Archivo para 28 febrero 2014

28
Feb
14

APRENDER A ENVEJECER

Foto: r2hox

Es normal que algún tipo de fobia atormente a las personas, pero hay unas más persistentes que otras.

La gerascofobia se conoce como el miedo profundo e irracional a envejecer, ya que no pueden aceptar la idea de que éste es un proceso natural de la vida en el que, en mayor o menor grado, hay un declive en la apariencia física -arrugas, manchas en la piel, canas o pérdida del cabello, etc.-, y también las facultades físicas -pérdida de la fortaleza, vulnerabilidad a los quebrantos de salud, disminución en la visión y la audición, entre otras- y mentales -pérdida parcial de la memoria-. Pero ése es el precio que debemos pagar quienes llegamos a edades avanzadas.

Esta fobia, aparece al comienzo sutilmente, como una pequeña inquietud hacia el envejecimiento, pero después se convierte en una obsesión hasta el punto de convertirse en una profunda y severa ansiedad que puede llevar hasta el suicidio, por lo cual, algunas veces, estas personas requieren ayuda profesional.

Muchos recurren a diferentes métodos con la vana esperanza de permanecer jóvenes o lucir menos viejos, como por ejemplo: costosas cirugías estéticas, cremas y maquillajes caros, tinturas para el cabello y otros recursos en infructuoso intento por retrasar lo que, tarde o temprano llegará, la vejez.

El terror a la vejez es un fenómeno que, según especialistas, se ha incrementado a partir de la década de los 60, cuando laboratorios especializados en cosmetología, dermatólogos y cirujanos estéticos quienes, al percatarse de la gran preocupación que manifestaban muchas personas ante la inminente llegada de la última etapa de la vida, incrementaron la producción de cosméticos, la cantidad de gimnasios, las promociones de cirugías estéticas y las dietas especiales, supuestas fuentes de la eterna juventud.

Está muy bien que la gente se preocupe por su apariencia física y mental. Por eso, hoy en día, personas de sesenta, setenta u ochenta años de edad se ven muchísimo más jóvenes que personas que tenían la misma edad hace cincuenta años, pero lo que no está bien es rechazar la vejez más allá de lo razonable.

Todas las etapas de la vida, aunque tengan sus inconvenientes, también tienen sus encantos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

28
Feb
14

ENTRE LA JUSTICIA Y LA PAZ

Foto: Facundo A. Fernández

Enviado a Cuba Nuestra por su autor, el profesor Germán Carrera Damas.

72º Mensaje histórico.

“Escribo sobre esto porque mi sociedad se encamina cada día más claramente hacia un estado de cosas en el cual la mera sospecha es ya presunción de culpa, y la inocencia ha de ser probada. Más: una sociedad donde la absolución no es justicia ni el cumplimiento de la pena reivindicación.”(Publicado en El Nacional el lunes 3 de febrero de 1997).

