthumb Conversaciones conImaginamos diálogos con personajes de la historiaEscucha >>Descubre nuestros #LibrosRecomendados
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13
Sep
21

América Latina: la academia amenazada — Havana Times en Español

en tiempos (pos)democráticos Por Armando Chaguaceda HAVANA TIMES – La libertad académica se entiende como el derecho irrestricto del personal académico a la libertad de enseñanza, opinión y discusión, en la realización de sus investigaciones y en la difusión de estas. Abarca, también, el derecho a opinar libremente sobre la institución o sistema en que…

América Latina: la academia amenazada — Havana Times en Español



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