La idea de que haya virtudes excluyentes entre sí choca al entendimiento, por parecer incongruente; y a la sensibilidad, por parecer contraria al concepto de Humanidad. En efecto, ¿cómo concebir la posibilidad de que el bien pueda chocar con el bien, como no sea en la intención equivocada? Por otra parte, si pueden las virtudes chocar entre sí hasta ser excluyentes, ¿dónde pararía la quimera del “hombre a quien le adornan todas las virtudes”, cual reza el lugar común?
Si bien la justicia y la paz no son virtudes en el sentido teologal, la primera lo es en sentido cardinal y ambas lo son en sentido social. Pero aún para la religión la justicia y la paz son estados de virtuosa perfección, porque en conjunto colindan tanto con las virtudes teologales como con las demás cardinales. Se quiere, sin duda, que reine la paz donde haya justicia y que reine la justicia donde haya paz; porque la presencia de ambas requiere prudencia, fortaleza y templanza, y, al menos para los creyentes, fe, esperanza y caridad. Por eso, precisamente, el que una virtud pueda excluir la otra resulta chocante al espíritu recto.
Pero hay algo todavía más chocante que esta controversia entre la paz y la justicia. Ello es que el punto de tal contraste sea, justamente, no otra virtud sino quizá el más genuinamente universal requisito de todas las virtudes: la verdad.
No es la historia el río más apropiado para dedicarse a pescar virtudes. Por eso algunos la han convertido en hagiografía. El presbítero y doctor en teología Carlos Borges llegó a ver en la familia de Simón Bolívar un clon retórico de la Sagrada Familia. Por eso, y lo he subrayado muchas veces porque muchas veces será necesario seguir haciéndolo, V. G. Bielinski observó que no pocas veces en la historia se ha visto nacer buenas obras de malos procederes y hasta de peores intenciones. Por eso ha sido necesario que los historiadores le hagamos un nicho, como también se dice ahora, a la dialéctica del bien y del mal, para poder transitar por los vericuetos de la condición humana.
Pues la historia se empeña en demostrarnos que en las sociedades, en los individuos, en su conciencia, la controversia entre la paz y la justicia nace, precisamente, de una irrefrenable ansia de alcanzar la verdad; sobre todo cuando han reinado la violencia y el agravio, y el espíritu queda sumergido en el resentimiento. La que en tales circunstancias puede llegar a ser una obsesiva búsqueda de la verdad, puede también poner no sólo distancia sino rechazo mutuo entre la justicia y la paz. Convengo en que lo dicho parece un exabrupto. Incluso admito que siembra desconfianza en que sea la aptitud del espíritu para practicar la equidad el signo máximo de superioridad en la escala zoológica.
Pero sucede que la historia, tanto en su expresión pasada como en su expresión presente, se empeña en generar razones para que lleguemos a pensar que la controversia entre la justicia y la paz no es atribuible a la naturaleza de estas virtudes sino a un error humano. Este consiste en referirlas a un valor superior que no guarda igual relación con ambas. Así, la justicia, -por supuesto que no entendida en su acepción estrictamente jurídica-, es inseparable de la verdad. Pero no lo es la paz. Esta última se lleva mejor con una actitud, cercana también de la virtud, que tiene la propiedad de servir para bien disponer el espíritu: el olvido. Obviamente, no se trata del olvido gestado en la impotencia, en la resignación y mucho menos en la simulación. Se trata del olvido nacido del perdón, pues éste, como la justicia, no admite matices, es un absoluto. Por algo pretende la religión que el alma que perdona se rescata a sí misma del pantano del rencor.
Serbios, croatas, eslovenos, bosnios, vale decir cristianos ortodoxos, cristianos católicos y musulmanes, han venido barajando estas cuestiones por más de un milenio. Al igual que cristianos católicos y cristianos reformistas por la mitad de ese tiempo. Las respectivas religiones están cargadas de mensajes concebidos para aquietar, para limpiar los ánimos, para inducir la paz. Pero los portadores de esos mensajes se han enfrentado entre sí con un ensañamiento constante, que periódicamente tiene erupciones de aterradora inhumanidad. Así ha sido, yendo también cada fuerza al combate persuadida de que posee la verdad. Esta tiene, por lo general, los rasgos fisionómicos “del otro”, es decir del que robó, violó o mató. Sólo que esos rasgos terminan por abandonar el individuo para radicarse en el gentilicio. Llegados a este punto, nada significan edad ni sexo. ¿Y puede pensarse en algo más alejado de la verdad que un bebé que sea responsable de semejantes delitos y crímenes? En las tumbas colectivas excavadas en Bosnia han aparecido restos de niños y hasta de bebés.
Pero si la justicia y la paz entran en malos términos cuando ambas son referidas a la verdad, ¿Ello significa que, tomadas en sí, la justicia y la paz pueden darse mutuamente la espalda? En la China de hoy, tras un juicio sumarísimo se ejecuta de inmediato la sentencia descerrajándole un balazo en la nuca al condenado (¿la víctima, en sentido “occidental”?), tras lo cual se le cobra a la familia el costo del proyectil; con lo que, de hecho, se le hace participar del ejercicio de la justicia sin que pueda decirse que se contribuya a que reine en ella la paz. Foción pidió a sus amigos que pagaran al verdugo que debía preparar la cicuta que él habría de beber, porque éste se negaba a hacerlo dado que no había recibido la paga correspondiente. Ignoro si fue ese el primer caso en el que un verdugo se declaró en huelga. Quiere la historia que Foción muriera en paz, porque su gesto fue de perdón para quienes injustamente lo condenaron. En la edad media no era raro que el condenado de alcurnia diese una moneda al verdugo, incitándolo a proceder pronta y limpiamente. No sé de una autoridad que obligase a la familia de un siervo acusado de haber violado algún derecho señorial a pagar la soga utilizada para ahorcarlo, haciéndola con ello partícipe de la justicia ejercida.
Pero ¿cómo predicar el olvido, y más aún el perdón, sin que ello sea visto como un reconocimiento de la impunidad del victimario y como un nuevo agravio para la víctima o sus allegados? Es comprensible que a estos no les baste con la justicia, ni siquiera con la verdad. Su espíritu atormentado o atribulado suele apuntar más lejos, al castigo ejemplar, y aún más lejos, a la venganza socialmente realizada. No a la manera del desconocido que asesinó nocturnamente a Lukanov a la puerta de su casa, en Sofía. Ese estado de espíritu nunca se sentirá apaciguado por una sentencia como la dictada en el caso de Magnus Malan. Quizá por ello, se dice, rezaba el precepto medieval que “para que se haga justicia debe haber un ahorcado”, y el instructor del caso mandaba ahorcar al escribiente…
Escribo sobre esto porque mi sociedad se encamina cada día más claramente hacia un estado de cosas en el cual la mera sospecha es ya presunción de culpa, y la inocencia ha de ser probada. Más: una sociedad donde la absolución no es justicia ni el cumplimiento de la pena reivindicación.
(Publicado en El Nacional del lunes 3 de febrero de 1997).

25
Feb
14

El pez grande se come al chico

Foto: apastor85


Todo ser viviente tiene sus debilidades y debe saber cuidarse. Los seres humanos no somos la excepción.
Pero como la naturaleza es sabia, nos ha dotado de un eficiente instinto de conservación y armas defensivas que nos protegen, como nuestros órganos internos, nuestros pies y nuestras manos.
En el ámbito comercial, existe la ley del más fuerte donde el pez grande se come al chico. Es decir, la libre competencia, lo cual significa que las grandes corporaciones están autorizadas a buscar la ruina y desaparición de pequeñas y medianas empresas que intenten comercializar el mismo tipo de producto en el mercado.
Cabe recordar que las empresas -personas jurídicas- pertenecen a seres humanos -personas físicas-.
Por consiguiente, el sistema de convivencia comercial autoriza a que unas empresas combatan a otras hasta matarlas, al provocarle la quiebra total.
Estos ”homicidios comerciales” están reglamentados para darle un baño de legalidad.
Naturalmente, no está permitido por la ley causar daños físicos, morales o psicológicos. Es decir, que destruir, incendiar, robar u obstruir los accesos, constituyen delitos.
En suma, en los negocios, como en muchos otros aspectos de la vida, el pez grande se come al chico. Esa es la razón por la cual infinidad de pequeños negocios se ven forzados a declararse en bancarrota.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

24
Feb
14

LA ELOCUENCIA

Detalle del techo del salón de actos de Ateneo de Madrid. Foto: Yavannna

Hay personas que tienen un don natural al expresarse oralmente, lo hacen de manera sencilla, concisa y convincente. Son personas elocuentes que saben explotar su facilidad de palabra.

La elocuencia es muy importante en aquellas personas que tienen que comunicarse a través de un micrófono o que se dirigen a multitudes, como es el caso de muchos políticos, aunque no todos tienen éxito.

La elocuencia no siempre tiene que ver con personas muy cultas, hay charlatanes de feria, muy hábiles en el uso de la palabra, quienes a pesar de no tener una gran educación, son eficaces para convencer a quienes los rodean.

El poder de convencimiento es una habilidad, o una destreza, que puede desarrollarse con la práctica, para lo cual, es importante tener una idea elaborada y clara para ser expuesta con argumentos sólidos e irrebatibles.

En la actualidad, la elocuencia forma parte importante de muchas áreas laborales como también, lógicamente, en la política. Un orador es considerado elocuente, cuando sabe expresar sus ideas de manera simple, clara y convincente adaptándose fácilmente a diferentes tipos de público.

Desafortunadamente, hay muchas personas que utilizan su facilidad de expresión para prometer lo que no tienen pensado cumplir y que lo único que les importa es lograr sus objetivos utilizando la mentira y el engaño para alcanzarlos.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

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23
Feb
14

EL NARCISISMO

Foto: Cec Ironica

El narcisismo siempre ha estado presente en la humanidad, pero en la época actual parece que se ha incrementado.

Hace algunas décadas, tildaban de amanerados y hasta de homosexuales a los hombres que se preocupaban demasiado por su apariencia, pero ahora, no sólo no se preocupan, sino que visten con harapos de marca. Un gran número de jóvenes -y otros, no tan jóvenes- no se afeitan, no se peinan, usan ropa rota y sucia, los pantalones escurridos, dejan ver la ropa interior y se mandan a tatuar. Todo con el pretexto de que quieren lucir diferentes, pero parecen mendigos uniformados.

Pero lo más insólito, es que se creen lindos y cada vez que cumplen años, le envían mensajes a sus progenitores felicitándolos por haber tenido la suerte de tener hijos tan lindos.

Los narcisistas se miran al espejo y ven en él reflejada la imagen más hermosa del ser humano. Están enamorados de sí mismos.

No es raro que suelan rodearse de individuos que ellos consideran inferiores para así poder recibir sus alabanzas. Y lo consiguen, pero muchas veces, detrás de los halagos, hay intereses, burlas y risas a sus espaldas.

Existe una nueva tendencia de narcisismo que nació en las redes sociales de la Internet, como Facebook y otras, en las cuales algunas personas saturan el espacio con numerosas fotos de sí mismos.

Hace relativamente poco tiempo, las personas se enamoraban utilizando técnicas normales, como la pulcritud y el buen gusto en el vestir y los detalles. Las damas, adicionalmente, apelaban al maquillaje embellecedor, el cual ha existido desde que el mundo es mundo.

Pero hoy, con el contacto virtual a través de la Internet, el asunto ha cambiado y es menos fidedigno y confiable.

La conquista pasó de la utilización de serenatas, perfumes, flores y diamantes a un constante intercambio cibernético de retratos retocados, falso esplendor que estrangula la veracidad de la fotografía real.

Es irónico que un hombre que se cree bello, tenga que recurrir a trucos para aparecer mejor de lo que es y después decepcionar a la amada cuando lo conoce personalmente.

El plato que luce más provocativo en el menú, no siempre es el más sabroso. Lo mismo pasa con las fotos retocadas.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

22
Feb
14

Fechas impuestos por el comercio

Jesús saca a los mercaderes del Templo

Una vez un graffitero escribió sobre un muro: “A los fariseos no les va tan mal con quien los echó del templo”.

Y viéndolo bien, lo que escribió no está tan lejos de la realidad, pues el día que se conmemora el nacimiento de Jesucristo -25 de diciembre-, el capitalismo obtiene sus mejores ganacias y no contentos con eso, se inventaron otros días con el propósito de incrementar sus utilidades: ”El Día de la Madre”, “El Día del Padre”, “El Día de la Secretaria” y, naturalmente, “El Día del Amor y la Amistad”, entre otros.

Si bien es cierto que nuestra conciencia nos indica que estamos haciendo un obsequio -casi obligatorio-, debemos reconocer que lo que en realidad estamos haciendo es imponiéndole una deuda a nuestro ser querido, ya que el regalo lleva en su interior la inevitable obligación de retribuirlo.

Aunque, aparentemente, el regalo en estas fechas inventadas por el comercio es ”opcional”, en la vida real no deja de ser una ”imposición”, ya que nuestros seres queridos se sentirán tristes y decepcionados si no les hacemos el regalo que ellos tendrán que retribuir para el beneficio final del comerciante.

No se entiende el porqué las atenciones, los detalles y los regalos tienen que ser otorgados en fechas determinadas y no cuando se desea espontáneamente hacerlo.

Cuando una persona ama o estima a otra, no existe un día específico del año para expresarle sus sentimientos, el día del amor y la amistad son todos los días del año.

En realidad, las fechas festivas en las que se acostumbra hacer regalos, los únicos ganadores son los comerciantes.

Para regalar una rosa, un perfume o un diamante, no se requieren fechas especiales.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

20
Feb
14

El abuso sexual


Felicito a la periodista Dora Amador por su artículo “Sobre el abuso sexual”, donde ella nos cuenta su amarga experiencia con su propio padre. Nos habla sobre la víctima de abuso sexual que está mutilada de por vida y la herida a su psiquis es tan profunda para el desarrollo sano, que nunca se sabe que camino tomará el individuo para intentar ser feliz, tratando de olvidar lo que tanto daño le hace, incluso confesar. Hay casos que la víctima puede tomar una orientación sexual anormal. Además, la felicito por ser tan valiente y relatar su propia experiencia y así enviar un mensaje a millones de niños, adolescentes y adultos, víctimas de sus propios padres, familiares, amistades y extraños.

También he conocido y existen casos de muchas niñas que se quedan calladas porque temen a que sus madres no les crean, las reganen o hasta las castiguen. Por lo tanto, es importante que las madres sepan que aunque los padres que abusan sexualmente de sus hijas son una minoría, y que sus novios amantes y padrastros también lo son, existen y puede ser cualquiera de ellos. Deben entender y aprender que el hombre es diferente a la mujer, es muy rápido y puede tener erecciones con el roce y con la vista, casi sin quererlo o planearlo. Hay madres que duermen con los padres, novios o amantes e hijos en la misma cama y eso es incorrecto. Además, creo que todas las madres deberían comunicarse con sus hijos y enseñarles a demostrar amor y afecto a su familia y amistades, pero también a mantener la distancia y no sentarse en las piernas de ningún hombre, no dejarse manosear y mucho menos desnudarse ni bañarse delante de ningún hombre. Se que de estos temas casi no se habla ni se escribe, pero cuando tenemos un testimonio tan doloroso como el de la señora Amador, no debe ser en vano.

¡Gracias, señora Amador!

Elsa I. Pardo
Miami




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